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Vicaría      de Pastoral

MISIÓN PARA TODOS

BIEN, BIEN, BIEN por las diversas actividades en torno a la canonización del Beato Juan Diego: conciertos, exposiciones, congreso mariológico, obras de teatro, concursos de cantos, recitales, libros y demás publicaciones..., todo esto con el propósito de conocer más a «Juanito, Juan Dieguito», como cariñosamente le llamó la Virgen. De las actividades señaladas algunas ya están en curso, otras en preparación, aquellas más a la venta en librerías católicas... MAL, MAL, MAL por los comentarios y opiniones que fulano y zutano han vertido con ocasión de la visita del Papa México, y que recalcan, malévolamente, que es una injusticia que «se le obligue» a venir, que ya «está muy acabado», que «mejor debería retirarse»..., parecería que se le quiere hacer lo mismo que a tantos ancianos de nuestros rumbos y de todas partes: marginarlos laboral, familiar, cultural, espiritualmente... SI EL PAPA JUAN PABLO ha insistido en su deseo de venir a México es porque él mismo se siente en posibilidades reales de venir, y a menos que haya un obstáculo insalvable, creemos que debe dársele su lugar y que continúe con su actividad como pastor; por otra parte no debemos olvidar que, a fin de cuentas, son los médicos y los asesores y los responsables tales y cuales, quienes deben estar al pendiente de que todo se realice de la mejor manera... Y CON MOTIVO DE LA CANONIZACIÓN no dejes de darte una vuelta por cualquier librería católica, porque los materiales de catequesis, devocionales, promocionales, artísticos, nos ayudarán a vivir momento tan importante en nuestra historia particular; te hacemos la recomendación porque no alcanzaríamos aquí a dar una reseña, siquiera, de lo que se está produciendo al caso... LA INFORMACIÓN DETALLADA de actividades y eventos en torno a la canonización de Juan Diego la puedes tener en los números telefónicos de Papatel (52 08 32 33 y 55 14 38 68): es un servicio que la Arquidiócesis de México ha preparado para la ocasión y ciertamente que continuará luego de que hayamos vivido todos estos acontecimientos... CIERTAMENTE TU FORMACIÓN como catequista, misionero, coordinador de grupo, director de coro, etc., se puede enriquecer con los cursos que se ofrecen en los centros de formación apostólica; los tiempos, programas, niveles y lugares son variados; por ejemplo: el Centro de Investigación y Entrenamiento en Pastoral (CIEP), ofrece cursos de fin de semana, durante los meses de septiembre, octubre y noviembre; pide informes al tel. 5573 29 46... SI ACASO PREFIERES LA ZONA CENTRO por la cercanía de tu hogar o trabajo, el Instituto Sedes Sapientiae tiene seminarios, cursos de verano, y cursos a largo del año; los temas son de catequesis, de pastoral, de teología, de religiosidad popular, de liturgia, de Biblia; los teléfonos a tu disposición son 52 08 49 58, 52 08 29 60 y 52 08 32 00 (pide la extensión 1414)... SI ESTÁS CAPACITADO para estudios superiores (es decir, si tienes la preparatoria terminada), puedes integrarte a los cursos que se dan en la Universidad Pontificia de México; se ubica al sur de la ciudad y es necesario que cuentes con el apoyo de tu párroco así como con el tiempo adecuado para profundizar en los estudios; el número telefónico de la UPM es 55 73 06 00... PERO NO TODO SON ESTUDIOS y libros, también con el canto se puede profundizar en la fe y evangelizar a los demás; para eso te recomendamos el vigésimo séptimo festival de la canción cristiana, organizado por el grupo Adonai, de la parroquia de la Sagrada Familia que está en la colonia Roma, a unos pasos del metro Insurgentes; la final será el sábado 31 de agosto a las 17 hrs... EN NUESTRA ARQUIDIÓCESIS, COMO en cualquier rincón del planeta, hay personas con algún tipo de discapacidad intelectual, y la Comisión de Catequesis está organizando un programa para atender a estos hermanos nuestros que casi siempre descuidamos; es un trabajo que requiere de esfuerzos especiales y de una formación precisa, para esto se están dando cursos que preparan a papás y catequistas de quienes portan algún tipo de discapacidad; tal vez en tu casa o cerca de ti hay alguien que necesita acercarse a Cristo desde su situación de discapacidad... Y VAYA UN SENTIDO APLAUSO para los patrocinadores y colaboradores de dicho servicio; sabemos que la comunidad católica de Chicago está aportando su experiencia y también su ayuda material: ¡Son los excluidos (en este caso discapacitados) quienes nos llevan a otros a la integración, a la fraternidad!... SE ESTÁ PREPARANDO YA la Asamblea Diocesana de este año (la novena en todo el conjunto) y el tema central aprobado por el Sr. Cardenal será La Parroquia, así que hemos de prepararnos a nivel decanal o vicarial, para los resultados reflejen nuestra realidad y propongan caminos a seguir con un impulso renovado... Y MUY ACORDES A tal asamblea diocesana, los señores párrocos se están preparando con una reunión que tendrá lugar en el Seminario Menor; están convocados dos párrocos por decanato para que asistan el viernes 9 de agosto próximo; no dejes de poner tal reunión en las manos de Dios, para que lo que ahí se diga, se celebre, se proyecte y se evalúe, sea de acuerdo a la voluntad de nuestra Padre del cielo...


