Visitar Sitio Web de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Logo de MISIÓN PERMANENTE, Arquidiócesis de México

Ir a Índice de CAMINANDO JUNTOS 4



  Google
Vicaría      de Pastoral

Homilía
del Cardenal Norberto Rivera

En la Basílica de Guadalupe
con motivo de la Peregrinación de la Arquidiócesis de México
15 de Enero del 2000

Estamos celebrando el jubileo 2000, inaugurado festivamente en nuestra catedral el día de la Navidad de 1999 y que se extenderá hasta la fiesta de la Epifanía del 2001. Es una invitación extraordinaria a comprender mejor el misterio de la Encarnación. Está dedicado a festejar los 2000 años de la Encarnación del Verbo de Dios que, haciéndose hombre en las entrañas de María Virgen, entró en la historia humana para llevar a los hombres hasta la plenitud, la cual se alcanzará el día de su segunda venida. El Jubileo persigue un Fin bien determinado: "confirmar a los cristianos de hoy en la fe en el Dios revelado en Cristo, sostener la esperanza prolongada en la espera de la Vida eterna, vivificar la caridad comprometida activamente en el servicio a los hermanos".

El año santo jubilar es un tiempo de llamada a la conversión, que no consiste en una serie de cosas por hacer, sino principalmente en vivir un proceso que lleve a separarnos de lo que, en nosotros y en nuestro entorno, es contrario al amor de Dios para que, atraídos por su gracia, entremos en comunión con él, confesando la fe y recibiendo su misericordia.


Año tras año el Cardenal Norberto Rivera preside nuestra peregrinación al Tepeyac
acompañado por el Seminario Conciliar de México

Esta mañana hemos Querido vivir esta experiencia viniendo en peregrinación a postrarnos a las plantas de la Virgen María, Nuestra Señora de Guadalupe, para encontrarnos con su Hijo y aprender de ella cómo inculcar en la ciudad de México la Buena Nueva de la Salvación. Esta peregrinación quiere ser un símbolo de nuestro peregrinar para encontrarnos con Cristo en nuestros hermanos: las familias y los jóvenes, especialmente los más alejados del influjo del evangelio y los más pobres. Es éste un gran desafió que nos compromete a todos a dar a conocer más al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, juntamente con María, Madre del Redentor, pues no se puede amar a quien no se conoce. El Congreso Eucarístico que celebraremos este año en la Arquidiócesis será una gracia especial de Dios que nos ayudará en nuestro caminar misionero. Así glorificaremos a Dios Trino y Uno, origen de la civilización del amor y fuente la Nueva Evangelización.

El arrepentimiento es una vuelta a Dios y el restablecimiento de relaciones anima~ das por amor para con los hermanos; más aquí en la ciudad donde se tienen tantas cosas, pero que muchas veces se carece de lo esencial: el sentido de la dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza de Dios, y de sus derechos fundamentales. Como Arquidiócesis de México hemos de releer la propia historia para descubrir los errores y las faltas cometidas con relación a la coherencia cristiana, a las obras de caridad y a las acciones evangelizadoras. Esta toma de conciencia ha de llevarnos a una renovada pastoral que transforme los agentes, las acciones y las estructuras.

Desde 1992 esta Iglesia particular está poniendo en práctica un Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero que se expresa en una renovada actitud pastoral de encarnación, de testimonio y de diálogo. Este año jubilar marca la etapa intensiva del proceso evangelizador que hemos llamado Misión 2000, cuyo impulso deberá proyectarnos a una pastoral permanentemente misionera. Con este renovado espíritu misionero, nos proponemos llegar a las hermanas y hermanos alejados para anunciarles el amor de Dios Padre, que nos dio a su Hijo Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros; es necesario que cada uno lo acepte como su Señor y Salvador e implore y dé cabida al Espíritu Santo vivificador para que, incorporados a la comunidad eclesial y gozando del auxilio materno de Santa María de Guadalupe, todos nos empeñemos en trabajar por la construcción del reino de Dios en la ciudad de México.

En documento aparte presentaré a toda la comunidad y en especial a los Agentes de Pastoral algunas Orientaciones Programáticas para la Misión 2000, señalando el contexto social y pastoral que en como iglesia particular nos encontramos, las acciones concretas y los enfoques específicos para llevar a cabo dicha Misión. Vayamos tras las huellas de Cristo y tomemos con mucho entusiasmo el compromiso evangelizador. La tarea es grande, los retos muchos y difíciles pero en todo tenemos que poner nuestra confianza en Jesucristo que como Señor de la historia está presente en su Iglesia con la fuerza de su Espíritu.

Ante la petición que una comunidad en proceso de consolidación hace a su Dios de contar con un rey, Yavéh responde por medio de Samuel su profeta, que unge a Saúl como jefe del pueblo de su heredad. Él será su representante y punto de referencia constante en su lucha contra los enemigos. Esta figura sólo era un anuncio del Mesías definitivo, ungido por el Espíritu Santo, el Verbo hecho carne.

El Evangelio presenta a Jesús como el modelo perfecto de misionero. En efecto, enviado por el Padre y con el poder del Espíritu, va en busca de las personas, especialmente de las más alejadas, y les anuncia la Buena Nueva de la Salvación. Llama a todos sin distinción. Lo único que les pide es que se reconozcan pecadores y que se abran con humildad y fe a la acción salvífica del Padre. Jesús se sienta a la mesa de Leví el pecador excluido, junto con todos sus amigos. Es un gesto con el que se afirma que el reino de Dios no excluye a nadie y que supera las barreras de los prejuicios que separan a los hombres. Vemos cómo Jesús, desde el comienzo de su vida misionera buscó personas que lo acompañaran para compartir y continuar su misión. Durante el jubileo se nos recomienda peregrinar, lo que significa ir al encuentro de Dios con espíritu de fe. Significa abrir las puertas al Redentor, que está tocando en la nuestra.


Al término de su homilía en el Tepeyac el Cardenal Norberto
Rivera hizo la plegaria que abajo te presentamos

Santa María de Guadalupe, tú que por más de cuatrocientos años has acompañado a los moradores de estos pueblos de América en su histórico peregrinar, acompaña a tu Querida Arquidiócesis de México en esta nueva etapa, a fin de que pueda cumplir con eficacia la misión que tu Hijo Jesucristo le ha encomendado.

Concédenos la gracia de tener siempre presente que el núcleo vital de la nueva evangelización es el anuncio claro e inequívoco de Jesucristo, es decir, el anuncio de su nombre, de su doctrina, de su vida, de sus promesas y del Reino que Él nos ha conquistado a través de su misterio pascual.

Así nos lo vino a recordar S.S. Juan Pablo II, en esta Basílica, al entregarnos la Exhortación apostólica "Ecclesia in America", que para todos nosotros será como una luz grande que nos seguirá guiando en nuestro peregrinar y en nuestra misión evangelizadora.

Ir a la página anterior  
Ir a la página siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance