FORO DE MEDIOS


IR AL ÍNDICE DEL SUBSIDIO: CONSULTA SOBRE LOS MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN

77. “La oración nos lleva a vivir de verdad unidos a Dios, no ha vivir simplemente junto a Dios. Dios se nos presenta en cada realidad de la vida, en cada paso, y la oración y la vida de sacramentos nos unen a Él. El cristiano no puede edificar su vida pasando simplemente de largo junto a un Dios que se revela como Dios de amor. Si quiere realizar a fondo su vocación, tiene que entablar una estrecha relación con Él, en la que comparta todas las inquietudes, deseos, afectos, de Dios; igual que Él comparte los nuestros” (Ibídem 2).

78. “La oración auténtica nace al experimentar la necesidad de Dios. El Papa se ha referido varias veces a la metatentación que acosa al hombre de hoy (Cf. Discurso de la Conferencia Episcopal Francesa. Issy les Moulineaux, I‐VI‐1980, por ejemplo), una tentación que aparece por encima de las demás y que es mucho más insidiosa; la de querer concebir un mundo sin Dios, la de prescindir de Él tomando al hombre como absoluto. Ante esto, es muy necesario, especialmente para el hombre de nuestro siglo, a veces tan desorientado, el volver a creer de verdad en Dios y en su poder para transformar nuestra vida y nuestra sociedad desde el amor. A esto ayuda la oración en la que el hombre se encuentra con la grandeza de Dios que le llena y le conforta en su debilidad” (Ibídem 3).

79. “La oración requiere de una lucha de todas las facultades del hombre orientadas en el mismo sentido; la búsqueda de Dios. Buscamos arrancar su gracia, como Jesucristo en la oración de Getsemaní. Buscamos, sobre todo, la gracia de la fidelidad al amor de Dios” (Ibídem 3).

j) La Formación de la Comunidad

80. “La adhesión al mensaje de Jesús se traduce en nosotros en la pertenencia a la comunidad de fe que es la Iglesia; ser conscientes de esto y convertirlo en práctica, mediante la caridad y la fraternidad, es un medio indispensable para la vida cristiana y para la evangelización” (ECUCIM 3240).

81. “Para la construcción de la comunidad, además de la integración y participación de cada persona en la misma, es necesario que cada quien ofrezca generosamente sus carismas como verdadero servicio para los demás y que sean recibidos con gusto y en actitud positiva” (Ibídem 3244).

k) El Envío

82. “Consiste en el compromiso al servicio de la transformación de las mentalidades, los ambientes, la cultura y las estructuras según los carismas y aptitudes diversos y encarnando en mediaciones concretas optativas y plurales la inspiración que viene del Evangelio. Se desarrolla en las formas plurales de incidir en la transformación de mentalidades, ambientes culturales y estructuras según las mediaciones humanas elegidas: voluntariados, organizaciones no gubernamentales, partidos políticos, sindicatos, nuevas formas de asociación ciudadana, etc. Este medio, considerado al final, podría resumir todo el sentido de la Nueva Evangelización que la Ciudad y nuestro tiempo nos exigen. Si la Iglesia toda es misionera, por su misma naturaleza, y la tarea de la evangelización es deber fundamental del pueblo de Dios (Cf. CIC 781), todos y cada uno de los sinodales aquí presentes, portavoces de nuestros hermanos de la Iglesia particular de la Ciudad de México, debemos y queremos sentir el impulso del Espíritu Santo que nos envía a evangelizar”
(ECUCIM 2742).

Reflexión Postsinodal

83. “Es de vital importancia que laicos, pastores y consagrados sintamos la urgencia de caminar unidos, para llevar adelante la misión que Cristo nos ha encomendado, como miembros de esta Iglesia particular, pero en forma solidaria y subsidiaria: los que se organizan mejor y avanzan, con quienes van más lentos en el proceso evangelizador. Un amplio horizonte abriremos, si los pastores y sus fieles parroquianos pasan de una mentalidad de islas pastorales o de conformismo ante el pequeño resto, a experiencias pastorales sectoriales dentro del mismo territorio parroquial e interparroquiales, animadas por el espíritu misionero. Y dada la movilidad y sensibilidades de la población, debemos contar con una atención abierta, de modo que toda persona se sienta atendida como hermano en cualquier parroquia” (El Proceso evangelizador como seguimiento de Jesús 109).