LA PAJA en el ojo ajeno

A mí no me gusta el fútbol. No obstante, aprendí mucho con la reciente fiebre futbolera.

Un primer punto es el ambiente de fraternidad con que los diversos países se reúnen para competir. Dicen que se han sustituido encuentros bélicos por competencias deportivas. Eso habla bien de nuestra civilización. Otro punto que valoro es la cercanía que han favorecido los medios de comunicación. En otro tiempo yo no hubiera imaginado un enlace transoceánico con la facilidad actual. ¡Cuánto hemos avanzado! Y lo digo no porque sea una novedad, sino porque a mis setenta y tres años sigo maravillado por los adelantos técnicos. Un aprendizaje más: los favoritos (entre otros Argentina y Francia) pronto tuvieron que volver a casa y derrotados. Veo que los proyectos humanos no siempre se cumplen y entonces quedamos frustrados. ¿Estarían preparados los galos y los gauchos para volver cabizbajos y/o paticojos a su respectiva patria?

El último aprendizaje que quiero señalar: la escuadra mexicana avanzó como no lo había hecho, según dicen, en otro campeonato semejante. Eso despertó, otra vez, un apasionado fervor que nos hace olvidar los afanes de todos los días. Pero el gusto no duró tanto y el equipo mexicano perdió ante un rival de historia reciente. Vuelvo a repetir que no me gusta el fútbol y de hecho no vi partido alguno. Pero esto no es obstáculo para que esté enterado de lo que sucede a mi alrededor y, mejor todavía, obtenga algún aprendizaje útil. Me vienen a la mente aquellas palabras de la Biblia en donde se dice que todas las naciones se reunirán en paz. Tengo claro que el fútbol no es cumplimiento profético, pero da gusto que los países puedan competir sin las guerras de antaño. ¡Ah! Y ¿cómo olvidar, ante los que rápido perdieron, el cántico del Magnificat que dice: "destronó a los potentados de sus tronos y exaltó a los humildes y a los pobres"? ¿Cómo olvidar la advertencia de Jesús que nos dijo: "Estén preparados porque no saben ni el día ni la hora"? Estoy muy consciente que la Palabra de Dios no es para aplicarla a estos casos, pero es ella quien me ha enseñado a ser previsor. Por último, y ante la afición fanática de mis compatriotas, me atrevo a interrogarme: ¿Cómo despertar un interés hacia las cosas que duran para siempre? ¿Cómo lograr que en lugar de tanto grito y porra, aparezcan el empeño y la perseverancia, la fidelidad y la honradez, el ahorro y el buen aprovechamiento, el civismo y la educación, el amor al trabajo y el respeto a los demás? A mí no me gusta el fútbol. Pero por ahora me ayudó a reflexionar.

Ceferino Sánchez


LA VIGA en el propio ojo

Yo era un buen candidato para ser testigo de Jehová. Había hecho la primera comunión y nunca más me preocupé por profundizar en mi fe. En la adolescencia mi tiempo y mi atención se iban tras del futbol. Sucedió que un domingo no pude salir a jugar por una lesión y llegó a mi casa la visita de dos personas de traje y portafolio... Su discurso, a mis 19 años, me dejó muy inquieto contra la Iglesia católica y sus ministros. Me llegué a espantar, además, con lo del fin del mundo y los 144 mil elegidos. Mientras estuve convaleciente, seguí recibiendo la visita de aquellos testigos de Jehová y cada vez me entusiasmaba más. El rompimiento vino cuando, estando sano, quise volver a jugar. No me gustó que rechazaran mi afición dominical y que me quisieran meter a su esquema de trabajo proselitista. Quedé inquieto en las cuestiones de mi fe y me acordé que en la Iglesia católica no me prohibían tener, en domingo, mi pasatiempo favorito. Ahí comenzó mi redescubrimiento de la fe. Llegué a ser catequista y organicé a los niños en un equipo; participábamos en torneos infantiles sin descuidar la catequesis. Hoy ya tengo 29 años y sigo jugando futbol.

Pero comparto mi experiencia porque vi que los testigos de Jehová tienen un celo grande por tomar la Biblia y argumentar con ella todo lo que creen. En cambio, como católicos llegamos a preocuparnos muy poco por nuestra formación y damos paso a modas y costumbres que quién sabe de dónde salieron. Como el hecho de vestir la imagen del Niño Dios con los colores de la selección mexicana de futbol. Como aficionado, me entusiasmé con el Mundial de Corea-Japón, sí, pero como católico (y catequista de más de cinco años) me desilusionó ver en la televisión con qué facilidad damos paso a la ocurrencia y deformamos nuestra fe. Yo no creo que la Virgen María le hubiera gustado vestir a Jesús Niño de este o de aquel equipo, ni que Jesucristo deba estar a favor de unos y en contra de otros en cuestiones deportivas.
Me pongo a pensar que todo esto es resultado de un fanatismo (como el de los testigos de Jehová con el fin del mundo), de una ignorancia (como la de quienes no conocemos nuestra fe), o de una emoción enfermiza (como la de quienes nos hicimos la idea de que la selección mexicana ahora sí iba a dar buen resultado).

Me pongo a pensar y concluyo que, si yo no hubiera profundizado en mi fe, ahora estaría vistiendo al Niño Dios de futbolista y al rato, lo vestiría del Beato Juan Diego, y al rato de no sé de qué más.

Me pongo a pensar y concluyo que puedo seguir jugando futbol, ser catequista y ser más realista con el papel de México en los mundiales.

Juan Leal

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