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DECANATO
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DECANATO
VERSIÓN AMPLIA DEL INSTRUMENTO

VISIÓN CONJUNTA DE SU SER Y QUEHACER EN LA DOCUMENTACIÓN SINODAL, EN EL DECRETO Y EN EL DIRECTORIO SOBRE EL DECANO Y DECANATO Y, EN LAS ORIENTACIONES PASTORALES DEL SR. CARDENAL, DURANTE EL PROCESO POSTSINODAL

Julio 2012

Este folleto ofrece una visión conjunta sobre el tema del Decanato, lo mas importante que se ha dicho en el Sínodo y en el Postsínodo, acerca de la tarea de evangelización, se trata de citas textuales de los documentos aludidos.

Es una forma fácil y al mismo tiempo bien fundamentada para conocer lo que el Sínodo y Postsínodo piden del decanato. Será de mucha utilidad que sea profundizado y difundido especialmente por los decanos, los vicedecanos y quienes tienen responsabilidades específicas en tal estructura diocesana, particularmente por los agentes laicos.

Con el fin de no malgastar el papel, pero al mismo tiempo pueda estar a disposición de todos los que tengan interés en este folleto, se encuentra en la página web de la Vicaría de Pastoral:
www.vicariadepastoral.org.mx/foros/hojas/foros_20.html para su impresión.

Todos los documentos del postsínodo han sido promulgados por el Sr. Cardenal Norberto Rivera Carrera. Las Orientaciones Pastorales anuales se citan de la siguiente forma: OP año, número.

ABREVIATURAS

Dir. Past. Decanato Directorio Pastoral sobre la Misión del Decanto en la Pastoral de Conjunto.
Decr. Dec Decreto sobre los Decanos y los Decanatos.
CIC Código de Derecho Canónico.
ECUCIM Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México
CEFALAE Centro de Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas.
EMD Equipo Misionero Decanal.
EMP Equipo Misionero Parroquial.
OP 1997 Hacia el plan pastoral de la Arquidiócesis de México.
OP 2000 Evangelización Intensiva.
OP 2001 La Misión Permanente en nuestra Iglesia local.
OP 2002 Consolidar el Proceso Misionero.
OP 2009 Formarnos para continuar la Misión en la Ciudad.
OP 2010 Convertirnos en Buena Noticia para la Ciudad.
OP 2011 Renovar nuestra Pastoral desde la raíz.

I. ¿QUE ES?

1. Es un conjunto de parroquias cercanas entre sí —juridicamente agrupadas y corresponsables a las necesidades de la Vicaría—, que se unen para realizar con mayor eficacia su acción pastoral (Dir. Past. Decanato 3-7; ECUCIM 3758).

2. Por lo tanto, la acción pastoral del decanato es dar curso y cumplimiento a los lineamientos del II Sínodo Arquidiocesano y del proceso postsinodal hacia una responsabilidad compartida de la pastoral de conjunto (Decr. Dec. 1).

3. El Decanato deberá ser la unidad básica de coordinación y de ejecución de los programas arquidiocesanos. Los Decanos habrán de asumir con mayor consciencia y responsabilidad el ejercicio de la autoridad episcopal para el seguimiento de los programas de pastoral y del ministerio de fraternidad en favor de sus hermanos sacerdotes, en estrecha colaboración con los Vicarios episcopales (OP 2000, 63).

4. El Decano, es un presbítero que está al frente de un Decanato (Cf. CIC 553 & 1). Tiene la encomienda de animar, fomentar y coordinar la actividad pastoral del Decanato (Cf. CIC 555 &1, n.1) en comunión con la Vicaría y la Diócesis. Decreto 15. Siempre dedicado en su propia capacitación y formación permanente, para poner en práctica las iniciativas y disposiciones diocesanas, de la Vicaría o del mismo Decanato por medio de su ejemplo y su testimonio pastoral (Decr. Dec. 18).

5. Todos los miembros del decanato cuidarán de vivir inspirados por el Espíritu de Jesús, de modo que se sientan miembros del Cuerpo de Cristo, donde todos y el trabajo de cada uno es importante e indispensable para el éxito de la tarea de la evangelización (Cf. 1 Pe 2, 4-6; OP 2001, 86).

