c. Simultaneidad y signos compartidos
Para ser continental se requiere la visibilización latinoamericana
y caribeña de ciertos momentos de la
acción misionera, es decir, alguna simultaneidad y signos
compartidos:
-
a éstos signos pueden asociarse otros actos inspirados
y ojalá simultáneos relacionados con
solemnidades litúrgicas, como la Encarnación
o Pentecostés, o fiestas Marianas especialmente de las advocaciones de Aparecida (12.10) y Guadalupe (12.12).
5. LA PEDAGOGÍA DE LA ACCIÓN MISIÓN CONTINENTAL
5.1. Cinco aspectos de un proceso evangelizador
En el proceso de formación de los discípulos misioneros
destacamos cinco aspectos fundamentales, que
aparecen de diversa manera en cada etapa del
camino, pero que se compenetran íntimamente
y se alimentan entre sí:
el Encuentro con Jesucristo, la Conversión, el Discipulado,
la Comunión y la Misión34.
Esto implica:
-
para que, viviendo en común-unión con Cristo,
como convocados por Él35, dentro de la comunión de la Iglesia, crezca y sea vivo un fuerte sentido de pertenencia eclesial,
-
y un proceso de formación integral, kerigmática,
permanente, procesual, diversificada y co
munitaria, que contemple el acompañamiento espiritual,
Estas dimensiones del camino podemos explicarlas
con palabras que encontramos en el mismo evangelio,
y que describen el proceso de encuentro, formación
y envío, de quienes reciben la vocación de ser discípulos
misioneros para que los pueblos tengan vida en
Cristo36:
Quienes serán sus discípulos ya lo buscan.
Se ha de descubrir el sentido más hondo
de la búsqueda, y se ha de propiciar el
encuentro con Cristo que da origen a la
iniciación cristiana. (Búsqueda).
-
Los discípulos, que quieren encontrarse con Cristo,
le preguntan: "Maestro, ¿dónde vives?" (Jn 1,
38). Jesucristo los invita a vivir una experiencia:
Vengan y lo verán (Jn 1, 39), Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida (Jn 14, 6). (Encuentro).
-
Encontrando a Felipe le dijo: Sígueme (Mt 4, 19),
y más tarde, junto al lago de Galilea, asombrados
por la enseñanza del Maestro y por la pesca
milagrosa, también Pedro, Andrés, Santiago y
Juan, dejándolo todo, le siguieron. (Conversión y Discipulado).
-
Los llamó para que estuvieran con Él (Mc 3,
14) y "permanecieran en su amor", formando
una comunidad de discípulos, que más tarde
fue conocida por su solidaridad, y por su unidad
en la oración, en la fracción del pan y en
la enseñanza de los apóstoles (cf. Hch 3, 42ss).
(Comunión).
-
Pero la llamada de Jesús al discipulado es inseparable
de la vocación misionera. Ya en el encuentro
a orillas del lago les manifiesta su propósito:
Los haré pescadores de hombres, y cuando llama
a los doce les dice explícitamente que los llama
para enviarlos a predicar (Mc 3, 14). Y antes de
ascender a los cielos, los envía a hacer discípulos
a todos los pueblos, bautizándolos ... (Mt 28, 19).
(Misión).
Para lograr este proceso, y recuperar a personas que
se han alejado "hemos de reforzar en nuestra Iglesia
cuatro ejes":
-
“un encuentro personal con Jesucristo, una experiencia
religiosa profunda e intensa, un anuncio
kerigmático y el testimonio personal de los
evangelizadores, que lleve a una conversión personal
y a un cambio de vida integral";
-
"el compromiso misionero de toda la comunidad…
que sale al encuentro de los alejados, se
interesa por su situación, a fin de reencantarlos con la Iglesia e invitarlos a volver a ella"37.
Hay que ser concientes que sólo surgirán discípulos
misioneros si en el proceso enunciado, nuestras comunidades
se comprometen con la evangelización de los
bautizados que no tienen conciencia de ser discípulos,
acompañándolos para que puedan vivir una maduración
paulatina hacia la voluntad de servicio y, así, respondan
al envío que el Señor les da por medio de la
Iglesia.
En esta vivencia, la renovación de la conversión personal
y pastoral de los pastores y de todos los consagrados
es un elemento indispensable para que el testimonio
coherente de vida sea el cimiento pedagógico
fundamental.
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