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Vicaría      de Pastoral

Te presentamos una síntesis de la Carta Pastoral por la Canonización del Beato

Juan Diego
Cuauhtlatoatzin

que el Sr. Cardenal ha dado a todos los fieles de la Arquidiócesis. Que esta síntesis te sirva como una invitación a profundizar directamente en el documento y en colaboración con otros agentes de pastoral.


Introducción (nn. 1 - 4)


Con espíritu lleno de alegría y de agradecimiento al Padre de nuestro Señor Jesucristo, me dirijo a ustedes, hermanos y hermanas, ya que S.S.Juan Pablo II ha decidido canonizar al Beato Juan Diego Cuauhtlatoatzin.

"Juanito, Juan Dieguitod", será el primer indígena inscrito en el Catálogo de los Santos, el misionero de Jesucristo, vidente y mensajero de María, Madre del verdadero Dios por quien se vive, el Creador de las personas, el Dueño de la cercanía y de la inmediación, el Dueño del cielo, el Dueño de la tierra.

El Papa reconoce la acción del Espíritu divino en la vida de Juan Diego y la propone ante el Pueblo de Dios, para suscitar la acción de gracias y animarnos a participar en la misión que el Padre le encomendó a su Hijo. María de Guadalupe sigue manifestándose como la Madre del amor y de la santa esperanza. Ella le encomendó a Juan Diego llevar su mensaje al obispo Fray Juan de Zumárraga: "Es necesario que tú, personalmente, vayas, ruegues". Ahora cumple la promesa que le hizo: "Mucho lo agradeceré y lo pagaré, que por ello te enriqueceré, te glorificaré". 1

En este nuevo milenio, la canonización del indígena Juan Diego es signo del reinado de Cristo en una persona, puente entre la cultura náhuatl evangelizada, los españoles, y la naciente cultura mestiza.

  I. Itinerario de la Causa


1. Juan Diego y el Acontecimiento (nn. 5 - 34)


La historia de la causa de canonización de Juan Diego está unida a la del Acontecimiento Guadalupano: las apariciones de nuestra Señora de Guadalupe, del 9 al 12 de diciembre de 1531.

1974: En el V Centenario del nacimiento de Juan Diego, algunos católicos mexicanos piden su canonización para proponerlo como ejemplo de laico cristiano.

1990: Juan Pablo II preside en la Basílica de Guadalupe la lectura del Decreto de Beatificación. El Papa comentaba: Juan Diego es un ejemplo para los fieles, pues nos enseña que todos somos llamados por el Señor a la perfección de la santidad… Con seguridad consta el testimonio de un culto peculiar dado sin interrupción a Juan Diego. 2

1998: Se presenta el resultado de la investigación de la Comisión Histórica. Se confirma la verdad del Acontecimiento Guadalupano, y la historicidad del indio Juan Diego. Se publica en "El Encuentro de la Virgen de Guadalupe y Juan Diego".

1999: Juan Pablo II habla de la importancia del mensaje comunicado por el beato Juan Diego, y de la perfecta evangelización de María de Guadalupe.

1990-1994: Se realiza la investigación diocesana acerca de una curación: Juan José Barragán Silva, de 20 años, cayó de una altura de 10 metros y sufrió un impacto con fractura múltiple del hueso craneal y fuertes hematomas. El riesgo de mortalidad instantánea superaba el 80%. Era naturalmente inexplicable que Juan José estuviese vivo y sano. La madre del joven había invocado al Beato Juan Diego. En 2001, los consultores teólogos, los cardenales y los obispos aprobaron el milagro.

2001: El decreto "acerca del milagro" se promulga en el Vaticano ante Juan Pablo II. La tradición centenaria del pueblo de Dios en México, España y el Vaticano es una expresión de fe de algo que realmente aconteció.


2. Oposiciones y problemas (nn. 35 - 37)


Algunos dicen que el Hecho Guadalupano es un mito religioso. Otros lo consideran como un instrumento misionero. Otros más lo tienen por invención de los criollos del siglo XVII. Se habla de la ausencia de fuentes claras en los primeros veinte años, en especial del obispo fray Juan de Zumárraga. Las diversas oposiciones han obligado a revisar la documentación histórica. El R. P. Fidel González Fernández, m.c.c.j., catedrático de las Pontificias Universidades Urbaniana y Gregoriana de Roma, en 1998 presentó el resultado de la investigación, y fue aprobada por unanimidad.


3. Convergencia de las pruebas documentales (nn.38 - 114)


Las obras analizadas afirman, de manera convergente, la historicidad del Acontecimiento Guadalupano. La investigación ha seguido un método crítico-histórico.

Los escritos españoles que mencionan a "Guadalupe" son numerosos a partir de 1548, año de la muerte de Fray Juan de Zumárraga. El silencio del obispo ni prueba ni niega nada. A partir del dominico Fray Alonso de Montúfar, segundo arzobispo de México, el guadalupanismo cobra auge, y desde el siglo XVII es ya un elemento esencial de la conciencia católica mexicana, incluyendo a los mestizos.

El Hecho Guadalupano inspiró movimientos sociales, culturales, religiosos y políticos, que desembocaron en la Independencia. La tradición oral continua y los diversos escritos indígenas, mestizos y españoles, el arte y la arqueología muestran cómo en el Tepeyac comenzó una devoción incontenible de indios, españoles, criollos y mestizos que nadie ha podido frenar. Guadalupe se ha convertido en el punto de llegada y de partida de todos los católicos mexicanos.

Los peritos concluyen: La investigación histórica sigue abierta; pero los datos actuales son suficientes para afirmar con certeza que Guadalupe de México es distinta de la española y que con Juan Diego comienza una nueva historia religiosa en este país.

  II. Juan Diego Preevangelizado


1. Algunos datos biográficos (nn. 45 - 49)


Juan Diego nació hacia 1474 y murió en 1548 en Cuauhtitlán, Tulpetlac. Contrajo matrimonio con María Lucía, y tuvo descendencia. En Tlatelolco funcionaba un centro de evangelización desde 1524. Para 1528 Juan Diego y su esposa solicitaron el Bautismo, al que fueron preparados por Fray Toribio de Benavente, “Motolinía”.


2. La base de valores familiares y sociales (nn. 50 - 55)


Fray Bernardino de Sahagún habla de la educación esmerada, amorosa y severa que recibían los indígenas en la cultura náhuatl. Se les enseñaba a acercarse a Dios, a vivir en paz con todos, a ser prudentes y laboriosos. El Calmécac y el Tepochcalli formaban personas virtuosas, generosas, abiertas a Dios. Podemos deducir que en Juan Diego florecieron las semillas recibidas en su niñez.


3. Su muerte (nn. 56 - 57)


Después de servir a la Señora durante 16 años, Juan Diego murió a la edad de 74 años, en 1548. Fue sepultado en la ermita, igual que su tío Juan Bernardino. El Códice Escalada (1548), descubierto en 1995, es considerado como el acta de defunción de Juan Diego. Al calce, lleva la firma de "Sahún" y el glifo de Antonio Valeriano, como juez. Lo complementa el "Códice de la Universidad" o "Códice de Bartolache". 3

  III. Juan Diego Evangelizador (nn. 58 - 60)

Las culturas náhuatl y española representaban a dos pueblos enfrentados uno contra otro. El Hecho Guadalupano se convirtió en el puente de unión, en eje religioso que dio cohesión e identidad y que desembocó en la formación de la raza mestiza. Juan Diego fue uno de los protagonistas de esta síntesis admirable con Fray Juan de Zumárraga y Juan Bernardino.


1. Un laico contemplativo (nn. 61 - 64)


María sale al encuentro de su elegido. Como Dios en el Antiguo Testamento, la Señora llama por su nombre al escogido. Lo hace con delicadeza indígena teñida de afecto, ternura y reverencia: "… oyó que lo llamaban de arriba del cerrillo, le decían: Juanito, Juan Dieguito". Juan Diego es un hombre contemplativo, disfruta la belleza de un paisaje y de la música. "Oyó cantar sobre el cerrito, como el canto de muchos pájaros finos… sobremanera suaves, deleitosos…Y cuando llegó frente a ella, mucho admiró en qué manera, sobre toda ponderación, aventajaba su perfecta grandeza…"

¡Cómo necesitamos recobrar la capacidad de admiración! El fin último de nuestra vida será la "contemplación del rostro de Dios". Hay que recuperar la dimensión humana de la vida, del encuentro armonioso con el hermano, gozar la belleza de la música, experimentar cómo el amor transforma la realidad, apreciar el fruto del trabajo honesto, valorar el cuidado de la creación.


2. Un laico de fe (nn. 65 - 71)


Juan Diego se alegra y se pone a escuchar con toda atención al estilo indígena. La Señora llama a Juan Diego su pequeñito, su hijo predilecto. Juan Diego le responde con una mezcla de cariño, confianza, admiración y reverencia: "Mi Señora, Reina, Muchachita mía…" 4. Ante el semblante de la Virgen de Guadalupe se ablanda hasta el más recio. Contemplar ese rostro es una invitación a admirar en cada persona la belleza de Dios Padre.

La Virgen dice ser la Madre del "verdaderísimo Dios" ante los españoles y ante los indígenas, sin ofender o desplazar a ninguno. Juan Diego se abre al Evangelio, que transforma su vida y su religiosidad. Hoy las múltiples culturas en la ciudad de México necesitan un eje que les dé sentido y armonía dentro del tejido social: el Evangelio.


3. Puente entre Dios y los hermanos (nn. 72 - 75)


"Edificar un templo" en la mentalidad náhuatl significa construir la nación, la raza. Con el mensaje evangélico de Guadalupe comenzaba una etapa gloriosa de la historia del pueblo náhuatl. El templo es de la Virgen, pero no para ella, sino para gloria del pueblo, que podrá experimentar desde allí los efectos de la presencia de Dios mismo. Y Juan Diego colabora en esto.

El Beato es el mediador entre María y el obispo de México: "Y para realizar lo que pretende mi compasiva mirada misericordiosa, anda al palacio del obispo de México, y le dirás cómo yo te envío, para que le descubras cómo mucho deseo que aquí me provea de una casa, me erija en el llano mi templo; todo lo contarás, cuanto has visto y admirado, y lo que has oído".

Si Guadalupe quiere un "Templo", significa que desea promover la fraternidad entre los moradores de esas tierras. "Porque allí les escucharé su llanto, su tristeza, para remediar, para curar todas sus diferentes penas, sus miserias, sus dolores". 5 En nuestra ciudad donde se están perdiendo tantos valores humanos y sociales en atentados contra la unidad familiar, contra la vida… Necesitamos reconciliarnos unos con otros y todos con Dios. Como hijos de un mismo Padre santificados por el mismo Espíritu y hermanos entre nosotros, gracias a Jesucristo.


4. Un laico de su cultura y de su tiempo (nn. 76 - 81)


María de Guadalupe prepara a su mensajero. Delante del jerarca, Juan Diego aparece obediente, discreto y diligente. Estas virtudes enseñaban los padres a sus hijos: "No hables demasiado… habla, pero cuerdamente". 6

La respuesta del obispo dejó al indio "triste porque no se realizó de inmediato su encargo". Al referir a la Virgen la respuesta de Zumárraga, Juan Diego manifiesta otro rasgo de su personalidad india: Sabiendo que no puede quejarse ante la Señora sin ofenderla, suaviza su informe y disculpa el rechazo del obispo.

Para un indígena, enojarse significaba humillación; mantenerse imperturbable, superioridad; confesarse indigno e inepto era un signo de cortesía, honestidad y educación. Nunca ha sido fácil anunciar el Evangelio. "En el mundo encontrarán dificultades y tendrán que sufrir, pero tengan ánimo, yo he vencido al mundo" (Jn 16, 33).


5. Corresponsabilidad en la evangelización (nn. 82 - 84)


María de Guadalupe manifiesta que la Evangelización de México tiene que ser obra conjunta de españoles y mexicanos. Como laico disponible, Juan Diego cumplirá su misión. La nuestra implica una participación activa para recomponer el tejido social. La restauración es obra del Espíritu, pero El quiere que seamos sus colaboradores. Todos los agentes tenemos que trabajar en comunión, para llevar el Evangelio a los alejados de su influjo, sean familias, jóvenes, pobres, sectores, o ambientes.


6. Observante de sus deberes religiosos (nn. 85 - 87)


Juan Diego no aduce su calidad de embajador de la Señora para faltar a sus deberes dominicales de cristiano. Y de nuevo ante el obispo, se muestra humilde. El tesón por cumplir una encomienda es la actitud de futuros catequistas indígenas que llevarán el mensaje del Evangelio, con riesgo de su propia vida. La conversión de los indios fue apostolado de los mismos indios, infatigables misioneros a partir de lo sucedido en 1531. Como afirma Mendieta: "Eran muy fieles y verdaderos, y en extremo hábiles, que no solamente decían lo que los frailes les mandaban, más aun añadían mucho más". 7 Juan Diego no se descorazonó ante la severidad del obispo, que lo hizo seguir por sus servidores. ¡Cómo ilustran la hermosura de la Iglesia tantos laicos que encuentran tiempo para evangelizar a sus hermanos!


7. Apostó por la caridad (nn. 88 - 92)


La Virgen tranquiliza a Juan Diego. Pero Juan Bernardino, tío de Juan Diego, está enfermo de muerte. Juan Diego atiende primero a su tutor. Cuidar a los enfermos –imágenes de Dios–, era una riqueza del patrimonio cultural indígena. Juan Diego la practica como herencia de raza, madurada ahora por su fe. Juan Bernardino pide un sacerdote. Juan Diego responde a esta urgencia familiar, pero para no herir a la Virgen, toma otro camino. La Virgen le sale al paso y lo trata con gran delicadeza. Juan Diego responde con finura y confianza hasta llamarla cariñosamente: "Mi hija chiquita", "Mi niña del cielo". En ella abandona su congoja al explicarle su proceder.

En sus hechos y en sus palabras, Jesús expresó un amor total a su Padre y un amor incondicional a sus hermanos. Juan Pablo II invita a que la práctica del amor concreto, especialmente hacia los pobres en sentido material, moral o cultural, sea la mística que caracterice nuestra vida cristiana, el estilo de ser Iglesia y la programación pastoral (NM 49.50).


8. ¡No temas! (nn. 93 - 95)


Este apoyo de parte de Dios lo recibieron: Abraham, Isaac, Moisés, Josué, Gedeón, Jeremías, Isaías. Y en el Nuevo Testamento, María de Nazaret, José, los pastores… Jesús se lo dijo a Pedro. La Señora promete a Juan Diego que podrá confiar en ella sin reservas. Juan Pablo II ha asegurado: La esperanza está fundada en la presencia diaria de Cristo: "Y sepan que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin de los tiempos" (Mt 28,20).


9. El hijo cuenta con una madre excepcional (nn. 96 - 98)


María dice a Juan Diego: "¿No estoy yo aquí que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la fuente de tu alegría? ¿No estás en el hueco de mi manto, en el cruce de mis brazos? ¿Tienes necesidad de alguna otra cosa?" 8 María de Guadalupe se compara a una madre mexicana: "cría a sus hijos", "cuida de ellos, para que no les falte nada". Hoy ha cambiado esta dinámica familiar; pero persiste la importancia central de la figura materna. La maternidad de María es espiritual, personal y comunitaria. Viene a consolar, pero también nos pide profundizar en nuestra fe y buscar el progreso de nuestra patria por caminos de justicia y de paz.


