Visitar Sitio Web de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Logo de MISIÓN PERMANENTE, Arquidiócesis de México

Ir a Índice de CAMINANDO JUNTOS 11


  Google
Vicaría      de Pastoral


"Motivar a los agentes —obispos, presbíteros, religiosos, religiosas y laicos— para que, valorando la religiosidad popular como un don de Dios que acrecienta la fe, se esfuercen por dinamizar y purificar las manifestaciones de piedad estimadas por la generalidad de los fieles: las bendiciones de casas, de imágenes y de autos, las procesiones y peregrinaciones, los juramentos y promesas, las plegarias por los difuntos etc., de manera que lleguen a ser medios de auténtica evangelización"
(DG 136).[1]

A propósito de
La Religiosidad popular
en la parroquia

P. Arturo Barranco

El Sr. Cardenal reiteraba con estas palabras, en la VII Asamblea Diocesana, su interés y preocupación para asumir el desafío de la religiosidad popular. Nos remarcaba, también, que debemos ver cómo y dónde se sitúa cada uno ante la religiosidad y piedad popular. Pienso que si tenemos un poco de sensibilidad pastoral debemos poner aquí nuestra atención.

La religiosidad popular está constituida por la vivencia interna de la fe, por la devoción a tales o cuales imágenes y ritos, por la continuación de una tradición heredada de los mayores, etc.; la religiosidad también está conformada por la manifestación externa de la fe, llena de múltiples elementos culturales de la vivencia interior: procesiones, romerías, peregrinaciones, mandas, novenarios, etc... No hay duda que la religiosidad popular refleja una sed de Dios que se expresa de manera sencilla a través de cantos, oraciones, prácticas devocionales y demás actos que identifican a un pueblo con un profundo espíritu religioso. Y todo esto se vive en la parroquia.

Aquí, en la Arquidiócesis de México, vemos que "un elevado número de personas vive su fe y su vinculación a la Iglesia -personal o grupalmente- a través de formas bastante variadas de religiosidad popular" (ECUCIM 2873). Y a diferencia de otras realidades eclesiales, la religiosidad tiene un carácter fuertemente laical, y por eso, entre otras cosas, pone de manifiesto actitudes menos formales e intelectuales en relación con la religión.

También es necesario, por otro lado, que quienes estamos al frente de las parroquias sepamos reconocer los aspectos positivos que nos ayudan para valorar y asumir la religiosidad popular como fuerza evangelizadora; los siguientes son algunos de estos aspectos:

  • El pueblo es siempre el protagonista, y de ahí la identificación que llega a darse entre las devociones del pueblo y el pueblo mismo.

  • La vivencia de la fraternidad a través de las mayordomías; la existencia de las asociaciones dan un marco apropiado a una experiencia que va más allá de los momentos concretos de manifestación religiosa.

  • El sentido de igualdad entre algunos sectores de la población; con frecuencia conviven personas de diferentes rangos sociales sin obstaculizar la convivencia, ni siquiera el normal desarrollo de las actividades propias de cada uno.

  • Actualmente la vida parroquial vive y se nutre de una presencia mayoritaria gracias a la religiosidad popular. Sobretodo con las comunidades parroquiales en las que las devociones de la piedad popular están más arraigadas. En este sentido es grande el esfuerzo que se está haciendo por renovarse, por formarse, por participar en las catequesis de la parroquia...

  • Las procesiones ponen de manifiesto, un testimonio público de fe y de creencia en unos valores que van más allá de los que la sociedad está mostrando. La piedad popular tiene una gran riqueza de signos y de símbolos religiosos, que, para la gente sencilla, tienen una mayor comprensión que los aportados por la misma liturgia. La religiosidad popular expresa una necesidad de salvación que se despliega a todos los niveles, y que afecta tanto a los problemas particulares como a los sociales.

  • Finalmente, la religiosidad del pueblo lleva consigo el desarrollo de la dimensión festiva de la persona. Las fiestas religiosas de los pobres, lejos de resolverse en superficialidades exteriores, responden a sus profundas exigencias y constituyen una celebración rica en símbolos, en fantasía creadora y en teología narrativa... En la fiesta, el pueblo encuentra fuerza para vivir y la capacidad de volver con renovada esperanza a la lucha cotidiana. La fiesta es la expresión de una solidaridad profunda, la recuperación de la conciencia de no estar solos en la lucha y de trabajar por una convivencia humana distinta.

De frente a esta realidad el pueblo que vive la religiosidad y piedad popular debe ser escuchado; y no hay mejor ámbito para está escucha que la parroquia. El pueblo tiene derecho a sentirse protagonista de su modo de creer. Defiende sus símbolos, ritos, expresiones..., pero no siempre el resultado es justo. Aquí los párrocos debemos hacer un serio examen de conciencia pastoral. Recordemos lo que Pablo VI decía al respecto:

"La religiosidad popular, hay que confesarlo, tiene ciertamente sus límites... Pero cuando está bien orientada, sobre todo mediante una pedagogía de evangelización, contiene muchos valores. Refleja una sed de Dios que solamente los pobres y sencillos pueden conocer. Hace capaz de generosidad y sacrificio hasta el heroísmo, cuando se trata de manifestar la fe. Comporta un hondo sentido de los atributos profundos de Dios: la paternidad, la providencia, la presencia amorosa y constante. Engendra actitudes interiores que raramente pueden observarse, en el mismo grado, en quienes no poseen esa religiosidad: paciencia, sentido de la cruz en la vida cotidiana, desapego, aceptación de los demás, devoción. Teniendo en cuenta esos aspectos, la llamamos gustosamente 'piedad popular', es decir, religión del pueblo, más bien que religiosidad" (Evangelii Nuntiandi 48).

Es común que siempre esperamos orientaciones pastorales oficiales al respecto. Creo que con los elementos teológicos que tenemos como presbíteros ya podemos encauzar la vivencia de la religiosidad popular en nuestras parroquias. Y para que no quede margen, la Iglesia, a través de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos, ha dado a conocer el Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia. Principios y orientaciones. La Arquidiócesis de México ha publicado una edición de este directorio, en donde tendremos la oportunidad de profundizar y encontrar cauces para dinamizar, completar y purificar con el Evangelio las expresiones concretas de la religiosidad popular de cada comunidad, buscando la manera de integrarlas en la vida litúrgica, sin atentar contra sus expresiones legítimas; si hubiera que hacer cambios, deberá procederse gradualmente, pero siempre con mucho tacto y esmerada catequesis.[2]

El pueblo cristiano debe ser escuchado. Es hora de que recupere y fortalezca su vocación bautismal, tan debilitada y atrofiada. Entonces se sentirá protagonista en la vida de la comunidad cristiana, recuperará su responsabilidad evangelizadora y misionera (abandonará cántaros y pozos de agua que no sacian) y podrá vivir y expresar toda su capacidad creativa bajo el impulso y guía del Espíritu Santo. La tarea es inmensa y ha de ser paciente.

El pueblo necesita que el Evangelio entre en su cultura, abrace sus peculiaridades, renazca en sus gestos, convoque en sus costumbres, hable en su voz. Y el Evangelio necesita, para ser de verdad Buena Noticia, tocar carne, tocar vida y hacerse presente en todas y cada una de las dimensiones del ser humano. Esto, evidentemente, tiene sus riesgos, Los mismos riesgos que asumió la Palabra que se hizo carne y vivió entre nosotros.


[1] Decreto General del II Sínodo Arquidiocesano.
[2] ECUCIM, 2889.

Ir a la página anterior  
Ir a la página siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance