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INTRUMENTO DE EVALUACIÓN DE PARROQUIA ~ VERSIÓN AMPLIA

PARROQUIA
INSTRUMENTO VERSIÓN AMPLIA

VISIÓN CONJUNTA DE SU SER Y QUEHACER EN LA DOCUMENTACIÓN SINODAL, SOBRE LA PARROPQUIA Y, EN LAS ORIENTACIONES PASTORALES DEL SR. CARDENAL, DURANTE EL PROCESO POSTSINODAL

Junio 2012

Con este folleto se pretende presentar una visión amplia y conjunta del pensamiento sinodal y postsinodal sobre la parroquia en la Arquidiócesis de México. De todos modos esta visión no es exhaustiva, de tal manera que faltan varias cosas, y algunas no poco importantes. Esto se podrá suplir acudiendo directamente a las fuentes por propia cuenta, para lo cual lo aquí presentado puede servir de punto de referencia e inspiración.

Esperamos que dar un repaso así de lo que se ha pedido a las parroquias, pueda servir para evaluar su trabajo pastoral y, así mismo, renovarlo efectivamente.

Se imprimieron pocos ejemplares de este subsidio, pero se encuentra íntegro, tal como aquí aparece, en la página: www.vicariadepastoral.org.mx/foros/hojas/foros_22.html

Abreviaturas

OP 1993 Programa Inicial Arquidiocesano
OP 1998 Plan Pastoral
OP 1999 Itinerario Pastoral para la Misión 2000
OP 2001 Misión Permanente
OP 2002 Consolidar el Proceso Misionero
OP 2003 La Parroquia, Comunidad pa ra Todos
OP 2007 Agentes de Evangelización en Misión Permanente
OP 2009 Formarnos para Continuar la Misión en la Ciudad
OP 2010 Convertirnos en Buena Noticia para la Ciudad
ECUCIM Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México
MOPP Manual Operativo para la Pastoral Parroquial
DGC Directorio General para la Catequesis

I. ¿Qué y para qué es?

1. Si queremos reafirmar el propósito de transformar la práctica pastoral de nuestra Iglesia local, debemos ocuparnos del ser y quehacer de las parroquias en la ciudad. La parroquia es el lugar de la concretización de todas las etapas pastorales vividas hasta ahora desde la promulgación del Decreto sinodal, y el mejor termómetro del real estado pastoral de la Arquidiócesis (OP 2003, 22).

2. Así pues, toda parroquia está llamada a ser la comunidad de comunidades, animadas por el Espíritu, donde las personas puedan encontrarse con Cristo y afianzarse en su seguimiento, por el servicio con el que unos a otros se expresen el amor cristiano y compartan dones y carismas. Demos los pasos concretos para que nuestras parroquias sean comunidades forjadoras de apóstoles, lugar donde encuentren a Jesucristo los que todavía no lo conocen y vuelvan a él los que lo han olvidado. Hagamos de cada parroquia un centro promotor donde los esposos puedan revivir el entusiasmo y la entrega en el amor y la fidelidad que se profesan, donde las familias aprendan a ser escuelas de fe para los hijos y las generaciones más jóvenes (OP 2003, 29).

3. La evangelización de las culturas en la ciudad de Mxico propuesta por el II Sínodo diocesano tendrá a la parroquia como enfoque central para el año 2003; volvemos así al punto de referencia concreto de todo el actuar evangelizador en la Arquidiócesis de México. Hablar de la parroquia es hacer referencia al espacio comunitario donde se concretiza el plan general de la Arquidiócesis. No se trata, pues, de un nuevo proyecto, sino de la concretización del originario proyecto evangelizador. En un clima de oración y discernimiento iremos depurando los criterios, programas y líneas de acción que favorezcan la revitalización de la práctica pastoral parroquial, según la realidad de las diversas comunidades y personas, y con la participación de laicos y pastores en espíritu de comunión y participación (OP 2003, 4).

4. La insistencia en la tarea de cada parroquia es contemplada en el contexto del proceso evangelizador que hemos venido recorriendo, especialmente desde el II Sínodo diocesano, pero cuya vigencia arranca desde la misma etapa de evangelización fundante. Inmersos como estamos en una gran ciudad con una multiplicidad de culturas, hemos de estar siempre atentos a los desafíos que esta sociedad plural ofrece a la Iglesia arquidiocesana. En el constante diálogo con estas culturas, la parroquia irá configurando los elementos nuevos de su identidad pastoral (OP 2003, 5).

5. Los carismas tienen un camino de desarrollo en las diversas agrupaciones o movimientos laicales. La presencia de estos grupos es riqueza para la comunidad eclesial. En la parroquia debe existir un reconocimiento y apoyo a las organizaciones laicales para que su patrimonio espiritual y pastoral se complemente con los otros carismas presentes en
la comunidad parroquial al servicio de la evangelización. La oración en común y el diálogo sobre el contenido del plan pastoral diocesano son medios de acercamiento para lograr un trabajo de conjunto (OP 2003, 49).

II. Pastoral de Acogida

6. Acuerden acciones concretas en la que todos los agentes de evangelización, inclusive los pastores, manifiesten y ejerciten su actitud de apertura y calidez con todas las personas que se acercan a los servicios parroquiales y, sobre todo, con los alejados y quienes poco frecuentan la parroquia (OP 2010, 43).

7. La parroquia continúa siendo una plataforma irremplazable para llevar a cabo una atención pastoral encarnada en la vida cotidiana de las personas y en la diversidad de situaciones humanas que se viven en la ciudad. La apertura y la cercanía hacia todos son características indispensables de una parroquia que quiere ser evangelizadora y misionera (OP 2010, 24).

8. Pongamos en las manos del Señor nuestras parroquias. Dediquemos una mayor atención a ellas porque son como nuestro hogar en la fe, donde nacimos como hijos de Dios y discípulos de Cristo en los sacramentos de iniciación. Renovemos las actitudes de perseverancia y sencillez para poder convertirlas en espacios de evangelización (OP 2003, 109).

9. Los Párrocos y los Vicarios parroquiales, así como los encargados de los templos, busquen la manera de salir al encuentro de los fieles en actitud evangelizadora; para esto identifiquen lugares estratégicos —en edificios, condominios, patios, vecindades etc.— para que las personas de distintas edades y ambientes puedan vivir la fe, la esperanza y las expresiones de la caridad en compromisos concretos de la vida cotidiana (ECUCIM 4451).

10. Transformar el rostro de nuestras parroquias pide a sus pastores y comunidades decisiones que sean expresión de comunión y servicio. La opción misionera necesita reflejarse en actitudes concretas:

  • Disposición para suprimir todo aquello que resulte antitestimonial, superfluo u ostentoso y que pueda estorbar a una cercanía con todos.
  • Impulsar el trato personal en la atención parroquial, motivando a los agentes parroquiales a valorar a cada persona.
  • Hacer resonar la vida real en las celebraciones litúrgicas.
  • Promover la apertura de la comunidad hacia los ámbitos juveniles.
  • Buscar a los que se van alejando.
  • Estar abiertos a dialogar con los diversos tipos de no creyentes o escépticos, escuchando sus críticas, sus valores e inquietudes, ayudándoles a formular sus aspiraciones como seres humanos (OP 2010, 27).

11. Las diversas estructuras arquidiocesanas —Parroquias, Decanatos y otros organismos— den especial prioridad a la “evangelización global” que, a través de acciones y mensajes que humanizan y dignifican a las personas, suscite simpatía y admiración de los alejados y haga posible el diálogo y la colaboración con otros cristianos y con los no-creyentes de buena voluntad (ECUCIM 4452).

12. Desarrollar la creatividad pastoral en respuesta a las necesidades de los fieles e implementar una evangelización que, sin dejar de ser expresión de fe en el culto, llegue a los más alejados y pobres, para construir el Reino de Dios, dinamizando la vida litúrgica de la Parroquia como lugar de encuentro de pequeñas comunidades y grupos menores (ECUCIM 4352).

