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5.2. Caminos hacia el encuentro con Cristo Una auténtica propuesta de encuentro con Jesucristo debe tener en cuenta los siguientes elementos:
5.3. Pedagogía del encuentro y de la comunión a) Pedagogía del encuentro: La misión debe realizarse dentro del dinamismo de la pedagogía del encuentro que puede darse de persona a persona, de casa en casa, de comunidad a comunidad42. Siendo que todo pastor —lo que vale también para cada misionero— ha de reflejar al Buen Pastor, es evidente que nuestra pastoral tiene que estar entretejida de encuentros, en la sencillez, la cordialidad, la solicitud, la escucha y el servicio a los demás.
b) Pedagogía de Comunión. Es importante realizar la misión en el continente como gran expresión de comunión. Que se manifieste la comunión con Dios en la oración unánime, implorando con María, la madre de Jesús, el Espíritu Santo, y la unidad con el Papa, entre las Conferencias Episcopales y entre las Iglesias particulares, ayudándose recíprocamente en su realización, especialmente en personal y recursos;
5.4. La misión, tarea de todos y para todos a. Agentes pastorales y evangelizadores La realización de la misión "requerirá la decidida colaboración de las Conferencias Episcopales y de cada diócesis en particular"45. El Obispo es el primer responsable de la misión en cada Iglesia particular y es quien debe convocar a todas las fuerzas vivas de la comunidad para este gran empeño misionero: "sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos que se prodigan, muchas veces con inmensas dificultades, para la difusión de la verdad evangélica"46.
Para los Ministros Ordenados es un gran momento de gracia que les pide renovar la comunión de los Presbíteros y Diáconos con el Obispo y de ellos entre sí. Así como el entusiasmo y la entrega al servicio del evangelio. Ellos son los portadores primeros de todo este impulso misionero y habría que sensibilizarlos especialmente en el espíritu y conversión pastoral de Aparecida.
b. El papel privilegiado de los laicos Cualquier esfuerzo misionero exige, de manera particular, la participación activa y comprometida de los fieles laicos en todas las etapas del proceso.
La Misión Continental debe tener especial penetración en los sectores culturales, políticos y de dirigentes sociales y económicos que identifican a nuestra sociedad globalizada. Para que esto sea posible, debemos reafirmar vigorosamente la misión peculiar y específica del laico en el mundo secular50, evitando la tentación de motivar a los laicos más comprometidos con su fe, tan sólo a involucrarse en los servicios que necesita la comunidad eclesial para formarse, sostenerse y crecer. c. La misión inestimable de la Vida Consagrada Para los miembros de los Institutos de Vida Consagrada, varones y mujeres que están llamados a dar un testimonio convincente de la alegría de ser pertenencia de Dios como discípulos y misioneros de Cristo, y de prodigarse generosamente al servicio de sus hijos, especialmente de los más marginados, y de manifestar en la Iglesia la multiplicidad de los dones carismáticos del Espíritu Santo, su participación en la Misión Continental, como grandes colaboradores de los Pastores, contribuirá fuertemente al despertar misionero de América Latina y del Caribe. d. Interlocutores y destinatarios Los destinatarios (o “interlocutores”) de la misión somos todos, comenzando por los discípulos misioneros que animan el proceso evangelizador, pero especialmente debe dirigirse a los pobres, a los que sufren y a los alejados51, e impulsar a los constructores de la sociedad a su misión cristiana de transformarla. Llegar hasta los más alejados debe ser siempre uno de los objetivos de la dimensión misionera de la Iglesia, utilizando los medios adecuados a cada situación.
La parroquia sigue siendo una referencia fundamental en el proceso evangelizador, con sus comunidades eclesiales de base, movimientos y grupos apostólicos. La misión está llamada a ser un dinamismo permanente de gran importancia para que la parroquia se haga parroquia misionera. La misión exige una convocatoria a los discípulos misioneros y a las comunidades eclesiales. En la misión se debe aprovechar el potencial educativo de la Iglesia, a través de sus escuelas e institutos de formación, valorando el dinamismo misionero de los miembros de la comunidad educativa. Un fenómeno importante de nuestro tiempo es la aparición y difusión de diversas formas de voluntariado misionero53, conformado en buena parte por jóvenes, quienes están dispuestos a dar tiempo y talento para la misión. Mención especial merecen los grupos y asociaciones de niños misioneros, pues esto crea una dinámica especial en las familias. Por otra parte, se considera importante la labor de los emigrantes como discípulos misioneros, quienes
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