ASAMBLEAS

 

III ASAMBLEA DIOCESANA

"PARA PROFUNDIZAR, EVALUEMOS NUESTRO

CAMINAR JUNTOS"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA

POSTASAMBLEA

VOZ PASTOR

APORTACIONES

MARTES 14

 

ORACIÓN LITÚRGICA

Inicio del Segundo Día

 

1. Monición Inicial

 

Las palabras finales de Jesús relativas a la misión (“Id al mundo entero y proclamad el evangelio a toda creatura”) no puede reducirse a una tarea encomendada a unos cuantos cristianos, los misioneros. Son palabras dirigidas a toda la Iglesia, a todos los cristianos. Sin embargo, es preciso reconocer que con frecuencia la Iglesia no se preocupa más que de sí misma, las comunidades se encierran en su interior y, se anuncia el Evangelio a quienes ya lo conocen desde pequeños. En la actualidad, los cristianos despertamos a la necesidad de evangelizar, pero estamos tan poco acostumbrados que no sabemos cómo hacerlo. El primer objetivo de nuestra oración de este segundo día no es que otros evangelicen, sino que todos evangelicemos, que la Iglesia de la Arquidiócesis de México redescubra su prioritaria tarea misionera. El Vaticano II ha supuesto una extraordinaria recuperación interna y externa, de la misión de la Iglesia en el mundo actual, sobre todo en propósitos y enunciados. Muchos cristianos piden y exigen que la Iglesia recupere su misión evangelizadora, que sea institución crítica de libertad, que apoye con su fuerza moral las reivindicaciones de los pobres, marginados y grupos más desfavorecidos, ponga fin a sus concordatos con los poderes y suscriba acuerdos con el pueblo liso y llano. Siendo evangélica en su interior y profética en su exterior, será la Iglesia del Señor.

 

De píe. Durante la procesión se canta “Tu palabra me da vida”

 

2. Procesión de entrada

 

1. Con la Cruz al centro de dos cirios y atrás la Biblia lleva en lo alto por el que preside la celebración.

 

2. Se Coloca la Biblia en el Ambón.

 

3. Canto Inicial: Tu Palabra me da vida Salmo 119

 

Tu Palabra me da vida,

confío en ti, Señor.

Tu Palabra es eterna,

en ella esperaré.

 

1. Dichoso el que con vida intachable

camina en la ley del Señor.

Dichoso el que, guardando sus preceptos,

lo busca de todo corazón.

 

2. Postrada en el polvo está mi alma,

devuélvame la vida tu Palabra.

Mi alma está llena de tristeza,

consuélame, Señor, con tus promesas.

 

3. Escogí el camino verdadero

y he tenido presentes tus decretos.

Correré por el camino del Señor

cuando me hayas ensanchada el corazón.

 

4. Este es mi consuelo en la tristeza:

sentir que tu Palabra me da la vida.

Por las noches me acuerdo de tu nombre;

recorriendo tu camino, dame la vida.

 

5.Repleta está la tierra de tu gracia,

enséñame, Señor, tus decretos.

Mi herencia son tus mandatos,

alegría de nuestro corazón.

“Oh Señor, envía tu Espíritu”.

 

Sentados. El primer momento de nuestra Asamblea Diocesana, es el de ponernos en las manos del Señor, para que Él nos dé su gracia y la reunión sea guiada por su Espíritu.

 

4. Salmo 66

 

El Salmo 66 será cantado por un solista, los demás cantan la antífona.

 

R/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

 

V/. Ten piedad de nosotros y bendícenos; vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. Que conozca la tierra tu bondad y los pueblos tu obra salvadora.

 

R/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

 

V/. Las naciones con júbilo te canten, porque juzgas al mundo con justicia; con equidad Tú juzgas a los pueblos y riges en la tierra a las naciones.

 

R/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

 

V/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos, que los pueblos te aclamen todos juntos. Que nos bendiga Dios y que le rinda honor el mundo entero.

 

R/. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. Aleluya.

 

5.  Carta de apóstol san Pablo a los efesios 4 ,1-7.11-16

 

Lectura de la carta de apóstol san Pablo a los efesios.

 

Hermanos: Yo, Pablo, prisionero por la causa del Señor, los exhorto a que lleven una vida digna de llamamiento que han recibido. Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz. Porque no hay más que un solo cuerpo y un solo Espíritu, como es también sólo una la esperanza del llamamiento que ustedes han recibido. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que reina sobre todos, actúa a través de todos y vive en todos. Cada uno de nosotros ha recibido la gracia en la medida en que Cristo se la ha dado. Él fue quien concedió a unos ser apóstoles; a otros, ser profetas; a otros, ser evangelizadores; a otros, ser pastores y maestros. Y esto, para capacitar a los fieles, a fin de que, desempeñando debidamente su tarea, construyan el cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a estar unidos en la fe y en el conocimiento del Hijo de Dios y lleguemos a ser hombres perfectos, que alcancemos en todas sus dimensiones la plenitud de Cristo. Palabra de Dios.

 

6. Canto: lo entonaremos todos " Vaso nuevo"

 

Gracias quiero darte por amarme,

gracias quiero darte yo a Ti, Señor.

Hoy soy feliz porque te conocí.

Gracias por amarme a mí también.

 

Yo quiero ser, Señor amado,

como el barro en manos del alfarero,

toma mi vida, hazla de nuevo,

yo quiero ser un vaso nuevo (2).

 

Te conocí y te amé;

te pedí perdón y me escuchaste.

Sí, te ofendí, perdóname, Señor,

pues te amo y nunca te olvidaré.

 

7. Meditación

 

Antes del Concilio, el término “misiones”, en plural, se refería al trabajo apostólico de los misioneros en tierras lejanas (“países de misión”), donde no se conocía el Evangelio. Al acabar la Segunda Guerra Mundial, se empieza a usar el término “misión” en singular, para indicar una nueva tarea apostólica de conversión en los países de cristiandad. Se habló del paso de una Iglesia “con misiones” a una Iglesia “en estado de misión”. Misión es el ministerio profético de la palabra que la Iglesia lleva a cabo con no creyentes para encaminarlos a la conversión y a los sacramentos de la iniciación o reiniciación. Después del Vaticano II, la misión es entendida como evangelización. Incluye la lucha por la justicia para que este mundo sea Reino de Dios.

 

Momento de meditación: se dejan unos minutos de meditación. De pié.

 

8. Himno

 

“Benditos los pies de los que llegan”. Lo dicen todos.

 

Benditos son los pies de los que llegan para anunciar la paz que el mundo espera, apóstoles de Dios que Cristo envía, voceros de su voz, grito del Verbo.

 

De pie en la encrucijada del camino del hombre peregrino y de los pueblos, es el fuego de Dios el que los lleva como cristianos vivientes a su encuentro.

 

Abrid pueblos, la puerta a su llamada, la verdad y el amor son don que llevan; no temáis, pecadores, acogedlos, el perdón y la paz será su gesto.

 

Gracias, Señor, que el pan de tu Palabra nos llega por tu amor, pan verdadero; gracias, Señor, que el pan de vida nueva nos llega por tu amor, partido y tierno.

 

9. Preces

 

Presidente: “Adoremos a Cristo, Señor nuestro y cabeza de la Iglesia y, digámosle confiadamente:

 

R/ “Venga a nosotros tu reino”.

 

Presidente: “Señor, haz de tu Iglesia instrumentos de concordia y de unidad entre los seres humanos y signo de salvación para todos los pueblos”.

 

R/ “Venga a nosotros tu reino”.

 

Presidente: “Protege con tu brazo poderoso al Papa y a todos los obispos y concédeles trabajar en unidad, amor y paz”.

 

R/ “Venga a nosotros tu reino”.

 

Presidente: A los cristianos concédenos vivir íntimamente unidos a ti, nuestra cabeza y, que demos testimonio en nuestras vidas de la llegada de tu Reino”.

 

R/ “Venga a nosotros tu reino”.

 

Presidente: Concede, Señor, al mundo el don de la paz y haz que en todos los pueblos reinen la justicia y el bienestar.

 

R/ “Venga a nosotros tu reino”.

 

Presidente: Otorga a los que han muerto una resurrección gloriosa y haz que un día gocemos con ellos de la felicidad eterna.

 

R/ “Venga a nosotros tu reino”.

 

Presidente: En comunión con los que llevan el nombre de Cristianos, digamos la oración que nos enseño Jesús: Padre Nuestro que estás en el cielo...

 

10. Canto: Id y enseñad

 

Sois la semilla que ha de crecer,

sois estrella que ha de brillar.

Sois levadura, sois grano de sal,

antorcha que debe alumbrar.

 

Sois la mañana que vuelve a nacer,

sois espiga que empieza a granar.

Sois aguijón y caricia a la vez,

testigos que voy a enviar.

 

Id amigos, por el mundo,

anunciando el amor,

mensajeros de la vida,

de la paz y el perdón,

sed, amigos, los, testigos

de mi resurrección

id llevando mi presencia

con vosotros estoy.

 

Sois una llama que ha de encender

resplandores de fe y candad.

Sois los pastores que han de guiar

al mundo por sendas de paz.

 

Sois los amigos que quise escoger,

sois palabra que intento gritar.

Sois Reino nuevo que empieza a engendrar

justicia, amor y verdad.

 

 

 

PLENARIO GENERAL

 

México, D. F., 14 de octubre de 1997

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LAS DIVERSAS INTERVENCIONES

PRODUCIDAS DURANTE LA REUNIÓN PLENARIA

DEL SEGUNDO DÍA DE TRABAJO

DEL PLENARIO GENERAL

DENTRO DEL MARCO DE LA III ASAMBLEA DIOCESANA,

CELEBRADA EN EL AUDITORIO "MIGUEL DARlO MIRANDA"

DE LA CURIA DEL ARZOBISPADO EN ESTA CIUDAD

 

HNA. FRINÉ HADAD BARQUET: Muy buenas tardes. Bienvenidos de nuevo a esta Asamblea.

 

Les damos gracias por asistir y participar.

 

Por los que no vinieron ayer y para los que sepan las conclusiones que sacamos en los plenarios de ayer, en los grupos de trabajo, el Padre Márquez Aquino nos va a coordinar el Plenario General.

 

PADRE ALBERTO MÁRQUEZ AQUINO: Solamente me tocaría pedir a los coordinadores, a los secretarios de cada uno de los Plenarios, de los cuatro Plenarios Parciales, que nos hagan favor de pasar.

 

Recuerden que hubo esos cuatro conjuntos de grupos: uno de sacerdotes, aquí en el lobby; otro en el segundo piso. Los religiosos y religiosas que —según vimos después en los resultados— conjuntaron sus conclusiones en un escrito, solamente una parte es particular de los religiosos, estuvieron en el tercer piso. Y los laicos, que estuvieron en el octavo piso.

 

Algunas de estas conclusiones, como se recibieron más o menos con tiempo, están impresas y se les van a entregar en los grupos. Otras acaban de llegar y esperamos que en el transcurso de los grupos se impriman y se les entregarán a ustedes.

 

Creo que es muy importante, porque ahí se va encontrando la síntesis de la reacción —desde luego muy positiva— que todos han tenido a la propuesta de ayer, del vaciado del Cuaderno de Evaluación.

 

Si gustan, empezamos en el orden en que estaban colocados.

 

Por el grupo de sacerdotes que estuvo aquí, enfrente de este salón, parece que dicho grupo —en concreto el Padre Castillo— tiene la síntesis solamente de 3 de los 4 grupos. Me parece que el Padre Wenceslao no integró ahí sus conclusiones. Ellos nos lo van a aclarar y si hace falta, entonces el Padre Wenceslao —que fue secretario de otro grupo— si hace falta él complementará.

 

Por favor.

 

PADRE JUAN CASTILLO: La síntesis de lo que nosotros trabajamos, en este aspecto decíamos que contiene sin duda múltiples aspectos objetivos y ciertos. Pero también se nota mucho pesimismo e inclusive ironía en la presentación.

 

No se trata de ponernos a llorar por lo que no se ha logrado, sino de buscar los medios para poner en práctica lo dicho por el II Sínodo Diocesano.

 

Las encuestas —decíamos— no siempre son al cien por ciento verídicas y válidas. Máxime que en este caso fue poco el tiempo concedido para contestar las evaluaciones.

 

En relación a la sectorización, decíamos que se está de acuerdo con los datos señalados en la síntesis de evaluación, sobre todo en las limitaciones y subrayando el aspecto de sectorización en el papel, sin llegar a la acción.

 

Se ha improvisado el esquema de sectorización, se sectoriza. Pero, ¿quién evangeliza o coordina los sectores? ¿Cuál es el plan pastoral en estos sectores?

 

Faltan agentes preparados encargados de acompañar este proceso.

 

En relación a los destinatarios, decimos que es importante puntualizar que no podemos hablar de una respuesta irreal. Sí hay respuesta, pero es insuficiente.

 

La población sobrepasa nuestras capacidades. Falta capacitación para trabajos pastorales específicos en determinadas áreas: juvenil, matrimonial, social, con gente pobre; no tenemos elementos para responder efectivamente.

 

Algunas instancias responden. Hablamos de los religiosos, que según su carisma coinciden con alguna prioridad del II Sínodo.

 

En relación a los agentes, se está de acuerdo con lo que dice la encuesta: con algunos matices principales.

 

Falta formación general, falta formación específica para responder a los destinatarios prioritarios y hay personas que podrían ayudar y están dispuestas a hacerlo, pero no tienen el tiempo.

 

En relación a los Centros de Formación, decíamos que existen Centros pero sin la seriedad suficiente de escuelas de formación para acciones específicas. Falta una coordinación general y un plan vertebral, programas similares de estudio para estos centros.

 

No hay semejanza de unos con otros.

 

En relación a los objetivos y planes, se observa que en este aspecto la presentación del vaciado de las encuestas es confusa. No se entiende si se está hablando de los planes para responder a las prioridades o planes para los centros de formación de laicos.

 

La realidad es que no los hay y si los hay, no se ponen en práctica.

 

En relación a las estructuras de servicio pastoral, en realidad sí existen planes y objetivos, de estructuras arquidiocesanas, pero no se conocen y por lo tanto, son inoperantes. No llegan a los niveles en donde se deben poner en práctica, díganse las Parroquias.

 

Algunas comisiones duplican tareas e interfieren acciones. Se requiere mayor difusión y conocimiento. Darle mayor importancia y revalorar la figura del decano y participar en la elección de estos.

 

La economía.

 

Hay todavía mucho desacuerdo de los párrocos y falta de convencimiento en relación al 1O por ciento de la masa parroquial, que se debe entregar a La Curia. Falta concientización e información. Se está de acuerdo con la finalidad, no así en la forma como se distribuye esta contribución monetaria.

 

Los religiosos.

 

En general, los religiosos trabajan al margen de las líneas pastorales arquidiocesanas. En algunos casos coinciden por los carismas, en otros no se entiende el para qué de estos planes.

 

Es por esto que se sugiere que para asumir responsabilidades arquidiocesanas, se elijan personas o grupos conocedores de la línea pastoral diocesana.

 

Y por último, en relación al Sínodo, el Presbiterio conoce casi al cien por ciento las conclusiones sinodales, pero no las ha asimilado y el porcentaje de compromiso es bajo. Más aún, se nota un retroceso en el interés y la aplicación, de tal manera que podríamos decir que el proceso sinodal no está en marcha.

 

Las razones: el pluralismo de pensamiento, no se ha captado el sentido del Sínodo y un gran sector del Presbiterio es de edad avanzada y no cambian sus sistemas. Falta de compromiso con la realidad arquidiocesana.

 

PADRE MÁRQUEZ AQUINO: Respecto del siguiente grupo de sacerdotes o conjunto de grupos, les aclaro que hay un impreso —me parece que son 4 ó 5 hojas— que van a recibir, pero no es la síntesis propiamente, sino es el resultado, el vaciado de cada uno de los grupos.

 

Va a ser muy importante que ahora que termine el Padre Reynoso, nos entregue y multicopiemos la síntesis, para que vean por qué va a haber una cierta duplicidad.

 

Lo que está impreso ya, es individualmente de cada grupo y espero que al final de la Sesión o durante el tiempo de trabajo en grupos hoy, se imprima y se les entregue a ustedes esta síntesis.

Si no me equivoco, son los grupos del 5 al 10.

 

PADRE ERNESTO RAMÍREZ: Hicimos, siguiendo las preguntas finales. La última casi fue más bien una lluvia de ideas.

 

Pregunta número uno, voy a permitirme repetirla: ¿En qué coincide la opinión del grupo con la interpretación presentada?

 

La mayoría está de acuerdo en la presentación de los distintos aspectos, menos uno de los grupos que dice que no se puede contestar tan escuetamente con un "sí" o un "no", porque son temas que requieren profundización o matizaciones.

 

Pregunta número dos: ¿En qué puntos principales de la interpretación presentada, el grupo no está de acuerdo?

 

Hay algunas contradicciones al presentar los logros y las limitaciones. Las opiniones presentadas no están muy claras, por lo que es difícil analizarlas.

 

Los cuestionarios previos de los que se hizo este vaciado, no los entendían suficientemente los sacerdotes. Faltó tiempo para dar las respuestas entre unos y otros.

 

Respecto a la sectorización, se pondría mejor que han sido pocas las Parroquias que han trabajado sectorizándolas, pero que los logros han sido muy buenos.

 

Respecto a los Centros de Formación de Laicos, dice la síntesis que no están trabajando en coordinación con la Arquidiócesis, lo que es exagerado.

 

Dice que hay dos centros de formación arquidiocesana, pero no dice cuáles son. No dice cuáles fueron los criterios para interpretar los hechos.

 

Pregunta tres: ¿Qué añadirías a lo dicho en la síntesis de la evaluación de estas hojas?

 

En general hace falta tomar en cuenta el aspecto sobrenatural, que se reinvierta el orden del programa. Primero hacer el estudio del Sínodo, concientizar a los agentes, formación de los CEFALAE. Tercero, sectorizar las Parroquias.

 

Establecer que hace falta una línea conductora en todas las líneas de trabajo. Falta una pastoral de conjunto. Hay muchas iniciativas, acciones a realizar, pero no se dice el cómo. Crear programas que faciliten las acciones.

 

Hubo un logro en los cuestionarios previos: el analizar la pastoral ordinaria. Por ejemplo, trabajo de oficinas en Parroquia, etcétera. Felicitaciones.

 

Se puede lograr mucho en el trabajo de la Arquidiócesis si el señor Arzobispo —se pide también con mucho respeto— se reuniera más seguido con todos los decanos. Por ahí apuntaban que cada mes.

 

Que se vaya evitando el centralismo. Darnos cuenta que sí ha habido cambio de mentalidad en los sacerdotes, a pesar de las distintas formaciones que hemos ido recibiendo.

 

Que se matice que ha habido diferencias en el caminar de las Parroquias. Por ejemplo, algunas —aún antes del Sínodo— ya estaban sectorizadas. Ha habido distintos tiempos, por lo tanto, en la marcha de las Parroquias.

 

Ha habido rotura en el flujo de información, que viene desde el Señor Arzobispo hasta la base. "A ver si ya se va cambiando eso", decían y, ponían como ejemplo "el teléfono descompuesto".

 

Que se clarifique más acerca de los CEFALAE. Está confuso lo expresado. Que cada Vicaría presente su propia realidad y posteriormente ver todo el conjunto de la Arquidiócesis.

 

Que se valore más lo positivo. Ha habido cargas negativas, exageradas, hasta irónicas.

 

Estos grupos de trabajo, los que hemos estado trabajando del día de ayer, darles más espacios, ubicarlos en lugares independientes. Había mucha confusión e interferencia de unos grupos a otros. Se hablaba uno más fuerte que otros.

 

Enfocar el Sínodo con otro orden. Puede ser empezando con los laicos. Se necesita la formación de los laicos y darles continuidad, según los programas del Sínodo.

 

Que los sacerdotes respetemos a los laicos, dándoles su lugar en la Iglesia. Que los sacerdotes nos interesemos más por el Sínodo y su seguimiento.

 

Se ha notado una molestia generalizada desde el modo y tiempo de las encuestas, hasta lo vaciado en esta que quiere ser la síntesis.

 

Los datos no reflejan la síntesis de lo aportado. Más bien parece una lluvia de datos. La síntesis no está lo suficientemente analizada. Convendría hacer otra encuesta y dar códigos de análisis a los decanos y a todo el Presbiterio.

 

Tener presente los tiempos de los sacerdotes y los medios de información. Que esta Asamblea pudiera contar más con las técnicas que, por ejemplo, vimos en el Sínodo.

 

Anexar el instructivo que se usó para hacer este vaciado. Así se entendería mejor lo expresado en esta síntesis.

 

En general se notó una ausencia de lo espiritual. Se insiste mucho en el "haz", pero no se dan líneas o programas que faciliten las acciones.

 

Gracias.

 

PADRE MÁRQUEZ AQUINO: Pasamos al grupo de religiosos y religiosas, de los cuales hay una síntesis escrita y que ella sí fue el resultado de todos los grupos.

 

Como les decía, solamente hay una parte en donde hay un conjunto de opiniones exclusivamente de los religiosos.

 

HERMANA LIDIA LEYVA: La síntesis del grupo de religiosas y religiosos, las coincidencias de las opiniones del grupo son las siguientes:

 

Vemos que se hacen esfuerzos, pero nos falta mucho interés. Desconocemos nuestra Parroquia, no podemos abarcar todo, pero sí conocer una mínima parte.

 

Estamos de acuerdo con la realidad, nos falta organizarnos y tener mayor espíritu eclesial. Nos centralizamos en nuestro mundo, en ocasiones por pereza o comodidad.

 

Falta de apertura de parte de algunos sacerdotes para apoyarnos en nuestro trabajo. No nos involucran en el caminar del Sínodo.

 

Nos falta dar prioridad a lo eclesial.

 

Se sugiere también que el gobierno general, regional o provincial dé continuidad a los trabajos del Sínodo.

¿En qué no estamos de acuerdo?

 

Vimos cómo una congregación contestó el cuestionario. Todas las congregaciones presentes no recibimos tal cuestionarios. Nuestra opinión es que creemos que no nos tomaron en cuenta y eso no es justo para el gran núcleo de la vida consagrada, presente en la Arquidiócesis de México.

 

Respecto a cómo se identificaron los obstáculos, nos parece una síntesis realista y desafiante. Faltó que los párrocos nos tomaran en cuenta ya que somos conscientes de que sí nos interesa trabajar en las Parroquias.

 

¿Qué añadiríamos?

 

Que nos tomaran en cuenta, por supuesto.

 

En esta síntesis no vemos reflejada la realidad. Nos falta unir esfuerzos para mejores resultados en nuestro trabajo pastoral. Sería bueno que en cada Vicaría se nombrara un sacerdote o una religiosa que convoque a las religiosas.

 

Que la CIR sea el conducto de comunicación. Que se formen equipos de trabajo en las Parroquias, formado por párroco, vicario y algunas religiosas.

 

No se valora a las religiosas y su trabajo —en algunas Parroquias— a consecuencia del machismo. Falta apoyo de los sacerdotes para los trabajos de los laicos en los CEPS. Dicen no haber sido formados para trabajar en equipo.

 

Que desde la formación en el Seminario, se les prepare a los sacerdotes para trabajo en equipo. Que se valore el carisma de las congregaciones religiosas que existen en las diferentes Parroquias y que se consideren los trabajos pastorales de la misma, pastoral educativa y de la salud, no sólo el trabajo que las religiosas prestan directamente en la catequesis o asistencia de grupos parroquiales.

 

Las congregaciones religiosas no debemos estar ausentes de nuestra Parroquia. La vida religiosa debe aprender a trabajar junto al machismo que existe y que es una realidad en nuestro país.

 

Mayor comunicación de los sacerdotes con las comunidades religiosas, que están insertas en su Parroquia.

 

En las Vicarías, si no hay sacerdotes que coordinen a las congregaciones religiosas, que se nombre a alguna Hermana de alguna congregación existente. Por ejemplo, en la sexta Vicaría ya hay un equipo que está trabajando.

 

Que la congregación respete el nombramiento de la Hermana que pudiera ser por un período de tres años.

 

También nos cuestionamos:

 

En esta Iglesia de México, ¿qué me toca hacer, al darme cuenta de la realidad sobre el Sínodo?

 

Ante el desconocimiento del Sínodo en algunas congregaciones religiosas, por falta de comunicación interna debido a los constantes cambios de personal, se sugiere que en este momento haya un compromiso por conocer el proceso del Sínodo y los trabajos que se proponen, para tener la debida información y participar desde el área en que cada congregación se encuentre trabajando.

 

Los Párrocos no destinan fondos económicos para la formación de agentes de pastoral, principalmente para los laicos. Ahora se viene considerando una nueva expresión para la comunicación en el campo misionero: "interlocutores". Sustituye el nombre de "destinatarios", ya que es desde la intercomunicación donde se realiza la evangelización.

 

Es todo.

 

ANTONIO RIVERO: Lo que los varones añadimos —además de lo que dijo la Hermana— es muy poco.

 

Reforzando lo de la encuesta, que no llegó, parece ser que hacen falta canales de comunicación de la Arquidiócesis con los religiosos. Los sacerdotes que asisten normalmente al Decanato, los Decanatos están bien comunicados, bien relacionados, pero pues no todos asisten o pueden asistir. Entonces, como que hacen falta otros canales de comunicación de la Arquidiócesis con los religiosos, reforzando lo que decían las religiosas en el sentido de que no llega la comunicación a los superiores mayores. De hecho, las encuestas no las recibieron los Superiores.

 

Otro punto: la sectorización, que ha funcionado poco. Decíamos que a lo mejor en algunos casos hay que pensar en prescindir de la sectorización, proceder de otro modo.

 

Y después, en el apartado de la economía, que muchas Parroquias no están cumpliendo con el 10 por ciento, los religiosos —dadas las necesidades que tienen las comunidades, las provincias, las ordenes religiosas para sus planes de evangelización, el sostenimiento de sus ancianos y la formación de sus sacerdotes—, para ellos se les hace mucho el 10 por ciento. Entonces, respetuosamente se pedía se revisara ese 10 por ciento.

 

En cuanto a las comunidades religiosas y organizaciones, dado que las comunidades religiosas tienen un gran dinamismo en la Pastoral, se pedía que la vida religiosa tuviera más apoyo de parte de la Arquidiócesis. Fueron los puntos que añadimos.

 

PADRE MÁRQUEZ AQUINO: Así llegamos a lo más alto, al octavo piso, con los laicos, que nos van a presentar la síntesis que tienen elaborada y que sí está transcrita e impresa para que después la tengan ustedes y pueda seguir siendo motivo de estudio y de reflexión.

 

SR. RAMÓN HERVAIS: Aquí esta síntesis está sumamente apretada y dice:

 

En general se está de acuerdo con los logros presentados. Aunque en gran parte de las Parroquias o sectores representados no ha tenido la eficacia suficiente, se ha sectorizado pero sólo territorial mente.

 

No se han formado Consejos Parroquiales y hace falta sensibilizar y abrir una fuerte campaña de información sobre las propuestas sinodales, así como una mejor administración o más abierta de los recursos económicos y precisar para los laicos los objetivos y pasos de los planes existentes, de una forma clara.

 

En general, se requiere de más organizada formación.

 

Uno de los desacuerdos más importantes que se observaron, fue el no presentar claramente la falta de comunicación, información e integración entre Vicarios, Decanos, Párrocos y Laicos.

 

Ésto dificulta la continuidad y puesta en marcha de los planes por los cambios de autoridad, además de que no se ha dado a conocer masivamente la evaluación del Sínodo en cuanto a logros y limitaciones, lo que no permite ver en qué momento o prioridad se está y cómo trabajar.

 

Una presentación más formal y estadística de los resultados, realizando encuestas más representativas y amplias. El sentido de esto era que se presentara en porcentajes, porque se habla nada más en forma general.

 

Que se tome en cuenta a los movimientos laicales ya organizados y luego dice que no se ha abierto la comunicación entre planes responsables y grupos.

 

De otro grupo, se hacen aquí algunos comentarios pero al leerlo —antes de comentarlo a ustedes— veo que son más las expresiones de algunas personas que las conclusiones de tipo general.

 

Como conclusión de lo que escuché ayer en las presentaciones, podría decirles que en lo que más se insistió fue en la falta de comunicación.

 

Se advierte una comunicación muy deficiente entre todos los sectores: sea jerarquía o el resto de la Iglesia, sean laicos entre sí. Vamos, que entre todos la comunicación es parcial, no presenta a veces la realidad concreta, algunas gentes se sienten —en un caso de las Vicarías ocurría— como alguien decía: " ¿cómo que no, si aquí tenemos dos mil gentes trabajando?"

 

Claro que creo que sí hay mucha gente trabajando, pero se coincide con lo que han presentado los demás. ¿Y cuál es el sentido de ese trabajo?

 

Hay una línea razonablemente unificada. Todo eso se siente muy deficiente y muy pobre. Y algunos de los que se sienten menos representados o no tomados en cuenta, es la Pastoral de la Esperanza, Tanatología, que hay 36 Ministros que dicen "no nos sentimos tomados en cuenta"; que no se toca el tema de las sectas.

 

Aquí había un comentario muy curioso en que decían que quizá los católicos estamos preparando algunas gentes y luego, por no sentir el apoyo y la continuidad, son las sectas las que aprovechan a esta gente, ya un poco más preparada.

 

Cuando hay algún plan, todo se tiene que hacer al vapor y luego, por último, dicen: "se nos cita a algo masivo y no asistimos".

 

Es todo. Muchas gracias.

 

PADRE MÁRQUEZ AQUINO: Creo que todos estamos de acuerdo en que... VOCES A CORO: ¡No, no estamos de acuerdo!

 

CONCEPCIÓN JIMÉNEZ: ¡Es que no se despejó todo lo que se dijo, se empobreció esto!

 

PADRE MÁRQUEZ AQUINO: No, yo no decía que estuviéramos de acuerdo con lo dicho aquí, iba a decir que estábamos de acuerdo con el trabajo que se ha hecho, pero bien. No sé si proceda que dos o tres personas completen algunos aspectos. Sobre todo los secretarios, que completen algunas cosas tratando de no repetir, sino precisamente completar lo que no se haya dicho. Los secretarios de los grupos, principalmente.

 

Por favor, que se acerquen dos personas.

 

Les vamos a insistir en que sean breves y que realmente digan lo que faltó, no repitan lo que ya se dijo.

 

CONCEPCIÓN JIMÉNEZ: Hay que reconocer que sí se mencionaron algunas de las cosas que se hablaron, pero también tocamos unos puntos muy importantes.

 

Tocamos el punto de la comunicación, pero en la ejecución de los planes y expresamos los laicos nuestras inconformidades —y me refiero a que no es personal, sino un grupo de laicos— porque están preparados y no son apoyados por sus sacerdotes.

 

En segunda instancia, se tocó el punto de que el cuaderno de evaluación efectivamente llegó a algunas Parroquias, pero fueron guardados en los cajones de los mismos Presbíteros.

 

Por otro lado, hablamos y tocamos el área económica y hacíamos en ese renglón la observación de que era muy necesario el apoyo de los párrocos a los agentes evangelizadores preparados.

 

También tocábamos el punto que sí existen laicos comprometidos de tiempo completo y capacitados. Que lo único que queríamos era colaborar con la Arquidiócesis para salir adelante en unidad, porque tal parece que caminamos pero en paralelo, no juntos: parece que por un lado los sacerdotes y por otro lado los laicos.

 

Nuestro interés como laicos es trabajar en unidad de metas, en unidad de objetivos, para poder dar una unidad de resultados.

 

Estamos nosotros viendo también la necesidad de podernos reunir como laicos, encabezando movimientos, pero laicos que realmente estemos trabajando, no los que están aquí, que ya están anquilosados algunos de ellos.

 

Es todo.

 

HÉCTOR MAYAGOITIA: Es que al hacer la síntesis no sabemos cómo se hizo, no participamos.

 

Algunos puntitos nada más que nos parece que faltaron:

 

Priorizar y articular acciones porque ahí, el documento menciona que todo mundo está haciendo pero si estamos haciendo todos y no se ve, quiere decir que nos falta priorizar y articular.

 

Después, que no se conocen los Centros de Formación de agentes laicos para acciones específicas. Falta mucha información y proponíamos ser más creativos y llevar el Evangelio a personas concretas, sin olvidar sus necesidades. No tanto teorizar, sino más acercamiento a ellos.

 

Después, sobre lo económico, desconocemos cómo se está manejando, pero sí proponíamos que se busquen otras formas de financiamiento y había la inquietud de que aunque fuera gradualmente, se fuera dejando de lado la base de los Sacramentos como motivo de financiamiento.

 

Incluso proponíamos que hubiera otros canales de comunicación, que llegaran hasta el último de los católicos, puesto que la inmensa mayoría de los católicos —en cada Parroquia lo estamos verificando— desconoce lo que es el Sínodo y los avances que tiene.

 

Por ejemplo, proponíamos que en la Hoja Dominical pudieran haber algunas frases que motivaran y que fueran muy eficaces para llegar a todos los católicos.

 

Gracias.

 

GLORIA D'AMICO: Creo que es bien poco lo que voy a agregar con relación a todo lo que dijeron los compañeros.

 

Efectivamente, la primera síntesis está muy enredada, sobre todo el principio, en que se dice mucho y no se dice nada. No hay nada con relación a lo que verdaderamente nos preocupaba ayer y que era principalmente la comunicación entre religiosos y entre laicos.

 

Había quejas verdaderamente serias con relación a los sacerdotes y los jóvenes.

 

Realmente los sacerdotes parece ser que son abúlicos cuando hay eventos de jóvenes: no asisten. Realmente todas las quejas fueron en contra de los sacerdotes para con los laicos con relación a la comunicación.

 

Yo me alarmé un poquito. Tengo buena comunicación con los sacerdotes en la Diócesis y en el Decanato en donde trabajo, que es el segundo y, en la Segunda Vicaría hay una muy buena comunicación. Ese es comercial aparte.

 

Pero sinceramente, en todas las demás hubo gran molestia por la seria y gran falta de comunicación.

 

MARÍA LUISA ESPINOZA: Por último, quisiera agregar nada más que está muy bien, hay algunos Centros de Formación. Pero nos hemos dado cuenta que en muchos de estos Centros únicamente nos forman intelectualmente y no hemos logrado que estos centros trabajen o elaboren programas, de acuerdo a las necesidades específicas que tenemos cada laico.

 

Además, esto causa que no haya realmente una formación de agentes, formación de apóstoles para la Iglesia, sino nada más una formación intelectual. Eso es lo que quisiera agregar.

 

Por último, en muchos casos se notó esa falta de comunicación. Pero primero, este cuestionario, que lo juzgábamos un tanto color de rosa, fuese primero a nivel parroquial. Que no solamente un grupo lo contestara, sino realmente todo un consenso parroquial, después a nivel Decanato sectorial y después de Vicaría, para no caer en todas estas cuestiones de confusiones.

 

Es todo.

 

PADRE MÁRQUEZ AQUINO: Bueno, creo que es muy clara una conclusión necesaria: ese vaciado que se hizo debe ser revisado, puesto que tiene que ser un documento que queda como archivo y que posiblemente debe ser utilizado para otros trabajos.

 

En otro momento nos pondremos de acuerdo con los secretarios, ojalá y estén todos los que trabajaron ayer y vamos a ver cómo se puede reelaborar, para subsanar estas fallas que han sido señaladas y que el momento no es saber las explicaciones, sino detectar esta falla.

 

Como quiera que sea, me parece —ya lo decía hace un momento— que es muy digno de agradecerse el trabajo de unos para con otros, porque sí: hay fallas por todos lados, hay fallas en la misma encuesta, en la formulación, en el tiempo. Muchas cosas tendrían explicación, sinceramente.

 

Pero como no se trata de estarnos echando la bolita en este momento, pues no sería una dinámica apropiada, cada quien solamente asume las responsabilidades. Ojalá y todos tengamos oídos muy abiertos para realmente saber qué es lo que nos toca, qué es lo que debemos rectificar, qué es lo objetivo y tal vez otras cosas que provienen de malos entendidos o de subjetivismos, hasta sentimentalismos que puede haber. Pero eso se logra con la sinceridad pastoral que cada uno de nosotros debe tener. Me parece que es lo más importante.

 

El gran fruto que creo que se puede detectar es que como quiera que sea, esto ha abierto un cauce de diálogo, un cauce que nos está llevando a detectar posiblemente otro aspecto de prioridades, sensibilidades sobre todo de tipo pastoral, no de sentimentalismo, sino de sensibilidades, horizontes nuevos a partir de todo esto y creo que es lo más valioso.

 

A este propósito me parece que conviene hacer una explicación respecto de la forma en cómo se ha trabajado en estos primeros momentos de esta Asamblea, así por grupos de sectores de Iglesia.

 

Pensamos que siendo tan poco el tiempo de que disponemos, era más provechoso hacerlo así, trabajar por grupos en donde hubiera cierta homogeneidad, porque si los hacíamos muy mezclados entre religiosos, religiosas, laicos, es más difícil integrarse. De ninguna forma hay un intento de enfrentamiento, que además nadie debe verlo aquí, sino que es la oportunidad de decir cosas que se sienten, que se viven; y ojalá y que todos las estemos diciendo con la mayor, no digo prudencia, sino más que nada objetividad, con la mayor responsabilidad y sinceridad.

 

Así que muchas gracias por este trabajo y vamos a pasar a lo siguiente.

 

HNA. FRINE HADAD BARQUET: La Iglesia es el Cuerpo Místico de Cristo. Cristo es La Cabeza y todos nosotros somos los Miembros.

 

Que este Plenario General nos sirva como reto, como ánimo, como algo que tenemos que enfrentar para que este Cuerpo crezca sano.

 

 

LA MISIÓN EN LA CIUDAD DE MÉXICO

 

Tienen en sus carpetas la conferencia. Quise empezarla con la cita que nos enviaron para promover el DOMUND de este Año del Papa Juan Pablo II.

 

"Deseo de corazón que en el umbral del nuevo milenio, la Iglesia entera experimente un nuevo impulso misionero".

 

En la lectura que hicimos de la meditación en el momento de la oración, nos explicaban la evolución que ha tenido el término "Misión".

 

Si en un principio pensábamos tan sólo en los países de paganos, poco a poco los países europeos —después de la Segunda Guerra Mundial— empezaron a descubrir que también ellos eran países de Misión.

 

Esto los llevó a una doble respuesta: o a hacer misiones o meterse en un estado permanente de Misión.

 

En esta doble tesitura, hacer misiones era un período determinado, donde se conjugaban todos los agentes activos y salían a pregonar el Evangelio a grupos o multitudes.

 

Terminado ese momento, se regresaba a lo que uno acostumbraba: la vida al interior de la Parroquia.

 

Otros países, otras Iglesias optaron por meterse en un estado continuo de Misión y fue cuando dieron el paso de una pastoral de cristiandad a una pastoral misionera. Y es entonces cuando voltean los ojos a los países de Misión y descubren los procesos de conversión que ahí se llevaban y empiezan a aplicarlos en los países tradicionalmente católicos.

 

Las estructuras parroquiales y diocesanas empiezan a ser copiadas o imitadas por los países o Iglesias tradicionalmente cristianas. Es entonces cuando se desarrolla más la teología de la Misión.

 

El Decreto Ad Gentes nos la inicia en una forma mucho más profunda y el II Sínodo de esta Arquidiócesis la toma. Y dice:

 

"Realmente la fuente, el amor frontal de la Misión es el Padre Dios. Él no va a parar hasta amar al último hombre y a la última mujer, hasta que lo reconozca como Su Dios. Porque Él ama al último de los seres humanos que todavía no logran reconocerlo como el Dios, el Padre de Jesucristo".

 

De ahí que la Misión es continua, es permanente.

 

Dios Padre es el que toma la iniciativa y es el del primer impulso. Sin Él no existiría Misión alguna, ni hacia adentro de las divinas personas ni hacia afuera. Y en este aspecto, el alma de la Misión es precisamente el Amor de Dios, el Espíritu Santo que actuaba —como nos dice el Decreto Ad Gentes— aún antes que Cristo fuese glorificado.

 

El primer encargado de la Misión del Padre Dios lógicamente es Cristo, es el Primer Enviado. Y en el caso del Padre que manda al Hijo y luego en Él a todos, el que le sustituyan, la Misión —nuestra Misión— es la Misión de Dios.

 

¿Cuál es el horizonte último de la Misión de Jesucristo?

 

Es el Reinado de Dios. Y en la meditación pequeña que hicimos en la Oración, en el último renglón se nos descubre qué es el Reinado de Dios: el establecimiento de la justicia, el establecimiento de su amor.

 

Esta es una buena noticia no tanto porque es bonito tener eso, sino porque Dios se ha comprometido llevarla a cabo. Y es la buena noticia que esta Misión no depende de nosotros.

 

Y como nos dice el Decreto Sinodal, también tomado de la Evangelii Nuntiandi: "anunciar de ciudad en ciudad, sobre todo a los más pobres, con frecuencia los más dispuesto, el gozoso anuncio del cumplimiento de las promesas y la alianza propuesta por Dios". Tal es la Misión para la que Jesús se declara "Enviado Por el Padre".

 

De ahí que el objeto de la Misión es la salvación integral y es donde la Misión implica la conversión del interlocutor, como decía la Hermana, como fruto y como condición.

 

Se nos pide la conversión: es escuchar atento los signos de los tiempos, de este tiempo nuevo de salvación que Dios está creando para los pueblos de esta tierra. Esto obliga a reorientar la propia existencia ya reorganizar la propia vida, a partir de esta nueva era creada por Dios.

 

Y es Misión que se realiza por hechos y por palabras.

 

Jesús es Palabra del Padre, pero también es Hecho de Salvación. Revela a Dios en su máxima profundidad, pero también revela al hombre en su máxima realización.

 

Y esta Misión concluye cuando le entregamos esta responsabilidad que Jesús ya cumplió y que nosotros, de alguna manera, plenificaremos: entregar el Reino al Padre.

 

Es por eso que la Misión de Jesús crea una Iglesia, el para qué de la comunidad define y constituye su Ser. La Iglesia no existe antes de la Misión. Nace de esta Misión de Cristo. La Misión es la que le permite existir en continua relación con la historia y con Dios, enviada continuamente al mundo hasta que el Señor de la Gloria vuelva al Padre.

 

No es que la Iglesia tenga una Misión, sino que la Misión de Jesús tiene una Iglesia para que la realice. No se comprende la Misión a partir de la Iglesia, sino más bien a la Iglesia partiendo de la Misión.

 

Por eso la Iglesia es Misionera por naturaleza: hace de la Misión el Ser de la comunidad cristiana. Si la Iglesia quiere ser efectivamente evangelizadora, debe ser fundamentalmente misionera.

 

Que la Iglesia sea Misión por naturaleza, implica el Anuncio, la necesidad de Él. La comunidad cristiana, por haber nacido en el Espíritu de Jesús, no puede no evangelizar. Es para Ella una necesidad, es su razón de ser.

 

Si el documento Ad Gentes, que fue el primero que abordó el vocablo Misión, entiende la Misión como evangelización a los no creyentes de cara a su conversión, Le Evangelii Nuntiandi la identifica como anuncio a cristianos y a no cristianos; y la Redemptoris Missio da un paso más, la entiende de tres maneras: la Misión Ad Gentes, la Misión con los cristianos, que es la evangelización y, la Nueva Evangelización o reevangelización con los bautizados no creyentes.

 

A partir de la Misión, a partir de la Evangelii Nuntiandi el término Evangelización casi se identifica con el vocablo Misión. Así, pues, afirmar que la Iglesia es Misionera, es lo mismo que decir que evangelizar es la gracia y vocación propia de la Iglesia, que es su identidad más profunda. Es lo mismo.

 

Por eso, cuando usamos "evangelización", estamos usando la palabra Misión. Tal vez la palabra sea más amplia que la evangelización, pero la evangelización es Misión.

 

La Misión en la Ciudad de México, las empresas concretas que realizan la Misión se llaman Misión o Misiones.

 

Podemos decir que existe una doble vertiente de Misión: una hacia adentro, por la que se dirige a grupos de fieles, que no están lejos del influjo de la Iglesia, que no han llegado, sin embargo, a un pleno desarrollo y madurez de la vida cristiana. Entonces hablamos de ciertos medios apropiados para ellos como retiros, ejercicios espirituales, procesos de evangelización a través de grupos o comunidades menores, predicaciones, pregones, la misma evangelización de la religiosidad popular y la piedad popular; catecumenados diversos, las prácticas de la caridad, etcétera.

La otra vertiente es la Misión hacia afuera: con los bautizados no creyentes, a quienes no les importó —ni les importa— el contacto con la Iglesia. Y si recurren a ella tan sólo es con propósitos meramente sociales, como podría ser el caso —en esta Ciudad— de ciertas zonas territoriales y sectores humanos, en donde la población es de una cultura y de unas costumbres impregnadas todavía de valores no cristianos. En el que los hogares verdaderamente cristianos y personas comprometidas, son rarísimos.

 

Es el caso, por ejemplo, del mundo obrero, del mundo magisterial, de escuela pública; del mundo de las organizaciones populares y civiles, de los niños y jóvenes de la calle; el mundo de la prostitución, de la burocracia, de la zona centro del Distrito Federal; de ciertas colonias en donde se sienten más fuerte antivalores tales como la criminalidad, la pobreza extrema, el culto al hedonismo, la crueldad humana, la opulencia escandalosa e indiferente al pobre, la carencia de centros de culto; o en territorios en donde la enfermedad prolongada del agente clérigo o el escándalo provocado por algunos de ellos, ha enfriado la fe de los creyentes.

 

¿Y por qué no intentar evangelizar algunos centros generadores de ambientes, como serían los medios masivos de comunicación?

 

La idea es, pues, hacer primeramente la Misión adentra, hacia adentro, hacia las personas que hasta ahora muestran ser fieles a la Iglesia de Cristo o están en contacto con una de las dos estructuras más cercanas a la gente con que cuenta la Iglesia: la Parroquia y el colegio o centros educativos para, posteriormente, salir, en el año 2000, a la Misión ad extra, hacia aquellos sectores humanos, ambientes y zonas territoriales que en su mayoría son bautizados paganos y que a través de un adecuado discernimiento, han sido escogidos como destinatarios de esta Misión 2000.

 

Los Centros de Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas cobran, en este caso, suma importancia. Asimismo, los movimientos y organizaciones laicales, junto con los grupos parroquiales de cualquier tipo, a todos ellos debe infundírseles el Espíritu Misionero, como se decía hace rato: no sólo en teoría, sino a través de pequeñas prácticas apostólicas, en aquellos lugares, sectores y ambientes que serán misionados en forma intensa y masiva en el año 2000.

 

Como se ve, la misión ad intra y la ad extra son permanentes y se enriquecen mutuamente.

 

Esta Asamblea Diocesana podría señalar o sugerir algunos destinatarios de la Misión Ad Extra del año 2000. En ese período se trataría de implantar la Iglesia en dichos territorios, sectores y ambientes, para que estos, a su vez, culminen el proceso evangelizador, enviando más adelante nuevos misioneros, a los mismos o a otros sectores, territorios o ambientes necesitados.

 

La Mies es mucha, los obreros pocos. De aquí la necesidad de determinar destinatarios concretos dentro de las cuatro prioridades. La Mies rebasa, al menos en este momento, al número de los agentes.

 

iCómo quisiéramos Misionar a todos y a todo el Distrito Federal en este momento!, isería una vana ilusión!

 

Se nos podría aplicar el dicho popular de "el que mucho abarca, poco aprieta". No por querer evangelizar a todos, nos quedemos al final del año 2000 o más delante con poco.

 

¿Qué es finalmente el Espíritu Misionero?

 

Tal vez sea, en el II Sínodo, uno de los contenidos más ricos que ahí se explicitaron.

 

Nos piden que despertemos este Espíritu en todos los agentes: clérigos, religiosas y laicos.

 

¿Cómo?

 

¡Viviendo el Misterio de la Encarnación!

 

Y nos da como tres pistas:

 

Insertándonos en la vida y en los ambientes de la Ciudad, en actitud de servicio.

 

Cambiar nuestras actitudes, de tal manera que valoremos lo positivo que existe en esta Ciudad y,

 

Reconocer e interpretar los signos de los tiempos que aquí se presentan.

 

También nos pide, para tener el Espíritu Misionero, ser testigos del Reino de Cristo y de Dios.

 

¿Cómo?

 

Valorando y siendo testigos de valores evangélicos, como son la caridad, la justicia, la fraternidad y la igualdad; expresándonos no siempre en formas explícitamente religiosas, sino que recurramos a expresiones seculares y de esta manera se nos facilitará dialogar más con la cultura defeña.

 

Hablar a través de una pastoral social, que es la encarnación de la Caridad en su triple dimensión: asistencia, promoción y cambio.

 

Otro medio para tener el Espíritu Misionero es dialogar con la cultura. Esto implica, descubrir las Semillas del Verbo que existen en la Ciudad y que son Obra del Espíritu Santo, más que de nosotros y, dejarse evangelizar por ellas.

 

Dialogar con la sociedad sobre valores que el mundo secular aprecia ahora.

 

Ser ecuménicos, aún con quienes no son confesiones cristianas, por supuesto, con las confesiones cristianas. Cooperar con aquellos que aún sin saberlo, están instaurando el Reino de Dios. Y aunque estamos aquí centrados, no olvidarnos de la Misión Universal.

 

Conclusión:

 

Necesitamos, pues, estar animados por el Espíritu Misionero que nos ha de alentar en una nueva pastoral urbana, como dice el ECUCIM: la parroquia urbana —esto lo dijimos en el Sínodo— debe ser la Parroquia Misionera por antonomasia, la que menos se deja absorber por las acciones ad intra de servicio al interior de la comunidad cristiana, pues su actividad normal y diaria es salir a compartir el Evangelio, como respuesta a la problemática del defeño.

 

La que se aventura en sus agentes a compartir su tiempo, aún los sábados y domingos, en forma proporcional al número de los que vienen al Templo y los que no vienen. O busca formas que compensen este grave desequilibrio. Hay una hipoteca pastoral con los que no vienen que tenemos verdaderamente que buscar formas de pagárselas.

 

La pastoral ad intra ya la manejamos satisfactoriamente. La pastoral ad extra hay que inventarla.

 

En los servicios internos caminamos seguros, en la acción misionera hay que contar con el error y el volver a empezar. No basta, pues, para ser colegio confesional y parroquia urbanos, con estar ubicados en esta urbe. Es necesario que realicen lo que significa ser misionero.

 

Muchas gracias.

 

P. Benjamín Bravo Pérez

Versión estenográfica

 

 

 

HACIA LA MISIÓN 2000

 

Buenas tardes.

 

Lo que me toca presentarles es precisamente el preámbulo para el momento quizá más fuerte de esta Asamblea, en el sentido de que debemos comenzar a enfocar nuestro camino.

 

Hemos intentado realizar una primera vista a nuestra situación pastoral y las aportaciones de todos creo que han sido colocar en su justa medida la situación global que vivimos.

 

Con este antecedente y con este cimiento, vamos ahora a dar un paso adelante. Vamos a fijarnos, a comenzar a poner nuestra vista en la Gran Misión del Año 2000.

 

Me corresponde darles un enfoque, como propuesta, para este segundo momento.

 

Al inicio de este año, en la Peregrinación de la Arquidiócesis a la Basílica de Guadalupe, el Señor Arzobispo nos entregó un documento que plasma la perspectiva para el trabajo pastoral hacia el Jubileo del Año 2000.

 

Nos dice en ese documento:

 

"En plena fidelidad al proceso de la Pastoral Arquidiocesana, se trazan en ese documento las líneas fundamentales de un plan que integra los cauces del proceso sinodal en las orientaciones del Jubileo.

 

"Se trata de continuar nuestro caminar juntos, en el dinamismo de la Nueva Evangelización.

 

"Las acciones que ya se están empezando a realizar, habrán de estar ahora animadas, inspiradas y potenciadas por la fuerza eclesial de la preparación hacia el Jubileo del Año 2000".

 

Esto está tomado del documento denominado "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México".

 

En este cuadro que están viendo, se encuentran plasmados los distintos momentos y motivaciones que nos ha propuesto el Señor Arzobispo, en consonancia con el proceso del Gran Jubileo convocado por el Santo Padre.

 

Ahora, en este segundo día de la III Asamblea Diocesana, como parte de la iluminación, volvamos nuestra mirada a estos cauces propuestos por nuestro Pastor, aportando nuestra voz para que "el" hacia el Plan, comience a transformarse en el Plan, encontrando juntos los criterios, la forma y los tiempos para concretizar las líneas generales propuestas.

 

¿Cómo está nuestra Iglesia particular frente a esta Misión?

 

En el trabajo de grupos de ayer, con mucha razón de ser, surgió la reflexión respecto a que debemos apreciar más lo que ya se está realizando en nuestra Arquidiócesis. Esto es muy importante para dar cualquier paso subsiguiente, pues es el Espíritu del Señor el que sostiene nuestra fe y el testimonio que damos de ella.

 

Todo cristiano que tenga vida y toda comunidad que no esté muerta, es Iglesia en Misión o no es Iglesia.

 

Así como resultan oportunas estas palabras en nuestro trabajo de evaluación pastoral, también es cierto que debemos comprender, en su justa medida, el sentido de la Misión, que resulta siempre un llamado cuestionante y exigente para cualquier creyente y comunidad.

 

La herencia que nos deja el Papa Paulo VI, en Evangelii Nuntiandi, nos ilumina al presentarnos la Misión desde una visión amplia. Ya el Padre Benjamín Bravo hacía referencia.

 

El Papa va más allá de lo numérico, la Misión dirigida a todos los hombres; más allá de lo geográfico, para todas las naciones; amplió el campo a lo cualitativo, Misión para todos los valores; y a lo cultural, Misión para todas las culturas.

 

La Misión tiene, entonces, el sentido cualitativo del Reino, de semilla y de fermento. Su eficacia radica en todo lo que concentra, en toda la riqueza que encierra. Por tanto, el criterio no es la cantidad de las acciones que realizamos, porque nunca serán suficientes para los múltiples problemas.

 

Las acciones pastorales con sentido de Misión, pueden ser pocas en número, pero privilegian al que es el primer medio de evangelización: el testimonio.

 

De esta forma, resulta primordial que nuestro Plan Pastoral, sus criterios y programas, estén impregnados del Espíritu Misionero que nos da identidad de Iglesia.

 

En nuestro empeño pastoral cotidiano debemos tender a vivir una Misión permanente —el II Sínodo la llamó Estado de Misión— aunque habrá momentos especiales, algunos a nivel diocesano como la Misión 2000, en que viviremos una Misión intensiva.

 

Ahí tenemos una proyección de lo que es nuestro horizonte en tiempo y que tendrá, en el año 2000, un momento intensivo, pero sin olvidar que tenemos también un trabajo permanente de Misión.

 

Pero debemos comprender todos los procesos surgidos del Sínodo, así como procesos paulatinos. Ahí tienen ustedes en la gráfica ejemplificada la propuesta de sectorización como un proceso creciente, que no se detiene. El deseo es que sea un medio para esta evangelización.

 

Así, entonces, leemos el documento del Señor Arzobispo: "procesos que se desarrollan paulatinamente, pero que no nacen de la nada".

 

Si se fijan ustedes, en el '96 la Asamblea Diocesana reflexionó sobre la formación para agentes laicos en acciones específicas. El Señor Arzobispo concretizó esa reflexión en su orientación pastoral. Ahí inició esa acción a nivel diocesano, ya como una propuesta concreta.

 

Pero recogió los esfuerzos que ya venían desde antes y lo mismo debe pasar con el proceso que se ha propuesto para la reiniciación cristiana.

 

Está propuesto para iniciarse en el '98, pero esto no nace de la nada. Debe recoger toda la experiencia que ya en la Arquidiócesis se tiene al respecto: ordenarla, profundizarla, encauzarla entre sí. Y así pasa con el resto de las propuestas que vienen en seguida, en el marco del Jubileo: la caridad como testimonio, que tendrá su año de motivación en 1999, también esperemos que recoja toda la vivencia de caridad y de testimonio que ya se realiza.

 

Todos estos procesos poco a poco deben ir entrelazándose y tienen un horizonte que va más allá del 2000. Estamos con el 2000 iniciando el tercer milenio, pero debemos mirar con una mayor proyección.

 

El primer anuncio, que será el marco para vivir esa Gran Misión en el 2000, requiere de todos estos programas conjuntados. Por eso, ojalá que tengamos esta perspectiva en el trabajo que estamos realizando y en el que se nos propone.

 

Con esta perspectiva, también analicemos y comencemos hoy a buscar los criterios que normen nuestro trabajo en el futuro. Es muy importante que así se complementen nuestras acciones y nos den una mayor capacidad misionera.

 

Pero no sólo se trata de proyectos y programas. Se necesitan los agentes, todos los agentes son necesarios. Y todos los que estamos aquí, en la Arquidiócesis, no estamos por casualidad. En razón de la Misión, es el Señor el que nos tiene aquí. Y todos tienen su lugar en esta vivencia eclesial.

 

Por eso la preocupación del Señor Arzobispo y de sus colaboradores, en su Consejo, de convocar a todos. Nuevamente surgió esa inquietud, ahora con la Asamblea dedicada a la catequesis: convocar a todos los movimientos con carisma catequístico.

 

Como en ese campo, también debemos hacer lo mismo en los demás campos.

 

Hay muchas —distintas formas— de servir a la Misión. Por eso el Señor despierta tantos y variados carismas. La práctica misionera es lo que nos permite, como Iglesia, como Rostro de Iglesia, comenzar a tener más definido nuestro perfil.

 

Retomemos la evaluación realizada ayer: impulsémonos por el llamado misionero del Señor, para comenzar a clarificar el cómo debemos concretizar —en continuidad y creatividad, porque hay procesos que hay que continuar— la formación de agentes laicos, por ejemplo. Hay otros procesos que a lo mejor necesitan de nuestra creatividad, que están faltando: la comunicación, de la que hablaban.

 

Así se verá iluminada nuestra labor pastoral, que se aproxima y, que en este momento, en esta instancia de consulta, de alguna manera el Espíritu quisiera hacerse presente en favor de la orientación para el trabajo de toda nuestra Arquidiócesis.

 

Vamos a dar paso al trabajo por grupos y en este trabajo por grupos se les van a pedir dos formas de expresar sus aportes: a la luz de la evaluación del día de ayer y, también de las intervenciones de hoy, quisiéramos centrarnos en esta pregunta:

 

¿Qué criterios habrá que tomar en cuenta para dar continuidad al caminar de nuestra Arquidiócesis?

 

Y les vamos a pedir que traten de elegir dos o tres criterios y fundamentarlos. Eso en el trabajo de grupos y se les entregarán las papeletas con esta pregunta impresa, en los grupos.

 

La segunda forma, para ampliar más el ámbito de expresión de la Asamblea, tienen en sus manos —me dijeron— una hoja que está encabezada con el título "III Asamblea Sinodal. Formato Para las Intervenciones Libres".

 

En esta hoja, todos los presentes tendrán oportunidad, si así lo desean, de escribir su propuesta de plasmar los criterios que les parecen prioritarios.

 

Como somos muchas, solamente algunas las escucharemos de viva voz. Y ahí, en las indicaciones, se dice que las primeras que se reciban serán expuestas en la Sesión del día de mañana. Será de 8 sacerdotes, 6 laicos, 2 religiosas y 2 religiosos.

 

Esto se hizo también en razón de la participación que estipula el estatuto de la Asamblea. Cada exposición tendrá un límite de 3 minutos y sí, se les tocará la campaña si se pasan.

 

Entonces, aquellos que quieran directamente plantearla de viva voz, se les va a recibir en la mesa ubicada en la planta baja, frente a los elevadores, entre las 21:00 y 21:45 horas.

 

Se trata de opinar sobre los criterios más necesarios o propuestas de acción más oportunas para dar continuidad al Plan Pastoral de la Arquidiócesis.

 

Tomemos en cuenta estos dos ámbitos de participación que hoy se nos plantean y de la misma manera, que fue la dinámica ayer, se reunirán los grupos. Después se harán los Plenarios parciales y ahí mismo se concluirá la Sesión del día de hoy.

 

Como este es el último momento en que estamos reunidos así, en Plenario, por hoy, les avisamos que el día de mañana, el tercer día de la Sesión de la Asamblea concluirá con Celebración Eucarística y les avisamos a todos, para participar como un momento muy importante de nuestra Reunión.

 

Les pedimos a todos los sacerdotes que vengan con su alba y estola para participar en esta concelebración.

 

Damos paso al trabajo de grupos.

 

Pbro. Juan Carlos Guerrero Ugalde

Versión estenográfica

 

 

 

TRABAJO EN GRUPOS

 

PREGUNTA

 

A la luz de la evaluación y de las intervenciones de hoy...

 

¿Qué criterios habrá que tomar en cuenta para dar continuidad al caminar de nuestra Arquidiócesis?

 

Poner dos o tres y fundamentarlos.

 

CONCLUSIONES DEL TRABAJO EN GRUPOS

MARTES

 

CONCLUSIONES DEL GRUPO 2

(Sacerdotes)

 

  • Fomentar una mayor comunicación con los laicos para que no se vea que caminamos paralelamente.
  • En un decanato se llevan dos laicos por parroquia en algunas reuniones de decanato, ha sido beneficioso para la pastoral. En otro lugar se ha creado un consejo de laicos a nivel decanato.
  • Es necesario aprender a trabajar en equipo con ellos y saber escucharlos. No se les debe relegar en la vida parroquial.
  • Propiciar que en todas las parroquias se forme un Consejo Pastoral. Los párrocos no llevan a las reuniones de decanato las inquietudes de los fieles, sino su propia visión de la parroquia; al igual que los decanos no transmiten una visión clara de la realidad del decanato, sino de la propia parroquia y, así sucesivamente, en otras instancias.
  • No debemos olvidarnos de la obra misionera de la Iglesia. Conviene hacer conciencia de esta dimensión a los fieles de las parroquias.
  • Procurar que los decanos se interesen más por promover la pastoral impulsada por el Sínodo, en todo el decanato, buscando reuniones especiales de estudio, conferencias, aprovechando las fiestas parroquiales, etc. Es importante la comunicación entre los decanos y las comisiones promotoras del Sínodo.
  • Que a los seminaristas se les instruya y se les dé una visión completa del Sínodo.
  • Todos debemos entrar en la perspectiva y proceso de la Misión del Año 2000, ubicándonos en nuestro propio lugar, de acuerdo a la pastoral que realizamos. Propiciar una intercomunicación para lograr un trabajo en conjunto.
  • Para formar criterios no se deje de tomar en cuenta el proceso de cambio que vive nuestra Ciudad.
  • La información y asimilación del Sínodo se debe adecuar al medio en que se trabaja.
  • Se nota cierta desorganización en la asamblea que se está realizando.
  • Convendría integrar un Consejo Eclesial del Sínodo para que pudiera llegar la información a todas las áreas de la pastoral, a los Institutos de vida religiosa, a los seminaristas, etc.
  • Los secretariados también deben trabajar en conjunto.
  • Desde que se inició el Sínodo se han invertido muchos recursos: humanos, económicos, materiales, etc. Se conoce poco y se trabaja poco. No se responde a la inversión que se ha hecho, convendría que hubiera un día del Sínodo al año, como hay un día del Seminario, de las misiones, etc. Con un slogan anual, o bien, una jornada del Sínodo para interiorizar al pueblo de Dios en esta línea y prepararla con tiempo, así tanto los sacerdotes como los laicos estarían bien sintonizados con lo propuesto en éste.
  • Se sugiere continuar con el trabajo iniciado, dinamizar lo que ya se tiene.
  • El Señor Arzobispo tiene el deber de impulsar el Sínodo, pero él no puede andar en todas las parroquias, al igual que el Vicario General y los Vicarios Episcopales. Ellos tienen el derecho de actuar en todas las parroquias, derecho que no tiene el decano, éste se debe involucrar más en la pastoral de las parroquias para promover el Sínodo.

 

 

CONCLUSIONES DEL GRUPO 2

(Sacerdotes)

 

Sectorización

 

  • Son pocas las parroquias que han sectorizado y la mayoría de las que sí lo han hecho lo han dejado en el papel, sin llevarlo a la acción.
  • Hay sectores que han respondido bien, pero son pocos. No funcionó por comenzar al revés. El plan debió haber comenzado formando agentes, teniendo personas que coordinaran los sectores. El que sectoriza debe tener ya un plan de evangelización, de otra forma no tiene sentido. En realidad no hay sectorización tal como la pide el II sínodo.

 

Destinatarios

 

  • No podemos hablar de una respuesta irreal, se está trabajando, pero sí insuficiente, debido a que la realidad es desbordante, la población sobrepasa las capacidades de nuestra labor evangelizadora.
  • Falta capacitación para trabajar en determinadas acciones específicas: pastoral juvenil, pastoral matrimonial, pastoral social, etc.
  • La mayoría de nuestra población es pobre, no tienen tiempo para preparase y tampoco se le puede atender como es debido.

 

Agentes

 

  • Son insuficientes. No hay agentes preparados y los que quisieran preparase tienen su familia, su trabajo, etc.

 

Centros de formación

 

  • Falta claridad en lo que se quiere. Se ha ordenado crear otros centros de formación, algunas parroquias tienen escuela de pastoral, ¿por qué no utilizar lo que ya existe para impulsar el Sínodo? No está bien ordenar algo sin dar paso a la libertad de organización en cada parroquia.
  • Sí ha ayudado en algunas vicarías, se unifican planes y criterios, aunque a veces se corre muy rápido y la gente no logra captar lo que se quiere.
  • En algunos decanatos no se ha entendido: "para acciones específicas", conviene dar mayor libertad en los títulos.
  • La formación general no se ha llevado a la especificidad.

 

Planes y objetivos

 

  • Tener un deseo no es un logro. Se hace el esfuerzo. Hay que distinguir entre parroquia, decanato, zona, etc. El 60% tiene un plan pastoral.
  • En la curia hay planeación en los secretariados y vicarías, pero no hay interrelación. No conocemos lo que se hace. Hay planes pero no coordinados en el Arzobispado, la Vicaría, el Decanato, etc., y seguramente se tiene clara la idea pero cada quien va entendiendo como "Dios da a entender". Cada quien trabaja de acuerdo a sus intereses.
  • Hay muchos planes, cada año se hacen, pero nada concreto.

 

Estructuras de servicio pastoral

 

  • Es necesario revalorar la figura del decano y precisar cual es su función dentro del decanato. También conviene tomar en cuenta a los sacerdotes para la elección de éste.

 

Economía

  •  
  • El Señor Arzobispo Norberto Rivera Carrera fue acertado al pedir un tanto por ciento del monto de dinero que entra en las parroquias y al parecer está dando resultado. Los religiosos no colaboran.
  • Convendría distribuir este dinero, tomando más en cuenta las necesidades de las vicarías.
  • Se excedieron en prometer mucho al pedir esta aportación económica.
  • Cuesta mucho trabajo ser solidarios con los hermanos necesitados.
  • Conviene que se informe de los resultados de esta modalidad en la economía.
  • No hay recursos concretos para la formación de agentes y para la acción pastoral.

 

Comunidades Religiosas y organizaciones laicales

 

  • A los religiosos no les interesa mucho el trabajo pastoral diocesano, es cuestionable el porqué se les promueve tanto dentro de la Curia.

Falta formación para ellos en esta línea y su presencia en los decanatos.

 

Asimilación del Sínodo

 

  • La mayor parte de los fieles no lo conoce, se está olvidando. Es necesario comprometerse en la promoción de éste.

 

 

CONCLUSIONES

(Religiosos - Religiosas)

 

UNIDAD

 

Para ello dar tuerza y unidad a las Vicarías en sus planes y proyectos de Organización Diocesana, fomentando la comunicación en todos los niveles de la Arquidiócesis.

 

Que se insista en la creación de los Consejos Parroquiales, para que se realice un dinamismo misionero en unidad eclesial (Jn 17, 1 ss) "para que el mundo crea".

 

LA MUJER

 

Tomar en cuenta la presencia femenina en la comunicación y participación de su rol, ya que la mujer en nuestra realidad cultural - religiosa tiene un papel importantísimo de tomar en cuenta y valorar grandemente su presencia misma en la Iglesia desde su historia y su naturaleza.

 

INCULTURACIÓN

 

Esto significa llegar a la raíz de nuestros destinatarios en la Arquidiócesis, es decir tocar las motivaciones y necesidades más profundas de las personas de tal manera que la semilla pueda fecundar la tierra (las raíces culturales) y así produzca frutos de conversión, de cambio, de encuentro con Jesucristo y los hermanos.

 

FORMACIÓN PERMANENTE

 

Dar un mayor impulso a la formación permanente en lo humano, teológico, espiritual y apostólico a los agentes de pastoral. Esto lo fundamentamos en el documento "Hacía el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México", No. 22.

 

CONCIENCIA ECLESIAL

 

Que haya una formación de la conciencia Misionera - Eclesial en todos los agentes de pastoral y proponemos se establezcan vínculos de comunión desde la formación, entre religiosos y diocesanos, para que se conozcan y valoren los diferentes carismas. Fundamentación: Doc. "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México", No. 7.

 

LAICOS

Grupos: 1-5

 

1. La planeación de la vida pastoral arquidiocesana

 

  • La unificación de objetivos a nivel diocesano, de vicaría, de decanato y de parroquia para poder generar estrategias que consoliden los planes, programas y métodos de la acción pastoral, tomando como parámetros los tiempos y contenidos de los mismos y hacer realidad la tan anhelada Pastoral de Conjunto.
  • La subsidiaridad como detonador de la Nueva Evangelización y de la Iglesia Misionera, es decir, una mayor participación del laico en los ambientes y realidades que necesitan de la luz de Cristo, contando con la confianza de los sacerdotes y la responsabilidad de nosotros para complementar la presencia de Cristo en las comunidades.
  • La uniformidad en el planteamiento básico de la Evangelización es fundamental para desarrollar acciones pastorales que respondan a las diversas necesidades de los agentes de pastoral y de los destinatarios. Lo que implica una actitud de apertura para desarrollar canales de interlocución dinámicos y eficaces.
  • La concientización de "hacer realidad los planes" en los niveles correspondientes, es decir, no olvidar la respuesta de María al Ángel: "Yo soy la Servidora del Señor; hágase en mí lo que has dicho".

 

2. La formación como punto de lanza de la Iglesia Misionera de final de Milenio en la Arquidiócesis de México

 

  • Cabe la posibilidad de una proyección al futuro: ¿Cómo será la formación de los sacerdotes?, ¿de los seminaristas?, ¿de los religiosos y religiosas?, y, ¿de los laicos? Mirar el pasado y el presente es indispensable para conocer la misión de la pastoral en una metrópoli tan inmensa como la nuestra.
  • El análisis de la realidad es un ejercicio que debe hacer todo miembro de la comunidad diocesana para que la formación sea integral y que ésta permita el pleno desarrollo de las dimensiones humanas, lo que implicaría la revaloricen de la persona humana y por ende de la Nueva Evangelización. No podemos seguir emprendiendo acciones sin mirar lo que sucede con mi prójimo y con mi entorno. Esta formación es la base de una auténtica y plena conversión que se traducirá en acciones en favor de los más desprotegidos.

 

3. La comunicación como la lija de un diálogo fraterno entre la comunidad arquidiocesana

 

  • La promoción de un diálogo abierto y fraterno entre los distintos miembros de la Arquidiócesis, lo que implica una interacción de ideas y ante todo de acciones que permitan realizar la tarea pastoral de manera dinámica y eficaz. La generación de un clima de confianza es primordial para poder seguir avanzando, sin él, esta reunión y las que sigan no tendrán razón de ser.
  • Es fundamental hacer realidad la comunicación entre la Arquidiócesis, las Vicarías, los Decanatos y las Parroquias para que estemos en una misma frecuencia y canal en la definición de nuestras acciones pastorales.
  • Un mayor uso de los medios de comunicación para transmitir el mensaje del Reino de Dios a la mayoría de las personas que habitan esta Ciudad de México. Aunque deben darse pasos firmes y adecuados para que esta tarea sea realizada por profesionales de esta materia y enriquecida por nuestras experiencias de Fe.

 

 

LAICOS

Grupos: 6-10

 

1. Realización deuna Pastoral de Conjunto

 

a) Unificar criterios, métodos y programas e integrar los esfuerzos organizados que ya existen, adecuando los planes a la realidad, para tener un programa que corresponda a las diferentes necesidades de la Arquidiócesis.

 

b) Asumir nuestra corresponsabilidad para ser sujetos y no objetos de la Evangelización, viviendo plenamente las funciones de cada uno, en el Cuerpo de Cristo.

 

c) Crear y en su caso revitalizar los consejos parroquiales, decanales y vicariales para tener una continuidad, a pesar de los cambios de sacerdotes.

 

d) Evaluación sistemática y continua tanto de los avances del Sínodo como de cualquier otra instrucción pastoral del Arzobispo, incluyendo su difusión adecuada y oportuna.

 

e) Comunicación a todos los niveles de los integrantes de la Iglesia para tener un trabajo organizado y llegar a resultados concretos. Aprovechando todos los medios de comunicación.

 

2. Conversión

 

a) Que todos los Agentes de Evangelización tengan una mentalidad de cambio para que nuestro compromiso bautismal sea auténtico.

 

b) Que no sólo nos formemos para la acción, sino que la acción nos lleve a un proceso de conversión.

 

c) Que estos procesos de conversión nos lleven a la unidad, la caridad y el servicio que distinguen una Iglesia Misionera.

 

d) Estar dispuestos a vivir centrados en el AMOR, PERDONAR, CONVIVIR, COMPARTIR, VIVIR LA AUTORIDAD COMO SERVICIO Y SER APÓSTOLES.

 

3. Formación

 

a) Que los criterios de formación del Arzobispo se cumplan en todos los niveles, incluidos los CEFALAE’s respecto a DOCTRINA, ESPIRITUALIDAD y APOSTOLADO, tomando en cuenta la APOLOGÉTICA, por la dispersión religiosa actual.

 

b) Ni formación sin espiritualidad, ni espiritualidad sin formación y siempre dispuestos a compartir con los demás.

 

c) La formación debe ser continua y sistemática para todos los Agentes de Pastoral.

 

 

PLENARIOS PARCIALES

 

SÍNTESIS

(Religiosas)

 

Hna. María Bernardita Meraz

 

Un criterio importantísimo es la inculturación, es decir, conocer, valorar las raíces culturales de otros destinatarios ya que tenemos riquezas enormes que hay que aprovechar y encarnar desde aquí cualquier proyecto, proceso, dinámica; de otra manera no se dan frutos duraderos ni abundantes de unidad-comunidad-participación. Y en una palabra, no germina la Palabra de Dios, porque no conocemos el terreno donde debemos sembrar.

 

Hna. Leticia Rodríguez Ramírez

 

Si el encuentro con Jesucristo es el dinamismo de donde brota toda acción misioera, creo que falta acentuar la formación espiritual, crear una pastoral de la espiritualidad que incida en los jóvenes.

 

Urge una pastoral universitaria específica.

 

Hna. María Cecilia Vázquez Tamayo

 

Tener muy en cuenta la presencia de la mujer dentro de nuestra sociedad y más en la Iglesia particular de nuestro Distrito Federal y que cuando envíen cuestionarios o material de estudio se tenga presente esta presencia tan valiosa e importante, ya que es la que responde a cualquier llamado con decisión y responsabilidad.

 

DESARROLLO

 

Que como religiosa en las vicarías sean invitadas a colaborar con el vicario de religiosas ya que es una complementación en el servicio de la Iglesia.

 

SÍNTESIS

(Religiosos)

 

P. Antonio Rivera

 

Cada comunidad religiosa tiene su propio carisma, dar de Dios a la Iglesia local y universal. Si cada comunidad aporta el propio, la parroquia, decanato, etc., se enriquece parte de ese carisma, es el horizonte eclesial: realiza la comunidad local.

 

Cada comunidad local tiene necesidades que reclaman el carisma de una o más comunidades la participación de cada comunidad debe ser en función del propio carisma y en función de la comunidad local.

 

P. Gerardo Álvarez Villa

 

La experiencia que debe motivar nuestra actividad pastoral debe emanar de una contemplación, fascinación del Verbo Encarnado: del Dios-Hombre que se concrete en pasión por Dios y por el hombre en situaciones y necesidades concretas en las parroquias.

 

DESARROLLO

 

Conmoverse por los pobres, jóvenes, familia, alejados, moverse con ellos, caminar juntos, la historia compartida.

 

Propiciar en mí, no exigir en los demás una actitud de comunión y participación.

 

El Verbo vino a comulgar con nuestra historia y a particfiparnos la vida de Dios; la fe exige coherencia, ser fiel cristiano conlleva encarnar, ser Iglesia, ser lo que se dice, transparentar humanismo, solidaridad, organización desde lo pequeño, como la levadura, la sal, el grano de mostaza.

 

La gratitud nos exige paz, unidad, a Dios Padre bueno y ser hombres: hermanos.

 

Tener un ojo en el Evangelio y otro en el pueblo de Dios.

 

SÍNTESIS

(Sacerdotes)

Grupos 1-4

 

NECESIDAD DE CREAR

 

1. Comunicación real, en cuanto al diálogo y en cuanto a información adecuada, oportuna y completa, que incluya a todos los agentes de pastoral (2 grupos).

 

2. Desarrollar la espiritualidad de la misión que exige:

 

a) Conversión.

b) Testimonio.

c) Respeto a todos.

d) Generosidad.

e) Comunicación de bienes.

f) Valoración real del papel de los laicos.

 

(Todos los grupos coincidimos en este criterio, aunque no con los mismos términos).

 

3. La integración de los laicos en los procesos de evangelización, de manera real.

 

  • Reconocimiento de su carisma propio.
  • Formación y promoción.
  • Integración a los consejos de pastoral parroquial.

 

SÍNTESIS

(Sacerdotes)

Grupos 6-10

 

1. Pastoral de conversión de la Iglesia Diocesana en todos los niveles (sacerdotes, religiosos(as) y laicos), insistiendo en la necesidad del sacerdote.

 

Apoyo

 

  • En el aspecto relacional de sacerdotes y laicos.
  • Una pastoral que ordene sus tiempos en que las actividades cultuales no sean lo único.
  • Recursos económicos: destinar y aprender a usar los recursos económicos para la evangelización.
  • Aprender a tener un trato fraternal-corresponsable, respetar a cada uno; superar la tendencia de servirnos de nuestro magisterio y de las personas.
  • Encarnar la vivencia de Dios en los rectores y laicos; el sacerdote debe ser el primero de morir a sí mismo par dar fruto.
  • Ser sacerdote real.
  • Misionar un Cristo actual crucificado en el pobre.
  • Salir de mi comodidad, desprenderme del dinero y ver más allá.
  • Escuchar la voz del hombre concreto desde su realidad.
  • Comprometerse con las prioridades sinodales.
  • Corresponsabilizarme con el Sr. Arzobispo, el Obispo Auxiliar, Provicario, Decano y los Laicos, en el hacer de la Iglesia particular.
  • Estar y acompañar al hermano laico fuera del templo.
  • Dejarme cuestionar.
  • Dejarme ayudar.

 

2. Eclesialidad: vivir en la Arquidiócesis, como Iglesia que es pueblo de Dios.

 

Apoyo

 

  • Respetar las instancias eclesiales para que no se pierda la unidad pastoral arquidiocesana.
  • Corresponsabilidad.
  • Superar el sentido de Iglesia como medio de subsistencia.
  • Valoración de los elementos del Cuerpo Místico, para vivir la organicidad, Corresponsabilidad y complementariedad.
  • Unidad para que el mundo crea.

 

3. Comunicación y diálogo: comunicación efectiva y oportuna en razón de la eficacia pastoral.

 

Fundamentos

 

  • Que sea adecuada la comunicación entre sacerdotes y laicos y de los laicos del grupo, todos engeneral.
  • Para evitar tergiversación de ideas, ayuda crear un directorio con los perfiles de los organismos.
  • Intentar que la comunicación entre los miembros de la Iglesia no debe reducirse a la información, sino en una pastoral de diálogo enfunción de comunión y consenso.
  • Hay una ruptura en los flujos de comunicación y diálogo en los diferentes niveles que nos expone al individualismo y a la dispersión de fuerzas.

 

4. Formación a todos los niveles.

 

Necesidad de formación para ser agentes de transformación, a nivel: doctrinal, celebrativo, moral y de relación trinitaria.

También se supone en los agentes tener una formación pastoral técnica.

Una formación permanente e inculturada.

 

 

ORACIÓN LITÚRGICA

Final del Segundo Día

 

1. Presidente

 

Llegados al final de nuestro segundo día recordemos el amor que Dios nos tiene y cómo nos lo ha demostrado enviándonos a un Salvador, Jesucristo, que con su luz nos guía al Reino del Padre.

 

Oremos en silencio. Pausa.

 

Dios nuestro, que en todo tiempo nos das confianza para invocarte. Al reunimos para la oración final de este segundo día, líbranos de las culpas cometidas en nuestros trabajos y haz que tu Luz que encendiste en nuestras vidas el día de nuestro Bautismo, no se apague nunca. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

 

2. Recitan todos la oración de “Las cinco llamas”

 

Enciende en nuestras almas la llama de una vida en caridad. Da salud a los que sufren los quebrantos de la pobreza, marginación y enfermedad; y presta ayuda generosa a quienes viven sin cesar su entrega en la lucha contra la mentira y la maldad.

 

Alumbra en el cuenco de las manos la llama del trabajo creador, tarea que embellece la materia surgida de tu soplo creador; quehacer del pensamiento que investiga ciencias aplicadas al progreso para que el mundo brille como un sol.

 

Ilumina nuestros pensamientos con la llama tercera de la verdad, que hace libres a hombres y mujeres en su lucha contra la mentira y la maldad; sin manipulaciones engañosas que desvían los deseos más genuinos de los que ansían vivir en hermandad.

 

Reaviva nuestra inteligencia con la cuarta llama del saber, que escudriña todos los rincones del mundo y de la historia, al entrever que la cultura, patrimonio de los pueblos, es de todos, sin reservas, al servicio de los que quieren aprender.

 

Haz que crezca en nuestro entorno el ansia de vivir en paz, fruto de una justicia implantada en medio de la sociedad. Cesen las guerras y las luchas, entre pueblos y entre hermanos; triunfe entre los creyentes el amor cristiano. Amén.

 

3. Oración

 

Presidente: Te damos gracias, Dios nuestro, por tu Hijo Jesucristo, Señor nuestro, que nos ha iluminado al revelarnos la luz incorruptible. Habiendo acabado nuestros trabajos de este segundo día y llegados a los confines de la noche. Celebramos tu santidad y tu gloria por tu Hijo único Jesucristo, por quien te sean dadas la gloria, el poder y el honor, con el Espíritu Santo, ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.

 

LUNES

 

Celebración de la Palabra

Introducción y objetivo

Presentación de resultados de Evaluación

Trabajo en Grupos

Plenarios Parciales

Oración Final

 

MARTES

 

Oración Inicial

Plenario General

Exposición: Iglesia Misionera

Presentación: "Hacia la Misión del Año 2000"

Trabajo en Grupos

Plenarios Parciales

Oración Final

 

MIÉRCOLES

 

Oración Inicial

Plenario General

Intervenciones Libres

Propuestas por Vicarías y grupos representativos

Eucaristía de Clausura