VISITAR SITIO WEB de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Ir al ÍNDICE-CONTENIDO de la III Conferencia de la CELAM: PUEBLA

  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la Misión Permanente en la Arquidiócesis de México. IR A DOCUMENTOS DE LA MISIÓN

Conferencia del Episcopado Latinoamericano. CELAM


CAPÍTULO III
MEDIOS PARA LA COMUNIÓN Y PARTICIPACIÓN

892. Responsables del ministerio de la evangelización, nos preocupa cómo hacer llegar al hombre latinoamericano la Palabra de Dios, de tal modo que sea escuchada por él, asumida, encarnada, celebrada y transmitida a sus hermanos.

893. Sabemos que es Dios quien la hace crecer (Cfr. 1 Cor. 3, 6-7); sin embargo, el Señor de la mies espera la colaboración de sus servidores Por eso, queremos reflexionar acerca de los medios principales de evangelización, con los cuales la Iglesia crea comunión e invita a los hombres al servicio de sus hermanos.

894. La comunidad que en la liturgia celebra gozosamente la Pascua del Señor, tiene el compromiso de dar testimonio, de catequizar, educar y comunicar la Buena Nueva por todos los medios que estén a su alcance. Asimismo siente la necesidad de entrar en comunión y diálogo con los hombres que buscan la verdad en nuestro Continente.

CONTENIDO:

1. Liturgia, oración particular, piedad popular
2. Testimonio
3. Catequesis
4. Educación
5. Comunicación social

1. LITURGIA, ORACIÓN PARTICULAR, PIEDAD POPULAR

895. La oración particular y la piedad popular, presentes en el alma de nuestro pueblo, constituyen valores de evangelización; la Liturgia es el momento privilegiado de Comunión y Participación para una Evangelización que conduce a la liberación cristiana integral, auténtica.

1.1 SITUACIÓN

a) LITURGIA

896. a) En general, la renovación litúrgica en América Latina está dando resultados positivos porque se va encontrando de nuevo la real ubicación de la Liturgia en la misión evangelizadora de la Iglesia, por la mayor comprensión y participación de los fieles favorecida por los Nuevos libros litúrgicos y por la difusión de la Catequesis presacramental.

897. Esto ha sido animado por los documentos de la Sede Apostólica y de las Conferencias Episcopales, así como por encuentros a diversos niveles latinoamericano, regional, nacional, etc.

898. El idioma común, la riqueza cultural y la piedad popular han facilitado esta renovación.

899. Se siente la necesidad de adaptar la Liturgia a las diversas culturas y a la situación de nuestro pueblo joven, pobre y sencillo (Cfr. SC 37-40).

900. La falta de ministros, la población dispersa y la situación geográfica del continente han hecho tomar mayor conciencia de la utilidad de las celebraciones de la Palabra y de la importancia de servirse de los medios de comunicación social (radio y televisión) para llegar a todos.

901. Sin embargo, comprobamos que no se ha dado todavía a la pastoral litúrgica la prioridad que le corresponde dentro de la pastoral de conjunto, siendo aún muy perjudicial la oposición que se da en algunos sectores, entre Evangelización y Sacramentalización. Falta profundizar la formación litúrgica del clero; se nota una marcada ausencia de catequesis litúrgica destinada a los fieles.

902. La participación en la liturgia no incide adecuadamente el compromiso social de los cristianos. La instrumentalización, que a veces se hace de la misma, desfigura su valor evangelizador.

903. Ha sido también perjudicial la falta de observancia de las normas litúrgicas y de su espíritu pastoral, con abusos que causan desorientación y división entre los fieles.

b) ORACIÓN PARTICULAR

904. La religiosidad popular del hombre latinoamericano posee rica herencia de oración enraizada en culturas autóctonas y evangelizada después por las formas de piedad cristiana de misioneros e inmigrantes.

905. Consideramos como un tesoro la costumbre existente desde antiguo, de congregarse para orar en festividades y ocasiones especiales. Recientemente la oración se ha visto enriquecida por el movimiento bíblico, por nuevos métodos de oración contemplativa y por el movimiento de grupos de oración.

906. Muchas comunidades cristianas que carecen de ministro ordenado, acompañan y celebran sus acontecimientos y fiestas con reuniones de oración y canto que al mismo tiempo evangelizan a la comunidad y le proporcionan fuerza evangelizadora.

907. La oración familiar ha sido, en vastas zonas, el único culto existente; de hecho, ha conservado la unidad y la fe de la familia y del pueblo.

908. La invasión de la televisión y la radio en los hogares pone en peligro las prácticas piadosas en el seno de la familia.

909. Aun cuando muchas veces la oración surge por necesidades meramente personales y se expresa en fórmulas tradicionales no asimiladas, no puede desconocerse que la vocación del cristiano debe llevarlo al compromiso moral, social y evangelizador.

c) PIEDAD POPULAR

910. En el conjunto del pueblo católico latinoamericano aparece, a todos los niveles y con formas bastante variadas, una piedad popular que los Obispos no podemos pasar por alto y que necesita ser estudiada con criterios teológicos y pastorales para descubrir su potencial evangelizador.

911. América Latina está insuficientemente evangelizada. La gran parte del pueblo expresa su fe prevalentemente en la piedad popular.

912. Las manifestaciones de piedad popular son muy diversos, de carácter comunitario e individual; entre ellas se encuentra: el culto a Cristo paciente y muerto, la devoción al Sagrado Corazón, diversas devociones a la Santísima Virgen María, el culto a los santos y a los difuntos, las procesiones, los novenarios, las fiestas patronales, las peregrinaciones a santuarios, los sacramentales, las promesas, etc.

913. La piedad popular presenta aspectos positivos como: sentido de lo sagrado y trascendente; disponibilidad a la Palabra de Dios; marcada piedad mariana; capacidad para rezar; sentido de amistad, caridad y unión familiar; capacidad de sufrir y reparar; resignación cristiana en situaciones irremediables; desprendimiento de lo material.

914. Pero también presenta aspectos negativos: falta de sentido de pertenencia a la Iglesia; desvinculación entre fe y vida; el hecho de que no conduce a la recepción de los sacramentos; valoración del culto a los santos con detrimento del conocimiento de Jesucristo y su misterio; idea deformada de Dios; concepto utilitario de ciertas formas de piedad; inclinación, en algunos lugares, al sincretismo religioso; infiltración del espiritismo y en algunos casos, de prácticas religiosas del Oriente.

915. Con mucha frecuencia se han suprimido formas de piedad popular sin razones valederas o sin sustituirlas por algo mejor.

1.2. CRITERIOS DOCTRINALES Y PASTORALES

a) LITURGIA

916. Es necesario que toda esta renovación esté orientada por una auténtica teología litúrgica. En ella, es importante la teología de los Sacramentos. Esto contribuirá a la superación de una mentalidad neo-ritualista.

917. El Padre por Cristo en el Espíritu santifica a la Iglesia y por ella, al mundo y a su vez, mundo e Iglesia por Cristo en el Espíritu, dan gloria al Padre.

918. La liturgia, como acción de Cristo y de la Iglesia, es el ejercicio del sacerdocio de Jesucristo (Cfr. SC 7); es cumbre y fuente de la vida eclesial (Cfr. SC 10). Es encuentro con Dios y los hermanos; banquete y sacrificio realizado en la Eucaristía; fiesta de comunión eclesial, en la cual el Señor Jesús, por su misterio pascual, asume y libera al Pueblo de Dios y por él a toda la humanidad cuya historia es convertida en historia salvífica para reconciliar a los hombres entre sí y con Dios. La liturgia es también fuerza en el peregrinar, a fin de llevar a cabo, mediante el compromiso transformador de la vida, la realización plena del Reino, según el plan de Dios.

919. En la Iglesia particular, "el Obispo debe ser considerado como el gran sacerdote de su grey; de él deriva y depende, en cierto modo, la vida en Cristo de sus fieles" (SC 41).

920. El hombre es un ser sacramental; a nivel religioso expresa sus relaciones con Dios en un conjunto de signos y símbolos; Dios, igualmente, los utiliza cuando se comunica con los hombres. Toda la creación es, en cierto modo, sacramento de Dios porque nos lo revela (Cfr. Rom. 1, 19).

921. Cristo "es imagen de Dios invisible" (Col. 1,15). Como tal, es el sacramento primordial y radical del Padre: "El que me ha visto a mí, ha visto al Padre" (Jn. 14,9).

922. La Iglesia es a su vez, sacramento de Cristo (Cfr. LG 1) para comunicar a los hombres la vida nueva. Los siete sacramentos de la Iglesia, concretan y actualizan para las distintas situaciones de la vida, esta realidad sacramental.

923. Por eso no basta recibirlos en forma pasiva, sino vitalmente insertados en la comunión eclesial. Por los sacramentos Cristo continúa, mediante la acción de la Iglesia, encontrándose con los hombres y salvándolos. La celebración Eucarística, centro de la sacramentalidad de la Iglesia y la más plena presencia de Cristo en la humanidad, es centro y culmen de toda la vida sacramental (Cfr. SC 10).

