VISITAR SITIO WEB de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisiones
Vicaría Pastoral

Mapa del Sitio



Documento No hay democracia verdadera y estable sin participación ciudadana y justicia social en PDF

En Cristo nuestra Paz - IR A CONTENIDO


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la MISIÓN PERMANENTE en la Arquidiócesis de México

Que en Cristo Nuestra Paz, México tenga vida digna. CEM


LLAMAMIENTO FINAL

240. El corazón del mensaje evangélico es Cristo, paz y reconciliación para todos. Queremos concluir nuestra exhortación pastoral haciendo un llamado a los gobernantes de los tres poderes de la federación y de las entidades federativas, y a los ayuntamientos municipales. A ustedes está confiada la tutela suprema del Estado de Derecho en México. Sabemos que cumplir la alta misión que el pueblo les ha encomendado no es fácil en estas circunstancias; sin embargo, es una de sus tareas prioritarias. La misión de la autoridad es ofrecer a todos condiciones de seguridad ciudadana. La violencia no es sólo un problema de seguridad, es ante todo un problema de salud pública, que si bien requiere de la aplicación enérgica de la ley, al mismo tiempo exige medidas preventivas y políticas públicas que inhiban los factores que contribuyen a la inseguridad y violencia en todos los ámbitos de la vida nacional.

241. Esperamos que con todos los recursos legales con los que cuentan, puedan ofrecer a la ciudadanía mayores garantías de justicia y estímulos para el crecimiento constante de la conciencia civil. La credibilidad de su compromiso para la superación de la violencia pide de ustedes firmeza para erradicar la corrupción de todas las estructuras de gobierno
y de servicio público, y para que no queden en la impunidad los agravios a la ciudadanía y al bien común de quienes se enriquecen ilícitamente.

242. A los miembros de las Fuerzas Armadas de México y de las fuerzas de Seguridad Pública, que son de los primeros testigos de los efectos de la violencia y de las fuerzas disgregadoras del mal, les llamamos a ser fieles a su misión de defender a los débiles, proteger a los honrados y favorecer la convivencia pacífica de los ciudadanos. Reconocemos su valor. Sabemos que han hecho su mejor esfuerzo para que podamos vivir en paz y en armonía. Sentimos las pérdidas de quienes han pagado con sus vidas la fidelidad a su misión.

243. El pueblo de México necesita ver en ustedes promotores de la justicia y de la paz, para que no se pierda la credibilidad y confianza de los primeros destinatarios de su misión. Descubran y fomenten, en el cumplimiento deésta, todo lo que ayude a la renovación de la sociedad. Sabemos que la paz es un derecho fundamental de todo ser humano que es preciso promover con iniciativas concretas, incluso, en casos extremos, con el uso legítimo de la fuerza; por ello, al mismo tiempo que los invitamos a ser generosos en el cumplimiento de sus deberes, les llamamos a respetar, promover y tutelar los derechos humanos de todas las personas para que se recuperen en nuestra patria condiciones estables de seguridad y de pacífica convivencia.

244. A los hombres y mujeres comprometidos con el bien común de la nación en el quehacer político les pedimos que no excluyan a nadie de sus preocupaciones, cuidando particularmente a los sectores más débiles de la sociedad. No pongan en primer lugar el interés personal, cediendo a la seducción de la corrupción y, sobre todo, salgan al encuentro de las situaciones más difíciles, con la creatividad necesaria, para servir a la paz y a la reconciliación.

245. Los ciudadanos esperamos de quienes dirigen y militan en los partidos políticos un compromiso real con el bien común y con el desarrollo humano integral del pueblo de México. Este compromiso será evidente si en sus decisiones anteponen las exigencias éticas, que brotan del reconocimiento de la dignidad humana, a los intereses o conveniencias de partido. No defrauden a la ciudadanía cuando esta les confía quehaceres de gobierno. Hagan creíbles las convicciones contenidas en sus idearios por la coherencia de sus vidas y de sus compromisos políticos. Escuchen a los ciudadanos, no tomen decisiones que afectan a todos respaldados sólo en el apoyo de una frágil mayoría, sino en la certeza de que ante todo buscan la verdad, la libertad, la justicia y la paz.

246. Llamamos a los ciudadanos y ciudadanas de México a constituirse en una sociedad civil responsable. Vivimos en un país que no merece vivir bajo el miedo, ni bajo la amenaza de unos cuantos que quieren acabar con sus jóvenes, con sus hombres y mujeres, creando una cultura de terror y de muerte. La sociedad es responsable de participar vigilando y verificando que las autoridades asuman a cabalidad el compromiso que tienen con el pueblo, atendiendo a los factores que contribuyen en la vida social, económica, política y cultural a la inseguridad y a la violencia. Sin la colaboración de la sociedad responsable los gobiernos no tienen la capacidad suficiente para abatir la violencia causada por los criminales que se organizan para hacer daño a la comunidad.

247. A los padres de familia, primeros educadores y transmisores de la fe de los hijos que la Providencia ha puesto bajo su cuidado, les llamamos a fortalecer la vida familiar, considerándose todos como hermanos y hermanas; a salir al encuentro del prójimo sin prejuicios, con sentimientos de confianza y de acogida. A los padres de familia, les pedimos que sean para sus hijos reflejo del amor y del perdón de Dios, haciendo todos los esfuerzos por integrar una familia unida y solidaria y por participar en la vida comunitaria, construyendo, con todas las personas cercanas, condiciones de paz para la vida digna de los mexicanos.