Desafío

84. “El Proceso formativo integral hace mirar hacia las culturas. El camino de formación debe capacitar a los agentes de pastoral para el diálogo con las culturas, sin temor al ambiente abierto de los nuevos areópagos, donde indistintamente se encuentra con la ciencia, la tecnología y tiene la oportunidad de aportar su experiencia, su sabiduría que nace de fe. Queremos felicitar e incentivar a tantos discípulos y misioneros de Jesucristo que, con su presencia ética coherente, siguen sembrando los valores evangélicos en los ambientes donde tradicionalmente se hace cultura y en los nuevos areópagos: el mundo de las comunicaciones, la construcción de la paz, el desarrollo y la liberación de los pueblos, sobre todo de las minorías, la promoción de la mujer y de los niños, la ecología y la protección de la naturaleza. Y el vastísimo areópago de la cultura, de la experimentación científica, de las relaciones internacionales” (DA 491).

85. “Se genera una visión más amplia acerca del mundo y de la Iglesia, e impulsa a los agentes de pastoral a salir de susámbitos y ambientes cotidianos. La universalidad de la Iglesia se hace más evidente para un agente de pastoral formado, ya no puede mirar simplemente a su alrededor, sus expectativas van más allá de sus fronteras personales, busca hacer de su vida una entrega generosa al llamado de ir a todas las gentes, superando todo localismo” (Formación para continuar la misión en la ciudad 86‐87).

l) La Doctrina Social

86. “En nuestro ambiente cultural, aun dentro de la misma Iglesia, no ha sido suficientemente comprendido, valorado y explorado el potencial evangelizador de la Doctrina Social de la Iglesia que posee una perenne eficacia” (ECUCIM 3326).

m) Los medios de Comunicación Social

87. “En un proyecto renovado de evangelización, necesariamente debemos tener en cuenta lo que, para la cultura moderna y urbana, significan los Medios de Comunicación Social; éste es el primer reto en esta materia” (Ibídem 3333).

88. “Es necesario el uso de las nuevas tecnologías en la formación y la búsqueda constante de una capacitación en el gran horizonte pedagógico y didáctico de la práctica formativa. Se asumen los medios de comunicación social con una actitud fundamentalmente positiva y estimulante. Optimizar el uso de los medios de comunicación católicos, haciéndolos más actuantes y eficaces, sea para la comunicación de la fe, sea para el diálogo entre la Iglesia y la sociedad (DA 497). Por otro lado, se acepta con humildad que deben evolucionar nuestros tradicionales métodos y formas de enseñanza–aprendizaje, superando la práctica de ser repetidores de contenidos ya recibidos” (Formarnos para continuar la misión en la Ciudad 86).

n) La Pastoral de la Espiritualidad

89. “Como alma que integre, unifique y dé su sentido y fuerza cristiana a todos los medios de evangelización en la Arquidiócesis, se requiere una auténtica "Espiritualidad de la Pastoral" que, a través de los diversos medios, lleve a vivir la experiencia del amor de Dios por la acción del Espíritu Santo en la Iglesia de Jesucristo, para el establecimiento del Reino de Dios entre nosotros” (ECUCIM3379).

ñ) La Promoción Humana

90. “La pastoral urbana renovada exige que la promoción humana se destaque como un medio primordial de toda acción evangelizadora que realizan todos los Agentes, muy particularmente los Laicos… sobre todo en los siguientes aspectos: difundir el conocimiento de los derechos humanos a fin de que sean debidamente respetados; acrecentar la conciencia ecológica; promover la solidaridad y la justicia; apoyar el justo reparto y uso de la tierra; participar en el esfuerzo por dignificar el trabajo; iluminar un nuevo orden económico; atender pastoralmente el fenómeno de la movilidad humana; estimular el orden democrático y la recta gestión política” (Cf. Ibídem 4275‐4276).

