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Vicaría      de Pastoral

La Familia que ora
vive en Caridad

Una experiencia parroquial

Ricardo Garduño Cancino

Para el cristiano, la familia se define como el núcleo donde se educa al hombre en la fe, en ella se transmite y se hace vida el Evangelio. El II Sínodo Arquidiocesano ha concluido que la pastoral familiar parroquial tiene muchas limitaciones y difícilmente responde a las necesidades de la familia. Muchas veces los sacerdotes justifican un trabajo familiar en áreas como el catecismo infantil, la pastoral juvenil, la preparación prematrimonial o algunos movimientos de familia, los cuales, la mayoría de las veces, no se involucran realmente en la vida comunitaria de la parroquia.

Ante este descuido de la pastoral familiar y al descubrir los pocos avances en esta prioridad del Sínodo, se ha integrado a la labor formativa de los seminaristas un proyecto de atención apostólica en el área de familia. Una de las experiencias que han generado un efecto agradable y esperanzador ha sido convocar a las familias para orar por la propia familia. Esta iniciativa ha sido promovida por el P. José Alberto Hernández Ibáñez (formador del Seminario), junto con el P. Alberto Márquez Aquino (Vicario de Pastoral), con las familias de la Parroquia de María Madre de la Iglesia (U. H. San Juan de Aragón, 1a Sección), pensando en una proyección a nivel arquidiocesano, pero comenzando por los centros en los que los alumnos de segundo de teología del Seminario realizan su labor apostólica los fines de semana.

La exhortación Ecclesia in America (n. 46) dice que en la familia no puede faltar la práctica de la oración en la que se encuentren unidos los miembros de la familia. Sugiere también fomentar los momentos de la vida espiritual en común: la participación en la Eucaristía y la oración cotidiana en familia. Haciendo caso a este lineamiento, en dicha parroquia, cada domingo en la celebración Eucarística del medio día, se anuncia y cultiva la comunión reunidos como familia de Dios en torno a la mesa de la Palabra y del Pan de Vida, lográndose así la comunión y la oración familiar.

Ante el compromiso eclesial de crear espacios de fe comunitaria donde se viva el Evangelio en dimensión de familia y de familias, para transformar por la fe en Cristo las estructuras, los ambientes y la escala de valores de nuestra sociedad, en la comunidad parroquial de María Madre de la Iglesia se ha dedicado un momento fuerte de oración por las familias frente al Santísimo Sacramento. Después de la celebración Eucarística, congregados en torno al Señor sacramentado, se le adora, se le alaba con cantos, se le da gracias por los beneficios recibidos, se pone en sus manos las realidades familiares y se recibe su bendición. Posteriormente se realiza una breve reflexión sobre la ficha semanas titulada Oración y Caridad, donde se hace una profundización de la Palabra proclamada en la Eucaristía.

Estas iniciativas surgen como una revaloración de la piedad popular como búsqueda de Dios y una implementación de iniciativas pastorales que nos ayuden a tener un encuentro más genuino con Cristo. Nos dice también la Instrucción pastoral sobre la oración cristiana de nuestro Arzobispo Norberto Rivera que en estos tiempos difíciles por los que pasa la institución familiar, es más necesario que nunca fomentar la piedad familiar. Ante este lineamiento, el proyecto de la oración familiar sostenida (en la parroquia ya mencionada) responde fomentando el rezo de un decenario del rosario por la familia, en el momento de adoración, y motivando al compromiso de rezar ese decenario cada día, de ser posible en la propia familia.

Se sugiere a los asistentes ofrecer cada Ave María por un miembro de su familia o por una situación problemática. El segundo de los compromisos es invitar a algún familiar a asistir a la celebración y a la oración del domingo siguiente.

Las familias mantienen las puertas abiertas
a los valores cristianos. Es necesario llegar
a ellas con una presentación valiente del
Evangelio

Otra invitación que se realiza es a participar en un Encuentro Conyugal, como respuesta a una de las líneas de acción sugeridas por el II Sínodo: los párrocos y un equipo de matrimonios aptos y capacitados, promuevan retiros, jornadas de estudio y encuentros de parejas, a fin de ayudar a vivir la autenticidad del matrimonio (ECUCIM 4467). Este Encuentro Conyugal pretende impulsar la formación, el desarrollo, la madurez y la unidad de las familias, de manera que lleguen a ser Iglesia doméstica, formadoras de personas, educadoras en la fe y promotoras del desarrollo en la sociedad.

También se pretende formar, como resultado del Encuentro, un grupo de parejas que en un futuro se conviertan en agentes especializados de la pastoral familiar y comprometidos en su realidad parroquial (ECUCIM 1450), cuyo perfil como agentes sea el especificado en la Orientación acerca de la formación de agentes laicos para acciones específicas (43): fieles al Magisterio de la Iglesia, testigos claros en su propia realidad familiar, capacitados en los campos específicos de la familia y sensibles a la pastoral de conjunto.

Los seminaristas participamos en estas actividades, pero no nos queremos limitar sólo a las familias cristianas más cercanas, sino que queremos acercarnos al conjunto de familias que se hallan en situaciones difíciles o irregulares (ECUCIM 1447). Para esto fomentamos la oración los sábados por la tarde con estas familias, que han sido ubicadas por los agentes de pastoral de los sectores y, motivaremos a recibir el sacramento del matrimonio a las parejas que no lo hayan recibido, procurándoles una buena formación cristiana.

Entre los medios de comunicación que utilizamos está la ficha semanal Oración y Caridad, que es una iniciativa para fomentar las virtudes de la fe, esperanza y caridad en el ambiente de la familia y de la Iglesia. Sin embargo, la tarea fundamental es la de llevar a cabo una intensa Campaña de Oración que nos permita vivir la Caridad. Sigamos pues haciendo oración en familia, porque la familia que reza unida permanece unida, y un mundo que reza es un mundo de paz.

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