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CONSEJO EPISCOPAL
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INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN PARA EL CONSEJO EPISCOPAL

CONSEJO EPISCOPAL
INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN

Julio 2012

Abreviaturas

OP 1996 Orientación Pastoral acerca de la Formación de Agentes Laicos
OP 1998 Plan Pastoral
OP 2001 La Misión Permanente en nuestra Iglesia local
OP 2009 Formarnos para Continuar la Misión en la Ciudad
OP 2010 Convertirnos en Buena Noticia para la Ciudad
OP 2011 Renovar nuestra Pastoral desde la raíz
ECUCIM Evangelización de las Culturas en la Ciudad de México
DOGPAM Decreto de Organización y Gobierno Pastoral de la Arquidiócesis de México

I. Criterios del Evangelio

1. La imagen de Jesús, el Buen Pastor (Jn 10, 1-8) ha de ser el modelo para los obispos y vicarios episcopales, que estamos llamados a crecer en un servicio más abnegado y generoso. Lo que caracteriza a Jesús Pastor es la disposición de dar la vida en cumplimiento de su misión.

  • Llama a sus ovejas por su nombre: la comunidad reclama conocimiento, presencia y cercanía.
  • Se pone al frente de ellas y las ovejas lo siguen: es guía, va claramente al frente y abre el camino.
  • Da la vida por las ovejas: está comprometido, no abandona a las ovejas en el camino.
  • Tengo otras ovejas que no están en este rebaño: su cuidado se extiende a los que aún no congrega en su familia.
  • Se formará un rebaño único, bajo la guía de un solo pastor: Busca la unidad y favorece todo lo que la haga crecer (OP 2001, 120).

II. Integrantes del Consejo

2. Los integrantes del Consejo Episcopal, coordinados por el Arzobispo (c. 473,2), son los Vicarios Episcopales Territoriales, el Vicario Episcopal del Área Administrativa, el Vicario Episcopal de Agentes de Pastoral, el Vicario Episcopal de Áreas de Pastoral y el Vicario Episcopal de Guadalupe. Todos son Vicarios Generales; de entre estos, los Obispos Auxiliares, en virtud del Sacramento del Orden, tienen una relevancia particular que debe ser tenida en cuenta de acuerdo a los cc. 403 – 408 (DOGPAM, 40).

3. Todos los Vicarios Generales están dotados de potestad ordinaria y ayudan directamente al Arzobispo en el gobierno pastoral (c. 475), participan en la toma de decisiones más importantes y significativas en relación con toda la Arquidiócesis y son los responsables de queéstas se lleven a cabo con un espíritu de comunión y corresponsabilidad (DOGPAM, 41).

4. El Arzobispo es el centro de comunión del Consejo Episcopal. No es un simple coordinador de equipo, sino el que sacramentalmente lo une. Por eso los Vicarios Generales deben tener una profunda conciencia eclesial y fidelidad al Arzobispo; en este espíritu deberán siempre informarlo sobre los asuntos más importantes y nunca actuar contra su voluntad e intenciones [c. 480] (DOGPAM, 42).

III. Corresponsabilidad con el señor Arzobispo

5. El Consejo Episcopal es un cuerpo en estrecha y permanente relación con el Arzobispo para poder aconsejarlo y recibir sus orientaciones de una forma directa. Es un cuerpo consultivo, que en forma solidaria y corresponsable, participa también de su autoridad en el gobierno pastoral de la Arquidiócesis (DOGPAM, 38).

6. El Arzobispo de México necesita proyectar su vida y con un verdadero sentido de corresponsabilidad y de equipo, especialmente con sus Obispos Auxiliares y Vicarios Generales, que son quienes forman su Consejo Episcopal, en orden a buscar y alcanzar unidad de criterios, coordinación de planes pastorales y una administración eficaz de toda la Arquidiócesis [Cf. c. 473,4; 475,2; ECUCIM 2103; Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos 201] (DOGPAM, 39).

IV. Servicio de unidad en las tareas pastorales y de autoridad

7. La finalidad fundamental del Consejo Episcopal es buscar y alcanzar la unidad de criterios, la coordinación de planes pastorales y la administración eficaz de toda la Arquidiócesis (DOGPAM, 39).