III. Formación Inicial

13. Mediante el establecimiento o fortalecimiento de las comunidades menores, se organice mejor la práctica de la reiniciación cristiana. Que, igualmente, toda catequesis presacramental (también la preparación al matrimonio) se ofrezca con una óptica de reiniciación cristiana, es decir, que se inculque a los participantes y a los papás de los niños, cuando es el caso, una más profunda conciencia de su fe y la necesidad de las prácticas necesarias para crecer en ella (OP 2010, 43).

14. La Parroquia sigue siendo el principal punto de referencia con el que se identifican los fieles católicos, a donde acuden en búsqueda de servicios y de instrucción religiosa (ECUCIM 3729).

15. A lo largo del año se requiere emprender acciones sencillas y creativas que sean expresión del trabajo pastoral de conjunto, al interno de la comunidad parroquial, y, dentro de lo posible, entre varias parroquias. Esto favorecerá el trabajo interparroquial y el hábito de nutrir con la oración la acción apostólica de los agentes de pastoral (OP 2003, 106).

16. Promover una educación de explícito sentido cristiano en las escuelas e instituciones educativas católicas, y establecer en las Parroquias centros para evangelizar a alumnos de escuelas públicas (ECUCIM 3045).

17. Impulsar decididamente la educación no-formal a través de las Parroquias, organizaciones de apostolado y otros variados grupos (ECUCIM 3047).

18. La parroquia tienen en las familias una referencia para la primera evangelización y para la iniciación cristiana. Todo lo que hagamos a favor de la familia para que se realice como escuela de la fe (Cf. DA 302) redituará en fortaleza para la comunidad cristiana. Resulta muy oportuno reorientar las diversas vertientes del trabajo parroquial en función de proporcionar especial atención al ambiente familiar (OP 2010, 30).

19. Las familias requieren un acompañamiento adecuado para poder descubrir y vivir su dimensión de “iglesia doméstica”. El padre y la madre necesitan recibir una formación que les ayude a ser los ‘primeros evangelizadores’ de sus hijos; sólo así podrán realizarse como la primera escuela de la vida y de la fe. Pero el solo conocimiento de los contenidos de la fe no suple jamás la experiencia del encuentro personal con el Señor. La catequesis en las parroquias y la enseñanza de la religión y de la moral en las escuelas de inspiración cristiana, así como el testimonio vivo de quienes lo han encontrado y lo transmiten, con el fin de suscitar el anhelo de seguirlo y servirlo con todo el corazón y toda el alma, deben favorecer esta experiencia de conocimiento y de encuentro con Cristo (OP 2007, 87).

20. Las parroquias impulsen las comunidades menores como medio concreto para fomentar la etapa inicial de la formación de los bautizados. Esto ayudará a retomar y a reforzar la sectorización, tanto territorial como ambiental que, como sabemos, están encaminadas a la evangelización de las culturas a través de la inserción en ellas, de los agentes de pastoral (OP 2009, 92).

21. Estamos entendiendo por comunidades menores aquellos grupos de personas que comparten su vida cristiana mediante la reflexión frecuente de la Palabra de Dios y el compromiso apostólico, insertos en sus ambientes culturales, territoriales o ambientales. Ordinariamente surgen como casas de oración con ocasión del visiteo o invitación misioneros. Sus pasos siguientes son la vivencia del mensaje kerigmático y de la reiniciación cristiana para, después, consolidar su vida de comunidad con la catequesis y el apostolado, de preferencia, con acciones específicas OP 2009, 93).

IV. Catequesis

22. Fomentar en las Parroquias una verdadera vitalización de la comunidad a través de una esmerada catequesis de los adultos (ECUCIM 1627).

23. “La pastoral catequética ha de mirar a todo bautizado como sujeto de su acción, de tal manera que en un plan de catequesis parroquial debe contemplarun proceso de iniciación critiana para niños, adolescentes y jóvenes; pero también un proceso de catequesis para adultos y ancianos. Lo más importante es no perder de vista que la coordinación catequética debe estar siempre vinculada con el proceso evangelizador de primer anuncio y la acción pastoral que la continua en la experiencia de la vida en las comunidades menores y su servicio apostólico en el mundo y en la Iglesia.

24. Los destinatarios de esta pastoral no se reducen a las personas clasificadas a partir de su edad, el Directorio General para la Catequeis habla también de una catequesis que mire a las personas a partir de situaciones especiales, mentalidades y ambientes; en particular menciona a los discapacitados, marginados, de ciertos ambientes y grupos diferenciados, etc. (Cfr. DGC 171-192; MOPP pág. 90).

25. Pido a todos los agentes, especialmente a los párrocos, cuiden esmeradamente la catequesis presacramental de la iniciación cristiana, tanto en sus contenidos como en el clima del que estén rodeados los momentos preparatorios a la celebración sacramental, de tal manera que todo ello propicie un crecimiento, o tal vez un despertar de la fe de las personas y de las familias que acceden a tales celebraciones (OP 2003, 99).

V. Liturgia

26. Establezcan las Parroquias y demás templos, en cuanto sea posible, las misas y celebraciones especiales para ancianos y enfermos, sin olvidar el aspecto de convivencia y animación festiva para después de dichas celebraciones (ECUCIM 1711).

27. La antigua y venerada estructura de la Parroquia tiene una misión indispensable y de gran actualidad; a ella corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de Cristo; practicar, en el sentimiento y en las obras, la caridad sencilla de las acciones buenas y fraternas (Paulo VI. Discurso al Clero Romano. 24 de Junio de 1963; ECUCIM 3776).

28. Desarrollar la creatividad pastoral que dé respuesta a las necesidades de los fieles e implemente una evangelización que, sin dejar de ser expresión de fe en el culto, llegue a los más alejados y pobres, para construir el Reino de Dios, dinamizando la vida litúrgica de la Parroquia, como lugar de encuentro de pequeñas comunidades y grupos laicales (ECUCIM 3742).

29. Las Parroquias y demás templos organicen Misas y celebraciones especiales para ancianos y enfermos, sin olvidar —en cuanto sea posible y oportuno— el aspecto de convivencia y animación festiva con ocasión de tales celebraciones (ECUCIM 4514).

30. Determinen todas las Parroquias un tiempo suficiente de preparación para quienes recibirán el sacramento del matrimonio (ECUCIM 1463).

VI. Pastoral socio caritativa

31. Encauzar los programas fomentados por organismos arquidiocesanos, que miran más directamente al fortalecimiento del tejido social, para responder a las necesidades de las parroquias y de otras formas de asociación comunitaria (OP 1998, 66).

32. Reconocer e impulsar las actividades que pueden desarrollar, en este sentido, varias parroquias: despensas comunitarias, cajas de ahorro, organización del deporte y de la recreación sana de niños y jóvenes, atención a ancianos, acompañamiento a enfermos terminales, organización y actualización de dispensarios parroquiales, prevención y atención de niños en situación de riesgo, prevención de las adicciones, seguridad vecinal, etc. (OP 1998, 65).

33. Los Decanatos y las Vicarías establezcan, a nivel parroquial y supraparroquial, programas y estructuras de servicio social que manifiesten la presencia testimonial de la Iglesia en las principales y más urgentes necesidades humanas (ECUCIM 4531).

34. Los Vicarios Episcopales reconozcan e impulsen centros de apostolado y de caridad que respondan a las necesidades de los ambientes y grupos sociales implicados; denles igualmente la autonomía y estabilidad necesarias, sin que pierdan su vinculación parroquial, a fin de que sean funcionales y estén bien atendidos (ECUCIM 3747).

35. Fomentar en la estructura parroquial el surgimiento de comunidades eclesiales de base como núcleos vitales de la experiencia de Dios, de comunión y de compromiso evangelizador (ECUCIM 4376).

36. Crear centros de promoción y defensa de los derechos humanos; generar programas que desarrollen la formación de valores humanos en el ámbito de la Arquidiócesis de México, las Vicarías, los Decanatos y las Parroquias (ECUCIM 4388).