924. La renovación litúrgica ha de estar orientada por criterios pastorales fundados en la naturaleza misma de la liturgia y de su función evangelizadora.

925. La reforma y la renovación litúrgica fomentan la participación que conduce a la comunión. La participación plena, consciente y activa en la Liturgia es fuente primaria y necesaria del espíritu verdaderamente cristiano (Cfr. SC 14). Por esto las consideraciones pastorales, atendidas siempre la observancia de las normas litúrgicas, deben superar el simple rubricismo.

926. Los signos, importantes en toda acción litúrgica, deben ser empleados en forma viva y digna, supuesta una adecuada catequesis. Las adaptaciones previstas en la "Sacrosanctum Concilium" y en las normas pastorales posteriores son indispensables para lograr un rito acomodado a nuestras necesidades, especialmente a las del pueblo sencillo, teniendo en cuenta sus legítimas expresiones culturales.

927. Ninguna actividad pastoral puede realizarse sin referencia a la liturgia. Las celebraciones litúrgicas suponen iniciación en la fe mediante el anuncio evangelizador, la catequesis y la predicación bíblica; esta es la razón de ser de los cursos y encuentros presacramentales.

928. Toda celebración debe tener, a su vez, una proyección evangelizadora y catequética adaptada a las distintas asambleas de fieles, pequeños grupos, niños, grupos populares, etc.

929. Las celebraciones de la Palabra, con la lectura de la Sagrada Escritura abundante, variada y bien escogida (Cfr. SC 35,4), son de gran provecho para la comunidad, principalmente donde no hay presbíteros y sobre todo para la realización del culto dominical.

930. La homilía, como parte de la liturgia, es ocasión privilegiada para exponer el misterio de Cristo en el aquí y ahora de la comunidad, partiendo de los textos sagrados, relacionándolos con el sacramento y aplicándolos a la vida concreta. Su preparación debe ser esmerada y su duración proporcionada a las otras partes de la celebración.

931. El que preside la celebración es el animador de la comunidad y por su actuación favorece la participación de los fieles; de ahí la importancia de una digna y adecuada forma de celebrar.

b) LA ORACIÓN PARTICULAR

932. El ejemplo de Cristo orante: el Señor Jesús, que pasó por la tierra haciendo el bien y anunciando la Palabra, dedicó, por el impulso del Espíritu, muchas horas a la oración, hablando al Padre con filial confianza e intimidad incomparable y dando ejemplo a sus discípulos, a los cuales expresamente enseñó a orar. El cristiano, movido por el Espíritu Santo, hará de la oración motivo de su vida diaria y de su trabajo; la oración crea en él actitud de alabanza y agradecimiento al Señor, le aumenta la fe, lo conforta en la esperanza activa, lo conduce a entregarse a los hermanos y a ser fiel en la tarea apostólica, lo capacita para formar comunidad. La Iglesia que ora en sus miembros se une a la oración de Cristo.

933. La oración en familia: la familia cristiana, evangelizada y evangelizadora, debe seguir el ejemplo de Cristo orante. Así, su oración manifiesta y sostiene la vida de la Iglesia doméstica en donde se acoge el germen del Evangelio que crece para capacitar a todos los miembros como apóstoles y a hacer de la familia un núcleo de evangelización.

934. La liturgia no agota toda la actividad de la Iglesia. Se recomiendan los ejercicios piadosos del pueblo cristiano con tal de que vayan de acuerdo con las normas y leyes de la Iglesia, en cierto modo deriven de la liturgia y a ella conduzcan (Cfr. SC 13). El misterio de Cristo es uno y en su riqueza tiene manifestaciones y modos diversos de llegar a los hombres. Gracias a la rica herencia religiosa y por la urgencia de las circunstancias de tiempo y lugar, las comunidades cristianas se hacen evangelizadoras al vivir la oración.

c) PIEDAD POPULAR

935. La piedad popular conduce al amor de Dios y de los hombres y ayuda a las personas y a los pueblos a tomar conciencia de su responsabilidad en la realización de su propio destino (Cfr. GS 18). La auténtica piedad popular basada en la Palabra de Dios, contiene valores evangelizadores que ayudan a profundizar la fe del pueblo.

936. La expresión de la piedad popular debe respetar los elementos culturales nativos (Cfr. Relig. Popular, 444ss.).

937. Para que constituya un elemento eficaz de evangelización la piedad popular necesita de una constante purificación y clarificación y llevar no sólo a la pertenencia a la Iglesia, sino también a la vivencia cristiana y al compromiso con los hermanos.