III. LOS MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN A LUZ DEL MAGISTERIO ACTUAL

91. Las Intuiciones del II Sínodo Arquidiocesano, hoy, se ven particularmente enriquecidas por los aportes del Documento Conclusivo de Aparecida y por los Lineamenta sobre el Sínodo de la Nueva Evangelización para la Transmisión de la Fe Cristiana. A continuación mencionaremos dichos aportes.

A. Sobre el deber de Evangelizar

92. “La Iglesia, que anuncia y transmite la fe, imita el modo de actuar del mismo Dios, el cual se manifiesta a la humanidad ofreciendo el Hijo, vive en la comunión trinitaria, infunde el Espíritu Santo para comunicarse con la humanidad. Para que la evangelización sea eco de esta comunicación divina, la Iglesia debe dejarse plasmar por la acción del Espíritu y conformarse a Cristo crucificado, el cual revela al mundo el rostro del amor y de la comunión de Dios. De este modo descubre su vocación de Ecclesia mater que engendra hijos para el Señor, transmitiendo la fe, enseñando el amor que genera y nutre a los hijos. En el corazón del anuncio está Jesucristo, en el cual se cree y del cual se da testimonio. Transmitir la fe significa esencialmente transmitir las Escrituras, principalmente el Evangelio, que permiten conocer a Jesús, el Señor” (Lineamenta 2).

93. “Evangelizar constituye, en efecto, la dicha y vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar… En esta doble dinámica, misionera y evangelizadora, la Iglesia no reviste solo el papel del actor, de sujeto de la proclamación, sino también el rol reflexivo de la escucha y del discipulado. En cuanto evangelizadora, la Iglesia comienza con evangelizarse a sí misma. La Iglesia sabe que ella es el fruto visible de esa ininterrumpida obra de evangelización que el Espíritu guía a través de la historia, para que el pueblo de los redimidos dé testimonio de la memoria viviente del Dios de Jesucristo” (Ibídem).

B. Sobre el Discernimiento en la Evangelización

94. “El proceso de evangelización se transforma en un proceso de discernimiento; el anuncio exige que antes haya un momento de escucha, comprensión e interpretación. La acción de evangelizar exige una acción de discernimiento análoga, simétrica y contemporánea. La tarea de la evangelización se encuentra así frente a nuevos desafíos, que cuestionan prácticas ya consolidadas, que debilitan caminos habituales y estandarizados; en una palabra, que obligan a la Iglesia a interrogarse nuevamente sobre el sentido de sus acciones de anuncio y de transmisión de la fe” (Ibídem 3).

C. Sobre el concepto de Nueva Evangelización

95. “La nueva evangelización ha sido siempre presentada, cada vez con más claridad, como el instrumento gracias al cual es posible enfrentar a los desafíos de un mundo en acelerada transformación, y como el camino para vivir el don de ser congregados por el Espíritu Santo para realizar la experiencia del Dios, que es para nosotros Padre, dando testimonio y proclamando a todos la Buena Noticia —el Evangelio— de Jesucristo” (Ibídem 1).

96. “La nueva evangelización consiste en el coraje de atreverse a transitar por nuevos senderos, frente a las nuevas condiciones en las cuales la Iglesia está llamada a vivir hoy el anuncio del Evangelio” (Ibídem 5).

97. “Nueva evangelización quiere decir: una respuesta adecuada a los signos de los tiempos, a las necesidades de los hombres y de los pueblos de hoy, a los nuevos escenarios que diseñan la cultura a través de la cual contamos nuestras identidades y buscamos el sentido de nuestras existencias. Nueva evangelización significa, por lo tanto, promover una cultura más profundamente enraizada en el Evangelio; quiere decir descubrir al hombre nuevo que existe en nosotros gracias al Espíritu que nos ha dado Jesucristo y el Padre” (Ibídem 23).

D. Sobre los Medios de Evangelización

98. “La Iglesia cuenta con más medios que nunca para la evangelización de la cultura” (DA 99).

a) Sobre el Testimonio

99. “El testimonio de caridad fraterna será el primero y principal anuncio para ser reconocidos como discípulos de Jesucristo, (DA 138) especialmente con los más necesitados, dando testimonio, así, de Cristo servidor al lado de los enfermos, de los que sufren, de los migrantes y refugiados, de los excluidos y de las víctimas de la violencia y encarcelados” (Ibídem 207).

