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ESTRUCTURAS


VICARÍA TERRITORIAL
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INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN A LA VICARÍA TERRITORIAL

VICARÍA TERRITORIAL
INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN

Con este subsidio se pretende presentar una visión sucinta del pensamiento sinodal y postsinodal sobre la Vicaría Territorial en la Arquidiócesis de México. No es una visión exhaustiva, de tal manera que faltan varias cosas y algunas no poco importantes. Esto se podrá suplir acudiendo directamente a las fuentes por propia cuenta, para lo cual lo aquí presentado puede servir de guía y de punto de referencia.

Esperemos que dar un repaso así de lo que se ha pedido a las Vicarías territoriales, pueda servir para evaluar su trabajo pastoral y, asimismo renovarlo efectivamente.

El material de este instrumento de evaluación se encuentra íntegro, tal como aquí aparece, en la página www.vicariadepastoral.org.mx/foros/hojas/foros_23.html

Abreviaturas

OP Orientaciones Pastorales
OP 1996 Orientación pastoral acerca de la formación de agentes laicos
OP 1997 Hacia el plan pastoral de la Arquidiócesis de México
OP 1998 Plan Pastoral
OP 1999 Itinerario Pastoral para la Misión 2000
OP 2000 Evangelización Intensiva.
OP 2001 Misión Permanente
0P 2002 Consolidar el Proceso Misionero
OP 2008 Formación para la vida cristiana
OP 2011 Renovar nuestra Pastoral desde la raíz.
ECUCIM Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México
DOGPAM Decreto de Organización y Gobierno Pastoral de la Arquidiócesis de México

I. Naturaleza y Finalidad

1. La organización de la Arquidiócesis en Vicarías Episcopales, con un Obispo al frente de cada una de ellas, nació como respuesta al Pueblo de Dios que pedía la presencia episcopal más cercana (Organización Pastoral de la Arquidiócesis de México 1985 N° 3; ECUCIM 3781).

2. Por región o zona pastoral (en este caso Vicarias territoriales) se entiende un conjunto humano en un territorio bien definido, que forma una comunidad particular con relativa autonomía en su desarrollo y que exige una acción pastoral distinta; puede haber, de esta manera, una pastoral más especializada (ECUCIM 3787).

3. Planear la actividad arquidiocesana en función de las características propias de cada Vicaría, a partir de lineamientos generales que deberán concretizarse en los planes pastorales de cada zona (ECUCIM 3789).

4. Propiciar el que cada Vicaría dé una coordinación efectiva en las líneas pastorales comunes asumidas por la misma Vicaría y en función de la prioridad sinodal, como expresión de un plan que involucre a todas las Parroquias; brindar también un seguimiento a la marcha de los Decanatos y darles el apoyo conveniente, sobre todo en lo que se refiere a coordinar recursos y subsidios (ECUCIM 3790).

5. Impulsar un proceso de estudio y análisis de la situación pastoral para favorecer la definición especialmente de los siguientes aspectos:

  • la integración de la Vicaría en el conjunto de la Arquidiócesis;
  • la relación del Vicario Episcopal con la Vicaría misma y, particularmente, con el Sr. Arzobispo;
  • la tarea del Decanato como unidad organizativa de la acción pastoral;
  • la función del Decano respecto a los demás Agentes de pastoral en la Arquidiócesis (ECUCIM 3792).

6. Para salvaguardar la unidad de la Diócesis, ésta puede ser dividida también en regiones o zonas pastorales que tengan al frente Vicarios Episcopales con cargos pastorales que ejercen en nombre y por mandato del Obispo (Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos N° 189; ECUCIM 3786).

7. Planear la actividad arquidiocesana en función de las características propias de cada Vicaría, a partir de lineamientos generales que deberán concretizarse en los planes pastorales de cada zona (ECUCIM 3789).

8. Propiciar el que cada Vicaría dé una coordinación efectiva en las líneas pastorales comunes asumidas por la misma Vicaría y en función de la prioridad sinodal, como expresión de un plan que involucre a todas las Parroquias; brindar también un seguimiento a la marcha de los Decanatos y darles el apoyo conveniente, sobre todo en lo que se refiere a coordinar recursos y subsidios (ECUCIM 3790).

9. Fomentar el relacionamiento oportuno entre las Vicarías que tengan problemáticas similares, para formular planes comunes y ayudarse en su realización (ECUCIM 3791).

10. Los Vicarios Episcopales, junto con los Decanos, revisen y evalúen constantemente los planes pastorales en sus diversos niveles, no sólo a partir de elementos teóricos sino, especialmente, teniendo en cuenta su realización práctica, la cual se conocerá mediante el contacto efectivo con las realidades pastorales (ECUCIM 3795).

II. Encomienda del Vicario Episcopal

11. El Vicario Episcopal Territorial hace presente al Sr. Arzobispo en la zona de pastoral que le es asignada y, como él, es signo e instrumento de comunión y participación en ella. Como Vicario General, su potestad ejecutiva, además de ser ordinaria y circunscrita al ámbito diocesano, es vicaria y administrativa (Cf. c. 475). Es Vicario General de la Arquidiócesis, asignado a un territorio de la misma Arquidiócesis. Su encomienda es presidir, coordinar, promover y animar los proyectos pastorales, a los agentes de pastoral, las acciones específicas y las tareas de evangelización, tratando de ejecutar y llevar a la práctica fielmente y de acuerdo a las necesidades y posibilidades de su zona, los planes arquidiocesanos y las determinaciones particulares del Sr. Arzobispo (DOGPAM 148).

12. Presidir la porción de la Arquidiócesis a la que ha sido asignado por el Sr. Arzobispo (DOGPAM 149).

13. Establecer una curia de gobierno territorial (DOGPAM 150).

14. Integrar a los Decanos como parte de su equipo de gobierno pastoral (DOGPAM 151).

15. Determinar la aplicación del plan rector de pastoral y de los principios económico-administrativos de la Arquidiócesis a los programas territoriales. Llevar a la práctica los acuerdos emanados del Segundo Sínodo Diocesano, de las Asambleas Diocesanas y lo que determine el Consejo Episcopal (DOGPAM 152).

16. Realizar las visitas pastorales correspondientes (DOGPAM 153).

17. Convocar y presidir las reuniones de Vicaría (DOGPAM 154).

18. Estar siempre dispuesto a prestar su ayuda en cualquier otra Vicaría que lo solicite, a fin de mantener más firme la colegialidad en toda la Arquidiócesis (DOGPAM 155).

19. Promover el sentido eclesial entre los diversos grupos que trabajan pastoralmente en su Vicaría y también con relación a las demás Vicarías, para fomentar la unidad arquidiocesana (DOGPAM 156).

20. Aprovechar y apoyar los servicios de las Vicarías funcionales, Secretariados y Comisiones que existen en la Arquidiócesis (DOGPAM 157).

21. El vicario episcopal asegurará, al menos dos veces al año, un encuentro con los equipos misioneros para estar al tanto de primera mano de los avances y dificultades del proyecto evangelizador, siendo él el impulsor principal del trabajo pastoral en la vicaría, en comunión conmigo (OP 2001, 147).

22. Dentro de sus cuidados a toda la vicaría, el vicario episcopal pondrá especial atención a la marcha de los CEFALAES, de acuerdo con los lineamientos establecidos por la Vicaría de Agentes y los Directores responsables de la formación. Buscará alcanzar la meta para el presente año de contar con al menos un centro de formación en cada decanato (OP 2001, 148).

23. El vicario episcopal, el decano correspondiente y los presbíteros más cercanos, buscarán entrevistarse con los hermanos sacerdotes que hasta ahora no han entrado al proceso de nuestra Arquidiócesis, para conocer sus puntos de vista y sus dificultades, de modo que se les brinde la asesoría y los auxilios necesarios y éstos se sumen cuanto antes a la renovada pastoral arquidiocesana (OP 2001, 149).

24. Mi visión primera, en orden a la organización de esta arquidiócesis fue la descentralización de los servicios pastorales, para llevarlos con mayor cercanía y eficacia a todos los fieles esparcidos por las ocho vicarías episcopales. Para ello he delegado mi autoridad de la manera más amplia en mis obispos auxiliares y vicarios episcopales, de acuerdo con las normas establecidas en mi Decreto sobre la “Organización y Gobierno pastoral de la Arquidiócesis de México” (OP 2001, 58).

25. ... Para promover un amplio movimiento de participación responsable de cada vez más amplios sectores; propiciando específicamente que los Decanos, los Delegados de pastoral, Secretarios, Directores y responsables de las diversas comisiones participen en el ejercicio de la autoridad y promuevan una amplia coordinación de los diversos servicios (OP 2001, 59).

26. He insistido, igualmente, en la urgencia de mantener la corresponsabilidad y coordinación, atendiendo a las exigencias que se desprenden de la comunión indispensable como signo y como instrumento de una auténtica y eficaz evangelización (OP 2001, 61).