37. Asumir el hecho de que gran parte de los Agentes de pastoral, sobre todo en las Parroquias, pertenecen ya a la tercera edad, para ofrecerles servicios, en diversos órdenes, adecuados a su condición, y así potenciar más su compromiso apostólico (ECUCIM 1698).

38. Promover entre Parroquias de problemática semejante el intercambio de experiencias formativas del laicado; planear incluso la programación de actividades comunes de laicos comprometidos en sus propios medios específicos: ambientes laborales, vecinales y cívico-políticos (ECUCIM 4431).

39. Educar y generar en los Laicos una preocupación por evangelizar su medio ambiente a través de acciones que dignifiquen a las personas y promuevan la justicia (ECUCIM 3743).

40. La Parroquia disponga de todos sus recursos para la formación de la comunidad en orden a elaborar —en la realidad concreta— un proyecto de evangelización integral, utilizando el método de ver, juzgar, actuar, evaluar y celebrar. Las Parroquias deben tomar en cuenta la pastoral educativa dentro de sus planes de servicio a la comunidad; apoyen, para los sectores más desfavorecidos, la educación —formal y no formal— mediante cursos de enseñanza abierta, incluso estableciendo escuelas donde esto resulte oportuno (ECUCIM 4519-4520).

41. La Parroquia debe tomar en cuenta la pastoral educativa dentro de sus planes de servicio a la comunidad y coordinarla con los demás aspectos de la vida pastoral. Asimismo, procuren las Parroquias, especialmente de los sectores más pobres, establecer escuelas parroquiales si no existen las oficiales o son insuficientes (ECUCIM 3055).

42. Las Vicarías, Decanatos, Parroquias, comunidades e instituciones católicas ejerzan su acción testimonial ante las necesidades de los Pobres, reconociendo y alentando su potencial evangelizador y su capacidad transformadora; asimismo atiendan a los ancianos y niños desamparados, destinando especialmente locales adecuados para diversos servicios en favor de los mismos (ECUCIM 4456).

43. Crear conciencia en las comunidades parroquiales de que los pobres en extremo forman parte de ellas y que, por tanto, la verdadera asistencia con sentido cristiano exige que cada comunidad se responsabilice y se organice para afrontar tales situaciones de modo que se promueva el desarrollo individual y social (ECUCIM 2844).

44. Mantener vivas y acrecentar todas las expresiones de asistencia social y promoción -dispensarios parroquiales, asilos y guarderías, centros de distribución de víveres y medicinasen beneficio de quienes sufren necesidades apremiantes, económicas y morales, buscando relación más estrecha con toda la comunidad y con otros servicios privados y públicos que pretendan los mismos fines (ECUCIM 2845).

45. Los planes de pastoral parroquial igualmente deberán contemplar siempre acciones de asistencia y promoción para favorecer a los más necesitados de su comunidad (ECUCIM 2860).

46. Las diversas instancias eclesiales —Vicarías, Decanatos, Parroquias— apoyarán y promoverán organismos y grupos —comunidades de base— que en su acción pastoral incluyan una dimensión decididamente cívica y política (ECUCIM 4528).

47. El organismo arquidiocesano de Pastoral Social deberá respaldar acciones que miren al bienestar de la niñez en los campos de la nutrición, la salud, la recreación y la educación, propiciando la participación activa de las comunidades parroquiales (ECUCIM 4530).

VII. Piedad Popular

48. Las Parroquias capaciten grupos de Agentes que realicen visitas domiciliarias para establecer contacto especialmente con los Alejados y así favorecer su evangelización; los Agentes de pastoral aprovechen el poder de convocación de Santa María de Guadalupe para realizar esta evangelización (ECUCIM 4454).

49. Este dinamismo (Cfr. OP 2003, 31) de la vida urbana exige que cada parroquia promueva la coherencia evangélica en la vida de los fieles, e su organización y práctica pastoral. Además debe saber aprovechar en la evangelización la importancia que continúan teniendo diversas manifestaciones de religiosidad y piedad popular (OP 2003, 32).

50. En las parroquias para convocar la formación de las comunidades menores, en muchas ocasiones resultará oportuno partir de las muy variadas expresiones de piedad popular. La Palabra de Dios debe acompañar y enriquecer las expresiones religiosas, pues les dará profundidad como manifestaciones de fe en Dios y de pertenencia a la Iglesia. Así se generará un medio de cohesión y seguimiento de las personas que responden a las tradiciones religiosas populares. Las comunidades menores que surjan por esta vía deberán mantener el objetivo de ser animadoras de la piedad y religiosidad popular (OP 2009, 94).

51. Valores y risegos de la pidead popular:

  • A diferencia de otras realidades eclesiales, esta tiene un carácter fuertemente laical, y por eso, entre otras cosas, pone de manifiesto actitudes menos formales e intelectuales en relación con la religión.
  • Actualmente se está dando una mayor presencia y colaboración con las comuidades parroquiales en las que las devociones de la piedad popular están más arraigadas. En este sentido es grande el esfuerzo que se está haciendo por renovarse, por formarse, por participar en las catequesis de la parroquia…
  • Las procesiones, en una sociedad laica y anticristiana, ponen de manifiesto en no pocas ocasiones, un testimonio público de fe y de creencia en unos valores que van más allá de los que la sociedad está mostrando.
  • Para muchas personas que no tienen acceso al evangelio, las imágenes y los ritos de la piedad popular son como una catequesis audiovisual que les puedea yudar a acercarse a la vicencia religiosa (Cfr. MOPP Pág. 99).

52. La religiosidad popular, en el caso de México, representa la siempre inacabada inculturación del Evangelio en una cultura mestiza de las mayorías empobrecidas, aunque no exclusiva de ellas. Esta inculturación se manifiesta en una variada tipología de prácticas devocionales en las que -por medio de símbolosse vivencian valores religiosos y específicamente cristianos que se vinculan con distintos universos culturales como un medio de autoevangelización. Sólo si reconocemos la cultura como un todo relacionado entre sí podremos comprender mejor la religiosidad popular (ECUCIM 2867-2868).

53. La religiosidad popular, tanto por su sentido eminentemente comunitario —que generalmente se expresa en grandes grupos— como por su sentido de patrimonio espiritual y moral, es un medio de fuerte identidad católica dentro de un contexto cultural determinado. Por el arraigo cultural de la religiosidad popular, en la organización y conservación de sus prácticas surgen, en forma espontánea, personas que cumplen tareas y servicios de animación y conducción comunitaria: mayordomos, fiscales, rezanderos, promotores de fiestas patronales y de peregrinaciones etc. (ECUCIM 2875-2876).

54. Para que la presencia providencial de santa María de Guadalupe —clarísimo ejemplo de inculturación del Evangelio desde los inicios de la evangelización y la principal expresión de la religiosidad popular en México— siga siendo medio eficaz de evangelización, es necesario tener un conocimiento profundo de la misión de María en la historia de la salvación, así como del significado y de la pedagogía del mensaje y del hecho guadalupano (ECUCIM 2898).

VIII. Proceso Evangelizador, en conjunto

55. El compromiso de la parroquia para ofrecer a todos los bautizados el itinerario que les permita conocer y vivir su vocación cristiana, implica considerar una organización que responda al sentido de acompañamiento que un proceso en la fe necesita para sus momentos consecutivos: agentes misioneros, agentes para la reiniciación cristiana, catequistas de adultos para las comunidades menores, agentes de pastoral familiar. En todos estos casos, son agentes que animan a la comunidad en su conjunto para realizar uno de los momentos del proceso evangelizador y enlazarlo con el siguiente (OP 2010, 31).

56. Seamos conscientes de que dar un nuevo impulso a nuestra pastoral desde la parroquia implica un fuerte compromiso de todos. La voz de la ciudad a la que estamos llamados a testimoniar el Evangelio nos apremia. Profundicemos en la vivencia del espíritu misionero que es nuestra forma de exigencia y de respuesta para renovar nuestra Iglesia diocesana (OP 2003, 110).

