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Vicaría      de Pastoral

MISIÓN PARA TODOS

ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y el trabajo evangelizador de la Arquidiócesis de México va adelante: en algunos lugares con viento en popa, en otros con un avance lento. Gracias a Dios parece que es en la mayoría de las parroquias en donde, de un modo y otro, se continúa trabajando en sintonía con el espíritu arquidiocesano, es decir, Caminando Juntos... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y es tiempo de cursos de verano. En el Instituto Cardenal Miranda, en el Instituto Sedes Sapientiae, en la Universidad Pontificia, en el Instituto San Pedro y San Pablo (antiguo CETA), y en cuántos otros centros más se realizan cursos de teología, de pastoral, de historia de la Iglesia, de liturgia, para que puedas seguir avanzando en tu formación como laico, como misionero católico. Para informarte de direcciones y teléfonos, puedes llamar a Catolitel: 5546-1160... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y hemos vivido acontecimientos muy especiales: el Congreso Eucarístico Nacional, la canonización de los nuevos santos mexicanos, el Jubileo de México en el Vaticano, las primeras etapas intensivas de la Misión 2000, etc. ¿Qué nos depara la otra mitad del año? Tendremos la VI Asamblea Diocesana (21-23 de septiembre) que versará sobre la proyección de la Misión 2000, el Encuentro Arquidiocesano de Catequesis (27 de agosto), el Encuentro Nacional de Comunidades Eclesiales de Base (a mediados de octubre), etc. No te quedes atrás... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y cada vez son más los misioneros laicos en la Arquidiócesis de México. Hombres y mujeres, jóvenes y adultos, inclusive niños y niñas que, luego de redescubrir su compromiso bautismal, se han incorporado al trabajo arquidiocesano de la Misión 2000. ¡Debemos ser muchos más! No te quedes fuera... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y en el decanato que corresponde al Centro Histórico (1er Decanato de la IV Vicaría) se ha organizado una jornada de oración por la Misión 2000 que irá desde junio hasta diciembre. La mecánica es sencilla: se le ha asignado una semana de oración a cada templo de dicho decanato; así que durante la segunda mitad del año 2000, los misioneros de todos los rumbos de la capital contaremos con el apoyo espiritual que nazca desde el corazón de la ciudad... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y nos ha llegado propaganda sobre las actividades de la Comisión de Pastoral Juvenil: se organizan retiros, cursos, excursiones, talleres y, otras varias actividades. Conoce programas, horarios, costos y demás en el teléfono 5208-2960, extensión 1301, de lunes a viernes, en horarios de oficina... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y ha sido un bello regalo de Dios el grupo de nuevos presbíteros y diáconos egresados del Seminario Conciliar de México. ¿Asististe a alguna de las ordenaciones? Si la respuesta es afirmativa, ¡felicidades!, ciertamente estás al ritmo de la Arquidiócesis. Si la respuesta es negativa, no te angusties, mejor pídele a Dios que siga suscitando vocaciones según su Corazón y para el próximo año no te las pierdas... ESTAMOS A MITAD DEL AÑO 2000 y la Misión 2000 sigue adelante. ¡No te quedes a la mitad del año 2000!


LA PAJA en el ojo ajeno

Hace poco celebramos el día de la libertad de expresión y me puse a pensar en el micrófono radiofónico, en Internet, en la pantalla de televisión, en la tribuna de los diputados, en el periódico, en el monumento a Beethoven que está en la Alameda, en el teléfono, en la sala de cine, en el anuncio espectacular, en el sonido local del centro comercial, en el expendio de revistas, en el sinfín de merolicos en los vagones del Metro y al salir de la estación Zócalo... hasta que aterricé en la estruendosa "tocada" habitual del sábado por la noche en cualquier lugar vecino a mi hogar. Parecería que tenemos libertad de expresión, pero los múltiples canales que tenemos para decir lo que nos place no siempre nos aseguran el ejercicio de la libertad.