27. Durante la V Asamblea Diocesana, insistí en que la pluralidad de ministerios y carismas es riqueza con la que Dios ha bendecido a esta arquidiócesis; que es necesario dar testimonio de unidad para que el mundo crea; y que nadie se sienta dueño de la Iglesia con pretensiones de exclusión de algunos, sino por el contrario habrá que extender la comunión con todos, aún los que no pertenecen a la iglesia, pero que promueven los valores evangélicos (OP 2001, 62).
28. De esta manera, el vicario episcopal auxiliado por su delegado de pastoral, cuidará la ejecución de los programas en toda la vicaría manteniendo una coordinación permanente con cada uno de los decanatos (OP 2001, 152).

29. La atención y el acompañamiento cercano de los presbíteros es una de las principales responsabilidades de los Vicarios episcopales. Es necesario que todos los que han recibido la encomienda de presidir una comunidad, experimenten este apoyo constante, pues de esta manera se favorecerá la comunión en el proyecto pastoral. Evangelización Intensiva (OP 2000, 60).

30. La atención y el acompañamiento cercano de los presbíteros es una de las principales responsabilidades de los Vicarios episcopales. Es necesario que todos los que han recibido la encomienda de presidir una comunidad, experimenten este apoyo constante, pues de esta manera se favorecerá la comunión en el proyecto pastoral (OP 2000, 60).

III. Organización

31. De manera análoga a la Organización Pastoral de la Arquidiócesis de México, habrá en cada Vicaría una Curia Pastoral con las estructuras y oficios necesarios, según las características de la misma Vicaría (Cf. c. 469); ésta normalmente integrará los siguientes organismos que son convocados y presididos por el Vicario Episcopal Territorial:

  • Una Junta de Gobierno, formada por el Vicario Episcopal Territorial, el Provicario y el Secretario.
  • Un Consejo de Gobierno, formado por el Provicario, el Delegado de Pastoral, el Secretario y los Decanos de la Vicaría. El Vicario Episcopal, si así lo considera conveniente, puede convocar a este Consejo a una o más personas. Ayuda al Vicario Episcopal en la toma de decisiones y en la coordinación del trabajo de la Vicaría.
  • Un Consejo de Vicaría, formado por el Consejo de gobierno, los Senadores y los coordinadores de áreas de pastoral.
  • Un Consejo Pastoral de Vicaría, formado por el Consejo de Gobierno, los Senadores, los encargados de las Comisiones Pastorales de la Vicaría y miembros designados laicos, religiosos y diáconos permanentes. La función de este organismo es estudiar, dar seguimiento y evaluar el trabajo pastoral.
  • Los secretariados de pastoral profética, litúrgica y social y los correspondientes a la promoción y formación de los agentes y, al menos, estos departamentos administrativos: Secretaría, Oficialía de Matrimonios, Corrección de actas, Archivo y Economía.
  • Un templo, sede litúrgica, que estará bajo el cuidado pastoral y administrativo del Vicario Episcopal Territorial, quien tendrá como auxiliar a un presbítero, responsable inmediato de las actividades pastorales. En dicha sede el Vicario Episcopal Territorial presidirá las celebraciones litúrgicas más importantes (DOGPAM 188).

32. En la Arquidiócesis de México, dentro de las Vicarías Territoriales, la actividad pastoral se coordina también por medio de Decanatos, en los que se agrupa un determinado número de parroquias. Al Decano corresponde fomentar y coordinar la actividad pastoral común en el Decanato (c. 555). El Vicario Episcopal Territorial determinará el número y la organización de los Decanatos de acuerdo a las necesidades de la Vicaría, previa consulta al presbiterio y con la anuencia del Sr. Arzobispo (Cf. cc. 553-555; DOGPAM 189).

33. Para lograr una mayor eficacia en la evangelización, cada Vicaría se organizará en comisiones, según el esquema arquidiocesano y así, poder atender adecuadamente todos los sectores de la pastoral (DOGPAM 190).

IV. Pastoral Territorial y Ambiental (Sectorización)

34. Las Vicarías y decanatos han coordinado hasta ahora, casi siempre, acciones pastorales territoriales, no así acciones sectoriales y de ambientes. Pido a los Vicarios Episcopales Territoriales y a los Decanos que den un paso más y constituyan o fortalezcan centros decanales de formación de agentes laicos para acciones específicas, escogiendo en cada decanato una o algunas líneas pastorales orientadas a los ambientes de mayor urgencia entre tantos posibles. Por ello los exhorto a unir, con la coordinación del decano, experiencias, personal y recursos de diversas parroquias e instituciones, especialmente las comprometidas en el mismo trabajo sectorial o ambiental, que se conviertan en núcleos aglutinadores del esfuerzo de conjunto de presbíteros, miembros de la vida consagrada y dirigentes de organismos laicales, para que juntos puedan iluminar y unificar sus criterios, elaborar los programas, orientar y acompañar las prácticas formativas de los agentes laicos, en una permanente y enriquecedora corresponsabilidad eclesial (OP 1996, 31).

