VISITAR SITIO WEB de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisiones
Vicaría Pastoral

Mapa del Sitio



CONMEMORAR NUESTRA HISTORIA DESDE LA FE, PARA COMPROMETERNOS HOY CON NUESTRA PATRIA

IR AL CONTENIDO DE CONMEMORAR NUESTRA HISTORIA DESDE LA FE


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logotipo de la Misión Permanente en la Arquidiócesis de México. IR A DOCUMENTOS DE LA MISIÓN

 

"Conmemorar Nuestra Historia desde la Fe, para Comprometernos Hoy con Nuestra Patria. CEM


Derecho a la Libertad Religiosa

81. Para que esto se lleve a cabo en plenitud se requiere de la vigencia completa del derecho humano a la libertad religiosa, la cual no debe ser interpretada jamás como una búsqueda de privilegios por parte de ninguna confesión religiosa. La libertad religiosa es un derecho de la persona que abraza no sólo a los creyentes sino aun a los no creyentes en su derecho a vivir con plena libertad las opciones que en conciencia se realizan sobre el significado y el sentidoúltimo de la vida. El ejercicio de esta libertad incluye tanto la vida privada como la pública, el testimonio individual y la presencia asociada, con elúnico límite del respeto al derecho de terceros.

82. Para que el derecho humano a la libertad religiosa pueda ejercerse conforme a la justicia y a la libertad debe existir una sana separación entre el Estado y la Iglesia. Esta separación no sólo es un beneficio para el Estado, sino que es una exigencia constitutiva de la propia Iglesia, que en la actualidad es particularmente consciente de su legítima autonomía y de su diversoámbito de competencia. La separación entre el Estado y la Iglesia no implica desconocimiento o falta de colaboración entre ambas instituciones. Al contrario, somos particularmente conscientes de que el Estado y la Iglesia, cada uno a su modo, deben encontrar caminos de colaboración que les permitan servir a las personas y a las comunidades. Por esta razón, y para avanzar en el camino hacia un México más justo y libre, deseamos insistir, junto con el Papa Benedicto XVI, en que"es urgente definir una laicidad positiva, abierta, y que, fundada en una justa autonomía del orden temporal y del orden espiritual, favorezca una sana colaboración y un espíritu de responsabilidad compartida”38. La Iglesia Católica en México, de este modo, se compromete a participar en la construcción de un auténtico Estado laico, garante de libertades y respetuoso de los derechos de todos por igual.

Ofrecer la cultura de la vida en un México plural

83. Es evidente que las“cosas nuevas” que hoy marcan nuestra historia entrañan valores y promesas llenas de esperanza, como la nueva conciencia sobre el valor de los derechos humanos, la preocupación por las minorías, el desarrollo de la mujer, el cuidado del medio ambiente. Sin embargo, de manera simultánea, es perceptible que existen también nuevos desafíos que brotan de ideas y proyectos que lastiman la dignidad humana, como el abuso sobre la integridad física de embriones humanos, la destrucción del medio ambiente, la falta de vigencia del Estado de Derecho, la creciente pobreza y la falta de una maduración adecuada de nuestra incipiente democracia.

84. Este escenario nos hace ver la importancia de la conversión personal entendida como un cambio profundo de mentalidad para una más adecuada relación con la realidad. Debemos entender que el lugar primario de incidencia de la novedad del Evangelio es la conciencia y el corazón de cada persona que, con su razón y libertad, toma decisiones, crea estilos de vida, símbolos, lenguajes y costumbres, en una palabra: cultura.

85. La Iglesia en México, como comunidad de creyentes, debe sentirse particularmente responsable de animar procesos capaces de crear cultura y de revitalizar la ya existente: "La síntesis entre cultura y fe no es sólo una exigencia de la cultura, sino también de la fe. Una fe que no se hace cultura es una fe no plenamente acogida, no totalmente pensada, no fielmente vivida"39.

86. A este respecto vale la pena recordar con atención las palabras de los obispos en Aparecida:

“En América Latina y el Caribe, cuando muchos de nuestros pueblos se preparan para celebrar el Bicentenario de su Independencia, nos encontramos ante el desafío de revitalizar nuestro modo de ser católicos y nuestras opciones personales por el Señor, para que la fe cristiana arraigue más profundamente en el corazón de las personas y los pueblos latinoamericanos como acontecimiento fundante y encuentro vivificante con Cristo. Él se manifiesta como novedad de vida y de misión en todas las dimensiones de la existencia personal y social. Esto requiere, desde nuestra identidad católica, una evangelización mucho más misionera, en diálogo con todos los cristianos y al servicio de todos los hombres. De lo contrario, “el rico tesoro del Continente Americano… su patrimonio más valioso: la fe en Dios amor…, corre el riesgo de seguir erosionándose y diluyéndose de manera creciente en diversos sectores de la población”40.