10. La fe envuelta en flores (nn. 100 - 104)


Usamos flores para expresar amor. La Reina envía su proyecto evangelizador a través de un puñado de rosas. Juan Diego corta variadas flores, las coloca en su ayate y las lleva a María. Así comenzaba una nueva etapa en la historia del pueblo indígena, la que ya había sido ya inaugurada por la encarnación del Hijo de Dios. Todo misionero debe estar consciente de su dignidad como enviado para anunciar el Evangelio, y de la necesidad de poner su persona entera en manos de Dios, para dar a conocer su amor inmenso.


11. Intercesor de absoluta confianza (nn. 105 - 109)


María indica a Juan Diego qué, a quién, y cómo tiene que hablar. Le enseña a obedecer a Dios y a dar su lugar al obispo. Así Juan Diego podrá ser un referente para sus hermanos evangelizadores. La Madre canoniza a Juan Diego al declararlo su mensajero o embajador de "absoluta confianza". Juan Diego va con la autoridad recibida de la Señora. Las diversas y preciosas flores son la señal para Juan Diego y para Juan de Zumárraga. Ante el clamor contra la corrupción, tenemos que sembrar semillas de esperanza. Un joven sabrá respetar la palabra dada; un servidor público se comprometerá por el bien común; un profesionista responderá a la confianza que se deposite en él: los padres de familia aceptarán colaborar con Dios en el cuidado de la vida de sus hijos.


12. El nuevo rostro de la fraternidad (nn. 110 - 113)


Juan Diego indica al obispo la voluntad de la Señora: que se le edifique un Templo en el lugar donde se daba culto a la Tonantzin, "nuestra Madre".


Las flores son el instrumento para pintar en la tilma la imagen de María. Tilma y flores unen al obispo y al macehual. Juan Diego es el precursor escogido por Dios para que Cristo uniera los dos pueblos:

"…haciendo las paces y reconciliando con Dios a ambos en un solo cuerpo" (Ef 2, 16). En el hoy y aquí de la ciudad de México, obispos y laicos nos descubrimos diversos en nuestra función, pero unidos en la única misión que el Padre encomendó a su amado Hijo: "Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo" (Jn 17, 18).


13. Buen indio, buen cristiano, varón santo (nn.114-120)


Juan Diego se dedicó al servicio de su Señora. "A diario se ocupaba en cosas espirituales y barría el templo. Se postraba delante de la Señora del Cielo y la invocaba con fervor". 9 Se puso también al servicio de la comunidad: Como intercesor ante la Virgen, ya "que cuanto pedía y rogaba… todo se le concedía". Y también como evangelizador.

En el proceso de 1666 se afirmó: "… vivía honesta y recogidamente… era muy buen cristiano y temeroso de Dios…" "varón santo" y "varón santísimo". (16) En el Nican Motepacna se lee: "¡Ojalá que así nosotros le sirvamos (a Dios)… para que también podamos alcanzar los eternos gozos del cielo!». La tradición oral indígena acredita: «Apareció, en el Cerro del Anáhuac: una Mujer con gran importancia más que los mismos Emperadores. Esta Mujer se para frente al Sol, pisa la Luna y se viste con las Estrellas, pero su rostro nos dice que hay alguien mayor que Ella, porque está inclinada en signo de respeto". 10

  IV. Juan Diego y el Desafío para la Misión de los Laicos

Hoy día (nn. 121 - 124)


La misión de los laicos es hacer presentes los criterios del Evangelio en la sociedad. Juan Diego asimiló los valores familiares y culturales de su tiempo, y con el conocimiento del Evangelio descubrió al único "Señor del cerca y del junto", como Padre, Hijo y Espíritu Santo.


1. Compromiso evangelizador (nn. 125 - 128)


Tomar conciencia de la propia identidad y de los valores de cada uno… reconocer la presencia de Dios en la vida y dejarse amar por El. Juan Diego vivió este itinerario por Santa María, Madre del Verdaderísimo Dios por quien vivimos, somos y existimos, Madre compasiva y misericordiosa, Madre del Amor y de la santa esperanza. Los laicos están llamados a participar en la nueva civilización del amor. Su vocación es de servicio: llevar a todos el Evangelio que anuncia y realiza la salvación.


