VISITAR SITIO WEB de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisiones
Vicaría Pastoral

Mapa del Sitio



Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga vida digna en PDF

En Cristo nuestra Paz - IR A CONTENIDO


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga vida digna. CEM


INTRODUCCIÓN GENERAL

1. "La paz esté con ustedes" (Jn 20, 19). Con el saludo de Jesús Resucitado, víctima inocente, los Obispos de México saludamos a todos los fieles de la Iglesia católica y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Con esta Exhortación Pastoral queremos compartir nuestro discernimiento sobre la misión de la Iglesia en la realidad de inseguridad y violencia que se vive en nuestro país y alentar la esperanza de quienes por esta razón viven con miedo, con dolor e incertidumbre. La Iglesia cumple su misión siguiendo los pasos de Jesús y haciendo suyas sus actitudes (Cf. Mt 9, 35-36); de Él aprendemos la sublime lección de anunciar el Evangelio de la paz1 con la confianza puesta en la fuerza transformadora del Amor.

2. En los últimos meses, en toda la geografía nacional, suceden hechos violentos, relacionados, en numerosas ocasiones, con la delincuencia organizada; esta situación se agrava día con día. Recientemente se ha señalado que una de las ciudades de la República Mexicana tiene el índice más alto de criminalidad en el mundo. Esta situación repercute negativamente en la vida de las personas, de las familias, de las comunidades y de la sociedad entera; afecta la economía, altera la paz pública, siembra desconfianza en las relaciones humanas y sociales, daña la cohesión social y envenena el alma de las personas con el resentimiento, el miedo, la angustia y el deseo de venganza.

3. Nos acercamos a esta realidad con ojos y corazón de pastores2. Acompañamos en el camino de la vida a los hombres y mujeres de nuestro tiempo y compartimos sus esperanzas, sus logros y frustraciones; por ello, al ocuparnos de los desafíos que la vida social, política y económica plantea a la vocación trascendente del hombre, no lo hacemos como expertos, ni como científicos o técnicos, no es esa nuestra competencia; lo hacemos como intérpretes y confidentes de los anhelos de muchas personas, especialmente de las más pobres y de las que sufren por causa de la violencia3.

4. Nos duele profundamente la sangre que se ha derramado: la de los niños abortados, la de las mujeres asesinadas; la angustia de las víctimas de secuestros, asaltos y extorsiones; las pérdidas de quienes han caído en la confrontación entre las bandas, que han muerto enfrentando el poder criminal de la delincuencia organizada o han sido ejecutados con crueldad y frialdad inhumana. Nos interpela el dolor y la angustia, la incertidumbre y el miedo de tantas personas y lamentamos los excesos, en algunos casos, en la persecución de los delincuentes. Nos preocupa además, que de la indignación y el coraje natural, brote en el corazón de muchos mexicanos la rabia, el odio, el rencor, el deseo de venganza y de justicia por propia mano4.

5. En el seguimiento de Jesucristo, aprendemos de Él mismo su compasión entrañable ante el dolor humano; su cercanía a los pobres y a los pequeños; y su fidelidad a la misión encomendada. Contemplando lo que Él hizo, con la luz de su Vida y de su Palabra, queremos discernir lo que nosotros debemos hacer en las circunstancias que se viven nuestra patria5. Nos sentimos movidos a la compasión evangélica (Cf. Lc 10, 25-37) que nos impulsa a acercar, a los que sufren, el consuelo de la fe, la fortaleza de la esperanza y el bálsamo de la caridad.

6. No es la primera ocasión en la que el episcopado mexicano se ocupa de esta realidad. Hace poco más de cuarenta años, cuando llegaba a su fin la época del llamado "milagro mexicano"6 nuestros predecesores, en su Carta Pastoral Sobre el desarrollo y la integración del país señalaban: "Estamos llegando a un punto en que es sumamente urgente que los ciudadanos se decidan a buscar y aceptar ‘transformaciones audaces, profundamente innovadoras’, si no se quiere aumentar la potencia de los fuertes y la servidumbre de los débiles, orillando a las mayorías a una reacción violenta y empeorando el estado de injusticia ‘que clama al cielo’ por la violencia que se ejerce sobre la dignidad de las personas"7.

7. Ahora, ante la necesidad de discernir los desafíos que este círculo vicioso de inseguridad y violencia presenta a la misión de la Iglesia y que tiene que ver también con la situación de pobreza y desigualdad que se vive en nuestro país, acogemos la oportuna enseñanza del Santo Padre Benedicto XVI que nos invita promover, con la caridad en la verdad, el auténtico desarrollo de cada persona y de toda la humanidad8. En este horizonte, asumimos la Misión Continental a la que hemos convocado a la Iglesia en México, en el espíritu del acontecimiento de la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe9; ésta, nos exige fortalecer en todos los fieles de la Iglesia su condición de discípulos misioneros al servicio de la construcción de la paz para la vida digna del pueblo de México.

8. Al acercarnos a esta compleja realidad, no perdemos de vista las grandes riquezas del pueblo mexicano, por las que bendecimos y agradecemos a Dios. Somos un pueblo de tradiciones con profundas raíces cristianas, amante de la paz, solidario, que sabe encontrar en medio de las situaciones difíciles razones para la esperanza y la alegría y lo expresa en su gusto por la fiesta, por la convivencia y en el gran valor que da a la vida familiar. Precisamente, porque sabemos que la raíz de la cultura mexicana es fecunda y porque reconocemos en ella la obra buena que Dios ha realizado en nuestro pueblo a lo largo de su historia, hoy queremos alentar en todos la esperanza.

9. Para ello nos serviremos del método ver, juzgar y actuar. Este método nos permite articular, de modo ordenado, la perspectiva creyente de ver la realidad, con criterios que provienen de la fe y de la razón para discernirla y valorarla con sentido crítico y, proyectar el compromiso de los discípulos misioneros de Jesucristo10. Queremos así, clarificar y proponer la misión de la Iglesia en la construcción de la paz para que en Cristo, México tenga vida digna. Compartimos con sencillez y humildad esta reflexión y de igual manera ofrecemos nuestra disposición a colaborar en esta tarea, con los hombres y mujeres de buena voluntad comprometidos en formar una sociedad responsable y con quienes sirven a la nación en el ejercicio honesto de la autoridad pública.

Ir a la página anterior  
Ir a la página siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance