ASAMBLEAS

 

III ASAMBLEA DIOCESANA

"PARA PROFUNDIZAR, EVALUEMOS NUESTRO

CAMINAR JUNTOS"

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

CONTENIDO

PREASAMBLEA

ASAMBLEA

POSTASAMBLEA

VOZ PASTOR

APORTACIONES

 

MIÉRCOLES 15

 

 

ORACIÓN LITÚRGICA

Inicio del Tercer Día

 

1. Monición

 

Al iniciar nuestro trabajo, nos reunimos junto a la Cruz del Señor, para orar junto a Jesús, para pedirle al Padre que nos envíe al Espíritu Santo y sean su luz y su gracia la que nos permitan realizar nuestras reflexiones conforme su voluntad. Comenzamos nuestra celebración cantando con alegría.

 

Mientras se realiza la procesión con la Cruz y cantamos todos

 

2. Canto: Un mandamiento nuevo

 

Un mandamiento nuevo nos dio el Señor,

que nos amemos todos como Él nos amo.

 

1. La señal de los cristianos, es amarse como hermanos.

 

2. Quien no ama a sus hermanos, miente si a Dios dice que ama.

 

3. Cristo, Luz, Verdad y Vida, al perdón y amor invita.

 

4. Perdonemos al hermano, como Cristo nos perdona.

 

Se pueden sentar

 

3. El Cántico Ezequiel (36.24-28; lo recitaremos a dos coros, comenzando los de la derecha).

 

Ant. Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo.

 

Os recogeré de entre las naciones, os reuniré de todos los países y os llevaré a vuestra tierra.

 

Derramaré sobre vosotros un agua pura que os purificará; de todas vuestras inmundicias e idolatrías os he de purificar; y os daré un corazón nuevo, y os infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de vuestra carne un corazón de piedra, y os daré un corazón de carne.

 

Os infundiré mi espíritu y haré que caminéis según mis preceptos y que guardéis y cumpláis mis mandatos.

 

Y habitaréis en la tierra que di a vuestros padres. Vosotros seréis mi pueblo y yo seré vuestro Dios.

 

Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

 

Ant. Os daré un corazón nuevo y os infundiré un espíritu nuevo.

 

4. Lectura Breve (Hebreos 10, 5-10)

 

Cristo, al entrar en este mundo, dice: No quisiste sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no te complaciste en holocaustos ni en sacrificios por el pecado; entonces yo exclamé: Ya estoy aquí, oh Dios, para cumplir tu voluntad -pues así está escrito de mí en el rollo de la ley. Dice lo primero: No quisiste sacrificios por el pecado, ni en ellos te complaciste, a pesar de que todos ellos son ofrecidos según la ley. Pero en seguida dice: Ya estoy aquí para cumplir tu voluntad. Con esto abrogaba lo primero y establece lo segundo. En virtud de esta voluntad, quedamos nosotros santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, ofrecida una vez para siempre.

 

5. Meditación

 

Hoy les quiero invitar a que le pidan al Señor, a quien han consagrado su vida, todo aquello que necesitamos para tener una tarde de trabajo llena de frutos.

 

¿Qué es lo que quiero pedir a Dios como gracia en este momento de oración?

 

6. Decimos la oración “Sólo Dios” (Todos juntos).

 

Sólo Dios puede dar la fe...

pero tú puedes dar testimonio.

 

Sólo Dios puede dar la esperanza...

pero tú puedes devolverla a tu hermano.

 

Sólo Dios puede dar amor...

pero tú puedes enseñar a amar.

 

Sólo Dios puede dar la paz...

pero tú puedes sembrar la unión.

 

Sólo Dios puede dar la fuerza...

pero tú puedes animar al desanimado.

 

Sólo Dios es el camino...

pero tú puedes señalarlo a otros.

 

Sólo Dios es la luz...

pero tú puedes hacer que brille a los ojos de todos.

 

Sólo Dios es la vida...

pero tú puedes hacer que florezca el deseo de vivir.

 

Sólo Dios puede hacer lo que parece imposible...

pero tú puedes hacerlo posible.

 

Sólo Dios se basta a sí mismo...

pero prefiere contar contigo.

 

 

 

PLENARIO GENERAL

 

México, D. F., 15 de octubre de 1997

 

VERSIÓN ESTENOGRÁFICA DE LAS DIVERSAS INTERVENCIONES

PRODUCIDAS DURANTE LA REUNIÓN PLENARIA

DEL TERCER DÍA DE TRABAJO

DEL PLENARIO GENERAL

DENTRO DEL MARCO DE LA III ASAMBLEA DIOCESANA,

CELEBRADA EN EL AUDITORIO "MIGUEL DARlO MIRANDA"

DE LA CURIA DEL ARZOBISPADO EN ESTA CIUDAD

 

MODERADOR: Está con nosotros el Señor Cardenal, Don Ernesto Corripio Ahumada.

 

Para el Señor Arzobispo y para todos nosotros, esta visita del Señor Cardenal es muy grata. Todos recordamos los esfuerzos que con él tuvimos que realizar para iniciar este proceso que ahora estamos continuando.

 

Señor Cardenal: No podemos decirle que hemos cosechado, para nada, todos los frutos, pero ciertamente hemos avanzado con la Gracia de Dios. Por eso hoy le agradecemos su presencia. Que el Señor lo siga bendiciendo.

 

MODERADOR: Para terminar el trabajo que iniciamos la tarde de ayer, vamos a pasar al Plenario, para escuchar la síntesis de los Subplenarios Parciales que tuvimos la noche de ayer.

 

Vamos a invitar al Secretario del grupo de los sacerdotes, que estuvieron aquí, en el lobby, del uno al cuatro, que pase a hacer la lectura.

 

EL SECRETARIO DEL GRUPO DE LOS SACERDOTES: Nosotros nos reunimos ayer, al terminar el trabajo e hicimos una síntesis de aquello que se había matizado más en los cuatro grupos y las aportaciones de cada grupo se entregaron por separado a los organizadores.

 

Concluimos nosotros en poner los siguientes aspectos:

 

Primero.- Que hay necesidad de una comunicación real en cuanto al diálogo y en cuanto a información adecuada, oportuna y completa, que incluya a todos los agentes de pastoral, subrayando el papel del Decano.

 

Segundo.- Desarrollar la espiritualidad de la Misión que exige la conversión personal, el testimonio como sacerdotes, el respeto para con todos, la generosidad en el servicio, la comunicación de bienes, la valoración real del papel que tienen los laicos dentro de la pastoral, tanto de la Arquidiócesis como de las parroquias.

 

En todos estos aspectos, coincidimos los cuatro grupos.

 

Tercero.- La integración de los laicos en los procesos de evangelización de una manera real. Reconocimiento de su carisma propio, la formación y promoción de estos y la integración a los Consejos de Pastoral Parroquial.

 

Estas fueron las conclusiones de los cuatro equipos.

 

MODERADOR: Vamos a pedir al Secretario de los Sacerdotes del Subplenario que estuvieron en el piso número dos, que pase a hacer la lectura. Si no tiene la síntesis, yo la tengo aquí para que se

la entregue.

 

SECRETARIO DE LOS SACERDOTES DEL SUBPLENARIO PISO 2: La luz de la evaluación y de las intervenciones de hoy, ¿qué criterios habrá que tomar en cuenta para dar continuidad al caminar de nuestra Arquidiócesis ? Poner dos o tres y fundamentarlos.

 

Primero.- Pastoral de conversión de la Iglesia Diocesana en todos los niveles: sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, insistiendo en la necesidad del sacerdote, apoyo.

 

En el aspecto relacional de sacerdotes y laicos, una pastoral que ordene sus tiempos, en que las actividades culturales no sean lo único.

 

Recursos económicos: destinar y aprender a usar los recursos económicos, para la evangelización.

 

Aprender a tener un trato fraternal, corresponsable, respetar a cada uno. Superar la tendencia de servirnos de nuestro magisterio y de las otras personas.

 

Encarnar la vivencia de Dios en los rectores y laicos.

 

El sacerdote debe ser el primero en morir a sí mismo para dar fruto. Ser sacerdote real, misionar, un Cristo Actual, crucificado en el pobre.

 

Salir de mi comodidad, desprenderme del dinero y ver más allá. Escuchar la voz del hombre concreto desde su realidad, comprometerse con las prioridades sinodales; corresponsabilizarme con el Señor Arzobispo, el Obispo Auxiliar, Provicario, Decano y los laicos en el hacer de la Iglesia particular.

 

Estar y acompañar al hermano laico fuera del Templo, dejarme cuestionar, dejarme ayudar.

 

Segundo criterio: eclesialidad.

 

Vivir en la Arquidiócesis como Iglesia que es, Pueblo de Dios.

 

Apoyo: respetar las instancias eclesiales para que no se pierda la unidad pastoral arquidiocesana.

 

Corresponsabilidad: superar el sentido de Iglesia como medio de subsistencia.

 

Valoración de los Elementos del cuerpo místico para vivir la organicidad, corresponsabilidad y complementariedad.

 

Unidad para que el mundo crea.

 

Tercer criterio: comunicación y diálogo. Comunicación efectiva y oportuna en razón de la eficacia pastoral.

 

Fundamentos: que sea adecuada la comunicación entre sacerdotes y laicos y, de los laicos del grupo con todos en general, para evitar tergiversación de ideas. Ayuda a crear un directorio con los perfiles de los organismos.

 

Intentar que la comunicación entre los miembros de la Iglesia no debe reducirse a la información, sino en una pastoral de diálogo en función de comunicación y consenso.

 

Hay una ruptura en los flujos de comunicación y diálogo en los diferentes niveles, que nos expone al individualismo y a la dispersión de fuerzas.

 

Cuarto criterio: formación a todos los niveles. Necesidad de formación para ser agentes de transformación a nivel doctrinal, celebrativo, moral y de relación trinitaria.

 

También se supone a los agentes con una formación pastoral técnica y una formación permanente e inculturada.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Bien. Deseo explicarles rápidamente cómo está el material editado de estas intervenciones.

 

Al principio aparecen los laicos, después las religiosas y finalmente los sacerdotes. Así es que vamos con el grupo de las religiosas.

 

Están laicos: grupos 1-5 ; luego laicos grupo 6-10 y ahí está la hojita.

 

Es muy importante esta síntesis, porque lo mismo que las intervenciones que vamos a tener más adelante, van a ser tomadas en cuenta para las propuestas concretas, que va a ser la parte final de esta Asamblea.

 

Vamos a continuar con la presentación de los criterios que las religiosas y religiosos creyeron importante ser tomados en cuenta.

 

RELIGIOSA: Los criterios que tomamos en cuenta y que como grupo unimos, es la unidad. Para ello, dar fuerza y unidad a las Vicarías en sus planes y proyectos de organización diocesana, fomentando la comunicación en todos los niveles de la Arquidiócesis.

 

Que se insista en la creación de los Consejos Parroquiales para que se realice un dinamismo misionero en unidad eclesial. Y esto lo fundamentamos con la cita bíblica de Juan 17, 1 ss.: "para que el Mundo crea".

 

El segundo criterio: la mujer. Tomar en cuenta la presencia femenina en la comunicación y participación de su rol, ya que la mujer en nuestra realidad cultural y religiosa tiene un papel importantísimo de tomar en cuenta y valorar grandemente su presencia misma en la Iglesia, desde su historia y su naturaleza.

 

La inculturación: esto significa llegar a la raíz de nuestros destinatarios en la Arquidiócesis. Es decir, tocar las motivaciones y necesidades más profundas de las personas, de tal manera que la semilla pueda fecundar la tierra, las raíces culturales, y así produzca frutos de conversión, de cambio, de encuentro con Jesucristo y los hermanos.

 

La formación permanente: dar un mayor impulso a la formación permanente en lo humano, teológico, espiritual y apostólico a los agentes de pastoral. Esto lo fundamentamos en el documento: "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México", número 22.

 

Conciencia eclesial: que haya una formación de la conciencia misionera eclesial en todos los agentes de la pastoral y proponemos se establezcan vínculos de comunión desde la formación entre religiosos y diocesanos, para que se conozcan y valoren los diferentes carismas. También lo fundamentamos en el documento "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis de México", número 7.

 

De esta manera, enfatizando la conciencia eclesial, evitaríamos la competencia y el secularismo.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Preguntaban los sacerdotes del grupo número 5 que si no habían sido tomados en cuenta.

 

Sí. Se equivocó ahí la secretaria. Es del grupo 5 al 10 y sí estaba el secretario en el momento de la síntesis.

 

Vamos ahora a invitar al primer grupo de laicos, del Plenario que contó con los grupos número 1 al 5, para que nos presenten también los criterios que ellos creyeron oportunos de ser tomados en cuenta.

 

Aquí tengo el resumen, la síntesis.

 

OCTAVIO GALICIA: El primer criterio que se consideró en este bloque es la planeación de la vida pastoral arquidiocesana, en la cual la unificación de objetivos a nivel diocesano, de Vicaría, de Decanato y de Parroquia, puedan generar estrategias que consoliden los planes de acción: los planes, programas y métodos de acción pastoral, para hacer realidad la tan anhelada pastoral de conjunto; la subsidiaridad como detonador de la nueva evangelización y de la Iglesia misionera. Es decir, una mayor participación del laico en los ambientes y realidades que necesitan de la Luz de Cristo, contando con la confianza de los sacerdotes y la responsabilidad de nosotros para complementar la presencia de Cristo en las comunidades.

 

Que haya una uniformidad en el planteamiento básico de la evangelización, para desarrollar acciones que respondan a las diversas necesidades de los agentes de pastoral y de los destinatarios, lo que implica una actitud de apertura para desarrollar canales de interlocución dinámicos y eficaces.

 

La concientización de hacer realidad los planes en todos los niveles correspondientes. Es decir, no olvidar la respuesta de María al Ángel: "Yo soy la servidora de El Señor. Hágase en mí lo que has dicho". Pues también un poquito que nosotros tomemos como nuestro este mensaje.

 

El segundo criterio a considerar es: la formación como punta de lanza de la Iglesia Misionera de final de milenio en la Arquidiócesis de México.

 

Cabe la posibilidad de una proyección al futuro y de preguntarnos cómo será la formación de los sacerdotes, de los seminaristas, de los religiosos y de los laicos.

 

Mirar el pasado y el presente es indispensable para conocer la Misión de la Pastoral en una metrópoli tan inmensa como la nuestra.

 

El análisis de la realidad es un ejercicio que debe hacer todo miembro de la comunidad diocesana para que la formación sea integral y que ésta permita el pleno desarrollo de las dimensiones humanas, lo que implica la revaloración de la persona humana y, por ende, de la nueva evangelización.

 

No podemos seguir emprendiendo acciones sin mirar lo que sucede con nuestro prójimos y con nuestro entorno. Esta formación es la base de una auténtica y plena conversión que se traducirá en acciones en favor de los más desprotegidos.

 

Finalmente, nuestro último criterio que consideramos importante es: la comunicación como la liga de un diálogo fraterno entre la comunidad arquidiocesana.

 

La promoción de un diálogo abierto y fraterno entre los distintos miembros de la Arquidiócesis, implica una interacción de ideas y de acciones que permitan realizar una pastoral más dinámica y eficaz, para lo cual es necesario generar un clima de confianza, para poder seguir avanzando. Sin él, esta reunión y las que sigan no tendrán razón de ser.

 

Es fundamental hacer realidad la comunicación entre la Arquidiócesis, las vicarías, los Decanatos y las parroquias, para que estemos en una misma frecuencia y canal en la definición de nuestras acciones pastorales.

 

Asimismo, se requiere de un mayor uso de los medios de comunicación para transmitir el Mensaje del Reino de Dios a la mayoría de las personas que habitan esta Ciudad de México, aunque deben darse pasos firmes y adecuados para que esta tarea sea realizada por profesionales en la materia y enriquecida por nuestras propias experiencias de fe.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Vamos a invitar al secretario o secretaria del segundo grupo de los laicos, del número 6 al 1O.

 

SECRETARIA DEL GRUPO DE LAICOS DEL 6 AL 10: En los grupos del 6 al 10, contemplamos, primero, criterios para la realización de una Pastoral de Conjunto:

 

a) Unificar criterios, métodos y programas e integrar los esfuerzos organizados que ya existen, adecuando estos planes a la realidad, para tener un programa que corresponda a las diferentes necesidades de la Arquidiócesis.

 

b) Asumir nuestra responsabilidad para ser sujetos y no objetos de la evangelización, viviendo plenamente las funciones de cada uno dentro del Cuerpo de Cristo.

 

c) Crear —y en su caso, revitalizar— los Consejos Parroquiales, los Consejos Decanales y Vicariales, para tener una continuidad, a pesar de los constantes cambios de sacerdotes.

 

d) Evaluación sistemática y continua, tanto de los avances del Sínodo como de cualquier otra instrucción pastoral del Arzobispo, incluyendo su difusión adecuada y oportuna.

 

e) Comunicación a todos los niveles de los integrantes de la Iglesia, para tener un trabajo organizado y llegar así a tener resultados concretos, aprovechando todos los medios de comunicación disponibles.

 

En el aspecto de la conversión, que todos los agentes de evangelización tengan una mentalidad de cambio, para que nuestro compromiso bautismal sea auténtico.

 

Que no sólo nos formemos para la acción, sino que la misma acción nos lleve a un proceso de conversión.

 

Que estos procesos de conversión, también nos lleven a la unidad, la caridad y el servicio que distinguen a una Iglesia Misionera.

 

Por último, estar dispuestos a vivir centrados en el amor, perdonar, convivir, compartir, vivir la autoridad como servicio y ser apóstoles.

 

En el último punto, respecto a la formación, que los criterios de formación del Señor Arzobispo se cumplan en todos los niveles, incluidos los CEFALAE's, respecto a doctrina, espiritualidad y apostolado, tomando en cuenta también la apología ética por la dispersión religiosa que se vive actualmente.

 

Ni formación sin espiritualidad, ni espiritualidad sin formación. Y siempre dispuestos a compartir con los demás.

 

La formación debe ser continua y sistemática para todos los agentes de pastoral.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Bien, una vez terminada esta parte del Plenario General, vamos a pasar ahora a las intervenciones libres de todas aquéllas personas que se apuntaron ayer, para poder participar en

este momento.

 

Nada más quería recordarles a todos los que van a intervenir, que cuentan sólo con 3 minutos por intervención. Que a los dos minutos se va a levantar un trapito rojo, para que más o menos se den idea de que ya se les está acabando el tiempo. A los tres minutos se toca la campanita y listo.

 

Vamos a prepararnos para escuchar estas intervenciones libres.

 

Comenzamos con los Presbíteros. Vamos a llamar al Padre José Arturo Mandujano Tinajero, quien tiene la primera intervención.

 

P. JOSÉ ARTURO MANDUJANO TINAJERO: Buenas noches, hermanos.

 

La primera cosa, hablando de uno de los grandes obstáculos para la evangelización, es: dicen por ahí que somos los sacerdotes. Bueno, quizá eso nos lleve a recordar que ciertamente tenemos que aplicar el Sínodo a nosotros también, comenzando por la sectorización y no como dijo alguno, anoche, que ya estaban muchos años en la sectorización, que es otra cosa muy distinta.

 

Creo que valdría la pena hacer una sectorización del clero. Los que por equis o zeta no aceptan la evangelización, no la conocen o no saben nada, hay que ayudarlos y creo que soy optimista en este sentido de que todos estamos dispuestos a vivirla. Y los que han trabajado en esta evangelización, hacer dos grupos, dos sectores para que la vivamos.

 

Tenemos entre los laicos muchos movimientos que han hecho grandes cosas. También que se nos aplique a los sacerdotes. Entonces, son tres puntos.

 

Dice: hay que llevar a los sacerdotes, en primer lugar, al kerigma; segundo, la formación de comunidades eclesiales sacerdotales de base; y tercero, vivir el catecumenado sacerdotal. Creo que esto sería para todos nosotros una base muy grande para aplicar todo el Sínodo en nuestras parroquias y serviría de mucho, para nosotros, sacerdotes, que no nos quedemos estancados sino que vayamos viviendo una conversión todos los días.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Bien. Vamos ahora a pedirle al Padre Guillermo Ortíz Mondragón su intervención.

 

P. GUILLERMO ORTÍZ MONDRAGÓN: Miren, a partir de todo lo que hemos estado escuchando, veo que fundamentalmente necesitamos tener en cuenta, al fondo de todo lo que hemos dicho,dos palabras que me parecen fundamentales: este cuadro dice, "la Iglesia mira a La Trinidad como a su ejemplo supremo".

 

Entonces, la Iglesia que mira a La Trinidad vive dos situaciones: tensión y proceso.

 

¿Qué cosa estoy entendiendo por tensión aquí?

 

Es la atracción de dos fuerzas opuestas. Y aquí podemos tener como los dos polos de esas fuerzas opuestas el "yo" y el "nosotros"; el grupo, la comunidad, la Iglesia particular, la Iglesia universal, la reflexión, la acción, la encarnación, la universalidad, el desprendimiento, el uso adecuado de los medios, el carisma y el ministerio.

 

Es decir, si nosotros no asumimos que estamos bajo esta doble tensión, podemos perder el sentido de la realidad, no comprendernos o no comprender a los demás.

 

El otro aspecto es la vida y ministerio con sentido de proceso. Ya han hablado explícitamente en este momento y, desde ayer, del proceso como un conjunto de diversos, progresivos y continuos

cambios.

 

Estos son naturales, algunos, y otros los provocamos en la persona humana, a lo largo de su evolución constante y dinámica.

 

A diversos niveles. Esto es muy importante: el cambio no es solamente mental, sino también en la conducta, fruto de la interrelación con los diversos elementos.

 

Si no tenemos sentido de proceso, perdemos de vista también la realidad. En el proceso tiene que haber etapas o fases, características deseables en un determinado momento, bajo circunstancias optimales, deseables, para alcanzar el peligro. Es fijarnos más en la etapa o fase que en las personas.

 

La ventaja es que tales etapas o fases son indicativas de un hacia dónde encauzar el proceso personal.

 

Por ejemplo, el Encuentro con Cristo, la integración a la comunidad, la conversión a la comunidad, el amor a los enemigos y el envío de la comunidad como misionero.

 

Podríamos decir, para hablar de un proceso: saber en qué proceso me encuentro, porque no me puedo saltar etapas. Esto se pone: adaptación, el encuentro con el ambiente provoca situación natural de estímulo o de inhibición.

 

Es necesario que nosotros seamos dueños de este proceso de adaptación.

 

Hemos oído mucho la palabra "socialización" a través del contacto con el grupo y la sociedad. Esto ya lo sabemos. Pero esto supone la consolidación o el encauzamiento.

 

Cada uno de nosotros, cada grupo nace con una serie de potencialidades y posibilidades de vida. En la medida en que lo desarrollamos, hacemos una selección necesaria. Entonces, es importante qué identidad vamos logrando, cuál es nuestra finalidad y esto supone diversas etapas en el proceso.

 

Yo considero que estas dos palabras, "tensión" y "proceso", son necesarias a la base de todos nuestros criterios.

 

MODERADOR: Bien. Vamos a pedirle ahora al Padre Sergio Lima, que pase a hacer la intervención.

 

P. SERGIO LIMA: Mi sugerencia es invitar a que cada uno de nosotros, los sacerdotes, laicos, religiosos, religiosas, meditemos el episodio de los discípulos de Emaús, relatado por el evangelista San Lucas, en El capítulo 24, versículos 13 al 17, en el que se nos presenta a Jesús Resucitado, anunciando la buena nueva a sus discípulos y que el Documento de Santo Domingo, en ese discurso o mensaje a los pueblos de América Latina y el Caribe, presentan como un modelo para llevar a cabo la Nueva Evangelización, en los números 12 al 27.

 

Ahí el proceso que se presenta y en donde se nos presentan varios criterios, es el siguiente:

 

Jesús Resucitado sale al encuentro de la humanidad, que camina. Jesús comparte el camino de los hombres, Jesús ilumina con las Escrituras el camino de los hombres. Jesús se da a conocer en la fracción del pan y Jesús es anunciado por los discípulos.

 

Lo interesante aquí es ver cómo Jesús Resucitado se aparece y evangeliza a unos discípulos a quienes ya antes había anunciado la buena nueva. Jesús Resucitado hace la Misión Ad Intra, hacia adentro, hacia los discípulos, para que ellos, a su vez, la lleven hacia afuera Ad Extra, con un nuevo ardor.

 

Nosotros tenemos que ser esos discípulos de Emaús, que de esta Asamblea salgamos con un nuevo entusiasmo y que contagie a todos aquellos hermanos nuestros que están esperando de parte nuestra lo que aquí hemos estado dialogando, para que todos, con ese ardor nuevo, llevemos a cabo esa Misión del Año 2000.

 

MODERADOR: Vamos a invitar ahora al Padre Ángel Hernando Barrusio, para que haga su intervención libre.

 

P. ÁNGEL HERNANDO BARRUSIO: Muy buenas tardes. En los días de la realización del Sínodo, en 1992, el señor Rovalo nos decía, casi ya al final, que no dejáramos morir el espíritu del II Sínodo.

 

Es urgente, para ello, dar a conocer, cada día más, el II Sínodo, a través del ECUCIM, en las 8 Vicarías, Decanatos y Parroquias; a los sacerdotes, a los religiosos, a las religiosas y también a los laicos.

 

Segundo, crear Centros de Formación de agentes misioneros en las 8 Vicarías, coordinados estos Centros por el equipo de la Vicaría de Pastoral Arquidiocesana, con programas sinodales y misioneros de formación básica, intermedia y superior; y también, en la línea de pastoral específico diferenciada, como nos ha pedido el Señor Arzobispo.

 

Tercero, con los agentes misioneros de estos Centros, llevar a cabo el Visiteo, la sectorización y formación de comunidades misioneras parroquiales.

 

Y cuarto, en procesos catecumenales encontrar testimonio, conversión y oración; y en una pastoral de encarnación, misionera y de caridad. Todo unido a la gran Misión del Año 2000 en la Arquidiócesis de México y siempre con la protección y modelo de Santa María de Guadalupe, Estrella de la Evangelización.

 

Buenas tardes.

 

MODERADOR: Vamos a invitar al Padre Juan Fernando Martínez García para su intervención libre.

 

P. JUAN FERNANDO MARTÍINEZ GARCíA: Solamente quiero señalar la pauta para que se pueda tener una evaluación eficaz.

 

Nuestra tarea que estamos realizando en esta Asamblea no es una acción inútil o carente de efecto. Por supuesto que tiene que llegar a unos resultados, si creemos en la verdad actuante de el Evangelio.

 

Esta eficacia evangelizadora, entendida como obtención de resultados, es teologal sacramental. Quiere decir esto que el Reino de Dios se realiza, efectivamente, a través de los signos concretos de la práctica y de la realización de la justicia y el amor a los más necesitados.

 

Por lo tanto, los criterios operativos deben caracterizarse, en primer lugar, por la obtención de resultados significativos que manifiesten el Reino de Dios. No sólo como una utopía que se realizará, sino también como una realidad sacramental, iya!

 

Podemos preguntarnos cómo se realizará el Reino de Dios, aquí y ahora, dentro de la tercera evaluación de nuestro II Sínodo Arquidiocesano.

 

Hay que responder que el Reino de Dios está presente, pero su realización no es exclusiva del cristiano, ni de la Iglesia institucional. En consecuencia, el método o criterios planificadores no consisten en la pretensión de protagonizar el quehacer social, político o ético, sino en descubrir, revelar y manifestar cómo esas tareas, cuando están realizadas en la línea liberadora, son signos de la presencia de Dios.

 

Por lo tanto, los criterios de nuestra Asamblea sobre el planificar dentro de nuestro proyecto pastoral, no consiste en el poder y la prepotencia, sino que deben de estar basados en pasos humildes. Y es precisamente entre los humildes donde se realiza el Reino de Dios, tal como Jesús lo presentó en su mensaje y proyecto de las bienaventuranzas.

 

MODERADOR: Le corresponde ahora al Padre Jesús Sares Villarreal, presentar su intervención.

 

P. JESÚS SARES VILLARREAL: Bueno, pues yo quiero hacerles un pequeño comercial. Como encargado de laicos, me preocupa un poquito la colaboración entre sacerdotes y laicos.

 

En mi muy humilde análisis de la realidad, he descubierto que hay algunas cosas que tenemos que ir cambiando poco a poquito.

 

Tomaba como base el número 16 de Pastores Dabo Vobis, que dice: "El Ministerio del Presbítero está totalmente al servicio de la Iglesia, está para la promoción del ejercicio del sacerdocio común de todo el pueblo de Dios".

 

Eso quiere decir que no estamos al servicio nada más del Altar. Me da la impresión de que uno de los obstáculos que tenemos es el demasiado clericalismo. Aquí, en el documento, la palabra "clero" aparece nada más cuatro veces y la palabra "relación" más de 100. Desde luego: relación con Dios, relación con el Obispo, relación con los demás sacerdotes, pero también relación con los laicos.

 

Entonces, mi propuesta es que colaborando con los laicos podemos tener un mejor panorama de la realidad arquidiocesana. El sacerdocio tiene que ser al servicio de la Iglesia, no nada más del clero. Y servicio significa humildad, significan otras muchas cosas que también tiene el mismo documento.

 

El comercial es ese. Vamos haciendo la luchita por colaborar más con los laicos, vamos haciendo la lucha por darles un poquito más de espacio.

 

Es un poco difícil porque no estamos acostumbrados a salir de la parroquia, pero si no empezamos a colaborar un poquito más, ¿cómo los vamos a conocer?, ¿cómo vamos a tener más trato con ellos?

 

Gracias.

 

MODERADOR: Llamamos al Padre Eduardo Lozano Juárez para su presentación.

 

P. EDUARDO LOZANO JUÁREZ: En orden práctico mi propuesta, más que de criterios.

 

Decía San Pablo a los Filipenses, ante las rivalidades de los agentes de la evangelización inicial: "al fin y al cabo, Cristo es anunciado y esto me alegra y seguirá alegrándome".

 

San Pablo seguramente contaba con métodos de trabajo apostólico, propios de su educación y de su tiempo; pero también con obstáculos y fricciones humanas que no desaparecen de nuestra raza con el paso del tiempo.

 

Quienes hemos sido llamados a ser colaboradores del Evangelio a finales de este siglo y de este milenio, contamos con recursos teóricos y materiales que favorecen el trabajo eclesial, mucho más, sin duda, que en los primeros tiempos de la Iglesia.

 

Aquí, en nuestra Arquidiócesis de México, los hemos aprovechado a diversos niveles y con éxito. Pero seguimos corriendo el riesgo de generalizar tanto las propuestas de acción, que no nos sentimos en un trabajo común y entonces aumentamos el número de los alejados del influjo de aquél que está programando, de aquél que es teólogo, que es teórico, que está en el escritorio.

 

Hemos particularizado en exceso nuestro celo apostólico, que olvidamos criterios arquidiocesanos. Ya se hablaba de la sectorización.

 

Iniciaremos la Gran Misión del Año 2000 y Cristo será anunciado, no obstante limitaciones de todo tipo. Tarea capital y previa a este gran esfuerzo evangelizador es la programación arquidiocesana que, abarcando criterios comunes, deje espacio a las necesidades e iniciativas particulares, evitando acciones pastorales precipitadas.

 

Ya lo veíamos: ayer me llegó la evaluación y hay que entregarla mañana.

 

Como parte de este pueblo, nos hemos caracterizado por resolver situaciones de emergencia. Ahí tenemos a los damnificados del ciclón. Y no nos hemos caracterizado por una proyección realista de nuestro trabajo.

 

No podemos darnos el lujo de la improvisación, de la comunicación ya supuesta, de la ilusión que nos hace creer que habiendo tratado aquí un problema, ya está resuelto en el campo de trabajo.

 

Parte de este programa es la calendarización de las acciones, tanto periódicas como ocasionales, de modo que haya tiempo adecuado para proyectar, realizar y evaluar.

 

El hecho de calendarizar actividades se hace más urgente en cuanto a que somos, cada vez más, quienes trabajamos en esto.

 

Sería conveniente, por ejemplo, que saliéramos de esta Asamblea con agenda programada para las acciones siguientes.

 

En una palabra: démosle al Evangelio ya nuestro celo apostólico —pienso en una máquina de ferrocarril— las vías necesarias para seguir trabajando y que no digamos como San Pablo: "al fin y al cabo", sino "con esto", que es lo mejor.

 

MODERADOR: Finalmente, el último Presbítero que hará su intervención libre, el Padre Roberto René Benítez Jácome.

 

P. ROBERTO RENÉ BENÍTEZ JÁCOME: Es sólo para reafirmar el espacio que debemos dar a los laicos o acaso debemos preguntarnos el espacio que Ellos deben darnos a nosotros, para la pastoral.

 

En el grupo dos, número tres aquí, en esta hoja, opinamos como un criterio:

 

La integración de los laicos en el proceso de la evangelización, de manera real, ya el padre Jesús Sares habló acerca de esto. Yo nada más quería enriquecer este aspecto, nueva experiencia en mi estancia en África, durante los seis años que estuve.

 

La primera experiencia que tuve, como algo enriquecedor, fue que no obstante la misión que se me confió —Koala y Masango, fueron dos misiones— habían estado abandonadas 8 años, de 1975 a 1983, cuando llegué, los catequistas ya me habían programado para ir bautizando en una área bastante amplia de aldeas, que en 10 meses se bautizaron más de 2 mil catecúmenos que requerían de 3 años para el bautismo.

 

Los portugueses, claro, se molestaron con un servidor, porque:"¿cómo es posible que al llegar, ya a bautizar?" Pero es que sencillamente ellos no habían cejado en su trabajo catecumenal con las personas.

 

De manera que: ¿quién fue el misionero ahí? Los laicos.

 

Por eso esa experiencia para mi ha sido muy enriquecedora y se las transmito.

 

La segunda experiencia: ahora aquí, en el Primer Decanato de la Octava Vicaría, en las reuniones regulares de Decanato, siempre los párrocos nos hacemos acompañar de dos o tres laicos en nuestras reuniones regulares. De manera que esa experiencia del Decanato, del espacio que se le da a los laicos, ha sido bastante enriquecedora e invitaría a que eso lo siguiéramos como algo real, que se propone como un criterio para la Pastoral de nuestra Arquidiócesis.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Vamos ahora a las intervenciones de religiosas y religiosos. Vamos a pedir a Sor Bernardita Meraz que pase a su intervención.

 

SOR BERNARDITA MERAZ: Buenas tardes. La idea que yo considero importante, para que los programas, los proyectos, las iniciativas, los procesos, como ya se dijo anteriormente, tengan una incidencia profunda en los destinatarios de toda nuestra Arquidiócesis, es la inculturación que ya se señaló anteriormente. Pero no una inculturación desde lo profundo, es decir, cuidando losvalores humanos, sociales, cósmicos y religiosos de los que todos somos destinatarios y herederos.

 

No pensar en una inculturación que nada más la poseen los los grupos indígenas, sino reconocer que nosotros, como fruto del mestizaje, somos herederos, somos portadores de todo este bagaje tan precioso de toda la historia de nuestros pueblos.

 

Esto es: llegar, como se dice aquí, a las motivaciones más profundas de los destinatarios, del ser humano, así como también de sus necesidades, porque podemos correr un enorme riesgo de organizar proyectos estupendos, con una metodología muy precisa, hasta científica, se puede decir, muy bien comprobada, pero no estamos poniendo la atención en las personas.

 

Creo que de esto, los documentos de la Iglesia, de nuestra misma Arquidiócesis, han puesto muchísimo la atención, pero desgraciadamente, considero que es un aspecto que está entre líneas, pero que en la realidad no lo llevamos a cabo.

 

Nos interesa, por ejemplo, en los retiros —tan sencillo— llevar a cabo todo un programa: desde la bienvenida hasta la oración final, pero muy poco nos interesamos en quiénes son nuestros destinatarios, quiénes participan; de qué zona son ellos, cómo es su contexto, su realidad familiar, social, todo lo que conforma su entorno.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Invitamos a la Hermana Leticia Rodríguez Ramírez que pase.

 

HNA. LETICIA RODRÍGUEZ RAMÍREZ: Buenas tardes. Mi propuesta era el acentuar la unión con Cristo como fuente de la actividad misionera.

 

Creo que para todos nosotros, estos días han sido de un trato con un Cristo Vivo que nos necesita y reclama insistentemente nuestra unión vital con Él. Y nos recuerda en el Evangelio de San Juan: "Si alguien permanece unido a mí, produce mucho fruto. Pero sin mí, no pueden hacer nada".

 

Seguramente que esta composición del lugar —en lo personal para mí lo ha sido— es la de un Cristo sufriente, que a sus amigos nos dice: "Quédate conmigo, que no tengo a nadie que me ayude".

 

Nos lanza una pregunta, una canción que cantan unos jóvenes, que dice: "¿Quién quiere resucitar a este mundo que muere?"

 

Vemos que está en juego el Cuerpo de Cristo y es acuciante su necesidad. Yo encuadraba ahí, mi propuesta, de acentuar una espiritualidad en los seguidores de Cristo, todos nosotros, porque creemos que este sería un criterio que asegure la continuidad de nuestra actividad misionera.

 

Sólo desde una vida escondida con Cristo, como nos dice San Pablo; sólo desde ese trato cercano, cuando los discípulos ponemos el oído en el corazón del Maestro, sólo ahí y desde ahí brota la urgencia misionera, cuando nos dice Pablo: "El Amor de Cristo nos urge".

 

Y lo que dice el Papa Juan Pablo ll en el Mensaje del DOMUND de este año: "Lo que cuenta es que el corazón arda con esa caridad divina. La única que puede transformar en luz, fuego y da nueva vida para todo el nuevo místico. La nueva vida viene de estar unidos a la vida. Sólo entonces haremos discípulos que le den vida a Cristo".

 

Es cierto que los discípulos se hacen, más por admiración que por imposición. Mi experiencia personal es que soy misionera porque hubo mujeres apasionadas que me predicaron el Evangelio. Por eso creo que incidiremos en los jóvenes y en el pueblo de Dios, cuando les presentemos nuestra vida positivamente enamorada de Cristo. Con un enamoramiento que pasa por la Cruz.

 

Entonces, cuando los demás comprueben que Cristo se lleva las mejores horas de nuestro tiempo, que es el dueño de nuestros gustos, nuestras aficiones y que a Él le damos nuestros mejores esfuerzos y sacrificios, entonces nueva vida generará un dinamismo misionero.

 

MODERADOR: Ahora pedimos la presencia, por parte de los religiosos, del Padre Antonio Rivera.

 

P. ANTONIO RIVERA: Mi intervención es sobre los carismas de la vida religiosa. O sea, nuestro serio actuar como religiosos en la Misión de la Ciudad de México.

 

Dice San Pablo, en su Carta a los Corintios, que hay diversidad de carismas, pero el espíritu es el mismo y que a cada uno se le otorga la manifestación del Espíritu para provecho común.

 

Cada comunidad religiosa tiene su propio carisma, que es un don de Dios para la Iglesia.

 

Este don, dice Juan Pablo II, en la Redemptionis donum, corresponde a las diferentes necesidades de la Iglesia y del Mundo en cada momento de la historia. Y a su vez, se prolonga y consolida en la vida de las comunidades religiosas como uno de los elementos duraderos de la vida y del apostolado de la Iglesia.

 

Cada comunidad religiosa ha de poner el carisma, su carisma, al servicio de la Iglesia. Los religiosos —dice el Cardenal Pironnio, en su comentario al Mutue Relationis— deberán ayudar a los Obispos a que sean plenamente pastores y los Obispos deberán ayudar a los religiosos a que vivan con autenticidad su vida consagrada.

 

Este sentido de complementariedad es esencial en la Iglesia. Y más adelante: Es importante subrayar la inserción de los religiosos en la Iglesia particular, desde la fidelidad irrenunciable a su propio carisma.

 

El mejor servicio que un capuchino o una carmelita de clausura pueden ofrecer a su Diócesis, es vivir con alegre fidelidad su vocación específica, asumiendo en su corazón las inquietudes y esperanzas, las realizaciones y proyectos de cada Iglesia particular.

 

Los carismas de la vida religiosa rebasan los límites de la Iglesia local, su horizonte es universal, pero sólo pueden cobrar vida en la Iglesia Local.

 

Cada comunidad local, parroquia, diócesis, tienen necesidades que reclaman el carisma de una o más comunidades. Son estas necesidades el punto de inserción de las comunidades religiosas en la Iglesia Local.

 

Dice la instrucción "Dimensión Contemplativa de la Vida Religiosa": los religiosos y religiosas deben dar testimonio de su pertenencia efectiva y cordial a la familia diocesana y ello no solamente haciéndose disponibles, según su carisma, a las exigencias de la Iglesia Local, sino también ofreciendo su experiencia.

 

Que los y las religiosas —diciéndolo en expresiones del Padre Benjamín Bravo—, dóciles al espíritu de Dios, sepamos reconocer e interpretar los signos de los tiempos en nuestra Arquidiócesis, insertándonos en la vida y en los ambientes de la Ciudad en actitud de servicio para convertirnos y ayudarnos, unos a otros, a cambiar.

 

MODERADOR: Vamos a pasar ahora a las intervenciones libres de los laicos. Pedimos al señor Alejandro Ortíz su intervención.

 

ALEJANDRO ORTÍZ: Sería a partir de tres momentos:

 

1.- Como los criterios básicos, partir de las realidades que interpelan y confronta la Iglesia entera, no solamente a los laicos, sino también a los sacerdotes y religiosos. Pero sobre todo, estar o partir de los más frágiles, necesitados o de las llamadas víctimas que existen en esta Ciudad.

 

Estas realidades económicas, políticas, sociales, culturales, tienen que ser tomadas desde una teología de la encarnación, en donde todos asumamos esta realidad que tenemos, que nos confronta a todos.

 

2.- La promoción de las famosas "Tres Com": compartir, compasión, comunión.

 

Compartir: es no solamente llenar con dulces palabras a los laicos o a nuestros destinatarios, sino solamente formar o proponer acciones que satisfagan esas todavía necesidades banales como son comer, vestir, dormir, casa.

 

Compasión: "Com" con el otro "pasión", dolor. Es ponerse en el dolor del otro. Sentir el dolor, la humillación, la indignación que sienten la mayoría de nuestros hermanos, sobre todo los que viven en las periferias.

 

Eso implica irnos, quitarnos de nuestras posiciones cómodas, tanto laicos como religiosos y sacerdotes y estar con ellos. Así como Jesús estuvo en Galilea, nosotros estar en las periferias.

 

Comunión: "Com" y unión. Implica la unión, exactamente, del otro con el otro. Implica una Iglesia a donde religiosos, sacerdotes, religiosas, laicos y laicas tengamos el mismo nivel de toma de decisiones.

 

3.- Ante estas realidades y ante la promoción de estas tres "Com", tenemos que aterrizar en una pastoral concreta e integral, que asuma la defensa de los derechos humanos, la defensa de la naturaleza, la defensa de la mujer y sobre todo, la defensa de los niños y niñas que están en condiciones muy precarias.

 

Esto tiene que ser a través de una real Iglesia, que es una ecclesia, una convocatoria en donde todos estamos llamados a ser verdaderos seguidores de Jesús.

 

Gracias.

 

MODERADOR: Escuchemos ahora la intervención de Enriqueta Curiel.

 

ENRIQUETA CURIEL: Hace cinco años terminamos el II Sínodo Diocesano, expresando en repetidas ocasiones que fue Gracia de Dios para esta Iglesia.

 

Este maravilloso acontecimiento eclesial ha sido motivo de búsqueda, de reflexión, de estudio y trabajo, en un espíritu de comunión y de corresponsabilidad.

 

Estamos viviendo un proceso, en ocasiones muy lento, muy cuesta arriba, pero al fin y al cabo un proceso.

 

Hoy estamos reunidos en esta III Asamblea Diocesana, discutiendo el proceso pastoral emanado de este Sínodo. Y aunque sea un trabajo incipiente en cuanto a la sectorización y formación de los agentes laicos, así como de las acciones encaminadas a atender la prioridad sinodal, a los alejados y pobres, como exigencia evangélica y a las familias y jóvenes como urgencia pastoral; al reunirnos a evaluar estos trabajos, aunque pequeños, pero al menos puestos ya en el punto de arranque.

 

Considero que es sano valorar los pasos que aunque parecieran insignificantes, los podemos ver y palpar como signo de una Iglesia en marcha y de la presencia fiel del Espíritu de Dios.

 

Ciertamente nos sentimos desafiados por la realidad de esta gran Ciudad. Por eso me pregunto: ¿cómo lograr que los agentes laicos lleguemos a asumir nuestra tarea en el campo específico de la transformación de las realidades temporales en esta Ciudad de México, que en medio de tantos signos de muerte descubrimos también tantos signos de vida?

 

Una mayor organización de la sociedad civil, con toda su fuerza transformadora, así como también un proceso de democratización.

 

Yo todavía percibo entre mis hermanos laicos un divorcio entre la fe y la vida. Importante es recordar lo que decía nuestro Pastor al inicio de esta Asamblea: se necesitan laicos preparados, pero comprometidos.

 

Hoy la Iglesia tiene que recobrar su misión de dar testimonio de la Caridad de Cristo, desempeñando una pastoral social adecuada, que responda a las necesidades de esta gran Ciudad.

 

Que esta no se siga viendo, sobre todo en las parroquias, como algo opcional: se puede o no tener pastoral social. O sea, algo secundario; o se reduzca a lo puramente asistencial.

 

Creo que tenemos este gran reto.

 

Urge también una formación adecuada para los nuevos sacerdotes de esta Arquidiócesis, que sean capaces de responder a las exigencias de una pastoral verdaderamente misionera, para que estén a la altura que los tiempos requieren.

 

Muchas gracias.

 

MODERADOR: Ahora pedimos la presencia de María Zazueta, para su intervención.

 

DULCE MARÍA ZAZUETA DE MARTíNEZ GAMA: Muy buenas tardes. Mi nombre es Dulce María Zazueta de Martínez Gama. Mi esposo Valentín y yo colaboramos con el equipo de Pastoral Familiar, aquí, en la Arquidiócesis.

 

En espíritu postsinodal, es importante resaltar la necesidad de que por criterio de eficacia y en vista a la misión de fe de la Iglesia Católica, en la Arquidiócesis se ejercite la comunión y la corresponsabilidad entre el Arzobispo y los laicos.

 

Que se permeé la apertura católica a los carismas de fidelidad, a la Iglesia de Cristo, a través de la fidelidad a Su Santidad Juan Pablo II.

 

Al considerar esta época actual, necesitada de misión, de evangelización, de reintegración de hombres y mujeres bautizados pero alejados, es indispensable establecer una buena comunicación del mensaje a través de modernos métodos de la tecnología avanzada, por supuesto; pero sobre todo, en la claridad, en la transparencia, en la fidelidad entre el emisor y el receptor.

 

El mensaje es el Evangelio, el mismo Cristo.

 

En nuestra III Asamblea Diocesana, el emisor, el que nos convoca hoy es el Señor Arzobispo, que con sus acciones, con sus iniciativas, con sus escritos y su labor pastoral nos muestra el contenido de este mensaje común a todos los presentes, al que hay que concebir como elemento de unidad, estableciendo así la relación constructiva entre los miembros de la Iglesia Católica de México. Disposición que exigen estos tiempos actuales.

 

Esta comunión une así nuestra Iglesia particular de México con la fidelidad al Vicario de Cristo, centro de unidad de toda la Iglesia: Su Santidad Juan Pablo II.

 

Asumiendo todos la corresponsabilidad en las acciones y en las omisiones, podremos algún día, también, compartir los éxitos y los logros que sin duda emanarán de esta Asamblea: de hombres y mujeres que con rectitud de intención nos hemos reunido a evaluar para profundizar.

 

Corresponsabilidad que es colaboración leal, sin interpretaciones desintegradoras, de corazones que saben reconocer la particularidad de los carismas, con los que el Espíritu Santo ha querido enriquecer a esta, nuestra Arquidiócesis.

 

Mil gracias.

 

MODERADOR: Escuchemos ahora la intervención de Georgina Ávila.

 

GEORGINA ÁVILA: Buenas tardes. Voy a ser muy concreta.

 

Este trabajo está elaborado por seis personas que pertenecemos a la Cuarta Vicaría y estas son nuestras propuestas:

 

Uno.- Disposición del Decano y de las autoridades eclesiásticas para aceptar opiniones y decisiones de los laicos, porque en muchas ocasiones las opiniones de los laicos no son tomadas en cuenta.

 

Dos.- Promoción de la Pastoral Social entendida no sólo como entregar despensas y desayunos, sino con la escucha, acompañamiento y solidaridad a ejemplo de Cristo.

 

Tres.- Promoción y apoyo económico para los Centros de Formación. Es decir, no vamos a tomar en cuenta los Sacramentos que se llevan a cabo dentro de las parroquias para tomar un porcentaje, sino que se les puede dar una cuota muy baja a cada laico y si no, entregando becas o medias becas para sostenimiento de este Centro de Formación.

 

Cuatro.- Fraternidad y unidad de objetivos entre los grupos parroquiales, porque falta caridad entre los laicos que conformamos los grupos parroquiales. En muchos de los casos sólo se trabaja para el objetivo del propio movimiento y no para un objetivo común de la parroquia.

 

Cinco.- Que los laicos y sacerdotes demos testimonio, con nuestra palabra y acciones diarias, de que somos discípulos de Cristo.

 

En ocasiones, tanto sacerdotes como laicos ahuyentamos a la gente con nuestras palabras y actitudes.

 

Es todo. Gracias.

 

MODERADOR: Escuchemos ahora la intervención de Javier Villamil.

 

JAVIER VILLAMIL: Señor Obispo, Señores Obispos, Señor Cardenal, Hermanos todos, Hijos de un Mismo Padre:

 

Si el Padre no construye el Edificio, en vano se fatigan los obreros.

 

Hermanos:

 

Nosotros que hemos sido llamados por el Padre, de manera especial, para la construcción del Edificio Sinodal, no olvidemos nunca que es necesario preguntarle al Padre cómo tenemos que construir este Edificio.

 

Como hijos del mismo Padre, es necesario el caminar juntos, de una manera real y clara, dejar a un lado nuestros propios intereses; aprender —como los apóstoles— a caminar los Pasos de Cristo Jesús, pasos de caridad pastoral.

 

Seamos, después de esta Asamblea, mensajeros de buenas noticias en nuestras comunidades. Que el anuncio de la buena nueva y la búsqueda de la instauración del Reino sea de nuestras principales prioridades en cada una de las comunidades a las que pertenecemos.

 

Los apóstoles, continuadores no de su obra sino de la Obra del Padre, se abandonaron en el Espíritu Santo. Él, el mismo Espíritu, fue quien eliminó todo miedo, fatiga, malos entendidos, apatía. Y el mismo Espíritu fue el que permitió a los apóstoles reconocer la autoridad de Pedro; autoridad que no fue por méritos propios, sino por la Gracia del Padre.

 

Hoy la Voz del Padre se hace escuchar en la voz del Obispo y de sus sacerdotes. Es necesario, hermanos, que nos reconozcamos como una sola familia, que sólo tiene una sola cabeza: nuestro Obispo. Y un Cristo reflejado en cada uno de los sacerdotes. Ellos, en cada una de sus comunidades a donde el Padre los envíe, son otro Cristo que obedientes al Padre, anuncian la buena nueva e instauran no su propio reino, sino el Reino que el Padre quiere.

 

Hermanos Laicos:

 

Pidamos al Espíritu nos permita eliminar de nosotros todo miedo, fatiga, malos entendidos, apatías; y como los apóstoles, no seamos de Apolo o de Pablo, sino de Cristo Jesús.

 

Pidamos a la Madre del Silencio que esta historia que estamos gestando, sea historia de salvación para el pueblo de Dios.

 

No olvidemos que aunque nuestros esfuerzos sean mayores, si el Padre no construye el Edificio, en vano se cansan los obreros.

 

MODERADOR: La última intervención, a dúo, será por Felipe Contreras y María Esther Garduño.

 

FELIPE CONTRERAS: Reciban este mensaje, en nombre de Jesús y María. Esto es lo que consideramos nosotros lo que es un criterio, una propuesta y una solución.

 

De acuerdo al Plan de Dios, al Espíritu eclesial, misional y profético, como lo pide la naturaleza misma de la Iglesia, en la aplicación de este III Sínodo debemos tomar en cuenta que aquí lo que importa es lo sencillo y lo elemental.

 

Si nuestra Santa Iglesia nos pide que regresemos a los orígenes de la evangelización; es decir, vivir y transmitir la ley del amor, esto es: Cristo Mismo, tenemos que recordar que si bien es cierto que debemos conocer estar convencidos y comprometidos con los planes de la Arquidiócesis, siguiendo una educación continua tanto de sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos para caminar juntos e impulsar con amor a nuestros hermanos, con testimonio de vida; así tampoco debemos olvidar que contamos para esto con medios eficaces para hacerlo realidad.

 

Estos medios son espirituales y son los siguientes:

 

Primero.- Invocación al Espíritu Santo para que sea nuestro Guía.

 

Segundo.- Oración constante.

 

Tercero.- Participación frecuente de los Sacramentos.

 

Cuarto.- Lectura de La Palabra, a través de libros como, por ejemplo, "Comentarios de San Jerónimo".

 

Quinto.- Pedir la intercesión de María Santísima como Madre, de preferencia mediante el rezo del Santo Rosario.

 

Sexto.- Ayuno, como un medio eficaz de purificación y fortaleza.

 

Séptimo.- Entrega integral y confiada a la Voluntad de Dios.

 

La segunda parte:

 

MARÍA ESTHER GARDUÑO: Esta evangelización que debemos realizar con nuestros hermanos, siempre debemos de hacerla a través de esa luz. Esa Luz es La Verdad, es La Vida, es La Resurrección.

 

Nuestros hermanos no están muertos, están dormidos. Igual que Cristo, tenemos que decirles: "¡levántate!" Esta evangelización nos la dio hoy una niña de 16 años, rebelde; una niña callejera de las casas del Padre Chinchachoma.

 

Ella fue la que nos hizo ver que a través de esa Luz, todo lo que nosotros digamos, si la filtramos a través de Él, va a decir la verdad.

 

Es todo. Gracias.

 

MODERADOR: Bien. Las intervenciones de los laicos se van a entregar en los equipos de trabajo siguientes.

 

Con esto hemos terminado esta parte importante de las presentaciones, de las intervenciones libres. Vamos a pasar a la parte penúltima de nuestra jornada de 3 días que tuvimos, para concluir con la Eucaristía.

 

Se llama: "Las propuestas por grupos representativos".

 

Vamos a organizarnos de la siguiente manera:

 

Vamos a dividirnos por bloques, vamos a trabajar por Vicarías, por organismos diocesanos y religiosos y religiosas.

 

Vamos a estar colocados en los siguientes lugares:

 

En El octavo piso se van a reunir las vicarías 3, 7 y 8. Estas vicarías deciden si hacen un trabajo todos los que están ahí o se subdividen. Pero al final tendrán que presentar las propuestas mancomunadas.

 

Trabajan en cada vicaría y ahí ya deciden si cada vicaría se subdivide, porque algunas vicarías son muy grandes. Es decisión de cada vicaría.

 

En el tercer piso va a estar la vicaría 5 y las organizaciones diocesanas.

 

En el segundo piso se van a encontrar las vicarías 1, 2 y 4.

 

En el lobby la vicaría número 6. Y en el auditorio las religiosas y religiosos.

 

Hay algunos de los aquí presentes que tienen varios cargos, entonces deciden en qué lugar se colocan, cada uno de los respectivos deciden si van a vicaría, si van a organismo diocesano, etcétera.

 

Les van a entregar, si no es que ya los tienen en sus manos, los puntos y la pregunta que se formula. Léanla con cuidado, antes de empezar su trabajo.

 

 

 

INTERVENCIONES LIBRES

 

P. José Arturo Mandujano

 

Síntesis

 

Grandes obstáculos para la evangelización son los sacerdotes que estorban por diversas causas.

 

Se propone la sectorización del clero: los que entienden la evangelización y los que no.

 

Muchos laicos se quejan de esto y sienten la falta de apoyo o aún ataques.

 

Desarrollo

 

  • Razones históricas explican la actitud retrógrada.
  • Nos ha faltado recibir el kerigma y ahora no se entiende la nueva pastoral
  • Se vive una pastoral peligrosa: nos sentimos ya salvados y no hay un progreso en nuestra conversión.
  • Hay que llevar a los sacerdotes: al kerigma. Formación de comunidades de base, sacerdotes de base.
  • Catecumenado sacerdotal (nadie da lo que no tiene).

 

P. Guillermo Ortíz Mondragón

 

Síntesis

 

La pastoral y la vida de la Iglesia en general son diálogo por excelencia. Tensión y proceso son dos palabras que en nuestra vida pastoral podrían, si las asimilamos, facilitar la comprensión de contenidos y proyectos pastorales, de relaciones entre los diversos miembros, del sentido de la vida y acción de los agentes.

 

RP.Ángel Hernando B.

 

Síntesis

 

En el sínodo se nos dijo "que no muera el espíritu del II Sínodo". Es urgente:

 

  • Dar a conocer el II Sínodo, ECUCIM en las ocho vicarías, decanatos y parroquias, a los sacerdotes, religiosos (as) y laicos.
  • Crear centros de formación de agentes (misioneros, en las ocho vicarias, coordinados por el equipo de la Vicaría Pastoral Arquidiocesana, con programas sinodales y misioneros de formación (básica — intermedia — superior y de pastoral específica o diferenciada.
  • Con los   agentes   misioneros,   llevar  a   cabo   el visiteo, sectorización y formación de comunidades misioneras.
  • Procesos catecumenales en constante conversión, oración y encarnación misionera y todo hacia el año 2000 y hacia la gran misión arquidiocesana.

 

P. Juan Fernando Martínez García

 

Síntesis

 

Los criterios operativos se caracterizan por la obtención de resultados significativos que manifiesten el Reino de Dios, no sólo como una utopía que se realizará, sino también como una realidad sacramental, ya.

 

Desarrollo

 

Nuestra tarea no es una acción inútil o carente de afecto. Tiene que llegar a unos resultados si creemos en la verdad actuante del Evangelio. Esta eficacia evangelizadora, entendida como obtención de resultados, es teologal-sacramental. Quiere decir esto que el Reino de Dios se realiza efectivamente a través de los signos concretos de la práctica y de la realización de la justicia y, el amor a los más necesitados.

 

Por lo tanto, los criterios operativos deben caracterizarse, en primer lugar, por la obtención de resultados significativos que manifiesten el Reino de Dios, no sólo como una utopía que se realizará, sino también como una realidad sacramental, ya.

 

¿Cómo se realizará el Reino de Dios aquí y ahora, dentro de la II Evaluación de nuestro II Sínodo Diocesano?

 

Hay que responder que el Reino está presente, pero su realización no es exclusiva del cristiano institucional.

 

En consecuencia, el método o criterios planificadores, no consisten en la pretensión de protagonizar el quehacer social, político o ético, sino en descubrir, revelar y manifestar cómo esas tareas, cuando están realizadas en la línea liberadora, son signos de la presencia del Reino de Dios.

 

Por lo tanto, los criterios que nuestra asamblea debe planificar, dentro de nuestro proyecto pastoral, no consiste en el poder y la potencia, sino que deben estar basados en pasos humildes y es precisamente entre los humildes donde se realiza el Reino de Dios, tal como Jesús lo presentó en su mensaje y proyecto de las bienaventuranzas.

 

P. Jesús Ares Villarreal

 

Síntesis

 

Criterio: nadie da lo que no tiene. Si el sacerdote (término medio) no tiene amor a la evangelización, no va a formar evangelizadores.

 

Propuesta: animar al sacerdote a colaborar más con los movimientos laicales, primero como servicio, a fin de conocer mejor la necesidad de "una nueva evangelización".

 

Desarrollo

 

Siguiendo el espíritu de la "Pastores Dabo Vobis", no. 16: promoción del sacerdocio común de todo el pueblo de Dios, un primer paso sería el "análisis de la realidad" que se puede hacer colaborando con los movimientos laicales (apoyándolos).

 

P. Eduardo Lozano Juárez

 

Síntesis

 

Programación general (programación arquidiocesana) que, abarcando criterios comunes, deja espacio a las necesidades e iniciativas particulares y evite acciones pastorales "al vapor".

 

Calendarización de  las  acciones,  tanto  periódicas  como ocasionales, de modo que haya tiempo adecuado para proyectar, realizar, y evaluar.

 

Desarrollo

 

Mi proyecto de acción es doble y está orientado a la eficacia de nuestro trabajo.

 

Si bien, esta propuesta es elemental en cada trabajo, muchas ocasiones carecemos de criterios meramente arquidiocesanos y de tiempos suficientes y adecuados...

 

Ideales incansables, evasiones de particulares, individualismos... y así como improvisación, precipitaciones en el trabajo deben quedar fuera de nuestra mística de trabajo.

 

P. Roberto René Benítez Jácome

 

Síntesis

 

El espacio que se debe dar a los laicos en nuestras reuniones de decanato para un mejor camino de nuestra Arquidiócesis.

 

Desarrollo

 

Lo que más me llamó la atención fue mi estancia en la misión de Angola, África, fue el que de inmediato mi toma de posesión de la misión de kuale, había que realizar bautismos y primeras comuniones, esto debido al trabajo que los laicos habían realizado durante los 8 años de dicha misión, que había quedado sin misioneros (esto es la idea que puede realizarse en 3 minutos).

 

P. Álvaro Ramos

 

Síntesis

 

Si el sacerdote quiere hacerlo solo, no puede, necesita toda la ayuda posible de Dios y de sus hermanos.

 

La Iglesia es obra divina y los laicos son Iglesia.

 

Desarrollo

 

Por eso: Asumir el proyecto misionero del sínodo diocesano con una actitud misionera de encarnación, de testimonio y de diálogo, para lograr la prioridad sinodal (pobres, alejados, y familia).

 

Concretizándolo, en la profundización espiritual del propio sacerdote, la formación y participación del consejo parroquial de pastoral, para que cada uno en su propio carisma eclesial, en espíritu de caridad, comunión, participación y corresponsabilidad, hagan de la parroquia una comunidad.

 

Para eso, echar a andar los centros de formación de laicos para acciones específicas, para lograr las opciones del Arzobispo para el jubileo del año 2000.

 

P. Pedro Agustín Rivera

 

Síntesis

 

La evangelización requiere de agentes especializados. Entre ellos destacan los seminaristas, futuros sacerdotes.

 

Urge que todos asumamos la tarea de promoción al ministerio sacerdotal.

 

Desarrollo

 

Esta es una propuesta de acción: se requiere tomar en serio y de manera urgente la promoción al ministerio sacerdotal.

 

Todos los carismas en la Iglesia son importantes, pero aquel que hace presente a Cristo tanto en su expresión sacramental, como en la conducción y consolidación de la Iglesia es el sacerdote.

 

Faltan agentes especializados, pero entre todos, el sacerdote. Ojalá todos, en nuestras tareas pastorales asumamos este compromiso.

 

Valoremos a Cristo en su ministerio sacerdotal.

 

P. Jesús Ramos Muñoz

 

Síntesis

 

Necesario siempre incluir en las asambleas diocesanas un análisis coyuntural de nuestra Ciudad de México.

 

Desarrollo

 

Si queremos que nuestra pastoral realmente sea misionera, tiene que estar encarnada, "no es redimido lo que no es asumido".

 

De ahí la necesidad de un análisis de la realidad que nos ayude a descubrir los "signos de los tiempos", la Palabra de Dios acontecida que nos habla y desafía a la evangelización.

 

Esto es indispensable para todo asunto de pastoral, para hacer presente el Reino de Dios al hombre de la gran Ciudad que es el corazón del país y resonancia del acontecer nacional.

 

Es importante para incidir en él, sugiero que se reserve siempre un espacio de este análisis en las asambleas diocesanas.

 

P. Salvador López Mora

 

Síntesis

 

Sínodo - caminar juntos.

Antecedentes:

Síntesis – documentos.

Organización

 

Desarrollo

 

Articular las acciones y carismas heredados por la acción misionera de la iglesia, para dar razón de nuestra fe en base a las prioridades sinodales.

 

Hna. María Bernardita Meraz

 

Síntesis

 

Un criterio importantísimo es la inculturación es decir, conocer, valorar las raíces culturales de otros, destinatarios ya que tenemos riquezas enormes que hay que aprovechar y encarnar desde aquí cualquier proyecto, proceso, dinámica de otra manera, no se dan frutos duraderos ni abundantes de unidad – comunidad - participación . Y en una palabra, no germina la Palabra de Dios, porque no conocemos el terreno donde debemos sembrar.

 

Hna. Leticia Rodríguez Ramírez

 

Síntesis

 

Si el encuentro con Jesucristo, es el dinamismo de donde brota toda acción misionera, creo que falta acentuar la formación espiritual, crear una pastoral de la espiritualidad que incida en los jóvenes.

 

Urge una pastoral universitaria especifica.

 

Hna. María Cecilia Vázquez Tamayo

Síntesis

 

Tener muy en cuenta la presencia de la mujer dentro de nuestra sociedad y más en la Iglesia particular de nuestro Distrito Federal y que cuando envíen cuestionarios o material de estudio se tenga presente esta presencia tan valiosa e importante, ya que es la que responde a cualquier llamado con decisión y responsabilidad.

 

Desarrollo

 

Que como religiosa en las vicarias sean invitadas a colaborar con el vicario de religiosas, ya que es una complementación en el servicio de la iglesia.

 

RP. Antonio Rivera

 

Síntesis

 

Cada comunidad religiosa tiene su propio carisma, dar de Dios a la Iglesia local y universal. Si cada comunidad aporta el propio, la parroquia, decanato, etc., se enriquece. Parte de ese carisma es el horizonte eclesial: realiza la comunidad local.

 

Cada comunidad local tiene necesidades que reclaman el carisma de una o más comunidades. La participación de cada comunidad debe ser en función del propio carisma y en función de la comunidad local.

 

RP. Gerardo Álvarez Villa

 

Síntesis

 

La experiencia que debe motivar nuestra actividad pastoral debe emanar de una contemplación, fascinación del Verbo Encarnado: del Dios - Hombre que se concrete en pasión por Dios y por el hombre en situaciones y necesidades concretas en las parroquias.

 

Desarrollo

 

Conmoverse por  los pobres, jóvenes, familia, alejados moverse con ellos, caminar juntos la historia compartida.

 

Propiciar en mí, no exigir en los demás una actitud de comunión y participación.

 

El   verbo   vino   a comulgar   con   nuestra   historia   y   a participarnos la vida de Dios; la fe exige coherencia, ser fiel cristiano conlleva encarnar, ser Iglesia, ser lo que se dice, transparentar humanismo, solidaridad, organización desde lo pequeño, como la levadura, la sal, el grano de mostaza.

 

La gratitud nos exige paz, unidad, a Dios Padre bueno y ser hombres: hermanos.

 

Tener un ojo en el Evangelio y otro en el pueblo de Dios.

 

INTERVENCIONES LIBRES

LAICOS

 

J. Alejandro Ortíz C.

 

Criterios para cualquier proceso en las Parroquias:

 

  1. Partir de la "cultura" propia del lugar.
  2. Responder a los signos de muerte de la realidad (como son: pobreza, violencia, etc.).
  3. Que se promueva el papel protagónico del laico.
  4. Promover un modelo eclesial de comunión.
  5. Que sea una educación integral, continua.
  • Podrá haber crisis de Sacerdotes, pero nunca existirá crisis de laicos, ya que en ese momento desaparecería la Iglesia.

 

Enriqueta Curiel García

 

Es necesaria la valoración del Proceso Pastoral emanado del II Sínodo Diocesano y manifestar como inquietudes:

 

  1. Formación de los Agentes de pastoral.
  2. La Pastoral Social.
  3. Perfil del Sacerdote para la Pastoral de esta Arquidiócesis.
  • Estamos viviendo un proceso en muchas ocasiones muy lento, muy cuesta arriba, pero al fin y al cabo, un proceso. Quiero manifestar mi alegría por los logros, que aunque pequeños, los vemos y palpamos.

 

Me preocupa: el divorcio entre fe y vida, en esta Ciudad que está viviendo una fuerte organización de la sociedad civil que se expresa en un proceso de democratización.

 

D. María Zazueta

 

Es importante resaltar la necesidad de que el criterio de eficacia sea el ejercicio de la comunión y de la corresponsabilidad.

 

Es indispensable establecer una buena comunicación del "mensaje", a través de los modernos métodos de comunicación.

 

Debemos unirnos alrededor del Señor Arzobispo y sus iniciativas pastorales, estableciendo así la comunión a nivel Iglesia de México.

 

Georgina Ávila, Beatriz Duarte, María Concepción Campos, Juana López, María Luisa Espinoza y José Godínez

 

  1. Disposición del decano y de las autoridades eclesiásticas para aceptar opiniones y decisiones de los laicos.
  2. Promoción de la Pastoral Social.
  3. Promoción y apoyo económico para los centros de formación de laicos.
  4. Fraternidad y unidad de objetivos entre los grupos parroquiales.
  5. Que los laicos y sacerdotes demos testimonio con nuestras palabras y acciones diarias que somos discípulos de Cristo.

 

  • Pastoral  social  no  sólo  asistencial,   sino  con   la  escucha,   acompañamiento  y solidaridad.

 

Falta caridad entre los laicos. Todos los movimientos deben trabajar para un objetivo común de la parroquia.

 

Javier Villamil Calderón

 

"Si el Padre no construye la casa, en vano trabajan los obreros".

 

Como hijos de Dios preguntémosle cómo hay que construir la casa. El Padre mandó a su Hijo para traer el anuncio de la Buena Nueva y para instaurar su Reino. Jesús dejó a los apóstoles como responsables de la continuidad del proyecto del Padre. Hoy la voz del Padre se deja oír en la voz del sacerdote; los laicos son los obreros. Pero "si el Padre no construye la casa en vano trabajan los obreros".

 

Felipe Contreras y Esther Garduño

 

(Apostolado Universal en desagravio a la Divina Justicia por medio de los Sagrados Corazones de Jesús y María).

 

Lo principal que debemos recordar, para que todo resulte de acuerdo con los planes de Dios es:

 

  1. Invocación al Espíritu Santo siempre.
  2. Oración y participación en los Sacramentos.
  3. Ayuno, lectura de la Biblia.
  4. Rosario.
  5. Entregarnos integralmente a la Divina Voluntad.
  6. Intercesión de María Santísima.

 

  • Conocer los planes de  la Arquidiócesis;  seguir una  misma  meta  mediante el compromiso; educación continua de todos los agentes; no olvidar que lo principal es lo espiritual.

 

Cecilia María Valderrama Zaldívar

 

  1. Renovación de estructuras laicales: para que respondan a las necesidades y exigencias de este momento histórico.
  2. Utilización de la tecnología (profesionalismo) y de los medios de comunicación masiva: cine, radio, televisión, prensa, libros.
  3. Planeación, seguimiento y evaluación efectiva.
  4. Formación laical y sacerdotal adecuada para estos tiempos.

 

"Hay estructuras anquilosadas, no se renuevan y sus miembros ya cansados no son dinámicos. Por ello los consejos de laicos y parroquiales deberán funcionar carismáticamente con 7 funciones: comunicación, difusión e imagen de santidad; conocimiento de sus personas; disciplina; provisión económica; crecimiento espiritual; planificación; pastoral de conjunto.

 

La Iglesia, pastores y laicos, deben participar activamente en los medios de comunicación. Implementar organismos especializados en evaluación.

 

Alma Aydeé Rocha Saucén

 

  1. Que se conformen equipos de trabajo a todos los niveles, territoriales y sectoriales (juvenil, familiar, social, etc.).
  2. Que los responsables a nivel parroquial, decanato, sector o Vicaría, de las diferentes pastorales específicas, den su servicio con un compromiso de al menos 3 años.
  3. Que   los   centro  de  formación   incluyan   acciones   misioneras  en   sus  planes, respondiendo a necesidades territoriales o sectoriales (jóvenes, familias, enfermos, etc.).

 

  • El conformar equipos ayuda a dar continuidad. La formación de los laicos es un asunto estratégico, que requiere de una pedagogía experiencial, no sólo teórica, en lo central de la vida eclesial: la misión.

 

Miriam Bannon

 

Quiero hacer notar que el segundo objetivo de esta Asamblea: "Revisar la marcha a la luz de la realidad política, social, económica...'' no se pudo lograr dado el proceso que seguimos de comentar lo evaluado (ayer) y, de dar criterios para la continuidad (hoy). No se presentó la realidad para poder tener un marco de referencia. Tampoco se logró precisar criterios, sino se daban pistas para líneas de acción.

 

Feliza Gutiérrez

 

La preparación y formación integral en los centros ya existentes en comunión con los sacerdotes.

 

José Alonso Tapia Torres

 

  1. Impulsar a los jóvenes y niños, principalmente.
  2. Que se conozcan los centros de formación.

 

Estela Vargas de Hernández

 

Para mí es muy importante estar por primera vez en esta Asamblea. Es necesario que el laico y el sacerdote caminemos juntos para llevar a cabo la misión que Dios nos dio.

 

El sacerdote, al servicio de Dios y de la Iglesia; y la Iglesia al servicio de Dios y de los más necesitados de la Palabra de Dios. El laico está más al contacto con la realidad que vivimos en nuestras comunidades, por eso se necesita el apoyo de nuestros párrocos.

 

Celia Guadalupe Camacho Cruz de Guerrero

 

Que se establezca una verdadera red de comunicación: Vicaría, decanato, parroquias. Trabajar en corresponsabilidad con caridad. Que el decano informe a sus parroquias, a nivel sacerdotes, todo el trabajo sinodal y sus avances; que forme un grupo de laicos concientizados y preparados en los trabajos sinodales, para que salgan a misionar en las parroquias de dicho decanato.

 

Raquel Domínguez

 

En esta III Asamblea Diocesana veo claramente expuestos los fines concretos del "caminar juntos" (año 2000). Mas, hasta ahora, para los laicos era confuso. Necesitamos escuchar repetidamente para asimilar. Ahora, ¿cuál es la meta para aceptar el compromiso?

 

María Luisa Huesca

 

Para poder dar continuidad al caminar de nuestra Arquidiócesis debe haber:

 

  1. Una diaria conversión personal.
  2. Una integración entre laicos y sacerdotes para unificar los trabajos pastorales e ir todos hacia el mismo fin: construir el Reino de Dios. Preocupados por el desarrollo integral del hombre.

 

  • Aumentar nuestro amor a Cristo, para tener la disponibilidad y humildad de aceptar trabajar en unidad con nuestro Arzobispo. Nos haremos arcilla suave en manos del alfarero Jesús.

 

A. Beatriz Rodríguez Escamilla

 

Propuesta de formación de equipos eclesiales a nivel decanato, en coordinación con su respectiva Vicaría, para impulsar, acompañar, apoyar y dar seguimiento al desarrollo de una pastoral de conjunto a nivel parroquial, decanal y vicarial de acuerdo al espíritu misionero retomado por el II Sínodo Diocesano.

 

  • Muchos de nosotros estamos preocupados porque desde hace varios años el trabajo no ha fructificado adecuadamente, ni con la calidad urgente que se requiere. Las causas son diversas: nuestros pastores alejados de la realidad; la tradicional desconfianza a los laicos y su "utilización" para múltiples tareas alejadas de la evangelización; actividades eclesiales concentradas en el culto; falta apoyo económico para la pastoral.

 

Bienaventurados los que creen sin haber visto. Esto es posible, ¡hagámoslo!

 

Jaime Uribe Domínguez

 

Debido a que los destinatarios prioritarios están comprendidos en la familia, darle el mayor énfasis a la catequesis de los padres de familia, al mismo tiempo que a los niños. Para que así se implemente la Iglesia doméstica real.

 

Esta propuesta hará cambiar nuestra sociedad a fondo.

 

María del Rocío González Ocaña

 

Criterios:

 

  1. Unificación de programas.
  2. Educación continua integral para la misión: sacerdotes y laicos comprometidos.
  3. Compromiso y responsabilidad.

 

Ivonne Lorena Mijares Aguilar

 

A lo largo de mi trabajo como laico he descubierto, con tristeza, la falta de sensibilización de los sacerdotes. En la mayoría se percibe apatía. Considero que nunca tendremos una comunidad comprometida si:

 

  1. Hay ignorancia, no sólo de conocimientos científicos o culturales, me refiero a la ignorancia de Dios. No podemos trabajar con un pueblo que ignora lo más importante: la misión a la que Dios lo llamó, el amor.
  2. No hay predicación con el ejemplo. La comunidad se concentra alrededor del pastor que sirve, orienta y se preocupa por su gente. Alrededor de los "otros" pastores sólo se reúne la desorganización, la división, la falta de compromiso y el rencor.

 

Evangelina García de Urías

 

Evangelizarnos y evangelizar partiendo de la oración e insertarnos en el mundo en que vivimos.

 

Los jóvenes exigen de la Iglesia tiempos fuertes comunitarios, como retiros, jornadas, experiencia sacramental y descubrimiento de la Palabra de Dios.

 

Gregorio A. Barragán Sánchez

 

Unidad y diálogo:

 

  1. La Iglesia está abierta y actualizada (Pablo VI).
  2. Prueba: la oportunidad de diálogo el día de hoy al rehacer las conclusiones de los laicos correspondientes al primer día de trabajo.
  3. Los laicos somos la fuerza, pero no la experiencia de 2000 años de la Iglesia.

 

  • Los laicos debemos estar unidos y no sólo buscar la promoción personal. Yo soy joven, soy la voz de por lo menos 100 más, que estamos dispuestos, si fuere necesario, a "dar la vida" para lograr una verdadera unidad. Sólo queremos crecer en el amor, fe, esperanza y caridad, ya que pensamos que también el ser laico es una vocación divina. "Si el servicio no es una vocación divina, ¿cuál sí la es?"

 

Fernando Otáñez González

 

  1. Mayor comunicación entre  laicos y sacerdotes,  y entre  los decanatos  mayor comunicación en las diferentes pastorales.
  2. Vigilar la eficacia de los encargados de la comunicación.
  3. Nombrar obispos para cada Vicaría o renovar Vicarios y Provicarios Episcopales para dar continuidad al II Sínodo.
  4. Que los decanos cumplan con sus funciones.
  5. Plan Pastoral para el CEFALAE que ayude a unificar.
  6. Formación de sacerdotes con más espíritu misionero, de servicio a la comunidad y capacidad para trabajar en equipo.
  7. Dar testimonio de unidad entre los mismos presbíteros diocesanos.

 

  • Trabajemos como comunidad, dando testimonio de familia. El párroco que trabaje con sus dos brazos, derecho e izquierdo, religioso y laico.

 

Alfredo y Sarita Laborie

 

Todos en comunión: presbíteros, religiosas, religiosos, laicos. En continua comunicación, en comprensión, en armonía, en caridad. Dar testimonio y servir con alegría hasta que el Señor nos lo permita.

 

Vicente Martínez Vázquez

 

Se hace necesario que la jerarquía edite un "tratado o instructivo" sobre diferentes elementos básicos: principios, propósitos, sistemas, procedimientos, metas a corto y a largo plazo hacia la realización de lo que el Sínodo se propuso.

 

Este "tratado o instructivo" es diferente al conocimiento del Sínodo y del Plan Pastoral. Traería como consecuencia: ideas claras, métodos precisos, avance más rápido y colaboración bien entendida. Es evidente la desorientación generalizada, la falta de consenso; y, esto se traduce en desaliento y ahogo de entusiasmos.

 

Olguita Chazara Solís Viuda de Sánchez

 

Llamar también a los demás a una misión. Estar con nuestros sacerdotes, pero también salir y llevar a todos la buena nueva. También los sencillos podemos hacerlo, no nada más los que han estudiado.

 

R. Elizabeth Ramírez Camarillo

 

  1. Procurar una visión de Iglesia universal.
  2. Metodología unificada.
  3. Regresar a las causas del "porqué" el trabajo no está dando el resultado que esperábamos.
  4. En forma específica como jóvenes requerimos: que los sacerdotes entiendan la importancia del trabajo juvenil; que los sacerdotes no sean designados por dedazo y, que no sean removidos cuando apenas empiezan a trabajar.

 

  • Si todos entendiéramos que más allá de ser movimientos,  congregaciones o pastorales específicas, somos Iglesia, sería mucho más fácil entender y aceptar los planes diocesanos.
  • Urge el trabajo misionero hacia los jóvenes que están lejos de la Iglesia.

 

María del Consuelo Rosales Lacio

 

Impulsar un proyecto que permita romper estructuras cerradas y se abran a todos los que ya colaboran, aunque no con los movimientos de la Iglesia. Llevar a cabo una misión ad intra.

 

Juana Puente Hernández

 

Que se tenga atención a los centros de formación y que no se conviertan en "escuelitas", sino que los formandos sean impulsados a que se conviertan y den testimonio de su conversión, siguiendo el proceso evangelizador de la EN., que lleve al laico desde una conversión personal hasta la lucha comprometida del cambio de estructuras; que se dé promoción general en la Arquidiócesis a los centros que sí lo hacen.

 

Juana López Armenta

 

El primer criterio que debe tomarse en cuenta para caminar juntos, es la unidad con organización, coordinación, comunicación de la Iglesia en su totalidad para dar paso a la caridad.

 

  1. Estructurar un plan de conjunto.
  2. Unidad a todos los niveles de la iglesia.

 

Eugenio González

 

Criterios:

 

  1. Es la unificación de programas de la Arquidiócesis.
  2. Educación continua, integral para sacerdotes y laicos comprometidos, para hacerlo extensivo como misión.
  3. Compromiso y responsabilidad.
  4. Comunicación.

 

Esther Durán

 

  1. Encontrar la forma de concientizar a los laicos para realizar nuestra responsabilidad como tales, trabajar en equipos y ayudar a que nos preparen conjuntamente con nuestros sacerdotes, manteniendo una actualización o formación continua.
  2. Como cristianos: laicos, religiosos y sacerdotes, deseemos ser coherentes y mirar nuestro cristianismo como Jesús lo miró y siendo realmente testimonio, porque se sigue viviendo un divorcio entre nuestro ser de cristianos y nuestra vida diaria.

 

Luis R. Morales

 

Participación de la Iglesia en tos grupos de los medios de comunicación.

 

EL sacerdote tome en cuenta a las fuerzas vivas y las organice para interrelacionarlas.

 

Que se utilicen los recursos existentes para lograr una conversión del laico y su seguimiento.

 

Fernando Uribe Calderón

 

Los Laicos debemos cambiar actitud. No nos preguntemos: ¿Qué van a hacer los Párrocos para nuestra labor de evangelización? Sino todo lo contrario: ¿qué vamos a hacer los laicos para favorecer y ayudar a los Párrocos en la labor de evangelización?

 

Es necesario delegar funciones y responsabilidades.

 

María de Lourdes Marquínez M.

 

Tomar a Jesús enviado del Padre, misionero del Padre como nuestro modelo en cada momento de nuestra misión. Para que siendo hijos en el Hijo, construyamos la gran familia de Dios en nuestra Arquidiócesis.

 

Concepción Zarza de Breña

 

  1. Junto con la sectorización se puede realizar el censo parroquial, que es un elemento que le puede servir al sacerdote para ver las necesidades de toda su grey y trabajar con todo su equipo de grupos parroquiales, según su carisma, todo el tiempo que sea necesario.
  2. Aprovechar la experiencia de grupos de apostolado que ya existen (Legión de María) para que únicamente enseñe su experiencia respecto a cómo se evangeliza, cómo se hace la visita a los domicilios en los que se tiene experiencia.

 

Jesús Macedo Bello

 

Caminar juntos entre Jerarquía y Laicos para poder llegar a la disponibilidad, unidad, comunicación y formación para cumplir la misión.

 

Que no haya rechazo entre sacerdote y laico, para bien de la Iglesia. Se necesita conversión de ambos. Que nos tomen en cuenta en todos los planes futuros.

 

Antonio Pelcastra

 

En corresponsabilidad, impartir pedagogía familiar sobre  las  prioridades  sinodales, trabajando con todos los grupos parroquiales, en especial, con los padres de familia. Promover, además de la catequesis, convivios con los distintos agentes y fieles. No olvidar a los jóvenes, promoviéndoles pláticas, dinámicas y actividades culturales. Preocupa que las acciones hacia las escuelas sean mínimas.

 

Margarita, Jesús Macedo y Antonio Peliastre

 

En los centros de formación se deben impartir dos materias fundamentales: Planeación Pastoral y Formación de Equipos de Liturgia.

 

María de los Ángeles González Luna

 

La formación de laicos y la comunicación son las cosas más urgentes. Se debe cuidar que la formación sea programada en horarios accesibles.

 

Reina Carrillo García

 

En cuanto a la formación del agente de pastoral: esta formación debe ser integral, sensibilizando y humanizando al futuro misionero, ya que del modo en que transmite el amor de Dios es como logrará enamorar al hermano más desprotegido y alejado, a la familia en crisis y, al joven desinteresado en el amor de Dios.

 

 

 

PROPUESTAS CONCRETAS

 

PUNTOS A TOMAR EN CUENTA

PARA ELABORAR LAS PROPUESTAS CONCRETAS

 

  • Recordar el objetivo general de esta III Asamblea Diocesana:
  • Evaluar el proceso postsinodal ensu conjunto.
  • Proyectar líneas de acción para dar continuidad al trabajo pastoral.
  • Leer la síntesis de los criterios para la acción, propuestos en los plenarios de ayer.
  • Tomar en cuenta los aportes de las intervenciones libres.

 

Se pide que cada grupo presente la o las propuestas de acción que se juzguen más oportunas para hacer avanzar el Proceso Pastoral de la Arquidiócesis.

 

Se deben dar razones y proponer algunos "cómo" poner en práctica tal propuesta.

 

EUCARISTÍA DE CLAUSURA

 

I. RITOS INICIALES

 

1. Monición Inicial

 

La división entre los cristianos es un escándalo. La existencia de comunidades separadas, de cristianos divididos por cuestiones políticas, económicas, sociales, religiosas... es una herida al Cuerpo de Cristo. Pero la unidad es una utopía; dicho con el lenguaje de los teólogos, es una realidad escatológica. Por eso es verdad que los cristianos debemos luchar siempre contra la división, no conformarnos con ella, reconocer que hay en ella pecado; pero también que siempre estaremos en camino hacia esa unidad, que los conflictos y las divisiones son inevitables, que nunca alcanzaremos la comunión perfecta. Aunque siempre debamos luchar y orar para avanzar hacia ella. La unidad en nuestra Arquidiócesis de México, no es tarea de una época, sino tarea coextensiva con la historia de la Iglesia. No faltan obstáculos ni dificultades, pero es un impulso del Espíritu. Ningún cristiano puede sentirse desinteresado, insolidario. Aunque sepamos que la unidad siempre será imperfecta, que surgirán otras divisiones, será necesario emprender un nuevo camino de búsqueda de comunión en Jesucristo. Iniciamos nuestra Eucaristía cantando juntos la razón de nuestra unidad:

 

2. Canto

 

Pueblo de reyes,

asamblea santa,

pueblo sacerdotal,

pueblo de Dios,

bendice a tu Señor.

 

1. Te cantamos, oh Hijo amado del Padre,

te alabamos, eterna Palabra salida de Dios.

 

2. Te cantamos, oh Hijo de la Virgen María,

te alabamos, oh Cristo nuestro hermano, nuestro Salvador.

 

3. Te cantamos, Mesías esperado por los pobres,

te alabamos, oh Cristo nuestro Rey, de humilde corazón.

 

3. Saludo del Celebrante

 

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

 

4. Acto Penitencial

 

Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

 

Celebrante: En presencia de nuestro Señor Jesucristo, arrepintámonos y confesemos nuestros pecados contra la unidad. Henos aquí, Señor, humillados delante de ti; hemos introducido la división en tu obra de unidad. Al confesar la verdad, hemos sido frecuentemente duros y exclusivos.

 

R/ Señor, ten piedad (Cantado)

 

Celebrante: Hemos olvidado la viga en nuestro ojo, al ver la mota de paja en el ojo ajeno. Hemos ignorado e incluso menospreciado a nuestros hermanos, sobre los que hemos querido triunfar.

 

R/ Cristo, ten piedad (Cantado)

 

Celebrante: Entre nosotros, tus hijos, hemos trazado fronteras de raza o de nación, de cultura o de clase social. Por nuestras divisiones hemos entorpecido el testimonio del amor y la extensión del Evangelio en el mundo.

 

R/ Señor, ten piedad (Cantado)

 

Celebrante: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

5. Oración Colecta

 

Dios nuestro, que quieres que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad, mira la abundancia de tu mies y envíales operarios para que se anuncie el Evangelio a toda creatura; y tu pueblo, congregado por la Palabra que da vida y sostenido con la fuerza de los sacramentos, avance por el camino de la salvación y del amor. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

 

Sentados

 

II. LITURGIA DE LA PALABRA

 

1. Primera Lectura de la carta de San Pablo a los Efesios (Ef 2, 10-18)

 

Hermanos: Acuérdense de que, en otro tiempo, ustedes, gentiles por su carne sin circuncidar, tratados de incircuncisos por quienes a sí mismos se decían circuncisos debido a una operación practicada en la carne, estaban entonces lejos de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y alejados a las alianzas de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo. Ahora, en cambio, están en Cristo Jesús. Ahora, por la sangre de Cristo, están cerca los que antes estaban lejos. Él es nuestra paz. Él ha hecho de los dos pueblos, judíos y gentiles, una sola cosa, derribando con su cuerpo el muro que los separaba: el odio. Él ha abolido la ley con sus mandamientos y reglas, haciendo las paces, para crear en Él un solo hombre nuevo. Reconcilió con Dios a los dos pueblos, uniéndolos en un solo cuerpo mediante la cruz, dando muerte en Él al odio. Palabra de Dios.

 

2. Salmo 127 Será cantado, saboreando en la boca y en el corazón cada palabra.

 

Como brotes de olivo,

en torno a tu mesa, Señor,

así son los hijos de la Iglesia.

 

1. El que teme al señor será feliz, feliz el que sigue su ruta.

 

2. Del trabajo de tus manos comerás, a ti la alegría, el gozo.

 

3. Y tu esposa en medio de tu hogar, será como viña fecunda.

 

4. Como brotes de un olivo reunirás los hijos en torno a tu mesa.

 

5. El Señor bendecirá al hombre fiel como esta abundancia de bienes.

 

6. A los hijos de tus hijos los verás; la gloria al Señor, por los siglos.

 

De pie

 

3. Canto del Aleluya

 

4. Proclamación del Santo Evangelio Según san Juan (Jn 17, 1-26)

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Este es mi mandamiento: Que se amen unos a otros como yo los he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Ustedes son mis amigos, si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a ustedes los llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre se los he dado a conocer. No son ustedes los que me han elegido, soy yo quien los he elegido; y los he destinado para que vayan y den fruto, y su fruto dure. De modo que lo que pidan al Padre en mi nombre, se los dé. Palabra del Señor.

 

5. Homilía

 

6. Oración Litánica

 

Presidente: Demos gracias a Dios por el don de la unidad.

 

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

 

Presidente: Por la sangre preciosa de tu Hijo, por su resurrección de entre los muertos has reconciliado todas las cosas y reúnes en la unidad a tus hijos dispersos.

 

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

 

Presidente: Por Tu Espíritu repartido en abundancia, y por la gracia de la regeneración, quieres que formemos un solo cuerpo para alimentarnos con un solo pan.

 

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

 

Presidente: Te damos gracias, Padre nuestro, por todos los que sufren, oran y trabajan en favor de la unidad.

 

R/ Gloria a Dios por los siglos de los siglos.

 

I. LITURGIA EUCARÍSTICA

 

1. Canto de ofertorio

 

Entre tus manos esta mi vida, Señor;

entre tus manos pongo mi existir.

Hay que morir para vivir,

entre tus manos pongo yo mi ser.

 

Si el grano de trigo no muerte,

si no muere, sólo quedará,

pero si muere, en abundancia dará

un fruto eterno que no morirá.

 

2. Oración sobre las ofrendas

 

Mira, Señor, el rostro de tu ungido, que se entregó a la muerte para salvación de todos y haz que, por mediación suya, tu nombre sea glorificado entre los hombres y en todas las partes de la tierra te sea ofrecido el único y perfecto sacrificio. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

3. PLEGARIA EUCARÍSTICA V/d

 

V. El Señor esté con vosotros.

 

R. Y con tu espíritu.

 

V. Levantemos el corazón.

 

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

 

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

 

R. Es justo y necesario.

 

CP/ Te damos gracias, Padre de bondad, y te glorificamos, Señor, Dios del universo porque no cesas de convocar a hombres de toda raza y cultura, por medio del Evangelio de tu Hijo, y los reúnes en un solo cuerpo, que es la Iglesia.

 

Esta Iglesia, vivificada por tu Espíritu, resplandece como signo de la unidad de todos los hombres, da testimonio de tu amor en el mundo y abre a todos las puertas de la esperanza.

 

De esta forma se convierte en un signo de fidelidad a la alianza, que has sellado con nosotros para siempre.

 

Por ello, Señor, te enaltecen el cielo y la tierra, y también nosotros, unidos a toda la Iglesia, proclamamos el himno de tu gloria:

 

Santo, Santo, Santo es el Señor,

Dios del universo,

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.

 

El sacerdote, con las manos extendidas, dice:

 

CP/ Te glorificamos, Padre santo, porque estás siempre con nosotros en el camino de la vida, sobre todo cuando Cristo, tu Hijo, nos congrega para el banquete pascual de su amor.

 

Como hizo en otro tiempo con los discípulos de Emaús, Él nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

 

Junta las manos y, manteniéndolas extendidas sobre las ofrendas dice:

 

CC/ Te rogamos, pues, Padre todopoderoso, que envíes tu Espíritu sobre este pan y este vino, Junta las manos y traza el signo de la cruz sobre el pan y el cáliz conjuntamente diciendo: de manera que sean para nosotros cuerpo y + Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro.

 

Junta las manos. En las fórmulas que siguen, las palabras del Señor han de pronunciarse con claridad, como lo requiere la naturaleza de éstas.

 

Él mismo, la víspera de su pasión, mientras estaba a la mesa con sus discípulos, Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: tomó el pan, te dio gracias, lo partió y se lo dio, diciendo: Se inclina un poco.

 

“Tomad y comed todos de él,

porque esto es mi Cuerpo,

que será entregado por vosotros”.

 

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión. Después prosigue:

 

Del mismo modo, Toma el cáliz, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue: tomó el cáliz lleno de vino te dio gracias con la plegaria de bendición y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

 

Se inclina un poco

 

“Tomad y bebed todo de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por vosotros y por todos los hombres para el perdón de los pecados. Haced esto en conmemoración mía”.

 

Muestra el cáliz a/ pueblo, lo deposita luego sobre el corporal y lo adora haciendo genuflexión. Luego dice:

 

CP/ Este es el Sacramento de nuestra fe.

 

Después el sacerdote, con las manos extendidas, dice:

 

CC/ Por eso, Padre de bondad, celebramos ahora el memorial de nuestra reconciliación, y proclamamos la obra de tu amor: Cristo, tu Hijo, a través del sufrimiento y de la muerte en cruz, ha resucitado a la vida nueva y ha sido glorificado a tu derecha.

 

Dirige tu mirada, Padre santo, sobre esta ofrenda; es Jesucristo que se ofrece con su Cuerpo y con su Sangre y, por este sacrificio, nos abre el camino hacia ti.

 

Señor, Padre de misericordia, derrama sobre nosotros el Espíritu del amor, el Espíritu de tu Hijo.

 

C1/ Haz que nuestra Iglesia se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre siempre nuevos impulsos de vida; consolida los vínculos de unidad entre los laicos y los pastores de tu Iglesia, entre nuestro Obispo y sus presbíteros y diáconos, entre todos los Obispos y el Papa; que la Iglesia sea, en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz.

 

C2/ Acuérdate también, Padre, de nuestros hermanos que murieron en la paz de Cristo, y de todos los demás difuntos, cuya fe sólo Tú conociste; admítelos a contemplar la luz de tu rostro y llévalos a la plenitud de la vida en la resurrección. Y, cuando termine nuestra peregrinación por este mundo, recíbenos también a nosotros en tu Reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria.

 

En comunión con la Virgen María, madre de Dios, los apóstoles y los mártires, y todos los santos, te invocamos, Padre, y te glorificamos, Junta las manos, por Cristo, Señor nuestro.

 

Toma la patena, con el pan consagrado, y el cáliz y , sosteniéndolos elevados, dice:

 

Por Cristo, con Él y en Él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

 

El pueblo aclama: Amén.

 

Canto de Comunión

 

El Señor es mi pastor,

la vida ha dado por mi;

yo su voz he de escuchar

y suyo siempre seré.

 

Yo soy el buen Pastor:

doy la vida a mis ovejas;

por su nombre yo las llamo

y con gran amor me siguen.

 

Yo no soy el mercenario

que abandona las ovejas

cuando ve venir al lobo

que las mata y las dispersa.

 

Yo conozco mis ovejas

y ellas también me conocen,

como el Padre me conoce

y también conozco al Padre.

 

Tengo otras ovejas lejos

y es preciso que las traiga;

mi llamada escucharán

y se hará sólo un rebaño...

 

IV. RITOS CONCLUSIVOS

 

1. Oración después de la comunión

 

Con el auxilio de este sacramento de salvación eterna, del que acabamos de participar, haz, Señor, que la verdadera fe se extienda por todo el mundo. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

2. Canto: A ti Virgencita

 

A ti, Virgencita, mi Guadalupana,

yo quiero ofrecerte un canto valiente.

Yo quiero decirte lo que tú ya sabes:

porque de nombrarte el alma se inflama.

 

Tu nombre es orgullo y el mundo lo sabe,

eres nuestro orgullo y México es tuyo,

tu guardas la llave.

 

Que viva la reina de los mexicanos,

la que con sus manos sembró rosas bellas

y puso en el cielo millares de estrellas.

 

Yo sé que en el cielo escuchas mi canto

y sé que con celo nos cubre tu manto,

Virgencita chula, eres un encanto.

 

Por Patria nos diste este lindo suelo

y lo bendijiste porque era tu anhelo

tener un santuario cerquita del cielo.

 

Mi Virgen ranchera, mi Virgen morena,

eres nuestra dueña, México es tu tierra

y tú su bandera.

 

Que viva la reina de los mexicanos,

la que con sus manos sembró rosas bellas y

puso en el cielo millares de estrellas.

 

LUNES

 

Celebración de la Palabra

Introducción y objetivo

Presentación de resultados de Evaluación

Trabajo en Grupos

Plenarios Parciales

Oración Final

 

MARTES

 

Oración Inicial

Plenario General

Exposición: Iglesia Misionera

Presentación: "Hacia la Misión del Año 2000"

Trabajo en Grupos

Plenarios Parciales

Oración Final

 

MIÉRCOLES

 

Oración Inicial

Plenario General

Intervenciones Libres

Propuestas por Vicarías y grupos representativos

Eucaristía de Clausura