FORO DE MEDIOS


Lectio Divina


Mc 6, 7-13

Monición Inicial

De entre los medios de evangelización no podemos olvidar la Sagrada Escritura que, como medio privilegiado de la revelación —y por lo mismo, como sacramento que realiza un encuentro con la persona de Cristo, Palabra viva del Padre— es imprescindible en todos los momentos y encuentros eclesiales, según nos lo señala su Santidad Benedicto XVI (cf. Verbum Domini 73). Por eso, nosotros hoy, con espíritu de fe, iniciamos este foro sobre los medios de evangelización con un encuentro con la Palabra que es el mismo Jesucristo presente entre nosotros.

Canto

Invocación del Espíritu Santo

Ritos iniciales

Presidente: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Asamblea: Amén.

Oración Inicial

Oremos: Padre misericordioso mira con amor a estos hijos tuyos que se han congregado en nombre de tu Hijo Jesucristo, tu Palabra viva y evangelio de salvación. Envía tu Santo Espíritu a fin de que, iluminados y conducidos por Él, y con un ánimo bien dispuesto a escuchar, ver y experimentar sus mociones, podamos juntos llevar a cabo lo que tú, Padre, nos estás pidiendo para anunciar, en todos los ambientes de nuestra Ciudad, la alegría y la verdad de la salvación que sólo nos puede dar tu Hijo Jesucristo a quien tú has enviado y vive y Reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de lo siglos.

Asamblea: Amén.

1. Lectio

Jesús recorría los pueblos de alrededor enseñando. Llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles poder sobre los espíritus impuros. Les ordenó que no tomaran nada para el camino, excepto un bastón. Ni pan ni morral, ni dinero consigo. Que llevaran sandalias, pero no dos túnicas. Les dijo además: — Cuando entren en una casa, quédense en ella hasta que se vayan de aquel lugar. Si en algún sitio no los reciben ni los escuchan, váyanse de allí y sacudan el polvo de la planta de sus pies, como testimonio contra ellos. — Ellos salieron a predicar y exhortaban a la conversión. Expulsaban muchos demonios, ungían con aceite a muchos enfermos y los sanaban.

¿Qué dice el texto sagrado?

Tenemos frente a nosotros la descripción de un hecho conocido por los tres sinópticos y tratado por ellos de diferente forma con distintos fines. El de Marcos es el más sobrio: no habla ni del tiempo, ni del lugar de donde se parte para la misión, ni del campo de la actividad o de la duración, de los fines a conseguir, como tampoco de los resultados de la misión. Solo se dice que los Doce fueron investidos de poderes especiales, que recibieron varias recomendaciones y que predicaron la penitencia haciendo milagros.

El verbo (que es traducido por ‘llamó’) denota una llamada, pero mejor, la confirmación de una llamada. ‘Los Doce’ representan una denominación restringida a un grupo colegial diferente del de ‘discípulos’ que es más general y se aplica a todos los seguidores inmediatos y constantes de Jesús.

Jesús manda muy puntualmente: no llevar nada para el viaje fuera del bastón para apoyarse durante el camino que es como el compañero inseparable del viajero oriental así como las sandalias y una sola túnica. Parece que Marcos (o, mejor, Jesús) quiere darle al apóstol misionero el aire propio de los predicadores del AT. Mt. y Lc., en cambio, siguen el modelo de los predicadores cínicos que iban desprovistos absolutamente de todo. No deben llevar, entonces, nada de alimento, ni bolsa, tal vez para recibir la limosna de los mendigos, ni moneda alguna.

Hemos de notar que el uso de sandalias (no de zapatos) es lo más que se recomienda puesto que caminar por senderos era imposible hacerlo sin daño grave de los pies. El verbo que se refiere al vestido indica, por su forma gramatical griega, que para la misión (no se manda para siempre) es necesario llevar una sola túnica.

Otra exigencia de la misión es entrar en la casa donde los reciban y quedarse tranquilamente en ella hasta dejar el lugar. En caso de no ser bien recibidos deben, sin más, abandonar el lugar sacudiéndose hasta el polvo de los pies no como una señal de acusación o condena sino de simple testimonio a manera de invitación a reflexionar en la actitud adoptada, así como una invitación al arrepentimiento.

Probablemente estas limitaciones subrayan el fundamento de toda colaboración con Dios: confianza en Dios, en su providencia y un gran esfuerzo por evitar cualquier clase de lucro en el anuncio del Reino. Tal vez pueda verse también aquí el carácter urgente y al mismo tiempo provisorio de la misión.

En un momento de silencio repasamos individualmente el texto tratando de entender el texto en sí mismo para ver qué podemos encontrar todavía.

2. Meditatio

¿Qué nos dice Dios a través del texto sagrado?

Es el momento de abrir el corazón y la mente y, disponer así la voluntad de escuchar qué me (nos) dice el Señor.

Para seguir profundizando

Quien anuncia el Evangelio no debe llevar nada que lo haga pesado; debe ir, más bien, muy ligero y libre de estorbos, tal vez no tanto de bolsa o vestido, como libre de intereses humanos, de ideologías que defender o de compromisos con los poderes de este mundo. Estas cosas no le permiten ser libre, lo condicionan, le obstaculizan el trabajo, le disminuyen el celo y le impiden ser creíble. Son, además, falsas seguridades.

La libertad de las cosas no es sólo el precio a pagar para no comprometerse. Es mucho más: lo que se pide al profeta es despojarse de sí mismo y de no contar con las propias capacidades o el espíritu de iniciativa. Si en algo ha de confiar el misionero, no puede ser otra cosa que en la conciencia de fe de que: “si el Señor no construye la casa” en vano va afanarse. Es necesario que, con su fe puesta totalmente en el dueño de la obra, actúe como si todo dependiera de Dios; de manera que se haga él mismo mensaje vivo sobre la propuesta de un plan en el que solo Dios tiene la iniciativa.

La palabra de Dios y su reino no se debe confundir con los medios humanos, con nuestros proyectos o con nuestras estrategias. ¿Se debe, entonces, prescindir de los medios de evangelización? de ninguna manera. Es nuestro deber anunciar con toda la fuerza necesaria la alegría de la Buena Noticia que hemos recibido. Pero en el uso adecuado y humilde de los medios no podemos dejar de tener en cuenta sus límites y, al mismo tiempo, hemos de mantenernos, antes que nada, profundamente respetuosos del plan divino. Se nos pide que nos abandonemos, antes que nada, a la providencia divina, sin más pretensión que servir fielmente a Dios y los destinatarios de la Buena Nueva.

3. Oratio

Después de unos momentos de silencio, podemos ahora, motivados por lo que Dios nos ha dicho mediante su Palabra, dirigirnos a Él cada quien en silencio.

4. Contemplatio

No podemos dejar este momento de oración sin adorar y agradecer la bondad de Dios expresada en la enseñanza de su Hijo que nos envía a trabajar en su misión. Cristo mismo, enviado del Padre llevó a cabo su obra de salvación de la manera más humilde y obediente con su Padre hasta darnos la vida mediante recursos por demás humildes y pobres como es su muerte, su resurrección y su presencia misteriosa entre nosotros, especialmente a través de su Palabra y de la Eucaristía.

Contemplemos y adoremos su misericordia asumiendo el trabajo de este día con gozo y gratitud ocupándonos en discernir su voluntad en este foro que dedicamos a valorar los medios de la evangelización.

Ritos Conclusivos

Bendición

Presidente: La bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Asamblea: Amén.


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