57. Formación especial de los principales agentes parroquiales en la mentalidad del Sínodo e integración de los mismos en los programas pastorales (ECUCIM 5008 b).

58. La acción misionera en la parroquia requiere, entonces, preparar agentes misioneros. En muchas parroquias se organizó un equipo con motivo de la Misión 2000, pero ya no se le dio continuidad. Si ese es el caso, hay que convocarlo nuevamente o fortalecerlo si existe, motivando a los jóvenes que tengan presencia en la parroquia a integrarse a él y a convertirse en fermento, motivando a toda la comunidad a la formación, a la oración y a la acción misionera (0P 2010, 33).

59. Cada Vicaría Episcopal inicie en las comunidades parroquiales procesos que las lleven a concretar un cambio: de una situación de “instalación pastoral, de conservación y ascripción pasiva de sus miembros”, a una pastoral netamente misionera que pueda dar respuesta de Evangelio a las situaciones conflictivas y trasforme la cultura actual (ECUCIM 4449).

60. El organismo arquidiocesano de Evangelización y Catequesis deberá diseñar, elaborar y difundir material apto para impulsar los procesos catecumenales en las Parroquias y en otras comunidades (ECUCIM 4507).

IX. Formación de Agentes

61. Fomentar entre los Presbíteros un estilo de vida comunitaria, sencilla y familiar, como necesidad y exigencia sacerdotal para contribuir más eficazmente a la construcción de la vida parroquial (ECUCIM 3720).

62. Las Parroquias, en coordinación con el Decanato y los movimientos laicales, elaboren programas de formación de catequistas con diversas modalidades - jornadas, semanas de estudio, charlas y conferencias- con el fin de motivarlos, actualizarlos y sostenerlos en su actividad y en su pedagogía, para que se conviertan en multiplicadores o formadores de otros catequistas (ECUCIM 3010).

63. Implementar en los diversos niveles -Arquidiócesis, Vicaría, Decanatos, Parroquias- la preparación teológica de Laicos adultos que asuman su responsabilidad apostólica en la Iglesia (ECUCIM 1630).

64. Los Párrocos cuenten con los Laicos cualificados para la elaboración del trabajo pastoral, acompáñenlos en su proceso y evolución, y dediquen gran parte de su tiempo y de su esfuerzo a formar Agentes laicos en centros parroquiales o supraparroquiales, creados para este fin, asignándoles los recursos necesarios (ECUCIM 2504).

65. La definición en los programas de la pastoral parroquial básica y la consolidación de un grupo significativo de agentes, sustentados por el Consejo de Pastoral, serán elementos que hagan posible el crecimiento orgánico de la comunidad parroquial (OP 2003, 46).

66. Para la formación de agentes laicos ya se han dado las orientaciones generales, pero aún permanecen sin concretarse varios aspectos importantes. Esto se hace evidente cuando se verifica la irregularidad en el funcionamiento de los CEFALAEs. Expresamos fácilmente que la formación de los laicos es una prioridad, pero difícilmente se asume el compromiso que implica. Por eso, cada Vicaría, decanato y parroquia destinarán más tiempo, personas y recursos materiales para que sus centros de formación lleguen a integrarse en la pastoral como generadores de apóstoles y puntos de apoyo para que las parroquias faciliten la participación de sus miembros en la evangelización (OP 2003, 54).

67. El trabajo realizado para definir el plan de formación, elaborar los programas y el marco organizativo de los centros de formación, ha tenido un significativo avance, aunque todavía debe completarse. Es conveniente retomar ese camino,
clarificando qué elementos faltan y marcando tiempos para alcanzarlos (OP 2003, 55).

68. Cada párroco motivará y acompañará la formación espiritual y apostólica de sus laicos que desean prepararse para algún apostolado, mediante el así llamado “curso propedéutico” (OP 2003, 56).

69. Hay que cuidar que el nivel y el lenguaje de la formación básica de los agentes laicos no reproduzca la formación teológica de los seminarios, ni tenga como nota predominante la preocupación académica. Debemos ubicar el alcance de esta etapa de la formación fundamental, de modo que corresponda al proceso pastoral y a un lenguaje catequético (OP 2003, 62).

70. En ese mismo sentido debe avanzarse en el área espiritual. La espiritualidad del laico tiene como base la vocación y dignidad bautismales, pero posee características peculiares, distintas a la de los ministros ordenados y consagrados. Su presencia en el mundo secular requiere una sólida preparación apostólica, y la promoción de ministerios tanto para el ámbito parroquial como para todos los ambientes donde habitualmente se desenvuelven los laicos; son ellos quienes hacen presente a la comunidad creyente en los diversos ambientes donde desarrollan sus actividades. Todo este esfuerzo en la formación de los agentes laicos será un camino importante para la identificación de los ministerios apropiados a las necesidades pastorales de la ciudad (OP 2003, 63).

71. Hablar de la renovación de la parroquia implica hablar del cambio de la mente y del corazón de aquel que hace cabeza en la comunidad, de tal forma que él continuamente se esté transformando con la novedad de la vida en Cristo. El Párroco ha de reavivar, permanentemente, su proceso de conversión como el servicio que le corresponde en razón del ministerio aél confiado (Cfr. OP 1999, 30). Ha de vivir dicha conversión, junto con la comunidad; ha de redescubrir y valorar la propia vocación y misión junto con los laicos (Cfr. Id. 27; OP 2003, 64).

72. Ahora el Señor nos hace otro llamamiento y nos da otra oportunidad para renovarnos como pastores, valiéndonos de la Instrucción “El Presbítero, Pastor y Guía de la Comunidad Parroquial”, recientemente publicado por la Congregación para el Clero, en la que se nos exponen fundamentos teológicos de la vida sacerdotal y se nos ofrecen cauces para llevarlos a la práctica (OP 2003, 66).

X. Destinatarios Prioritarios

73. Impulsar una búsqueda pastoral de renovación parroquial a partir de las experiencias más significativas existentes, en orden a la opción prioritaria sinodal, tomando en cuenta los diversos ambientes y sectores de población, implicando a todo el hombre y asegurando todo el proceso de la evangelización (ECUCIM 3739).

74. El Consejo de Pastoral parroquial promueva, apoye y coordine los diversos movimientos enfocados a la atención de las prioridades señaladas por el II Sínodo (ECUCIM 2252).

75. Ayudar a las escuelas católicas a asumir su responsabilidad educativa, integrada en la pastoral parroquial y arquidiocesana (ECUCIM 3039).

76. Descubrir, a través de la acción pastoral comunitaria de las Parroquias, los campos más urgentes que deben ser atendidos por los Ministros laicos (ECUCIM 2552).

77. El Consejo de Pastoral parroquial asuma como principal empeño pastoral la atención de la prioridad sinodal (ECUCIM 2078).

78. Elegir y fomentar Agentes evangelizadores con sentido misionero, a partir del conocimiento de la realidad de cada comunidad parroquial compuesta por familias en que hay alejados, pobres, jóvenes y niños (ECUCIM 2215).

79. Motivar a los Seminaristas a que, desde sus mismas familias y en sus Parroquias, procuren la evangelización de las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes (ECUCIM 2245).

80. El Párroco visite, por sí o por otros, a las familias de su Parroquia (Cfr. CIC 529), con preferencia a las más alejadas, las más pobres y las más necesitadas del espíritu evangélico (ECUCIM 2259).

81. Conocer a fondo, por un trabajo a nivel Vicarial, Decanal y Parroquial, cuál es la realidad de las Familias, de los Alejados, de los Pobres y de los Jóvenes, en orden a señalar pistas concretas y realistas que den a estas prioridades del II Sínodo su lugar propio y respondan a las situaciones específicas (ECUCIM 2214).