100. La Iglesia y cada uno de sus miembros han de dar “testimonio de lucha por la justicia, por la paz y por el bien común, algunas veces llegando a entregar la propia vida, en todos los acontecimientos de la vida de nuestros pueblos, que nos invitan a buscar un mundo más justo y más fraterno, en toda realidad humana, cuyos límites a veces nos duelen y agobian” (Ibídem 256).

b) Sobre la Religiosidad Popular

101. La religiosidad popular, se manifiesta en los siguiente
aspectos:

  • “El amor a Cristo sufriente, el Dios de la compasión, del perdón y de la reconciliación; el Dios que nos ha amado hasta entregarse por nosotros; – el amor al Señor presente en la Eucaristía, el Dios encarnado, muerto y resucitado para ser Pan de vida; – el Dios cercano a los pobres y a los que sufren; – la profunda devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe, de Aparecida o de las diversas advocaciones nacionales y locales. Cuando la Virgen de Guadalupe se apareció al indio san Juan Diego le dijo estas significativas palabras: ¿No estoy yo aquí que soy tu madre?, ¿no estás bajo mi sombra y resguardo?, ¿no soy yo la fuente de tu alegría?, ¿no estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? (Nican Mopohua, nn. 118‐119). – Esta religiosidad se expresa también en la devoción a los santos con sus fiestas patronales, en el amor al Papa y a los demás pastores, en el amor a la Iglesia universal como gran familia de Dios que nunca puede ni debe dejar solos o en la miseria a sus propios hijos. Todo ello forma el gran mosaico de la religiosidad popular que es el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina, y que ella debe proteger, promover y, en lo que fuera necesario, también purificar” (DA Introducción 1).

102. “La religiosidad Popular es el precioso tesoro de la Iglesia católica en América Latina. Invitó a promoverla y a protegerla. Esta manera de expresar la fe está presente de diversas formas en todos los sectores sociales, en una multitud que merece nuestro respeto y cariño, porque su piedad “refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer”. La “religión del pueblo latinoamericano es expresión de la fe católica. Es un catolicismo popular”, profundamente inculturado, que contiene la dimensión más valiosa de la cultura latinoamericana” (DA 258).

103. “La Religiosidad Popular debe estar acompañada de una adecuada catequesis para rescatar lo que de la fe está en ella” (Ibídem 300).

c) Sobre el Anuncio Explicito, el Kerygma y la Catequesis

104. “El anuncio explícito del Evangelio ha de hacerse principalmente a los más pobres” (Ibídem 217).

105. “Sentimos la urgencia de desarrollar en nuestras comunidades un proceso de iniciación en la vida cristiana que comience por el kerygma, guiado por la Palabra de Dios, que conduzca a un encuentro personal, cada vez mayor, con Jesucristo, perfecto Dios y perfecto hombre, experimentado como plenitud de la humanidad, y que lleve a la conversión, al seguimiento en una comunidad eclesial y a una maduración de fe en la práctica de los sacramentos, el servicio y la misión” (Ibídem 289).

106. “El kerygma no sólo es una etapa, sino el hilo conductor de un proceso que culmina en la madurez del discípulo de Jesucristo. Sin el kerygma, los demás aspectos de este proceso están condenados a la esterilidad, sin corazones verdaderamente convertidos al Señor. Sólo desde el kerygma se da la posibilidad de una iniciación cristiana verdadera. Por eso, la Iglesia ha de tenerlo presente en todas sus acciones” (Ibídem 278).

107. “Proponemos que el proceso catequístico formativo adoptado por la Iglesia para la iniciación cristiana sea asumido en todo el Continente como la manera ordinaria e indispensable de introducir en la vida cristiana, y como la catequesis básica y fundamental. Después, vendrá la catequesis permanente que continúa el proceso de maduración en la fe, en la que se debe incorporar un discernimiento vocacional y la iluminación para proyectos personales de vida” (Ibídem 294).

108. “La catequesis permanente y la vida sacramental, fortalecen la conversión inicial y permiten que los discípulos misioneros puedan perseverar en la vida cristiana y en la misión en medio del mundo que los desafía” (Ibídem 278).

