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Conferencia del Episcopado Latinoamericano. CELAM


TÍTULO X

INMIGRACIÓN Y GENTE DE MAR

CAPÍTULO I

INMIGRACIÓN

La Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, ante los problemas espirituales, sociales y materiales que suscita la inmigración en los Países Latinoamericanos, desea destacar de modo particular, por su especial urgencia e interés, las siguientes conclusiones:

90. Corresponde a los Países Latinoamericanos, como un deber de caridad cristiana, de justicia social y de solidaridad humana, abrir sus puertas a la inmigración.

Los católicos de América Latina deben considerar la inmigración como un problema de familia, ya que la mayoría de los inmigrantes son también católicos, procedentes de Países superpoblados, deben por lo tanto procurar, donde sea necesario, crear un ambiente favorable a la inmigración, tanto entre el pueblo como entre los gobernantes.

91. Ha de ponerse especial cuidado en organizar urgentemente en todos los Países Latinoamericanos, la obra de la asistencia espiritual a los inmigrantes, según las normas de la Constitución Apostólica "Exsul Familia" y las disposiciones concretas que, en cada caso, dé la S. C. Consistorial. En particular:

a) constitúyase donde aún no exista, el "peculiaris coetus seu Commissio Episcopalis pro spirituali emigrantium assistentia"; '

b) desígnense, en cada Nación, sacerdotes especialmente competentes y celosos, que serán presentados a la S. C. Consistorial para su nombramiento de "director operum de emigratione", y dada la importancia del problema, de cuya recta solución depende el bien de tantas almas, se les dé a dichos sacerdotes toda clase de facilidades que les sean necesarias para el fiel cumplimiento de su cargo;

c) para la asistencia espiritual de los emigrantes, recúrrase a la S. C. Consistorial con el fin de obtener el indulto Apostólico necesario para erigir, donde sea posible, la "paroecia pro diversitate sermonis seu nationis"; o por lo menos, la "missio cum cura animarum" según las normas de la citada Constitución Apostólica;

d) celébrese el "Día del emigrante".

92. Se debe intensificar la asistencia social al inmigrante, por medio de Secretariados de colocación, servicio social, asistencia jurídica y médica, orientación profesional y de acomodación al ambiente, etc.; esta labor podrá facilitarse extendiendo al plan nacional los organismos locales ya existentes.

CAPÍTULO II

GENTE DE MAR

La Conferencia:

93. Hace votos para que se establezca en todos los Países del litoral la obra del Apostolado del Mar, bajo la advocación de la Virgen María, "Stella maris".

94. Espera por lo tanto que en esos Países, según las directrices de la Santa Sede, se instituya, en cuanto sea posible y en el caso de que no exista todavía, una Comisión Episcopal del "Apostolatus maris".

95. Sugiere que esta Comisión designe un sacerdote que será presentado a la S. C. Consistorial para su nombramiento de Director de los Capellanes del "Apostolatus maris" y, al mismo tiempo, para que sea adscrito al Secretariado General Internacional de la obra.

96. Aconseja que se designe un número conveniente de sacerdotes que puedan ser nombrados Capellanes del "Apostolatus maris", y que se procure fundar y fomentar en los puertos de mayor tráfico, "clubs" para marineros, que les aseguren una eficaz asistencia religiosa, moral y social.


APÉNDICE AL TÍTULO X, CAP. I

DOCUMENTOS PONTIFICIOS ACERCA DE LA EMIGRACIÓN

1. La Iglesia y la emigración

"No creemos sea necesario deciros que la Iglesia Católica se siente sumamente obligada a interesarse por todo aquello que atañe a la emigración. Se trata de poner remedio a inmensas necesidades, a la falta de espacio y de medios de subsistencia, por una parte, ya que la vieja patria no puede nutrir a todos sus hijos y la superpoblación les obliga a emigrar, y por otra parte, la miseria, compañera inseparable de refugiados y exilados, que obliga a millones de personas a la renuncia de su País —perdido ya siempre para ellos— y a dirigirse lejos para buscar y rehacerse otro. La Iglesia siente estas angustias, tanto más cuanto que los golpes recaen en su mayor parte sobre hijos suyos".

Discurso de Su Santidad Pío XII a los Delegados de la Conferencia Internacional sobre la Emigración
(17 de octubre de 1951): Discorsi e radiomessaggi di Sua Santitá Pio XII, vol.
XIII, p. 305; Cf. Exsul Familia: A. A. S., XXXXIV (1952),. p. 686, nota 129.