6. La tarea pastoral del decano se sintetiza en el servicio de comunión y colaboración que habrá de ofrecer a sus hermanos: sacerdotes, miembros de la vida consagrada y laicos (OP 2001, 89).

II. SU FUNCIÓN

7. Las Vicarías Episcopales Territoriales de la Arquidiócesis de México están divididas en Decanatos. El Decanato es un ámbito eclesial integrado por varias parroquias cercanas entre sí, que se unen para realizar con mayor eficacia su acción pastoral (Cf. CIC 374,2; Dir. Past. Decanato, 8).

8. Aunque no siempre homogéneas, las parroquias que forman un Decanato deben procurar una pastoral de conjunto, en la que se fomente la comunión y participación de todos los agentes de pastoral (Cf. MP 85; Dir. Past. Decanato, 10).
9. Para que existan las condiciones de un trabajo pastoral conjunto, el Decanato debe ser fermento de concientización de la eclesialidad universal, diocesana y vicarial en todos los agentes de pastoral y en todos los sectores territoriales y ambientales en que se desenvuelven los fieles que conforman el Decanato (Dir. Past. Decanato, 11).

10. De esta manera, en vista del objetivo pastoral, entenderemos que forman parte del Decanato los Presbíteros, los Religiosos, Religiosas y Laicos que viven dentro del territorio del Decanato, especialmente quienes de alguna manera participan en las acciones pastorales (Dir. Past. Decanato, 9).

11. En un clima de diálogo y fraternidad se buscará con firmeza que las parroquias ajenas al proceso diocesano acepten la urgencia de unirse al trabajo de conjunto como testimonio de unidad pastoral ante la misma comunidad (OP 2002, 86).

12. En la organización pastoral peculiar de nuestra Arquidiócesis, que ha buscado la comunión y la descentralización para atender con mayor eficacia y prontitud a los fieles cristianos, el decanato ha cobrado cada vez más importancia como unidad básica de animación y coordinación de los proyectos pastorales (OP 2001, 83).

13. Con el fin de favorecer que los Decanatos se conviertan en la unidad operativa estratégica del plan pastoral diocesano, éstos compartirán sus logros y necesidades con los organismos arquidiocesanos de pastoral, facilitando de esta forma que los programas se diseñen para ser ejecutados en el ambiente decanal, pensando en el trabajo interparroquial y en apoyar el proceso evangelizador parroquial (Dir. Past. Decanato, 13).

14. La integración y coordinación de las comunidades parroquiales exige la unión de sus Pastores en las actividades comunes (ECUCIM 3778). Para que se dé esa comunión pastoral, el Decanato debe ser convertido en un lugar de encuentro, donde se estrechen las relaciones humanas y la amistad entre los Presbíteros y se edifiquen mutuamente en el Señor (Cf. ECUCIM 3777; CPM 86; Dir. Past. Decanato, 14).

15. Los lineamientos fundamentales del plan pastoral diocesano deben impregnar el espíritu de todas las iniciativas en común que surjan del Decanato, para establecer un programa de reflexión pastoral y de oración permanente (Dir. Past.
Decanato, 41).

16. El criterio fundamental a seguir es la pastoral de conjunto. Al Decanato le corresponde la función de coordinar y programar lo relativo al plan arquidiocesano, en apoyo a la activación y ejecución que llevan a cabo las parroquias, apoyado y supervisado por la Vicaría respectiva (OP 2010, 46).

17. Las reuniones de decanato deberán atender, en un equilibrio satisfactorio, tanto los asuntos comunes a todos los agentes, incluidos los miembros de la vida consagrada y los laicos, como las necesidades de los ministros ordenados, con sesiones específicas para ellos (OP 2001, 108).

18. El decanato, en cuanto agrupación de varias parroquias cercanas por sus límites geográficos o por su finalidad pastoral específica, se concibe como un ámbito pastoral (OP 2002, 76).

19. En nuestra organización presente el decanato debe ir reafirmando su papel como eje de la pastoral y espacio donde los agentes han de tener a su alcance los estímulos y los medios indispensables para su formación permanente (OP 2002, 77).

20. Las parroquias y demás comunidades que conforman un decanato unirán sus esfuerzos para constituir al menos un CEFALAE decanal y velar por su marcha. Asegurado esto, también se podrá dar el paso a la conformación de CEFALAES parroquiales (OP 2002, 87).

21. Es necesario insistir en la unidad dentro del decanato: que sea en verdad el lugar de la integración armónica de todos los ministerios y los carismas. Las experiencias de trabajo en común favorecen la madurez de las comunidades y son de gran valor en el proceso pastoral con el que estamos comprometidos (OP 2001, 85).

III. ORGANIZACIÓN

22. Es necesario distinguir entre el Equipo Misionero Decanal y el Consejo de Pastoral del Decanato que tienen finalidades y tareas muy distintas. Este último presta sus servicios por medio de la reflexión y el consejo al decano y demás pastores de esa instancia: su función es consultiva. El Equipo Misionero Decanal tiene una finalidad operativa y de animación en apoyo al servicio del decano para impulsar la pastoral misionera en las comunidades que conforman el decanato (OP 2001, 113).

23. El Decanato se convierte en una estructura pastoral viva cuando los agentes de pastoral que lo conforman, en especial los párrocos, estructuran sus planes y programas de tal forma que se facilite la interacción y complementación entre las diversas fuerzas existentes en las parroquias, comunidades religiosas y movimientos laicales (Cf. MP 85 y 89; Dir. Past. Decanato, 12).

24. El impulso a la formación de los laicos lleva de la mano la exigencia de incorporarlos más decididamente en la vida y misión del Decanato. Es necesario retomar la encomienda, dada con anterioridad, de crear ó fortalecer los consejos pastorales de las parroquias, revisando su funcionamiento en donde ya los hay. También será muy conveniente estudiar la oportunidad de establecer el consejo pastoral del Decanato, esto sin menoscabo de las reuniones de los presbíteros, como están establecidas, mismas que deben permanecer con toda su identidad y riqueza (OP 2010, 54).

25. El principal promotor y organizador de este programa debe ser el Decano y su equipo sacerdotal, quienes involucrarán a todos los presbíteros en el diseño y ejecución del mismo. De igual manera, integrarán a algunos laicos para que, en corresponsabilidad con el mencionado equipo sacerdotal, colaboren en la estructuración, implementación y puesta en práctica de dicho programa (OP 2010, 45).

26. En la renovación de nuestra pastoral arquidiocesana en esta megalópolis, el decanato se ha revelado no sólo como el eje de la coordinación pastoral, sino también como la comunidad educativa ideal para la formación permanente de los agentes.

27. Se ha de buscar simplificar la estructura del decanato. Más que multiplicar a los responsables de las diversas comisiones arquidiocesanas, se ha de fortificar el trabajo en equipo y de conjunto (OP 2002, 78).

28. Urge que se investigue y se conozca la realidad sociocultural de cada decanato, de modo que el respectivo plan operativo responda a sus necesidades pastorales (OP 2002, 79).

29. … el decano (debe) convocar reuniones de carácter eclesial donde convivan, oren, evalúen y planifiquen juntos, sacerdotes, miembros de la vida consagrada y laicos; y también reuniones por separado, en donde cada uno de estos grupos se apoye en el crecimiento de su propia vocación (OP 2001, 96).

30. Los responsables de la gestión pastoral del Decanato abran espacios a la presencia de Laicos y de Religiosas en la planeación y seguimiento de las acciones decanales (cfr. ECUCIM 3779; Dir. Past. Decanato, 61).

IV. Pastoral territorial y pastoral ambiental (sectorización)

31. Retomar el desafío de dialogar con los ambientes culturales de la Ciudad nos regala una ocasión providencial para robustecer la identidad pastoral de nuestra Arquidiócesis. Es por eso que exhorto fraternalmente a los equipos pastorales de las Vicarías Territoriales y de cada Decanato a valorar que la fuerza de la acción pastoral de nuestra arquidiócesis radica precisamente en la conciencia de ser una sola Iglesia local. Alimentemos esa unidad (OP 2011, 125).

32. Es conveniente estructurar el Decanato en equipos de parroquias afines; nombrar coordinadores de cada sector y reunirlos para animarlos; impulsar el cumplimiento de los programas específicos sinodales (Dir. Past. Decanato, 37).