8. Según la organización pastoral de la Arquidiócesis, por su naturaleza, este Consejo es la instancia que tiene la mayor responsabilidad para la unidad pastoral y el fortalecimiento de nuestra identidad diocesana. Exhorto a los señores Obispos y a los Vicarios Generales, que para bien de la misma Iglesia en nuestra Ciudad, nos empeñemos con generosidad en lograr este propósito (OP 2010, 128).

9. En respuesta a las circunstancias peculiares de la Arquidiócesis de México, los miembros del Consejo Episcopal, solidariamente y cada uno en su propio campo de acción, deberán ser garantes de la comunión jerárquica, promover la unidad y la pluralidad en el servicio pastoral y favorecer, en todos los ámbitos y niveles, una actitud de corresponsabilidad y subsidiariedad que se traduzcan en la unidad y descentralización, tanto de las tareas pastorales como del ejercicio de la autoridad (DOGPAM, 43).

10. Supervisar los planes y proyectos de las Vicarías territoriales y funcionales, de los Secretariados y Comisiones Arquidiocesanas (DOGPAM, 147).

11. Señalar el rumbo de la pastoral de conjunto (Cf. Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México, 44).

12. Abordar el Plan Pastoral Arquidiocesano en sus primeras sesiones (acuerdos) del año para respaldarlo y darle seguimiento en su aplicación, con el fin de que ahí se informe acerca de los aspectos y modalidades con los cuales este Plan ha sido asumido por cada una de las Vicarías. (Cf. OP 1998, 71).

13. Actuar como miembros de un solo cuerpo en los principales lineamientos pastorales, de tal forma que, cada uno y todo el Consejo en su conjunto, sea promotor de comunión con su testimonio y su trabajo diario (Cf. OP 2001, 124).

14. Cuidar que se atiendan las prioridades que le dan identidad al caminar de nuestra Iglesia Local según la apertura y pluralidad de la experiencia postsinodal (Cf. OP 2001, 126).

15. Conservar el criterio de que las Orientaciones Pastorales anuales sean asumidas en las vicarias territoriales y funcionales al momento de elaborar sus metas especificas en las semanas de planeación (Cf. OP 2010, 61).

16. Animar e impulsar la puesta en práctica de las Orientaciones Pastorales anuales (Cf. OP 2011, 127).

17. Estar atentos para que los proyectos emanados de las comisiones Arquidiocesanas estén enmarcados dentro de una pastoral orgánica y de conjunto y sean llevados a cabo en un ambiente de diálogo y coordinación entre las vicarías territoriales y funcionales (Cf. OP, 2011, 43).

V. Formación de Agentes

18. Determinar los criterios básicos para la formación de agentes laicos de la Evangelización (DOGPAM, 142).

19. Aconsejar al Sr. Arzobispo sobre los criterios de la formación de los candidatos al sacerdocio y sobre los planes para la formación permanente y la previsión social del clero (DOGPAM, 143).

20. Dialogar y definir asuntos de relevancia pastoral, entre los que tiene un lugar importante el tema de los Centros para la Formación de Laicos (Cf. OP 1996, 74).

21. Supervisar fraternalmente los distintos niveles del trabajo pastoral y prestar especial atención a las metas progresivas, atendiendo sistemáticamente los momentos de evaluación para unir todos los recursos, humanos y materiales, e impulsar de manera decidida la atención a los Agentes de Evangelización, su multiplicación, desarrollo y madurez (Cf. OP 2009, 119).

22. La formación de los agentes de pastoral en general. No es una actividad más, para nuestra Iglesia diocesana, será su fuerza o su debilidad presente y futura, según la seriedad y compromiso con que la estemos asumiendo. Es el Obispo el que debe encabezar y supervisar lo que se programe para estructurar y hacer accesible el itinerario formativo para todos los bautizados. En especial les pido que pongan especial atención en el programa de formación de laicos formadores de otros laicos (Cf. OP 2010, 62).

VI. Formación Sacerdotal

23. Dar especial impulso a la formación permanente del clero y a la pastoral vocacional, aspectos que requieren continuidad (OP 2010, 7).

24. Integrar un equipo que auxilie a la comisión para el clero en la programación, acompañamiento del trabajo y preparación de subsidios; es necesario un objetivo o meta específica a lograr para cada etapa que se programe, de tal forma que sea evaluable; debe desarrollarse en los distintos niveles de trabajo (diocesano, vicarial y decanal) pero con actividades bien planeadas y complementarias; debe aprovecharse mejor la riqueza de experiencias y preparación de los mismos miembros del clero arquidiocesano. Es de suma importancia que el Consejo episcopal dé seguimiento a la consecución de esta meta (OP 2010, 62).

25. Aprobar el Plan de Formación para los Agentes Ordenados elaborado por el Vicario de Agentes con la participación de los responsables de la comisión del presbiterio, del encargado del diaconado transitorio y del diaconado permanente (Cf. OP 2011, 114).

26. Se debe integrar un equipo que auxilie a la comisión para el clero en la programación, acompañamiento del trabajo y preparación de subsidios; es necesario un objetivo o meta específica a lograr para cada etapa que se programe, de tal forma que sea evaluable; debe desarrollarse en los distintos niveles de trabajo (diocesano, vicarial y decanal) pero con actividades bien planeadas y complementarias; debe aprovecharse mejor la riqueza de experiencias y preparación de los
mismos miembros del clero arquidiocesano. Es de suma importancia que el Consejo episcopal dé seguimiento a la consecución de esta meta (OP 2010, 62).

27. Atender el problema de la promoción de los candidatos a la vida sacerdotal, redoblando esfuerzos en todos para que los resultados sean mejores, a plazos más o menos inmediatos (Cf. 77).

VII. Otras tareas específicas

28. Señalar las grandes líneas pastorales, formando un plan con criterios, acciones y validez jurídica para toda la Arquidiócesis (DOGPAM, 138).

29. El Arzobispo, junto con su Consejo Episcopal, determine y de a conocer en todos los niveles la planificación de la Arquidiócesis, con los objetivos generales, las prioridades, algunas metas a corto, mediano y largo plazo, así como los responsables de la elaboración de los programas específicos (ECUCIM 3661).

30. Corresponde al Arzobispo, oido su Consejo Episcopal, aprobar los planes de pastoral de las Vicarías sectoriales, Secretariados y Comisiones, señalar su relación con las Vicarías territoriales y evaluar periódicamente esos planes (ECUCIM 3809).

31. Signar con el Sr. Arzobispo, las cartas pastorales, instrucciones, decretos, mensajes y otros documentos que él considere conveniente y que afectan a la vida Arquidiocesana (DOGPAM, 139).

32. Presidir, juntamente con el Sr. Arzobispo, el Senado presbiteral, la Asamblea diocesana y el Consejo Pastoral (DOGPAM, 140).

33. Colaborar con elementos humanos y financieros para el funcionamiento pastoral de la Curia Arquidiocesana (DOGPAM, 141).

34. Establecer los criterios y procedimientos ordinarios para la distribución y asignación de oficios del clero (DOGPAM, 144).

35. Discernir las normas económico-administrativas que den unidad de régimen a toda la Arquidiócesis con equidad y solidaridad y asesorar al Sr. Arzobispo para su mejor aplicación (DOGPAM, 145).

36. Establecer vínculos pastorales con los Obispos Diocesanos de la zona metropolitana (DOGPAM, 146).

37. Estudiar y proponer los pasos conducentes para establecer, en nuestra Arquidiócesis, el Consejo Pastoral, de acuerdo a la legislación canónica y a partir de experiencias de otras Diócesis (OP, 1998, 56).

38. Tener algunas reuniones con las diócesis vecinas a propósito de la pastoral sacramental. El propósito será llevar a cabo un diálogo encaminado a conocer la problemática común y a la comunicación de experiencias pastorales (Cf. OP 2003, 103).


Instrumento de Evaluación

INSTRUMENTO DE EVALUACIÓN AL CONSEJO EPISCOPAL


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