"El hombre, tal como Dios lo quiere y la Iglesia recibe en sus brazos, no se sentirá jamás fijado en el tiempo y en el espacio sin territorio estable y sin tradiciones... La larga experiencia de la Iglesia como educadora de pueblos lo confirma, y por eso ella procura a toda costa enlazar la vida religiosa con las costumbres patrias y por la misma razón cuida con particular solicitud de aquéllos que la emigración o el servicio militar tiene alejados de su País natal. El naufragio de tantas almas da tristemente la razón a esta preocupación materna de la Iglesia y obliga a concluir que la estabilidad del territorio y la adhesión a las tradiciones solariegas, indispensables para la sana integridad del hombre, son elementos fundamentales de la comunidad humana".

Discurso de Su Santidad Pío XII con motivo de la creación de nuevos Cardenales: A. A. S.,
XXXVIII (1946), p. 147

"La experiencia enseña que el hombre arrancado de su tierra y trasplantado a suelo extranjero, pierde no poco de la seguridad de sí mismo, y aun se diría, de su dignidad de hombre. Este cambio alcanza y debilita, al menos en su parte afectiva, aun los más íntimos sentimientos espirituales, la misma vida religiosa. Es necesario tiempo y perseverante esfuerzo, para que el hombre pueda fijar y como enraizar su vida religiosa y su fe católica en las nuevas y tan diferentes condiciones y poderla llevar a una situación normal".

Discurso de Su Santidad Pío XII a los sacerdotes para los emigrantes italianos en Europa:
A. A. S., XXXXIV (1952), p. 774

"Por esto exhortamos vivamente a cuantos tienen edad conveniente, fuerzas y valeroso ánimo a que, persuadidos de que el puesto más propio de los ministros de Dios es aquél en que convergen en mayor grado los males, vuelen hacia los más atribulados de sus hermanos, y entre ellos cosechen mies abundante de méritos, que Dios no dejará de premiar como corresponde".

Carta de Su Santidad al Episcopado de Alemania: A. A. S., XXXX (1948), p. 545

"Con insistencia asimismo Nos dirigimos a los Jefes de Estado, a los directores de instituciones, a todos los hombrees honrados y de buena voluntad, invitándoles a estudiar con atención y a resolver el gravísimo problema de los refugiados y emigrantes; a examinar las cargas que sobre todos los pueblos debían pesar a causa de la guerra, y a los medios con que se pudieran remediar tantos males; y a pensar, finalmente, en las ventajas que derivarían a la humanidad si, aunando voluntades y recursos vinieran, con rapidez y eficacia, en alivio de tantas otras necesidades más apremiantes de los atribulados, armonizando las exigencias de la justicia con los motivos de la caridad. La caridad, en efecto, puede de alguna manera remediar muchas injusticias que se advierten en las relaciones sociales: pero ello no basta. Es necesario en primer lugar que quede a salvo la justicia, que se la observe, que verdaderamente se la practique".

Exsul familia: A. A. S., XXXIV (1952), p. 681

2. Derecho natural del hombre a la emigración

"Ciertamente vosotros conocéis con qué afán de cuidados y desvelos Nós acompañamos a cuantos por revoluciones interiores en su patria o porque empujados a causa del paro y el hambre, se vieron obligados a abandonar su casa y marcharse al extranjero. Pero el derecho natural, no menos que la piedad debida al género humano, exige que se les abran los caminos de la emigración. El Creador del Universo, en efecto, ha hecho todas las cosas en primer lugar para utilidad de todos; por eso el dominio de cada nación, bien que deba ser respetado, no puede ser exagerado tanto que, mientras un lugar cualquiera de la tierra ofrezca abundancia de subsistencias para todos, por motivos no probados y por causas no justas se impida el acceso a los extranjeros necesitados y honestos, salvo el caso de pública utilidad que debe ser ponderado con el máximo escrúpulo".

Carta de sus Santidad Pío XII al Excmo. Juan T. Mc Michels, Presidente de la "National
Catholic Welfare Conference": A. A. S., XXXXI (1949), pp. 69-70.

3. Derecho natural de las familias a la emigración

"Nuestro planeta, con extensos océanos, mares y lagos, con montes y llanuras cubiertos de nieves y hielos perpetuos, con grandes desiertos y tierras inhospitales y estériles, no es sin embargo escaso en regiones y lugares vitales abandonados al capricho vegetativo de la naturaleza y que están esperando el cultivo de la mano del hombre y poder servir a sus necesidades y obras de civilización; y más de una vez es inevitable que algunas familias de aquí o de allá, emigrando se busquen una nueva patria. Entonces, según las enseñanzas de la Rerum Novarum, tiene que respetarse el derecho de la familia a un espacio vital.