La libertad es mucho más que hacer lo que cada quien quiera. La libertad es un valor, un ideal, una característica humana y divina. Somos libres cuando escogemos en la verdad (Jn 8, 32), cuando elegimos en el respeto y buscando la promoción de los demás (Ef 1, 4); somos libres y damos libertad cuando amamos (Sal 18, 20), somos libres cuando aceptamos el bien aún sin ser nosotros mismos los autores (Lc 9, 49-50), tenemos libertad cuando podemos reintegrarnos al hogar, a la ciudad, a la patria (Lc 8, 39); dejamos de ser libres y de tener libertad cuando se nos desorienta y divide, cuando nos dan a escoger entre alternativas malas y peores, cuando elegimos por miedo, ignorancia o desesperación.

Los medios que tenemos para expresarnos se han utilizado para poner una cloaca de chismes y "argüendes" en la sala familiar y en horarios infantiles, para empalagarnos el oído con promesas de campaña repetidas por sexenios y sexenios, para colocar la más refinada depravación en el auricular, para burlarse de la privacidad y el derecho a la buena fama de terceros, para obligar al otro a mirar, escuchar y atender aunque no quiera. Hemos hecho de los medios de comunicación una cadena y con ella alentamos una nueva esclavitud. Lo peor es que lo hacemos pensando que tenemos libertad.

Antaño se utilizaba el púlpíto para la predicación del Evangelio. Hoy, sacerdotes y laicos hemos de echar mano de los medios de comunicación domésticos o masivos para llegar a propios y extraños. Dios quiera que, como fruto de la renovación que sugiere la Misión 2000, aprendamos a utilizar los medios en favor de la verdadera libertad de expresión, la que nos lleva a la fuente de la Vida y de toda verdad (Ap 21, 6).

Pedro Ortíz


LA VIGA en el propio ojo

La canonización de los veinticinco mártires inicialmente me dijo poco. Soy católico, soy mexicano, estoy lo suficientemente formado en mi fe y sé lo que significa una canonización en términos administrativos, jurídicos y litúrgicos. Es más: me puse a pensar en la cantidad de santos que han sido canonizados por el Papa Juan Pablo II y mi cabeza se quedó en el número, en el resultado.

Fue hasta que tuve ante mis ojos el relato escueto, pero impactante, del modo como murieron estos hombres de fe. El dato se hacía revelación; la información comenzaba a ser transformación. ¿Qué fue lo que llevó a esos hombres a no sucumbir ante la inminencia de la muerte violenta?

Tengo por cierto que no fue un sentimiento patriotero de quien publica sus hazañas para que todos lo aplaudan. Ni fue la terquedad de quien, por amor propio, se aferra a una causa perdida; tampoco fue el fanatismo ciego que desprecia cuanto se queda fuera de su corto horizonte existencial.

Leyendo los relatos del martirio parecería truculenta ficción el que uno de ellos besara la soga con que sería colgado; que otro repartiera sus escasas y religiosas pertenencias entre sus verdugos; que aquél, luego de ser repetidamente levantado y bajado con una soga al cuello, siguiera gritando: "¡Viva Cristo Rey!" en lugar de decir "Viva el supremo gobierno, como se le pedía para perdonarle la vida.

Los mártires me han impresionado. No porque sean mexicanos o porque sean 25. Tampoco por la intercesión (bella, por cierto) que de ellos tendremos ante Dios. Me han calado en lo profundo del corazón porque el suyo estuvo lleno de esperanza. Si. Esa es la clave. Por l esperanza supieron que este mundo pasa y que sólo Dios da sentido a todo, incluso al dolor y a la muerte. Por la esperanza ellos mismos buscaron la libertad religiosa por todos los medios. Por la esperanza predicaron el Evangelio con la palabra, con la acción social (léase caridad) y con su sangre derramada.

Por supuesto que hasta hace unos meses yo no conocía a los 25 mártires mexicanos. De haberlos conocido ya los hubiera venerado en mi interior desde mucho antes de su canonización con una doble actitud: por una parte, con el agradecimiento a Dios que enamoró a estos hombres de fe, y por otra parte, con el anhelo de que también en mi corazón se encienda la esperanza que transformó su vida en donación, su dolor en gloria y su muerte en resurrección

Abel Sánchez

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