2. El idioma del cristiano en conversión (nn. 129 - 134)


El ser evangelizadores requiere un cambio de actitudes, criterios y conducta para hacer presencia de Cristo misionero. Esto lo lograremos siendo: hondamente contemplativos - ambiciosamente dialogantes — siempre marianos.

En México y en toda América la Evangelización pasa por la mediación de María. Volver a su imagen. Releer nuestra historia a la luz del Acontecimiento Guadalupano, despertará en nosotros el deseo de acercarnos a Juan Diego para aprender de él sus diversas virtudes.


3. Religiosidad popular y Evangelización (nn. 135-138)


Juan Diego va y viene entre la Reina del Cielo, Fray Juan de Zumárraga y Juan Bernardino. Las peregrinaciones de diócesis y parroquias, de obreros, comerciantes, voceros de periódicos, familias, extranjeros, danzantes, son expresiones vivientes de gran fuerza evangelizadora. Este peregrinar constante nos enseña que formamos parte de un pueblo que camina hacia la casa del Padre. Junto a la Morenita siempre encontraremos a su mensajero, como una personalidad que inspira a todos.


4. Aportación de la Iglesia en México para la Iglesia en América (nn. 139 - 145)

El Acontecimiento Guadalupano y Juan Diego tienen un marcado sentido eclesial. Los misioneros españoles asumieron la defensa de los derechos humanos de los conquistados. Guadalupe confirmó esta metodología misionera. El Acontecimiento Guadalupano ha influido también en la consolidación de la Iglesia en toda América. Juan Pablo II llama al Tepeyac: «corazón mariano de América», «camino para la conversión, la comunión y la solidaridad en América» y ha declarado el 12 de diciembre Fiesta de Santa María de Guadalupe obligatoria para todo el Continente.

 
CONCLUSIÓN (nn. 146 - 148)

Vivimos en una etapa difícil de nuestra historia. Necesitamos participar todos para hacer realidad la construcción del «templo» que pidió Santa María de Guadalupe, el templo de nuestra ciudad, de nuestra nación y de otras naciones. Querido Juan Diego, muéstranos dónde quiere la Reina del Cielo que le edifiquemos su templo; en cuál corazón, en cuál alma, en cuál espíritu… Dinos por cuál sendero debemos caminar para llevar a este pueblo delante de María de Guadalupe, para que sean escuchados sus ruegos, sus tristezas, sus llantos. Condúcenos, Juan Diego, a nuestra Madre amorosa y compasiva. Por ti sabemos que Ella nos ha colocado en su corazón, que estamos bajo su sombra y resguardo, que es la fuente de nuestra alegría, que estamos en el hueco de su manto, en el cruce de sus brazos; estamos seguros de que es ella quien nos conduce al verdadero Dios por quien vivimos y somos. Gracias, Juan Diego, varón santo, para felicidad de México, de América y de la Iglesia entera. Amén.
 

   

NOTAS

1 VALERIANO, Antonio, Nican Mopohua, traducción del náhuatl. Ed. Fundación la Peregrinación, México 1998, vv.34-35
2 CONFERENCIA DEL EPISCOPADO MEXICANO, El Acontecimiento Guadalupano Hoy, n. 3
3 ESCALADA SJ, Xavier, Enciclopedia Guadalupana, vol. 5.
4 VALERIANO, Antonio, o.c. v. 12
5 Ibid., v. 32
6 MENDIETA Fr. Jerónimo de, o.c., Lib. 2 c 20, p. 113
7 MENDIETA, o.c. Lib. 3, c. 19, p. 225-226
8 VALERIANO, Antonio, o.c. v. 119
9 IXTLILXOCHITL, Fernando de Alva, Nican Motecpana, p. 305
10 Tradición oral de S. Miguel Zozocalco, Ver., recogida por el P. Ismael Casa en 1995.

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