33. La principal línea es: hacer nuestro el proyecto de una vigorosa pastoral misionera, que se caracteriza por las actitudes de encarnación, testimonio y diálogo (Cf. HPPAM 4; Dir. Past. Decanato, 42).

V. Formación

34. Debemos continuar con el esfuerzo por hacer del Decanato la instancia de animación y coordinación al servicio de sus parroquias. Para dar un paso más en esa dirección, les invito ahora a asumir como actividad prioritaria la formación de agentes, orientada a capacitarlos para realizar adecuadamente su apostolado a favor de la Misión Permanente. Dentro de este objetivo, el Decanato tendría que dar especial importancia a la formación de formadores de otros bautizados (OP 2010, 44).

35. Con el fin de lograr una mayor efectividad y crecer en espíritu de Iglesia, en la conformación e impulso de la formación, el Decanato debe buscar la subsidiariedad de las comisiones respectivas, tanto de la Vicaría y del Decanato mismo, como de la Arquidiócesis (OP 2010, 47).

36. Para elaborar un plan de formación de agentes en el decanato es necesario partir de un suficiente conocimiento de la realidad de las parroquias que lo integran, cuidando que la formación no sólo se oriente a los servicios internos de la comunidad eclesial, como pueden ser los ministerios litúrgicos, los MESE, o los catequistas de presacramentales, sino también se trate de atender a la evangelización de los ambientes (OP 2010, 48).

37. Cuando se trata de la formación dada en algún o algunos centros del decanato, debe procurarse que éstos sean accesibles por su ubicación, por sus horarios y por su nivel académico. En el área intelectual hay que tratar de no abordar los temas con un estilo precisamente teológico, sino más bien catequético-pastoral, cuidando que, junto con la presentación sistemática de la fe, se acompañe el desarrollo de las dimensiones humana, comunitaria, espiritual, pastoral y social (OP 2010, 49).

38. Una meta que tendría que estar entre las prioridades del Decanato es lograr que los laicos que se vayan formando se conviertan en formadores de otros laicos. Esto no sólo requiere de la debida capacitación de los candidatos, sino de toda una mística, una nueva mentalidad, por la que dichos laicos asumen esta responsabilidad con verdadera actitud de servicio, los otros hermanos laicos aceptan esta formación como una oportunidad y los pastores, en actitud corresponsable, van compartiendo con ellos esta tarea (OP 2010, 51).

39. Que el decanato, cuente al menos con tres programas relativos a la formación para agentes laicos, como verdaderas acciones interparroquiales y en clara sintonía con la Misión permanente. Estos programas deberán ser elaborados con una óptica de formación integral, tener bien definidos sus objetivos, sus recursos y sus metas, así como sus respectivos responsables, para que puedan ser revisados y evaluados periódicamente. Pueden ser los siguientes: (OP 2010, 55)

a. Revisar la estructura y funcionamiento del CEFALAE, entendido no sólo como un centro, sino, sobre todo, como una función al servicio de la formación integral de los laicos, con diversas modalidades que hagan más asequible dicha formación, inclusive a través de Internet, con tal que tenga siempre como objetivo la formación integral. En todo esto se tendrá como punto de referencia la propuesta de las instancias arquidiocesanas respectivas (OP 2010, 56).

b. El equipo de formación del Decanato promueva algunos laicos para que, con la asesoría del equipo diocesano, participen en el taller para facilitadores de la formación, que les permitirá iniciar el camino para prepararse como formadores. Con el apoyo del Equipo de subsidios pastorales el taller se puede realizar en el propio Decanato (OP 2010, 57).

40. La XIV Asamblea Diocesana suscitó la búsqueda de los caminos concretos, de los “cómos”, para desencadenar procesos formativos en la fe. Los ejemplos ahí presentados tomaron en cuenta la Piedad y Religiosidad Popular, la relación con los padres de familia en la catequesis infantil y la atención a los enfermos. Estos caminos y, otros que se exploren, tendrían que ser materia de reflexión y acuerdos programáticos y de formación para los Decanatos (OP 2009, 95).

41. Dentro del plan de cada decanato hay que continuar incentivando acuerdos para realizar acciones comunes en todas sus parroquias. Estas son algunas líneas de acción a tomar en cuenta:

a) Acordar cómo abordará el Decanato, en conjunto, la etapa de formación inicial de los bautizados. Hay que tener presente que la clave para que haya continuidad en las acciones evangelizadoras es que la parroquia tenga un equipo suficiente y preparado para acoger a las personas que hayan vivido alguno de los momentos del proceso evangelizador. Es decir, para la acción misionera se necesitan misioneros; el anuncio kerigmático provoca deseos de conocer más a Jesús y debemos preparar a los que acompañarán la reiniciación cristiana; las personas que deciden insertarse activamente en la parroquia necesitarán un acompañamiento catequético en un ambiente de pequeña comunidad; para alimentar la vida de las pequeñas comunidades debe haber coordinadores que capaciten a quienes las encabezan y vayan visitándolas para apoyarlas en su camino; los bautizados que deciden comprometerse en algún servicio apostólico también requieren un itinerario formativo y apoyo para perseverar en su inserción eclesial.

b) La formación inicial entendida así, requiere que el Decanato, con el auxilio de las Comisiones Diocesanas y Vicariales, organice la formación de formadores para los distintos momentos del proceso evangelizador: la acción misionera, la acción catequética y la actividad apostólica. Esto implica planear con una visión de mediano y largo plazo, haciendo corresponsables a los Consejos de Pastoral Vicarial, Decanal y Parroquial, para que la continuidad tenga mayor garantía.

c) Analizar la formación básica que se esté teniendo en el CEFALAE para consolidarla, de acuerdo a los lineamientos arquidiocesanos y estudiar otras modalidades para ofrecer esa misma formación básica a más bautizados que quieran comprometerse como apóstoles.

42. Los criterios a tomar en cuenta para la formación de los agentes laicos son: que sea una formación integral, específica, gradual y acorde a la espiritualidad laical (Dir. Past. Decanato, 64).

43. Sean muchos o pocos los agentes que se incorporen, necesitamos una estructura mínima de formación que los apoye. En los inicios del nivel elemental, corresponde a la parroquia sentar las bases de esta formación. La parroquia no puede renunciar ni delegar lo que constituye una parte de su tarea fundamental. El decanato es, por el momento, la instancia viable para establecer los centros de formación (OP 2001, 102).

44. Al felicitar a los decanatos que ya cuentan con un centro y exhortarles a la perseverancia y a la superación, señalo como meta para este año el establecimiento, al menos, de un CEFALAE en cada uno de los decanatos restantes (OP 2001, 103).

45. Organizar un programa de formación para los ministros ordenados del decanato, preferentemente no limitado a las reuniones mensuales ordinarias, en el que los mismos presbíteros (o diáconos), sean los facilitadores de los temas que se vayan tratando o quienes implementen las actividades que lo integren, como retiros, celebraciones litúrgicas, convivencias, talleres de experiencias pastorales, diálogos grupales etc. Desde luego, podrá tenerse como otra opción el tener expositores invitados (OP 2010, 58).

46. Dentro de la formación integral, buscar caminos para cultivar la formación misionera para los presbíteros y demás ministros ordenados. Será muy conveniente escuchar sobre este tema a los agentes laicos del decanato. (OP 2009, 96) 47. El Vicario de Agentes buscará en este momento de nuestro caminar que los servicios de la Comisión del Presbiterio vayan quedando cada vez más incorporados a las vicarías y a los decanatos (OP 2001, 107).

48. Cada decano, en su servicio fraterno, con el apoyo de la comisión para el presbiterio, promoverá la formación permanente en el aspecto humano, espiritual, intelectual y apostólico. Habremos de aprovechar las experiencias de los últimos años en el trabajo con los presbíteros (OP 2001, 109).

VI. Destinatarios prioritarios

49. Las familias y los jóvenes de los sectores más pobres y alejados del influjo del Evangelio son los destinatarios prioritarios para la acción evangelizadora en la ciudad (Dir. Past. Decanato, 43).

50. Promover el conocimiento y discernimiento de los objetivos y exigencias de las prioridades pastorales de la Arquidiócesis, para que todos los agentes los incluyan en sus propios planes a partir de su realidad (Cf. ECUCIM 4565; EI 63; Dir. Past. Decanato, 50).