Donde esto suceda la emigración alcanzará su fin natural que muchas veces convalida la experiencia, es decir, la distribución más favorable de los hombres sobre la superficie terrestre embellecida por colonias de agricultores: faz de la tierra que Dios creó y preparó para el uso de todos".

Radiomensaje de Su Santidad Pío XII con motivo del 50° aniversario de la Carta Encíclica
Rerum Novarum: A. A. S., XXXIII (1941), p. 203

4. Deberes y derechos de los Estados

"A ninguno de cuantos oyeron Nuestras palabras de la víspera de Navidad de 1945, o las alocuciones dirigidas a los nuevos Cardenales en febrero de 1946; y al Cuerpo Diplomático, acreditado ante la Santa Sede, el 25 del mismo mes, puede haber pasado desapercibida la preocupación que embarga el ánimo del Padre de todos los fieles. En aquellas alocuciones y en aquellos radiomensajes condenamos con severas palabras los principios del totalitarismo, del imperialismo de Estado y el desorbitado nacionalismo, así como los que por una parte restringen arbitrariamente el derecho natural de los hombres a la emigración y a la pacífica colonización de las tierras y por otra fuerzan a poblaciones enteras al éxodo de sus tierras deportando a los habitantes y despojando inicuamente a los ciudadanos de sus familias, de sus casas, de sus patrias. En la citada alocución al Cuerpo Diplomático, en presencia de tan distinguido auditorio, quisimos de nuevo afirmar Nuestra voluntad de una paz justa y segura, por Nós muchas veces y de muchas maneras ya expresada, indicando que para llegar a ella hay otros medios viables, entre los cuales está el facilitar las mutuas comunicaciones entre los pueblos de tal forma que los exiliados y los prófugos puedan finalmente retornar a sus casas y los necesitados que se encuentran imposibilitados de encontrar en su patria lo necesario para vivir puedan emigrar a otras naciones".

Exsul Familia: 1. C., pp. 683-684.

"No dejaréis de comprender otra observación autorizada que Nos dicta el sacro depósito encomendado a Nuestros desvelos. Una política de aplazamiento o de exagerada, prudencia implica riesgos políticos, económicos y aun sociales. Pero estos riesgos, por serios y reales que sean, son derivados y secundarios. Nuestra principal preocupación —que estamos seguros embarga también vuestros corazones— tiene presente el juicio de la Historia y del Señor de la Historia respecto al cumplimiento de ese gravísimo deber recíproco de los individuos y de las naciones, que impone el respeto a la imagen de Dios aun en los más débiles y abandonados entre sus hijos. Ninguna razón de Estado y ninguna ventaja, colectiva, como hemos tenido ocasión de encarecer hace unos días, puede servir para justificar el desprecio de aquella dignidad humana y la negación de aquellos derechos básicos que el Creador ha grabado en el alma de cada una de sus criaturas".

Discurso de Su Santidad Pío XII a los Diputados de Estados Unidos de la Comisión para los
prófugos de Europa, vol. XI, pp. 292-230

"Pero Nos atrevemos a formular otra pregunta que más de una vez habrá surgido en vuestras mentes si es que no ha aflorado a vuestros labios. ¿Es la actual política de emigración lo bastante generosa como al parecer permite el conjunto de riquezas naturales, en un país tan pródigamente bendecido por el Creador y como parece exigirlo el número de imperiosas necesidades de otros países?".

Discurso a los Delegados de la Conferencia Internacional sobre los problemas de la emigración:
Discorsi e radiomensaggi di Sua Santita Pio XII, vol. XI, p. 243. Cf. Exsul Familia, 1,c., p. 685, nota 126.

5. Ventajas de la emigración

"Si ambas partes, la que permite abandonar el suelo patrio y la que recibe a los recién venidos, continúan preocupándose lealmente por eliminar cuanto pudiera servir de estorbo al nacimiento y a la expansión de una verdadera confianza entre el país de emigración y el de inmigración, todos cuantos participan en este cambio de lugares y personas han de resultar favorecidos; las familias recibirán una tierra, que será para ellas tierra patria en el verdadero sentido de la palabra; las tierras de gran densidad de población se sentirán aliviadas, y sus pueblos se crearán crearán nuevos amigos en territorios extranjeros; y los Estados que acojan a los emigrantes ganarán ciudadanos laboriosos. Así las Naciones que dan y los Estados que reciben en justa emulación contribuirán al incremento del bienestar humano y al progreso de la cultura de la humanidad".

Radiomensaje de Su Santidad Pío XII con motivo del 50° aniversario de la Rerum Novarum

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