1.3. CONCLUSIONES

a) LITURGIA

938. Dar a la liturgia su verdadera dimensión de cumbre y fuente de la actividad de la Iglesia (SC 10).

939. Celebrar la fe en la Liturgia como encuentro con Dios y con los hermanos, como fiesta de comunión eclesial, como fortalecimiento en nuestro peregrinar y como compromiso de nuestra vida cristiana. Dar especial importancia a la liturgia dominical.

940. Revalorizar la fuerza de los "signos" y su teología. Celebrar la fe en la Liturgia con expresiones culturales, según una sana creatividad. Promover adaptaciones adecuadas, de manera particular a los grupos étnicos y al pueblo sencillo (grupos populares); pero con el cuidado de la que Liturgia no sea instrumentalizada para fines ajenos a su naturaleza, se guarden fielmente las normas de la Santa Sede y se eviten las arbitrariedades en las celebraciones litúrgicas.

941. Estudiar la función catequética y evangelizadora de la Liturgia.

942. Promover la formación de los agentes de pastoral litúrgica con una auténtica teología que lleve a su compromiso vital.

943. Procurar ofrecer a los Presidentes de las celebraciones litúrgicas las condiciones aptas para mejorar su función y llegar a la comunicación viva con la asamblea; poner especial esmero en la preparación de la homilía que tiene tan gran valor evangelizador.

944. Fomentar las celebraciones de la Palabra, dirigidas por diáconos, o laicos (varones o mujeres).

945. Preparar y realizar con esmero la liturgia de los sacramentos, la de las grandes festividades y la que se realiza en los santuarios.

946. Aprovechar, como ocasión propicia de evangelización, la celebración de la Palabra en los funerales y en los actos de piedad popular.

947. Promover la música sacra, como servicio eminente, que responda a la índole de nuestros pueblos.

948. Respetar el patrimonio artístico religioso y fomentar la creatividad artística adecuada a las nuevas formas litúrgicas.

949. Incrementar las celebraciones transmitidas por radio y televisión, teniendo en cuenta la naturaleza de la Liturgia y la índole de los respectivos medios de comunicación utilizados.

950. Fomentar los encuentros preparatorios para la celebración de los Sacramentos.

951. Aprovechar las posibilidades que ofrecen los nuevos rituales de los Sacramentos. Los sacerdotes se dedicarán de manera especial a administrar el Sacramento de la Reconciliación.

b) ORACIÓN PARTICULAR

952. La diócesis en su pastoral de conjunto, la parroquia y las comunidades menores (Comunidades Eclesiales de Base y familia) integrarán en sus programas evangelizadores la oración personal y comunitaria.

953. Procurar que todas las actividades en la Iglesia (como reuniones, uso de Medios de Comunicación Social, obras sociales, etc.), sean ocasión y escuela de oración.

954. Utilizar los seminarios, los monasterios, las escuelas y otros centros de formación como lugar privilegiado para orar, irradiar vida de oración y formar maestros de ella.

955. Los sacerdotes, los religiosos y los laicos comprometidos se distinguen por su ejemplo de oración y por la enseñanza de la misma al Pueblo de Dios.

956. Promover las obras que fomenten la santificación del trabajo y la oración de los enfermos e impedidos.

957. Fomentar aquellas formas de piedad popular que contribuyan a fortalecer la oración personal, familiar, de grupo y comunitaria.

958. Integrar a la pastoral orgánica los grupos de oración para que conduzcan a sus miembros a la liturgia, a la evangelización y al compromiso social.

c) PIEDAD POPULAR

959. Traten los agentes de pastoral de recuperar los valores evangelizadores de la piedad popular en sus diversas manifestaciones personales y masivas.

960. Se empleará la piedad popular como punto de partida para lograr que la fe del pueblo alcance madurez y profundidad, por lo cual dicha piedad popular se basará en la Palabra de Dios y en el sentido de pertenencia a la Iglesia.

961. No se prive al pueblo de sus expresiones de piedad popular. En lo que haya que cambiar procédase gradualmente y previa catequesis para llegar a algo mejor.

962. Orientar los sacramentales al reconocimiento de los beneficios de Dios y a la toma de conciencia del compromiso que el cristiano tiene con el mundo.

963. Presentar la Devoción a María y a los santos como la realización en ellos de la Pascua de Cristo (Cfr. SC 104) y recordar que debe conducir a la vivencia de la Palabra y al testimonio de vida.

Ir a la página anterior  
Ir a la página siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance