El
kerigma: 1er Anuncio
Pbro.
Lic. Arturo Barranco
Comisión de Pastoral Misionera

KERIGMA:
COMIENZO DE LA EVANGELIZACIÓN
La
expresión "primer anuncio" resuena en los oídos
de un cristiano con espíritu misionero como gran ideal, como
un programa de Vida, como una vivencia, pues anuncio es comunicación
de la fe.
"En
la compleja realidad de la misión, el primer anuncio kerigmático
tiene una función central e insustituible, porque introduce en
el misterio del amor de Dios, quien lo llama a iniciar una comunicación
personal con él en Cristo y abre la vía para la conversión"
(RMi, 441).
Al
hablar del anuncio este texto da relieve e importancia a la realidad
del kerigma. Palabra que no debería sonar extraña
para el cristiano. Por kerigma se entiende la presentación
de Jesús con sus tres grandes títulos: Salvador, Señor
y Mesías. También se le denomina "proclamación"
en cuanto anuncia la muerte, resurrección y glorificación
de Jesús.
La
evangelización comienza con el kerigma el cual es vida
nueva, experiencia de fe, Buena Noticia y poder del Espíritu.
KERIGMA:
CIMIENTO Y TESORO
El
kerigma es el cimiento de la construcción y debe permanecer
siempre, de lo contrario la "casa se vendrá abajo".
Es el primer encuentro con Cristo y se busca que sea un encuentro vivencial,
de ojos abiertos y corazón palpitante. Es la roca sobre la que
se construye con solidez, a diferencia de la arena que no da seguridad.
Y es lo primero que se coloca. Y el albañil no es otro que el
cristiano con dinamismo misionero.
KERIGMA:
IDENTIFICACIÓN Y TRANSPARENCIA
El
evangelizador debe ser testigo lleno del Espíritu Santo, totalmente
identificado con el mensaje que anuncia. Jesús no anunciaba la
palabra de Dios, Él era la Palabra de Dios. La identificación
con su Padre era plena. Así nosotros debemos incorporarnos a
Cristo, apropiarnos de la vida que Él nos ha dado. Se trata de
que el Pbro. Lic. Arturo Barranco Comisión de Pastoral Misionera
mensaje que tenemos en la cabeza pase al corazón. Es una de las
primeras exigencias que tiene el kerigma para que sea verdadero
anuncio de Jesucristo en la vida del evangelizador.
Al
mismo tiempo, la identificación nos debe llevar a la transparencia.
Transparencia es la propiedad de dejar ver, a través de sí,
algo más. Jesús era transparente. A través de Él
se veía al padre y su amor. "Nadie va al Padre sino por
mí" [Jn 14, 61]. Para evangelizar hay que vivir como personas
de Dios con la transparencia de los santos. Aún más: la
esencia de la misión incluye la transparencia. Transparentar
al amado, de modo que al anunciar a Jesucristo la otra persona lo vea.
KERIGMA:
RUPTURA Y ÉXODO
El
primer anuncio no se puede hacer sin romper los muros. Ante todo el
muro del encerramiento en la propia realidad. Lo realizó Jesús
quien "siendo Dios... se despojó tomando la condición
de servidor" [Flp 2, 6-7]. Tuvo que hacer una especie de éxodo
de la divinidad hacia la humanidad.
Este
éxodo o salida se repite en todo el ministerio de Jesús,
saliendo siempre más allá de las fronteras, rompiendo
el muro del preconcepto, saliendo de los códigos sociales, culturales,
religiosos, escogiendo a aquellos que eran rechazados. Las múltiples
formas de salida representan los múltiples esfuerzos para llegar
a la gran variedad de situaciones donde el Evangelio no ha sido anunciado.
Kerigma:
experiencia comunicada de corazón a corazón
La
persona que se ha encontrado e identificado con Jesús transparenta
vida y rompe fronteras, siente que debe salir de su tierra con Cristo,
salir de su tierra. El kerigma vivido no se puede quedar en lo
oculto. Debe ser ECO comunicado. Por ¡lo, el corazón no
puede permanecer cerrado, sino que debe hablar a todos con el lenguaje
propio del corazón; no es la comunicación de datos, ni
de nociones, ni de doctrinas sino de la experiencia viva dé Jesús
que sale de un corazón destinado directamente a otro corazón.
Porque es ahí en el corazón donde Dios influye en el hombre
12 Cor 4, 6-71, donde habita especialmente, don de derrama en abundancia
su amor [Hch 16, 14].
UN
CUENTO PARA FINALIZAR
Para
concluir tal vez es bueno traer una pequeña historia.
En
una reunión de artistas, un declamador muy famoso deleitaba a
los demás recitando trozos de poetas y dramaturgos maravillosos,
empezando por Pablo Neruda, Shakespeare y otros. Un sacerdote estaba
allí y en un momento de descanso le preguntó si podía
declamar el salmo 23 sobre el pastor. El declamador le respondió:
Claro que puedo y lo voy a declamar pero, como condición, después
de que yo lo declame también usted lo declamará. El sacerdote,
extrañado por la propuesta, aceptó. La declamación
del artista fue preciosa, entusiasta. Una lluvia de aplausos cerraron
su presentación.
Luego
fue el turno del sacerdote. Declamó el mismo salmo 23 sobre el
pastor. Al terminar, no hubo aplausos, sólo un silencio muy grande,
un silencio especial, diríamos espiritual. Tal vez de algún
ojo se escapó una lágrima. Pasados unos instantes el declamador
se levantó y dijo: "Ustedes acaban de presenciar algo muy
grande". Yo declamé el salmo sobre el pastor porque conocía
muy bien las palabras, pero él conocía al pastor.
Hablar,
proclamar, gritar lo que está en nuestro corazón, es el
movimiento de amor que se llama Misión. De ahí la importancia
de comprender la llamada que nos hace la Misión 2000 a vivir
y anunciar el kerigma SE LUZ DE DIOS EN TU CIUDAD.