82. Esfuércense los Sacerdotes en llegar realmente a todos los ambientes que el II Sínodo ha señalado como prioridad; los Párrocos reúnan un grupo adecuado de personas que les ayuden a realizar esta tarea, procurando llegar a tener conocimientos de las necesidades más apremiantes acerca de las Familias y su configuración, de los Alejados del Evangelio y las causas de tal distanciamiento, de los Pobres y empobrecidos, y de la multitud de Jóvenes que hay en las Parroquias (ECUCIM 2254).

83. El organismo arquidiocesano de Pastoral Familiar —integrado a la Curia de Pastoral— estudie las diversas realidades familiares, para ofrecer planes de acción y asesoría especializada a las Parroquias y grupos que lo soliciten, y prepare elementos en orden a movimientos y estructuras que sirvan a la Pastoral Familiar; tome en cuenta también la realidad familiar de los Alejados del influjo evangelizador, de los Pobres y de los Jóvenes, en la perspectiva de la inculturación del Evangelio (ECUCIM 4554).

84. Existen diversos movimientos de Pastoral Familiar; sin embargo, todavía no se le ha dado la debida importancia ni en la vida parroquial ni en la organización pastoral general (ECUCIM 3698).

85. Hacer de las comunidades parroquiales la propia familia, con el fin de llegar a ser, juntos, la gran familia de Dios (ECUCIM 2222).

86. Promover el establecimiento de las escuelas parroquiales con la colaboración de la comunidad en beneficio de las familias pobres y como centros de irradiación del Evangelio (ECUCIM 3043).

87. La Parroquia y los grupos apostólicos den a los padres de familia los elementos necesarios para que lleguen a ser verdaderos educadores en la fe de sus hijos (ECUCIM 3056).

88. Cada Parroquia elabore un plan de Pastoral familiar en el que, por medio de diversas iniciativas -principalmente por la preparación y recepción de los sacramentos- los Agentes puedan entrar en contacto directo con las familias y así promuevan su inserción en la vida parroquial (ECUCIM 4470).

89. Instituyan las Parroquias -en coordinación con su Decanatoactividades específicas de Pastoral Familiar, según las necesidades de cada una, de acuerdo a un verdadero plan de trabajo, de manera que se formen comunidades de familias que realicen esas iniciativas (ECUCIM 1461).

90. Den a conocer las Parroquias las normas y los impedimentos canónicos para el matrimonio cristiano, así como el verdadero sentido de la preparación y de los requisitos necesarios para su debida tramitación y celebración, evitando aspectos burocráticos; el mismo Párroco, a quien compete la tramitación, procure dar un buen trato a todos los novios (ECUCIM 1465).

91. Las Parroquias y otros organismos de evangelización busquen desarrollar la catequesis de adolescentes, jóvenes y adultos para despertar en ellos la necesidad de crecer en su fe; busquen también la promoción y la capacitación de catequistas idóneos (ECUCIM 4508).

92. Revisar y evaluar las diversas experiencias existentes de atención al noviazgo, a fin de elaborar programas para las Parroquias, grupos juveniles, colegios, universidades; proponer así criterios de preparación al matrimonio, teniendo en cuenta las condiciones culturales y socio-económicas de las parejas (ECUCIM 1456).

93. La pastoral parroquial deberá contemplar la participación en planes tendientes al cambio social y en acciones de asistencia y promoción para favorecer a los más necesitados de la comunidad: grupos de alfabetización, sistemas abiertos de instrucción escolar, campañas de ecología, nutrición e higiene, brigadas de saneamiento habitacional etc. (ECUCIM 4527).

94. Atender especialmente los casos que originan pobreza, alejamiento y problemas juveniles, dado que las Parroquias son muy heterogéneas en su realidad social y hay muchas familias en situación irregular (ECUCIM 2227).

95. Privilegiar, en los esfuerzos educativos promovidos o animados por la Iglesia, a los sectores marginados de la sociedad urbana: indígenas, migrantes, desempleados, menores en situación crítica etc., en coordinación con las diversas estructuras de pastoral —Parroquias, Decanatos, Vicarías— (ECUCIM 3048).

96. Propiciar el que cada Vicaría dé una coordinación efectiva en las líneas pastorales comunes asumidas por la misma Vicaría y en función de la prioridad sinodal, como expresión de un plan que involucre a todas las Parroquias; brindar también un seguimiento a la marcha de los Decanatos y darles el apoyo conveniente, sobre todo en lo que se refiere a coordinar recursos y subsidios (ECUCIM 3790).

97. Impulsen las Parroquias, Decanatos, Vicarías, Institutos y Organizaciones eclesiales la formación en el análisis de la realidad de acuerdo a la opción prioritaria -las Familias, los Alejados, los Pobres y los Jóvenes- para la inculturación del Evangelio, de tal manera que los Agentes conozcan causas y consecuencias de la problemática actual (ECUCIM 2074).

XI. Pastoral territorial y pastoral ambiental (sectorización)

98. Que para apoyar las metas anteriores se revise el estado en que se encuentra la sectorización, para que a través de ella haya una presencia evangelizadora en el territorio parroquial (OP 2010, 43).

99. El Párroco forme centros de evangelización, sectorice la Parroquia y elabore un plan de pastoral profética a fin de que los predicadores debidamente preparados sean levadura en los distintos ambientes de la comunidad parroquial (ECUCIM 2945).

100. Los Obispos y Vicarios episcopales asegúrense de que los objetivos prioritarios de la Arquidiócesis, así como los cambios y avances que se den con el paso del tiempo, sean conocidos e impulsados por todos los Agentes de pastoral; la Asamblea Diocesana y las demás reuniones que tienen los Agentes en las Vicarías, Decanatos y Parroquias, ayudarán a conseguir este fin (ECUCIM 4561).

101. Fomenten las Parroquias el surgimiento de comunidades eclesiales de base y apóyense las ya existentes, de manera que puedan consolidarse y ser semillero de ministerios (ECUCIM 2563).

102. Revitalizar, según circunstancias y ambientes específicos, la vivencia comunitaria de las Parroquias, de suerte que sean auténtico campo de la promoción ministerial de los Laicos (ECUCIM 2550).

103. Hoy en día, sin embargo, una Parroquia meramente cultual resulta del todo insuficiente para cumplir con la evangelización ante las nuevas circunstancias: población muy numerosa y heterogénea, diversos grupos indiferentes u hostiles ante la acción de la Iglesia, campos que requieren atención específica como son las escuelas, hospitales, unidades habitacionales, zonas marginadas, zonas de población flotante, zonas conurbadas (ECUCIM 3730).

104. La Parroquia está también requiriendo de una revisión que haga posible el paso de una pastoral en ocasiones demasiado centrada en el culto, hacia una pastoral más dinamizada por la interdependencia y complementariedad de los múltiples medios de la evangelización. La organización interna de las Parroquias merece igualmente un impulso a través de la sectorización, de la caracterización de los diversos ambientes humanos en donde puedan ponerse en marcha diversos modelos de pastoral planificada (ECUCIM 3685).

105. En donde ya se ha iniciado la experiencia de sectorización parroquial y la pastoral de grupos pequeños, se ven resultados favorables: responsabilización de los Laicos por sus propios ambientes, descubrimiento de necesidades concretas, presencia efectiva de la institución parroquial en los diversos ámbitos, vitalización del sentido comunitario (ECUCIM 3693).

106. La Parroquia —la expresión más visible e inmediata de la comunidad de Iglesia— cuando desarrolla una pastoral de tipo prevalentemente cultual, ya no responde adecuadamente a los retos de la Nueva Evangelización ni a las prioridades
sinodales; por lo cual la Parroquia:

  • ha de transformarse en comunidad evangelizada y evangelizadora, misionera, testimonial y promotora de los valores del Reino;
  • requiere una dinámica de revisión profunda y constante y de organización corresponsable, y
  • debe aceptar los cambios que sean necesarios y los nuevos compromisos (ECUCIM 3728).

107. Además de los distintos tipos de población dentro de la misma Parroquia, existen también diferencias notables de las Parroquias entre sí, por su configuración socio-cultural, tipo de urbanización, localización dentro de la Ciudad; se nota entre ellas la falta de coordinación y de solidaridad (ECUCIM 3732).