248. A los educadores, llamados a enseñar a los niños, adolescentes y jóvenes los auténticos valores de la vida acercándoles a la complejidad de la historia y de la cultura humana, les exhortamos a redescubrir y alimentar la nobleza de la vocación magisterial; a ayudar a sus alumnos y alumnas a vivir en todos los niveles la aceptación de los demás, la comprensión y el respeto, presentándoles como modelo a los grandes hombres y mujeres que han sido en la historia artífices de paz y de reconciliación. A quienes dirigen y sirven en las obras educativas que han nacido en el seno de la Iglesia, como son colegios, institutos y universidades, les pedimos que vuelvan a sus fuentes y a su carisma original; a que den siempre un lugar privilegiado a los pobres, no sólo en las aulas, sino también en los todos los procesos educativos y de formación cristiana y a que asuman integralmente el llamado que hacemos para educar en la cultura de la paz.

249. A los jóvenes, que alimentan en el corazón grandes aspiraciones, les pedimos que aprenden a vivir juntos, unos con otros, en paz; sin interponer barreras que les impidan compartir las riquezas de las demás personas; aprendan a ver a los demás, como amigos, no como enemigos; amen la verdad para restablecer en las familias y en las comunidades la confianza que es necesaria para vivir en una comunidad pacífica. Aprendan el lenguaje de la paz, respondan a la violencia con acciones de paz, para construir un mundo reconciliado y rico en humanidad.

250. A quienes han vivido en carne propia cualquier tipo de violencia queremos hacer llegar nuestra solidaridad. Tengan la certeza no sólo de nuestra comprensión. Les aseguramos nuestra oración y nuestro compromiso para que se establezcan condiciones de justicia y paz para todos. Abran su corazón a Dios, identifíquense con el Señor, que fue también víctima inocente, perdonando en el nombre de Dios.

251. A quienes trabajan en los medios de comunicación social, les pedimos que consideren la gran responsabilidad implícita que su profesión comporta. No ofrezcan jamás mensajes inspirados en el odio, la violencia y la mentira. Sean maestros del lenguaje de la paz, tengan siempre como objetivo la verdad y el bien de la persona y del pueblo de México.

252. Urge que todos los discípulos misioneros de Jesucristo, en la riqueza de carismas, ministerios y vocaciones, asumamos unidos los grandes desafíos que la inseguridad y violencia ponen a la misión de la Iglesia. La evangelización está frente al gran desafío de mostrar a Cristo, quien nos dejó el don y tarea de la paz. La Iglesia, en medio de una sociedad rota por la dispersión originada por la inseguridad y el dolor provocado por la violencia, debe responder a su vocación de ser signo de comunión. La evangelización tiene que transformar desde la raíz a las personas para que sean fermento de la paz en el mundo. Tenemos que reconocer con humildad que muchas de las personas involucradas en la delincuencia organizada, están bautizadas en la Iglesia pero carecen de una formación viva en la fe. Debemos asumir esa responsabilidad202.

253. Los sacerdotes somos ministros de reconciliación y este ministerio que se nos ha confiado debemos cumplirlo como el Señor, con palabras y con signos esperanzadores de un orden nuevo, aunque éstos impliquen riesgos. En esta hora de incertidumbre y dolor, los Obispos de México ofrecemos nuestro servicio para la mediación en los conflictos, para que se supere la sinrazón de la violencia y mediante el diálogo se encuentren caminos de paz y reconciliación. Invitamos a nuestros hermanos presbíteros a sumarse a este ofrecimiento, a conocer la experiencia que los constructores de la paz han desarrollado y la sabiduría aprendida en las experiencias eclesiales de mediación en nuestro país y en otros países, para desarrollar las capacidades que nos habiliten para ofrecer este servicio.

254. No queremos terminar sin hacer un llamamiento a quienes practican la violencia. Les pedimos que abandonen los medios violentos para lograr sus metas. Nunca será justificable la muerte, ni los ataques a inocentes. Recordando las palabras del siervo de Dios Juan Pablo II les decimos: "Los caminos de la violencia no pueden conducir a la verdadera justicia ni para ustedes ni para los demás. Todavía pueden cambiar si quieren. Pueden profesar sus sentimientos de humanidad y reconocer la solidaridad humana"203.

255. Nos dirigimos a quienes, por cualquier razón, se han involucrado en las diversas formas de crimen organizado. Dios los llama a la conversión y su perdón está siempre dispuesto, pero deben arrepentirse. «Piensen en el mal que están provocándoles a una multitud de jóvenes y de adultos de todos los segmentos de la sociedad… La dignidad humana no puede ser pisoteada de esta manera. El mal provocado recibe la misma reprobación hecha por Jesús a los que escandalizaban a los ‘pequeñitos’, los preferidos de Dios"204.

256. Hacemos un llamado vehemente a quienes producen la droga y la transportan, a los que se prestan al comercio del narcomenudeo, a los que la consumen, a los sicarios y a todos los implicados en este nefasto negocio: ¡arrepiéntanse y cambien de vida!. Busquen la vida y no la muerte. Dios está siempre dispuesto a perdonarles; sólo les pide que reconozcan sus errores; que se arrepientan de ellos y no lo ofendan más agraviando a sus hijos; que reparen los daños y se retiren de esta actividad de muerte205.

Ir a la página anterior  
Ir a la página siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance