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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Decreto: Organización y Gobierno Pastoral de la Arquidiócesis de México

El Vicario Episcopal de Áreas de Pastoral

54. Tiene la misma potestad ejecutiva ordinaria del Obispo Diocesano y la ejerce normalmente en orden a presidir "el organismo estable que haga efectivo el adecuado proceso para la realización de las determinaciones expresadas en el Decreto General del II Sínodo Diocesano, y que active la pastoral de conjunto, particularmente a través de la coordinación de aquellos organismos que inciden más directamente en las acciones evangelizadoras, en los diversos niveles de la diócesis" (ECUCIM, 4734; Cf. c. 476).

55. Las principales tareas que debe realizar, bajo la dirección del Arzobispo y en coordinación con el Consejo Episcopal, son:

56. Hacer que la Arquidiócesis cuente con los planes y programas necesarios para las actividades pastorales, así como promover su ejecución y evaluación, con el acompañamiento y la asesoría que preste a las distintas instancias territoriales, mediante la participación de los respectivos Secretariados y Comisiones diocesanos.

57. Orientar y coordinar a los Secretariados y Comisiones de su área, la Vicaría de Pastoral, para que la acción de éstos responda a las necesidades pastorales de la Arquidiócesis y que sus servicios sean verdaderamente eficaces (Cf. ECUCIM 3615-3618).

58. Organizar, con la comisión eclesial mandada por los Estatutos respectivos, las Asambleas Diocesanas y apoyar el funcionamiento del Consejo Pastoral.

El Vicario Episcopal del Área Administrativa

59. Tiene la misma potestad ejecutiva ordinaria del Obispo Diocesano y goza de mandato especial en el ejercicio de su potestad para coordinar, por sí o por medio de un Moderador de la Curia, "los trabajos que se refieren a la tramitación de los asuntos administrativos, y cuidar asimismo de que el otro personal de la curia cumpla debidamente su propio oficio" (c. 473, 2 y 3).

60. Le compete, asimismo, vigilar la actividad del Moderador de la Curia, el buen funcionamiento de la Cancillería, de la Economía de la Arquidiócesis, de la Oficialía de Matrimonios, de la Oficialía de Actas, de los Archivos Oficial e Histórico, de la Dirección de Comunicación social, de la Dirección de Representación Legal y de la Dirección de Planificación y Estadística.

El Vicario Judicial

61. Tiene la misma potestad judicial ordinaria del Obispo Diocesano. Forma un solo tribunal con él. Su función la ejerce por sí mismo o ayudado por Vicarios Judiciales adjuntos, así como, por los jueces designados a quienes coordina y dirige. (Cf. c. 469;1420; 1422).

Los Secretariados y las Comisiones

62. Los Secretariados son los organismos a través de los cuales los Vicarios Episcopales de Agentes y de Áreas de pastoral desempeñarán su responsabilidad. Son de carácter funcional para promover, dinamizar, coordinar y ordenar las diferentes acciones en el nivel arquidiocesano. De esta manera favorecerán la comunión y participación, la unidad dentro de la pluralidad y la necesaria descentralización exigida por la extensa y compleja realidad arquidiocesana.

63. Para lograr el cometido de los Secretariados y las Comisiones, es necesario que los Vicarios respectivos, bajo la dirección del Arzobispo y en coordinación con el Consejo Episcopal, les den directrices y criterios de acción para los proyectos y actividades de sus áreas y velen por el cumplimiento de los objetivos establecidos, manteniendo una adecuada comunicación.

64. Los Secretariados que se ocupan en forma inmediata de los agentes, bajo la dirección de su Vicario Episcopal, tendrán a su cargo todo aquello que está encaminado a propiciar las mejores condiciones para que los agentes cualificados de pastoral -ministros ordenados, miembros de la vida consagrada y laicos- cumplan adecuadamente con su propia misión y, también, para el buen funcionamiento de las instituciones que miran a este fin.

65. Los Secretariados del área de pastoral, en dependencia del propio Vicario, activarán y coordinarán, en el nivel arquidiocesano, los organismos que inciden más directamente en las acciones fundamentales de la evangelización: pastoral profética, pastoral litúrgica y pastoral social, promoviendo una efectiva pastoral de conjunto.

66. Los Secretariados y las Comisiones son órganos de servicio y no tienen de ordinario autoridad jurídica. Su autoridad es funcional, derivada de la capacidad y competencia para realizar los objetivos y tareas propios de su área. Sin embargo, el Arzobispo o el respectivo Vicario pueden delegarles la autoridad que juzguen conveniente para su eficacia pastoral. Actuarán siempre en dependencia y en coordinación con sus respectivos Vicarios.

67. Los servicios de los Secretariados y de las Comisiones se realizarán en coordinación con los diversos responsables de las Vicarías Territoriales: Vicario, Decanos, Delegado de Pastoral y Encargados de áreas.

68. Los Secretariados estarán presididos por un Secretario General.. Este será nombrado por el Arzobispo, a propuesta del Vicario correspondiente.

69. Los secretarios Generales, bajo la presidencia del Vicario respectivo, formarán la Comisión Permanente de la propia Vicaría, cuya función, en el nivel arquidiocesano, será planificar, promover, coordinar, supervisar y evaluar los servicios de su área.

70. En función de una auténtica pastoral de conjunto arquidiocesana, es indispensable una constante coordinación entre el Vicario de Agentes de Pastoral y el Vicario de Áreas de Pastoral, así como entre los Secretarios Generales de ambas áreas.

71. Cada uno de los Secretariados realizará su tarea organizándola en Comisiones, con un Director al frente de cada una. Su número dependerá de las necesidades y de los recursos disponibles. Estarán coordinadas por el Secretario General correspondiente. Este Secretario general y los Directores de las Comisiones constituirán un equipo operativo, sin menoscabo de la necesaria autonomía de cada una de ellas.

72. Los Directores de Comisiones serán propuestos por el Secretario General correspondiente, con el visto bueno del Vicario Episcopal del área, y nombrados por el Arzobispo.

El Consejo Arquidiocesano de asuntos económicos

73. Es el único de los consejos que es parte integrante de la Curia y su constitución es obligatoria. Su naturaleza y características están descritas en los cc. 492-494 y 1277. Depende directamente del Arzobispo, máximo responsable de la administración patrimonial de la Diócesis y bajo su dirección este Consejo debe dar al Ecónomo los criterios y normas para la administración diocesana. En determinados casos, señalados por el derecho, el dictamen del Consejo es vinculante para el mismo Arzobispo.

El Consejo Presbiteral

74. Es un organismo necesario y obligatorio en la Diócesis, integrado solamente por sacerdotes que, en representación del todo el Presbiterio, conforman el senado del Obispo. Es una instancia diocesana consultiva, cuya misión es ayudar al Obispo en el gobierno de la Diócesis, de acuerdo a las normas del derecho, para el bien pastoral del pueblo de Dios. Su naturaleza y características están descritas en los cc. 495-502 y en los Estatutos del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de México.

El Colegio de Consultores

75. Es parte integrante del Consejo Presbiteral, constituido por miembros de este consejo libremente nombrados por el Obispo en número no inferior a 6 ni superior a 12 para un periodo de 5 años. Aunque funciona a manera de comisión permanente del Senado, es un órgano autónomo bajo la presidencia del Obispo. Su naturaleza y funciones están descritas en el c. 502 y en los Estatutos del Consejo Presbiteral de la Arquidiócesis de México.

La Asamblea Diocesana

76. Es una reunión eclesial de agentes representativos de los diversos niveles y sectores de la Iglesia, convocada y presidida por el Arzobispo, como un medio privilegiado de ejercicio de corresponsabilidad para revisar y estimular el camino pastoral de la Arquidiócesis, particularmente en el seguimiento de los procesos generados por el Sínodo (ECUCIM 3843-3850, 4538, 3844). La Asamblea Diocesana es un fruto del Sínodo que, sin ser una institución prescrita por el Código, ha sido asumida por la legislación particular de la Arquidiócesis (Cf. Estatutos de la Asamblea Diocesana de la Arquidiócesis de México).


El Consejo Pastoral

77. Es un órgano eclesial, representativo de la misión apostólica de toda la comunidad diocesana en sus diversas vocaciones -laicos, vida consagrada y ministerio ordenado- con acento en la participación de los laicos. Su competencia es estudiar y valorar lo que se refiere a las actividades pastorales en la Diócesis y sugerir conclusiones prácticas sobre ellas. Su naturaleza y características están descritas en los cc. 512-514 y ECUCIM, 4532 y 4541.

Instituciones especiales

78. Los Cabildos de Canónigos son instituciones insignes en la diócesis. A ellos corresponde celebrar bajo la presidencia del Obispo las funciones litúrgicas más solemnes en la Iglesia Catedral o en la Basílica de Guadalupe. Colaboran, también, con el Obispo en la animación pastoral de estos importantes centros de vida cristiana del pueblo. A ellos competen, además, aquellos oficios que el Derecho o el Obispo diocesano les encomiende (Cf. cc. 503-510).

79. La Basílica de Guadalupe como parte integrante de la Arquidiócesis y por ser institución pastoral peculiar, queda constituida en Vicaría Episcopal, con carácter de Vicaría Funcional, con su propio Vicario Episcopal al frente, el cual formará parte del Consejo Episcopal para hacer más efectiva la corresponsabilidad y la coordinación pastoral de la Basílica en la pastoral de conjunto

80. El Seminario Conciliar tiene en la Diócesis su propia personalidad jurídica (c 238,1). Al frente de él, como representante del Obispo, está el Rector (c. 238,2). Para la gestión de su vida ordinaria, que se rige principalmente por los cc. 232-264, depende directamente del Arzobispo. A fin de lograr la necesaria integración de su servicio pastoral, en la diócesis, se requiere la inmediata coordinación con las comisiones del Secretariado para el Ministerio Ordenado y, al mismo tiempo, debe buscar una adecuada relación con las demás instancias diocesanas, a través del Vicario Episcopal de Agentes (ECUCIM 2263; 2949; 3106; 3750; 3920; 3623; 4220).

81. Para continuar este proceso de organización pastoral, cada dependencia elabore o ajuste su organigrama y sus planes de trabajo, tomando en cuenta sus propios antecedentes, sus objetivos y las relaciones que debe guardar con las demás instancias. Así se favorecerá el propósito fundamental: hacer efectiva la pastoral de conjunto (ECUCIM 2998-2903).

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