108. En general, las Parroquias carecen de suficiente personal: tanto Sacerdotes como Agentes de pastoral, colaboradores y empleados; sin embargo, frecuentemente no están integradas las personas que han sido motivadas al apostolado, ni se busca preparar a Laicos para estas tareas; de ahí las frecuentes fallas en la evangelización, en la administración y en los demás servicios (ECUCIM 3733).

109. El Párroco, con la ayuda del Consejo de Pastoral y de técnicos en la materia, tomando en cuenta otras experiencias, haga un estudio y un análisis profundo del ambiente, población y territorio de la Parroquia para sectorizarla, de modo que se asegure una mayor presencia y cercanía de la acción evangelizadora en favor de los fieles (ECUCIM 3751).

110. Los Párrocos y los Vicarios parroquiales, así como los Sacerdotes encargados de los templos, busquen la manera de salir al encuentro de los fieles con actitud evangelizadora; designen lugares clave de reunión donde, en coordinación con equipos de Laicos, se viva la fe, la esperanza y la expresión de la caridad en compromisos concretos de la vida cotidiana (ECUCIM 3752).

111. Estudiar la densidad poblacional, los núcleos naturales, pueblos, barrios, colonias, unidades habitacionales, y la extensión de las Parroquias en orden a la revisión de los límites territoriales y de la sectorización de las mismas; preséntese el resultado de esos estudios al Sr. Arzobispo y al Consejo de Planificación y Estadística para su aprobación (ECUCIM 4559).

Los Párrocos deberán:

112. Sectorizar sus Parroquias para favorecer la vida comunitaria de los fieles y su evangelización, mediante la corresponsabilidad en los diferentes ministerios, de manera que reconstruyan a escala de calle, de barrio o de grandes conjuntos el tejido dentro del cual el hombre puede dar satisfacción a las exigencias justas de su personalidad (ECUCIM 4573).

113. Organizar su atención pastoral por sectores e implementar acciones de atención según la opción prioritaria del II Sínodo (ECUCIM 4574).

114. Promover la formación de equipos pastorales responsables de la atención de los sectores parroquiales (ECUCIM 4575).

115. Integrar la comunidad con los coordinadores del equipo de pastoral de cada sector y con los demás sacerdotes que ejerzan algún ministerio parroquial (ECUCIM 4576).

116. La sectorización es la puerta o el medio para unir a todos: párroco, laicos, grupos parroquiales y movimientos en el espíritu misionero, en torno a una meta o un proyecto parroquial común, de salir a buscar a los alejados, a las familias, a los pobres y a los jóvenes, no para ganarlos a una causa particular sino para iniciar con ellos, allí en su ambiente, el Catecumenado o camino del Evangelio de Jesús (ECUCIM 4894).

117. Existen diferentes modelos de sectorización parroquial y de trabajo en pequeños grupos, cada uno con sus características propias, pero sin una adecuada organización e intercomunicación entre las distintas experiencias (ECUCIM 3694).

118. La Parroquia en las grandes ciudades debe fomentar la cristianización de las relaciones humanas entre vecinos; debe representar el punto visible de unidad y de universalismo para las pequeñas comunidades cristianas existentes dentro de su territorio (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos. N° 175; ECUCIM 3702).

119. Impulsar la sectorización de las Parroquias, previo conocimiento de la realidad, para favorecer el surgimiento de comunidades menores organizadas para el servicio y construcción del Reino de Dios (ECUCIM 3707).

120. Las Parroquias organicen su atención pastoral por sectores; igualmente deberán implementar acciones de atención según la opción prioritaria del II Sínodo (ECUCIM 3714).

121. En la sectorización parroquial: (ECUCIM 3268)

  • distribuir la población arquidiocesana de forma adecuada entre las Parroquias y sectorizar su territorio en coordinación con sus respectivas capillas; promover la formación de equipos pastorales responsables de dichos sectores;
  • integrar la comunidad pastoral con los coordinadores de cada equipo encargado de un sector en donde, junto con los Sacerdotes responsables de la Parroquia, vivan la fe, la esperanza y la caridad;
  • revisar los límites de las Parroquias para que éstas no sean demasiado extensas, sino que se configuren de tal manera que se les pueda atender tanto por su tamaño como por su población.

122. Propiciar la sectorización parroquial para una mejor atención de la realidad según la prioridad sinodal (ECUCIM 2220).

123. La Comisión de Planeación y Estadística, oído el presbiterio correspondiente, revise y reestructure los límites de los Decanatos ante la nueva urbanización, favoreciendo el que estén conformados por Parroquias afines que propicien la integración pastoral y sacerdotal, aunque esto implique modificar los límites de las Vicarías (ECUCIM 3775).

124. Inicio de la sectorización parroquial en diferentes formas y con la participación de laicos comprometidos (ECUCIM 5009).

125. Propiciar la sectorización parroquial para una mejor atención de las necesidades pastorales, según la prioridad sinodal (ECUCIM 4430).

126. Las Vicarías territoriales, los Decanatos y las Parroquias organicen la pastoral diferenciada o de medios ambientes específicos, con la formación de Agentes especializados (ECUCIM 4568).

127. Propiciar que, desde su formación, los futuros Pastores conozcan, valoren y tengan experiencia en la organización de la pastoral, a través de Parroquias que hayan adoptado un trabajo de sectorización y de pequeños grupos (ECUCIM 3710).

128. Fórmense animadores parroquiales que, en equipo con su Párroco, promuevan en cada sector parroquial núcleos de comunidades cristianas, de donde surjan después actividades evangelizadoras de ayuda socio-económica y pastoral (ECUCIM3283).

129. Formar Agentes laicos que asuman efectivamente —con nuevos modelos de organización parroquial— las responsabilidades eclesiales que les competen, a fin de poder estar presentes y dar testimonio cristiano donde viven y trabajan (ECUCIM 4417).

130. Promover, entre Parroquias con problemáticas semejantes, el intercambio de experiencias formativas del laicado e, incluso, la programación de actividades comunes de los Laicos comprometidos en sus propios medios específicos: ambientes laborales, vecinales, cívico-políticos (ECUCIM 2489).

131. En las Parroquias son necesarios muchos lugares y formas de presencia y de acción para poder llevar la Palabra y la gracia del Evangelio a las múltiples y variadas condiciones de vida de los hombres de hoy (ChL 26; ECUCIM 3701).

132. Es el momento de recordar que hay que fortalecer los Equipos Misioneros Decanales y los CEFALAEs. En este rubro de la formación de agentes laicos resulta muy oportuno que el decanato detecte las acciones específicas más adecuadas para las necesidades de sus parroquias y decida la formación específica correspondiente. Puede tratarse de medidas encaminadas a las acciones parroquiales ordinarias, catequesis, liturgia etc., o bien pueden ser acciones de pastoral ambiental, comercio ambulante, escuelas, hospitales etc (OP 2003, 91).

133. Las Vicarías territoriales, los Decanatos y las Parroquias vayan organizando la pastoral diferenciada o de medios ambientes según las opciones tomadas a nivel arquidiocesano (ECUCIM 1643).

134. Que las instancias arquidiocesanas que tiene a su cargo la pastoral de ambientes específicos, como escuelas, universidades, hospitales, reclusorios, mundo de la movilidad y otros, presenten un plan en el que se identifiquen acciones que ellas puedan realizar por sí mismas y otras en las que busquen acordar la colaboración con las parroquias (OP 2003, 94),

135. Que las comunidades de consagrados o consagradas que realizan su apostolado en esos ambientes, no lo hagan de forma aislada, sino que ofrezcan sus experiencias en beneficio de otros grupos apostólicos. Pido a los responsables de las estructuras diocesanas y a los párrocos de los territorios correspondientes que para mutuo apoyo y en muestra de reconocimiento, busquen esos contactos. Confío en que tales comunidades estén disponibles y, cuando sea necesario, tomen la iniciativa. Con esto se irá haciendo realidad la“complementariedad de los diversos carismas” y se dará un paso importante en la pastoral de conjunto (Cf. OP 1999, 28; OP 2003, 95).

XII. Organización

136. Revisar el funcionamiento del consejo pastoral para que, como equipo encabezado por el párroco, mediante la oportuna planeación, asuma la responsabilidad de impulsar y coordinar las actividades señaladas en las metas anteriores, así mismo prevea la necesaria evaluación a través de la cual se sostengan y se mejoren cada vez más dichas actividades (OP 2010, 43).

137. Para concretizar la pastoral de comunión y participación, he insistido a todos los sacerdotes, responsables de las comunidades parroquiales y rectorías, a dar prioridad a los consejos de pastoral. El consejo de pastoral parroquial debe ser entendido como el conjunto de representantes de los servidores y sectores de la parroquia. Su objetivo es buscar una coordinación de las distintas acciones de la parroquia en un plan evangelizador, mediante una planeación participativa, en una disciplina de trabajo que supere las improvisaciones, el autoritarismo y la inconstancia (OP 2010, 42).

138. Los Decanos y Párrocos, junto con los Laicos, impulsen, promuevan y coordinen la interrelación de los Agentes laicos de las diversas Parroquias, organicen programas de formación y preocúpense de que los Laicos sean tomados en cuenta en la marcha general de su respectivo Decanato (ECUCIM 2503).

139. Cada Parroquia revise su estructura actual y sus servicios pastorales para ver en qué medida corresponden a las necesidades que vive, y pueda así determinar los cambios convenientes para ser fiel a su misión (ECUCIM 4217).

140. Planificar las Parroquias conforme a la amplia gama de ministerios laicales sugeridos —para hombres y mujeres— por el Magisterio (ECUCIM 2551).

141. Cada Párroco debe planificar la acción pastoral de la Parroquia, con la animación de los Ministros laicos, de modoque ésta aparezca como “comunidad de comunidades” (ECUCIM 2557).

142. Si la Iglesia, como Cuerpo de Cristo y animada por el Espíritu, es una gran estructura compuesta de diversosórganos y elementos, la primera gran estructura eclesial es la Arquidiócesis y, después de ella, la Parroquia: (ECUCIM 3550).

143. Los Vicarios episcopales cuiden que en cada Parroquia se instituya el Consejo de Pastoral y el Consejo Económico, según las normas concretas dadas por el Sr. Arzobispo y conforme a lo establecido por el Código de Derecho Canónico (CIC 536 y 537; ECUCIM 4562).

  • Para que realicen bien esta misión en la Iglesia, es necesario:
  • darles su lugar dentro de la pastoral de las comunidades menores;
  • atender a su inserción eclesial, especialmente en la Parroquia, para evitar la tentación y el peligro de que se conviertan en pequeños grupos autónomos (ECUCIM 3720).

144. Propiciar en la estructura parroquial el surgimiento de comunidades eclesiales de base como núcleos vitales de la experiencia de Dios, de comunión y compromiso evangelizador, ya que son una forma de ser y expresar la Iglesia al estilo de la primitiva comunidad cristiana (ECUCIM 3721).

145. En algunas ocasiones se concibe la pastoral de pequeños grupos como si fuera el trabajo que tradicionalmente se ha realizado en favor de las Asociaciones piadosas, y no como búsqueda de una renovación de la vida comunitaria parroquial (ECUCIM 3696).

146. Promover, en la conformación de las Parroquias y Decanatos, la formación de pequeñas comunidades y apoyar los grupos ya existentes, modificando poco a poco, en lo que sea necesario, otros tipos de actividad, para lograr una organización más vital al servicio de la construcción del Reino de Dios (ECUCIM 3705).

147. Los Pastores favorezcan y promuevan el surgimiento y la actividad de pequeños grupos, como núcleos de vida cristiana, orientándolos siempre hacia el sentido comunitario mediante la coordinación con la Parroquia, el Decanato o la Vicaría (ECUCIM 3277).

148. La Parroquia, comunidad evangelizadora, disponga todo su potencial para la formación de comunidades integradas y comprometidas, que adopten nuevos modelos de vida más de acuerdo al Evangelio (ECUCIM 3278).

149. Discernir cuáles actividades requieren la intervención directa del Presbítero y cuáles no, especialmente en la Parroquia; delegar funciones y confiar responsabilidades a personas capacitadas que puedan atender diversos asuntos pastorales (ECUCIM 2210).

150. En las Parroquias: los consejos de pastoral y económico; los diversos equipos de liturgia, de catequesis infantil, juvenil y de adultos, de Pastoral Social. Especial atención se debe tener en la relación y coordinación de los diversos movimientos en el ámbito parroquial pues hasta ahora se presentan múltiples dificultades cuando los movimientos son de carácter diocesano (ECUCIM 3558).

151. Ya la reflexión del II Sínodo iluminaba el camino a seguir para realizar una auténtica renovación pastoral de la parroquia: se requiere una organización pastoral dinámica y una planeación adecuada y eficaz, de acuerdo con su ser y misión (ECUCIM 3588; OP 2010 39).

152. Ciertas actividades pastorales, para ser eficaces, requieren una atención supraparroquial: la formación de Agentes, la catequesis especializada, algunos servicios de Pastoral Social (ECUCIM 3756).

153. Fomentar el acercamiento entre las escuelas —católicas u oficiales— y la Parroquia, dentro de una pastoral común
educativa (ECUCIM 3041).

154. Ante la urgencia de atención adecuada a las mayorías y a la formación de la comunidad: (ECUCIM 3287)

  • las Vicarías Episcopales revisen la densidad poblacional de los diversos núcleos naturales —pueblos, barrios, colonias, unidades habitacionales— y la extensión territorial de la Parroquias en orden a la sectorización de las mismas, y preséntense los planes al Sr. Arzobispo y al Consejo de Planificación y Estadística para su aprobación;
  • cada Párroco promueva la formación de equipos pastorales responsables de la atención de los sectores parroquiales;
  • cada Parroquia integre la comunidad pastoral con los coordinadores del equipo de pastoral de cada sector y con los Sacerdotes responsables de la Parroquia.

155. A partir del PIA (Programa Inicial Arquidiocesano, OP 1993) fue necesario programar acciones dentro de una reforma que visualizará los cambios graduales que requería la estructura pastoral. Así sería posible hacer realidad una Iglesia movida por el espíritu misionero que tuviera como preocupación fundamental prepararse y organizarse para evangelizar en las parroquias y en los distintos ambientes y sectores de la ciudad (OP 2003, 10).

156. En los pastores (flexibilidad pastoral) significa una disposición para atender fraternalmente a todas las personas con las que entra en contacto, independientemente que vivan o no en el territorio parroquial que tiene encomendado. Los fieles reiteradamente piden una actitud más disponible de los pastores. Necesitan que la parroquia sea el lugar donde las personas se sientan acogidas, no quieren una atención burocrática o administrativa, sino encontrarse con un real interés por el bien de cada persona. Es necesario romper con la mentalidad de ofrecer sólo “servicios religiosos”, para recorrer el camino de construir un ambiente comunitario que sea escuela de fe y servicio (OP 2003, 35).

157. Para los agentes laicos de evangelización (flexibilidad pastoral) quiere decir adecuar la organización parroquial con una atención de horarios diversos, para los distintos destinatarios y, cuando sea necesario, personalizado. Quiere decir, además, formarse sistemáticamente para hacer presencia del Evangelio en los distintos ambientes de la realidad social donde se mueven y aprender a trabajar en complementariedad con los demás agentes de pastoral parroquial (OP 2003, 36).

158. La pastoral de conjunto exige realizar acciones en común, apreciar la riqueza de los demás, que los límites territoriales no signifiquen prácticas pastorales con criterios muy distintos y hasta opuestos entre sí. La peculiaridad de cada parroquia no se opone a vivir una armonía pastoral entre las parroquias, para dar testimonio del sentido de Iglesia diocesana. La pastoral orgánica es todavía una meta por alcanzar (OP 2003, 41).