35. Los responsables de los diversos niveles, comunidades de evangelización, parroquias, decanatos, vicarías, en corresponsabilidad con sus equipos, analicen a qué ambientes y a qué tipos de personas no han llegado y cuáles son los campos más necesitados de evangelización, para programar actividades por las cuales se vaya llegando a ellos de forma organizada (OP 2001, 59).

36. Retomar el desafío de dialogar con los ambientes culturales de la Ciudad nos regala una ocasión providencial para robustecer la identidad pastoral de nuestra Arquidiócesis. Es por eso que exhorto fraternalmente a los equipos pastorales de las Vicarías Territoriales y de cada Decanato a valorar que la fuerza de la acción pastoral de nuestra arquidiócesis radica precisamente en la conciencia de ser una so5la Iglesia local. Alimentemos esa unidad (OP 2011, 125).

37. Entre más énfasis demos a lo peculiar de los ambientes urbanos que atendemos, más tenemos que fortalecer los vínculos de organicidad con las instancias diocesanas, es decir, con la figura del obispo, que es el signo de comunión. De esta manera, cada acción pastoral específica en cualquier parte de la Ciudad, hace presente a toda la Iglesia diocesana y su fuerza evangelizadora está directamente relacionada con la voluntad y conciencia de unidad con la comunidad eclesial que todos formamos en la Arquidiócesis de México (OP 2011, 126).

38. Procuren los Vicarios Episcopales dedicar personal, liberado en lo posible de otras actividades, como equipo que pueda dinamizar la pastoral de la zona (ECUCIM 3797).

V. Misión Permanente – Destinatarios Prioritarios

39. Las Vicarías territoriales, convenientemente asesoradas, deberán elaborar sus propios planes de trabajo de acuerdo al Plan General de la Arquidiócesis y a la Opción Prioritaria del II Sínodo, sin descuidar la conveniente coordinación entre sí (ECUCIM 3794).

40. En cada Vicaría y si es posible en los Decanatos, se organizarán actividades varias como retiros, jornadas de reflexión, etc., que propicien la conversión de todos los Agentes al espíritu misionero. La conversión debe tener siempre expresiones y compromisos concretos; en nuestra Arquidiócesis los énfasis parecen ser: conversión al sentido de Iglesia particular, conversión que renueve la entrega a la propia vocación; conversión que lleve a la valoración y promoción del Laicado; y dar prioridad en la búsqueda de los alejados (OP 1999, 61).

41. En el proceso de configuración de las Vicarías territoriales, la Arquidiócesis de México requiere una adecuada descentralización para lograr una planeación y una organización pastoral acordes con las diversas zonas humanas, en conformidad con la línea marcada por la prioridad sinodal; esto exige una evaluación y una adaptación del cometido y el funcionamiento de las mismas Vicarías territoriales (ECUCIM 3780).

42. Las vicarías territoriales habrán de integrar en sus planes, servicios de pastoral caritativa. Buscarán una mayor coordinación con los diversos servicios ya organizados en la Arquidiócesis, a fin de que éstos puedan establecerse en las Parroquias (OP 2001, 150).

VI. Formación

43. Para esto es necesario enfrentar no pocas dificultades y perseverar en la conversión individual y comunitaria, superando el individualismo en el trabajo pastoral y las visiones eclesiológicas reduccionistas que han transformado las parroquias en islotes. Sólo así se abrirán nuevos horizontes a la pastoral arquidiocesana (OP 1996, 32).

44. Con su Consejo y consultando al Vicario de Pastoral y a quien considere oportuno, estudiará y decidirá, a la luz de los criterios establecidos, cuáles centros, de los que funcionan en su jurisdicción, es conveniente que sean oficialmente reconocidos (OP 1996, 78).

45. EI Vicario Episcopal Territorial se ocupará también de que con la asesoría de los responsables de la promoción del Clero, se ofrezcan variados programas a los presbíteros y los diáconos permanentes, para que a partir de su experiencia actual, se capaciten teórica y prácticamente en las exigencias del nuevo proyecto misionero de la Ciudad de México y acerca de la vocación y misión de los laicos; puesto que, sin un cambio de mentalidad y una incorporación decidida de los presbíteros y diáconos en este proyecto, no será posible hacer realidad la evangelización de las culturas de esta región (OP 1996, 80).