51. Para que el decanato trabaje por la pastoral de conjunto, más que la multiplicación de iniciativas, lo importante será que todos los responsables elijan el área que se considere prioritaria, de acuerdo con las necesidades y características del decanato (OP 2001, 93).

52. Pido a los responsables, especialmente a cada uno de los decanos, que fortalezcan el funcionamiento de los equipos misioneros decanales que ya estén trabajando, y de ninguna forma permitan que alguno de éstos equipos se disuelva. Además, donde no se hayan integrado, aseguren su constitución, para que a través de ellos, en un ambiente eclesial, se lleven adelante las actividades misioneras (OP 2001, 112).

VII. Planeación

53. El espíritu de comunión debe ser siempre el alma del trabajo y de la organización dentro del decanato (OP 2002, 80).

54. Tengan los EMD mayor participación y protagonismo respecto a los EMP, que habrán de ser constituidos en donde no los haya y fortalecidos donde ya están conformados (OP 2002, 81).

55. Estos equipos requieren mayor valoración y definición como medios de comunión, intercambio y consulta, sin perder de vista que no son órganos de decisión. La autoridad de que gocen será autoridad moral, basada en la calidad de sus servicios (OP 2002, 82).

56. Aun en los cambios de presbíteros, los EMD y los EMP están llamados a colaborar para que haya continuidad en el trabajo evangelizador (OP 2002, 83).

57. Con el fin de que el decano sea eficaz en la tarea que se le encomienda, es necesario que cuente con un equipo de colaboradores que lo apoyen en el desempeño de sus funciones (OP 2002, 84).

58. En la pastoral de conjunto, el decano no será el que resuelva o ejecute todas las iniciativas o acciones decanales. Su servicio será de promoción, acompañamiento, coordinación e integración de los proyectos comunes con todas las parroquias, grupos organizados, movimientos y comunidades de vida consagrada; de tal forma que se garantice la ejecución de lo acordado en beneficio de todo el decanato (OP 2001, 90).

VIII. Evaluación

59. El plan de formación en el decanato tiene que incluir, de forma programada, la debida evaluación, como parte del acompañamiento, en el que se irá replanteando lo que sea necesario para mantener la correcta orientación. Es por eso que al inicio de este periodo de tres años se tiene la oportunidad de marcar las metas anuales que se revisarán (OP 2010, 52).

60. Una vez determinada la tarea común, se esclarecerá el objetivo, el conjunto de acciones a realizar dentro de tiempos establecidos, el proceso y la evaluación del trabajo realizado (OP 2001, 94).

61. Junto con el equipo decanal, decidirá qué medios les son más adecuados para el seguimiento, la evaluación y la continuidad del trabajo pastoral (Cf. MP 94; Dir. Past. Decanato, 34).

62. Para los proyectos y acciones interparroquiales o decanales establézcase con claridad el programa de trabajo y la forma de evaluación con la finalidad de darle seguimiento y continuidad a dichas acciones (cfr. MP 85; Dir. Past. Decanato, 60).

IX. Comunicación

63. Les recuerdo que corresponde al decano supervisar la comunicación entre los centros de formación y los párrocos; que los centros atiendan la formación doctrinal, la orientación para el crecimiento cristiano y la inserción apostólica en los diversos campos de la pastoral. Asimismo cuidarán que se mantenga la indispensable relación con la Coordinación Arquidiocesana (OP 2001, 104).

64. En todos los niveles y en todas las direcciones se ha de mejorar la comunicación. Para ello hay que favorecer la relación recíproca entre las comisiones diocesanas y los decanatos (OP 2002, 85).

65. Las parroquias buscarán participar, expresando su aprecio y apoyo a las tareas del decanato. Tenderán puentes por medio de los agentes. La conversión a la comunidad, que conlleva el conocimiento recíproco, la amistad y la ayuda mutua, es la base de un trabajo en común (OP 2001, 92).

66. El Decano procurará trabajar en estrecha relación con sus colaboradores, para hacer una verdadera labor de equipo en la animación pastoral del decanato (Dir. Past. Decanato, 33).


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