159. Clarificar el trabajo básico de una parroquia ayudará a los pastores y a los fieles comprometidos en la aplicación de los recursos, humanos y materiales, de acuerdo con las prioridades, para las acciones pastorales que no pueden estar ausentes. Hay que evitar caer en una “pastoral de eventos”, que mantiene a todos ocupados, pero que sólo genera acciones aisladas que no conducen a un proceso evangelizador (OP 2003, 45).

160. Si asumimos que la parroquia es fundamentalmente comunidad, no podemos pensar en una comunidad desestructurada que no tendría consistencia para crecer. Para que la comunidad parroquial pueda cumplir eficazmente la tarea que le es propia es indispensable que cuente con una organización pastoral. Por su organización la parroquia se fortalece como comunidad y se hace más eficaz para evangelizar (OP 2003, 83).

XIII. Planeación ~ Evaluación ~ Comunicación

161. Realizar estudios interdisciplinares y aprovechar los datos de diversas instituciones acerca de economía, tipo de habitación y trabajo predominante, lugar de procedencia de los habitantes etc., para poder determinar una cierta tipología de Parroquias y así aplicar distintos y adecuados modelos de pastoral (ECUCIM 3741).

162. Cada Párroco forme su Consejo de Pastoral (CIC 536, 1) y comunidad, un plan de trabajo que contemple orgánicamente toda opción evangelizadora: primer anuncio, catequesis, celebraciones litúrgicas, Pastoral Bíblica, formación de Agentes, servicios de caridad, formación de comunidades. Este plan deberá presentarse ante el Decanato y al Vicario Episcopal para ser apoyado y conseguir continuidad (ECUCIM 3748).

163. Cada Parroquia elabore un plan de atención especial a las familias para fomentar su inserción en la vida parroquial, como células de la gran comunidad (ECUCIM 3715).

164. El Consejo de Pastoral parroquial presente el plan general de evangelización (ECUCIM 2251).

165. Las estructuras arquidiocesanas —Vicarías, Decanatos, Parroquias y otras instancias pastorales— valoren e integren a los planes respectivos de la pastoral aquellas acciones o experiencias especialmente valiosas que, por su novedad o grado de dificultad, requieren especial apoyo institucional (ECUCIM 4569).

166. Los Obispos encomienden a los Organismos arquidiocesanos pertinentes la elaboración de material adecuado para la formación integral de las comunidades menores en las Parroquias (ECUCIM 3717).

167. Corresponde a las Vicarías territoriales favorecer mecanismos y tiempos precisos de intercambio entre las diversas experiencias de promoción comunitaria: los grupos de reflexión parroquial, los grupos de neo-catecumenado, la sectorización de Parroquias, el SINE, la NIP etc. (ECUCIM 3286).

168. Por naturaleza toda planeación nos lleva a descubrir y a afrontar prioridades; pero esto no significa que nuestra acción deba orientarse en una sola dirección excluyendo otras. La vida de la parroquia es pluridimensional, así lo vemos en las ocho dimensiones tratadas en la VIII Asamblea diocesana. Haciendo eco de la Asamblea, quiero presentar algunas exigencias de nuestro proceso pastoral arquidiocesano (OP 2003, 84).

169. Toda parroquia debe contar con su plan pastoral (OP 2001, 164; OP 2002, 60-61). Este plan, según las propias características, estará centrado en las prioridades del II Sínodo y la Misión Permanente, además de que tendrá muy en cuenta el conjunto de orientaciones que presento en este documento (OP 2003, 85).

170. En la elaboración del plan parroquial intervendrán, de forma estructurada, todos los agentes de pastoral, animados y coordinados por el Párroco con ayuda de su Consejo Pastoral. Este plan se ha de nutrir de los planes de otras instancias parroquiales, así, al mismo tiempo las ilumina y dinamiza; dígase, por ejemplo, del equipo misionero, el consejo de economía, la pastoral juvenil, la pastoral familiar, cáritas parroquial, etc. (OP 2003, 86).

171. No se busca tener planes elaborados con una metodología refinada ni planes complicados; sólo se necesita tener rumbos bien definidos, con metas claras, y tiempos en los que se han de alcanzar, señalando responsables de las acciones principales. La evaluación periódica será una práctica habitual. Se trata de ir entrando en la cultura de la planeación, evitando la improvisación, la repetición inconsciente, el inmediatismo (Cf. OP 2002, 60; OP 2003, 87).

172. Los planes pastorales de cada parroquia, adecuadamente elaborados, serán un medio importante para la continuidad, tanto en la vida ordinaria, como especialmente cuando haya necesidad de cambiar al párroco. Este aspecto será atendido por las autoridades correspondientes (OP 2003, 88).

173. Antes de celebrarse la VIII Asamblea Diocesana del 2002, la Vicaría de Pastoral convocó a cien párrocos para puntualizar el tema de la parroquia. Al recabar el número de las que habían asumido el proyecto sinodal, resultó el siguiente dato: en promedio, de cada diez parroquias sólo tres están comprometidas en el proceso misionero. Sin absolutizar una cifra, este resultado es coincidente con la voz de los laicos que he escuchado en las distintas vicarías territoriales (OP 2003, 21).

XIV. Economía

174. Promuevan los Párrocos la capacitación doctrinal y pedagógica de los Laicos y su participación en la tarea de la Evangelización, brindándoles un apoyo económico adecuado, cuando lo requieran, tanto para el cumplimiento de su tarea apostólica como para su crecimiento personal (ECUCIM 3749).

175. Establecer un organismo que asesore el ordenamiento económico, administrativo, contable y fiscal, de las Parroquias y templos, así como también la creación y el funcionamiento del Consejo de Asuntos Económicos prescrito por el Derecho Canónico (CIC 537; ECUCIM 4558).

176. Disponga la Parroquia de todos sus recursos para la formación de la comunidad, en orden a elaborar —conocida la realidad— un proyecto de evangelización integral, utilizando el método de ver, juzgar y actuar (ECUCIM 3279).

177. Las Parroquias, los Decanatos, las Vicarías y la misma Arquidiócesis, en sus respectivos niveles, asignen recursos económicos que garanticen la formación de los Agentes (ECUCIM 2072).

178. Las Parroquias organicen un sistema de información adecuada y de atención personal para las parejas que desean contraer matrimonio; tal atención la darán personas debidamente capacitadas que, a ser posible, trabajen con remuneración por sus servicios (ECUCIM 1464).

179. Los Consejos Económicos —parroquial, vicarial, arquidiocesano— elaboren los respectivos presupuestos de los planes de pastoral que les correspondan; las autoridades consultarán a tales Consejos en las gestiones económicas y administrativas de su competencia (ECUCIM 3897).

180. Promover en la Arquidiócesis, Vicarías, Decanatos y Parroquias la formación de Agentes laicos de tiempo completo, dándoles los recursos y apoyos necesarios en lo económico, en lo moral, en lo doctrinal etc., para que puedan desarrollar amplia y conscientemente su apostolado (ECUCIM 2566).

181. Desde el nivel arquidiocesano hasta el parroquial, institúyanse los Consejos Económicos que promuevan, en toda la comunidad cristiana, la conciencia de la corresponsabilidad para el sostenimiento de las tareas evangelizadoras, en la práctica de la justicia remunerativa y en la realización de las obras de caridad (ECUCIM 3893).

182. Establecer normas concretas de la utilización de los recursos parroquiales, teniendo en cuenta los ingresos y egresos económicos de cada Parroquia (ECUCIM 3909).


Instrumento de Evaluación ~ Versión Amplia

FOLLETO EN TORNO A LA PARROQUIA, VERSIÓN AMPLIA


Instrumento de Evaluación ~ Versión Breve

FOLLETO EN TORNO A LA PARROQUIA, VERSIÓN BREVE


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