46. Que los Vicarios territoriales, como ya lo han empezado a hacer, a través de su delegado de pastoral o de quien juzguen conveniente, logren la eficaz coordinación de sus centros. Para esto se requerirá, desde luego, que en tales centros exista la adecuada coordinación (OP 1998, 27).

47. Cada vicario episcopal, con apoyo de los decanos, debe cuidar que las actividades de formación para agentes laicos estén vinculadas, estableciendo una coordinación y seguimiento de los distintos esfuerzos de formación específica (OP 2001, 66).

48. Es el Obispo y, en el caso de la Arquidiócesis, los Obispos, son los principales responsables de la formación de los Agentes de evangelización. “La Diócesis, presidida por el Obispo, es el primer ámbito de la comunión y la misión. Ella debe impulsar y conducir una acción pastoral orgánica renovada y vigorosa, de manera que la variedad de carismas, ministerios, servicios y organizaciones se orienten en un mismo proyecto misionero para comunicar vida en el propio territorio. Este proyecto, que surge de un camino de variada participación, hace posible la pastoral orgánica, capaz de dar respuesta a los nuevos desafíos. Porque un proyecto sólo es eficiente si cada comunidad cristiana, cada parroquia, cada comunidad educativa, cada comunidad de vida consagrada, cada asociación o movimiento y cada pequeña comunidad se insertan activamente en la pastoral orgánica de cada diócesis. Cada uno está llamado a evangelizar de un modo armónico e integrado en el proyecto pastoral de la Diócesis” (DA 169). “Los Obispos, como pastores y guías espirituales de las comunidades a nosotros encomendadas, estamos llamados a “hacer de la Iglesia una casa y escuela de comunión” (DA 188; OP 2008, 57).

49. Todos los niveles de Iglesia —Arzobispo, Vicarías, Decanatos, Parroquias y Movimientos laicales— debemos no sólo continuar haciendo lo que hemos hecho hasta ahora, en lo que respecta a la convocación de nuevos agentes laicos y a la formación de éstos, sino, en un verdadero discernimiento pastoral, mejorar con estos criterios la estructura y los contenidos de formación, de manera que en un proceso de planeación y realización participativa, ayudemos a que se preparen los laicos, a fin de que encaren los retos del tercer milenio (OP 1997, 26).

VII. Planeación – Evaluación

50. Las vicarías territoriales se ocuparán de tener su propio plan de pastoral que, basado en el plan de conjunto de la Arquidiócesis, considere las necesidades propias de sus territorios y ambientes. En él estarán señaladas las formas y las fechas de evaluación de su trabajo (OP 2001, 145).

51. Las vicarías formalicen su Consejo de Pastoral que permita, en un ambiente eclesial donde todos se reconozcan representados, una mejor detección de las necesidades, respuestas más oportunas y un impulso eficaz del proceso pastoral (OP 2001, 146).

52. Para todas las instancias eclesiales es necesario fomentar la cultura de la planeación pastoral. No se trata de implantar un único método, sino de evitar la improvisación y la repetición inconsciente. Hay que superar, igualmente, el inmediatismo y lograr horizontes de trabajo más amplios, en cuya definición participen, a distintos niveles, todos los agentes de pastoral (OP 2001, 60).

53. Los Vicarios Episcopales, junto con los Decanos, revisen y evalúen constantemente los planes pastorales en sus diversos niveles, no sólo a partir de elementos teóricos sino, especialmente, teniendo en cuenta su realización práctica, la cual se conocerá mediante el contacto efectivo con las realidades pastorales (ECUCIM 3795).

NOTA

La ficha puede responderse a través de la página web de la vicaría de pastoral siguiendo las indicaciones que ahí se dan. Si la encuesta se responde de forma impresa, hay que descargarla desde la misma página y entregarla en las oficinas de la Curia Arquidiocesana en el 10º piso.

www.vicariadepastoral.org.mx/foros/hojas/foros_23.html

Las respuestas se reciben hasta el 31 de Julio de 2012.

Es importante escribir con precisión los datos del encabezado de la ficha de evaluación (Vicaría, Decanato, Parroquia…). Si llegase a trabajarse en grupo escribir en el encabezado cuántas personas participaron y el decanato al que pertenecen.


Instrumento de Evaluación

INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN A LA ESTRUCTURA DE VICARÍA TERRITORIAL


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