109. “La formación teológica y pedagógica de los catequistas no suele ser la deseable. Los materiales y subsidios son con frecuencia muy variados y no se integran en una pastoral de conjunto; y no siempre son portadores de métodos pedagógicos actualizados. Los servicios catequísticos de las parroquias carecen con frecuencia de una colaboración cercana de las familias. Los párrocos y demás responsables no asumen con mayor empeño la función que les corresponde como primeros catequistas” (Ibídem 296).

110. “El fortalecimiento de la identidad cristiana pasa por una catequesis adecuada que promueva una adhesión personal y comunitaria a Cristo, sobre todo en los más débiles en la fe” (Ibídem 297).

111. “La catequesis no puede limitarse a una formación meramente doctrinal sino que ha de ser una verdadera escuela de formación integral. Por tanto, se ha de cultivar la amistad con Cristo en la oración, el aprecio por la celebración litúrgica, la vivencia comunitaria, el compromiso apostólico mediante un permanente servicio a los demás. Para ello, resultarían útiles algunos subsidios catequéticos elaborados a partir del Catecismo de la Iglesia Católica y del Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, estableciendo cursos y escuelas de formación permanente para catequistas” (Ibídem 299).

d) Sobre la Liturgia

112. “Encontramos a Jesucristo, de modo admirable, en la Sagrada Liturgia. Al vivirla, celebrando el misterio pascual, los discípulos de Cristo penetran más en los misterios del Reino y expresan de modo sacramental su vocación de discípulos y misioneros” (Ibídem 250).

e) Sobre los Sacramentos de la Iniciación Cristiana

113. “La Eucaristía es el lugar privilegiado del encuentro del discípulo con Jesucristo. Con este Sacramento, Jesús nos atrae hacia sí y nos hace entrar en su dinamismo hacia Dios y hacia el prójimo. Hay un estrecho vínculo entre las tres dimensiones de la vocación cristiana: creer, celebrar y vivir el misterio de Jesucristo, de tal modo que la existencia cristiana adquiera verdaderamente una forma eucarística. En cada Eucaristía, los cristianos celebran y asumen el misterio pascual, participando en él. Por tanto, los fieles deben vivir su fe en la centralidad del misterio pascual de Cristo a través de la Eucaristía, de modo que toda su vida sea cada vez más vida eucarística. La Eucaristía, fuente inagotable de la vocación cristiana es, al mismo tiempo, fuente inextinguible del impulso misionero. Allí, el Espíritu Santo fortalece la identidad del discípulo y despierta en él la decidida voluntad de anunciar con audacia a los demás lo que ha escuchado y vivido” (Ibídem 251).

f) Sobre los otros Sacramentos

114. “El sacramento de la reconciliación es el lugar donde el pecador experimenta de manera singular el encuentro con Jesucristo, quien se compadece de nosotros y nos da el don de su perdón misericordioso, nos hace sentir que el amor es más fuerte que el pecado cometido, nos libera de cuanto nos impide permanecer en su amor, y nos devuelve la alegría y el entusiasmo de anunciarlo a los demás con corazón abierto y generoso” (Ibídem 254).

g) Sobre la Oración

115. “La oración personal y comunitaria es el lugar donde el discípulo, alimentado por la Palabra y la Eucaristía, cultiva una relación de profunda amistad con Jesucristo y procura asumir la voluntad del Padre. La oración diaria es un signo del primado de la gracia en el itinerario del discípulo misionero. Por eso, es necesario aprender a orar, volviendo siempre de nuevo a aprender este arte de los labios del Maestro” (Ibídem 255).

h) Sobre la Comunidad

116. “Jesús está presente en medio de una comunidad viva en la fe y en el amor fraterno. Allí Él cumple su promesa: Donde están dos o tres reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos (Mt 18, 20). Está en todos los discípulos que procuran hacer suya la existencia de Jesús, y vivir su propia vida escondida en la vida de Cristo (cf. Col 3, 3). Ellos experimentan la fuerza de su resurrección hasta identificarse profundamente con Él: Ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí (Ga 2, 20). Está en los Pastores, que representan a Cristo mismo (cf. Mt 10, 40; Lc 10, 16)” (Ibídem 256).

i) Sobre la Doctrina Social

117. “Las Conferencias Episcopales y las Iglesias locales tienen la misión de promover renovados esfuerzos para fortalecer una Pastoral Social estructurada, orgánica e integral que, con la asistencia, la promoción humana, se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada. En el centro de esta acción está cada persona, que es acogida y servida con calidez cristiana. En esta actividad a favor de la vida de nuestros pueblos, la Iglesia católica apoya la colaboración mutua con otras comunidades cristianas” (Ibídem 401).

j) Sobre los medios de Comunicación Social

118. “Se ha de tener cuidado con los medios de comunicación social, ya que traen consigo la fragmentación de la personalidad, la incapacidad de asumir compromisos definitivos, la ausencia de madurez humana, el debilitamiento de la identidad espiritual, entre otros, que dificultan el proceso de formación de auténticos discípulos y misioneros” (Ibídem 318).

119. “En nuestro siglo tan influenciado por los medios de comunicación social, el primer anuncio, la catequesis o el ulterior ahondamiento de la fe, no pueden prescindir de esos medios” (Ibídem 485).

120. Tareas de la Iglesia en torno a los Medios de Comunicación
Social:

  • “Apoyar y optimizar, por parte de la Iglesia, la creación de medios de comunicación social propios, tanto en los sectores televisivo y radial, como en los sitios de Internet y en los medios impresos. Estar presente en los medios de comunicación social: prensa, radio y TV, cine digital, sitios de Internet, foros y tantos otros sistemas para introducir en ellos el misterio de Cristo. Educar la formación crítica en el uso de los medios de comunicación desde la primera edad. Animar las iniciativas existentes o por crear en este campo, con espíritu de comunión. Suscitar leyes para promover una nueva cultura que proteja a los niños, jóvenes y a las personas más vulnerables, para que la comunicación no conculque los valores y, en cambio, cree criterios válidos de discernimiento. Desarrollar una política de comunicación capaz de ayudar, tanto las pastorales de comunicación como los medios de comunicación de inspiración católica, a encontrar su lugar en la misión evangelizadora de la Iglesia” (Ibídem 486).

121. “También se buscará optimizar el uso de los medios de comunicación católicos, haciéndolos más actuantes y eficaces, sea para la comunicación de la fe, sea para el diálogo entre la Iglesia y la sociedad” (Ibídem 497).

122. “Se ha de recurrir también a los medios de comunicación: prensa, radio y televisión, sitios de internet, foros y tantos otros sistemas para comunicar eficazmente el mensaje de Cristo a un gran número de personas” (DA Introducción).

k) Sobre la Espiritualidad

123. “La experiencia bautismal es el punto de inicio de toda espiritualidad cristiana que se funda en la Trinidad” (DA 240).

124. “Se ha cultivar la espiritualidad de la comunión con todos los que creen en Cristo” (Ibídem 189).

125. “Debe ser una espiritualidad de comunión misionera: Sin este camino espiritual de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de comunión más que sus modos de expresión y crecimiento” (Ibídem 203).

l) Sobre la Promoción Humana

126. “La promoción humana que brinde la Iglesia debe ser integral… porque a la luz del Evangelio reconocemos la inmensa dignidad del ser humano y su valor sagrado a los ojos de Cristo... Desde esta experiencia creyente, compartiremos con ellos la defensa de sus derechos” (Ibídem 398).

127. “Todo proceso evangelizador implica la promoción humana y la auténtica liberación sin la cual no es posible un orden justo en la sociedad. Entendemos, además, que la verdadera promoción humana no puede reducirse a aspectos particulares: Debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre, desde la vida nueva en Cristo que transforma a la persona de tal manera que la hace sujeto de su propio desarrollo. Para la Iglesia, el servicio de la caridad, igual que el anuncio de la Palabra y la celebración de los Sacramentos, es expresión irrenunciable de la propia esencia” (Iídem 399).


DOCUMENTO DE TRABAJO: CONSULTA SOBRE LOS MEDIOS DE EVANGELIZACIÓN en PDF


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