87. Estas palabras que brotan del corazón de la Iglesia en Aparecida, tienen que resonar fuertemente en México. Nuestra Nación está siendo estremecida por diversos males que lastiman tanto el corazón de las personas como la paz y el desarrollo de nuestras comunidades. Sin el aporte cristiano, sin la contribución que como Iglesia podemos dar a la vida de nuestro pueblo, nuestra Patria puede perder una parte importante de su memoria histórica, de la vitalidad que requiere para caminar en el presente y de la perspectiva de trascendencia que es necesario poseer para mirar el futuro con esperanza.

88. Esta responsabilidad de promover la cultura y, especialmente, la cultura de la vida, debe ser una de las prioridades en nuestro trabajo pastoral. Toda planeación y compromiso pastoral deben estar orientados para incidir en los estilos de vida de las personas y de las comunidades, con el fin de construir una relación renovada con la naturaleza, con nuestro prójimo y con Dios41.

Contribuyendo a renovar las instituciones con la Doctrina Social de la Iglesia

89. La Doctrina Social de la Iglesia ofrece una propuesta encarnada, racional y razonable, nacida del Evangelio, que tiene como destinatarios a todos los hombres de buena voluntad que buscan trabajar por el bien común y por las necesidades más apremiantes. Esto quiere decir que la contribución del cristianismo a la vida social consiste en ofrecer principios de reflexión, criterios de juicio y directrices de acción como base para promover un humanismo integral y solidario42.

90. Esta Doctrina afirma también la libertad de la Iglesia respecto de todo proyecto político particular —al no identificarse con ninguno—, así como la necesidad de que existan cristianos comprometidos y maduros que, bajo la inspiración del Evangelio articulen múltiples proyectos encaminados al reordenamiento de la vida social de acuerdo a Cristo. Insistimos de nueva cuenta, “para los fieles laicos es una omisión grave abstenerse de ser presencia cristiana efectiva en el ambiente en que se desenvuelven. No pueden eludir el compromiso de afirmar en todo momento con coherencia y responsabilidad los valores que se desprenden de la fe”43.

La Iglesia anuncia a Cristo

91. Con esta perspectiva, con la temperancia y la mirada sosegada que sólo brinda el tiempo, podemos entender que la contribución de los cristianos a la historia de México ha sido más un esfuerzo religioso y cultural que un proyecto político. Quienes pretenden interpretar la historia de México solamente a la luz de la lucha por el poder, difícilmente pueden entender cómo la fe cristiana ha contribuido y contribuye al bien común de la Nación. Sin embargo, cuando se aprecia al pueblo mexicano real en sus valores, tradiciones, costumbres y creencias, se descubre con gran fuerza que existen muchos motivos para estar agradecidos con la presencia histórica del acontecimiento cristiano en nuestras tierras.

92. Sólo cuando la conciencia se abre a mirar la realidad en la totalidad de sus factores puede descubrir la esencia del Evangelio, lo original de su propuesta y la verdadera trascendencia de su alcance. Con medios siempre pobres y marcada por la limitación y fragilidad de sus miembros, la Iglesia trabaja constantemente a favor del pueblo mexicano. La Iglesia no se anuncia a sí misma, sino a Cristo.

93. Desde nuestra perspectiva, Cristo es el fundamento y factor de renovación cultural más importante que posee nuestra Nación. Creemos que desde una cultura renovada por Él, nuestras instituciones pueden llegar a transformarse en lo profundo y no quedarse en reformas o ajustes puramente accidentales y efímeros.

94. Estamos convencidos, desde nuestra fe, de que no hay novedad ni futuro fuera del horizonte que brinda el Don de Dios. Sólo es posible recomenzar, tanto en la vida personal como en la vida de la Nación, desde Cristo.Él, habiendo vencido el pecado y la muerte, nos permite descubrir que la paz, la justicia, la concordia y el desarrollo verdadero son posibles, no sólo como ideales abstractos, sino como realidades concretas que dignifican la vida.

95. Al conmemorar el Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución, los creyentes debemos volver nuestra mirada no sólo a los hechos del pasado, sino a Cristo como acontecimiento presente. En Él y con Él, estamos convencidos, que los mexicanos podemos dar sentido a nuestro proyecto de Nación, y entender cada vez mejor nuestro lugar en el concierto de las naciones. EsÉl quien nos sostiene en todo momento, quien nos acompaña con predilección y en cuyas manos está colocado nuestro destino trascendente.

96. Los cristianos, confiando totalmente en Jesucristo, y sabedores de la responsabilidad que tenemos de cara al futuro de nuestra Nación, debemos disponernos a colaborar, junto a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, en la construcción de una sociedad más justa y solidaria, que nos permita vivir de acuerdo con las exigencias de nuestra dignidad.

Ir a la página anterior  
Ir a la página siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance