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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Directorio Pastoral sobre la Misión del Decanato en la Pastoral de Conjunto. Norberto Rivera Carrera

DIRECTORIO SOBRE LA MISIÓN DEL DECANATO

EN LA PASTORAL DE CONJUNTO

I. Introducción

1. El presente Directorio sobre la Misión pastoral del Decanato en la pastoral de conjunto quiere reunir los objetivos, funciones, criterios y líneas de acción que el proceso pastoral surgido en el II Sínodo de la Arquidiócesis de México pide al ámbito del Decanato, para que sea fermento de renovación eclesial evangelizadora.

2. Estas directrices son una aplicación para la vida pastoral de la Arquidiócesis de México de lo que ya está dispuesto en el Código de Derecho Canónico respecto al Arciprestazgo, Vicaría Foránea o Decanato (Cf. CIC 374 & 2, 553-555).

3. Para realizar esta aplicación pastoral, en especial sirven de soporte las líneas de acción propuestas por las asambleas sinodales y el Decreto del II Sínodo Diocesano en lo que se refiere al Decanato (Cf. ECUCIM 3753-3779; 4443-4576).

4. Así también, es punto de partida lo dispuesto en el Decreto de Organización y Gobierno Pastoral de la Arquidiócesis de México del 29 de noviembre de 1998, sobre todo lo que se refiere a la organización de la Vicaría Territorial (Cf. Dec. Org. Gob. Past. AM. N.188-189).

5. Especialmente el proceso diocesano postsinodal, en sus diez años de caminar, aporta diversos programas y criterios que han ido orientando la renovación pastoral hacia la parroquia y las pastorales específicas, proporcionándonos un punto de referencia importante para la evaluación objetiva de nuestra labor evangelizadora.

6. El directorio integra los elementos enunciados en dos partes: la primera, que se refiere a la razón de ser del Decanato y su organización; y, la segunda, a su quehacer promotor que se desprende de la peculiaridad del proyecto pastoral arquidiocesano, que tiene su lugar de aplicación en la parroquia y en los diversos ambientes urbanos.

7. Por ser el Decanato una instancia eclesial "puente", que no tiene su razón de ser en sí misma, la espiritualidad de servicio debe motivar a todos los agentes que participen en las funciones de animación y coordinación que les corresponden. Con ese espíritu aprovéchense los lineamientos que se han conjuntado en este directorio.

II. El Decanato, instancia de comunión y participación eclesial

a. El Decanato

8. Las Vicarías Episcopales Territoriales de la Arquidiócesis de México están divididas en Decanatos. El Decanato es un ámbito eclesial integrado por varias parroquias cercanas entre sí, que se unen para realizar con mayor eficacia su acción pastoral (Cf. CIC 374,2).

9. De esta manera, en vista del objetivo pastoral, entenderemos que forman parte del Decanato los Presbíteros, los Religiosos, Religiosas y Laicos que viven dentro del territorio del Decanato, especialmente quienes de alguna manera participan en las acciones pastorales.

10. Aunque no siempre homogéneas, las parroquias que forman un Decanato deben procurar una pastoral de conjunto, en la que se fomente la comunión y participación de todos los agentes de pastoral (Cf. MP 85).

11. Para que existan las condiciones de un trabajo pastoral conjunto, el Decanato debe ser fermento de concientización de la eclesialidad universal, diocesana y vicarial en todos los agentes de pastoral y en todos los sectores territoriales y ambientales en que se desenvuelven los fieles que conforman el Decanato.

12. El Decanato se convierte en una estructura pastoral viva cuando los agentes de pastoral que lo conforman, en especial los párrocos, estructuran sus planes y programas de tal forma que se facilite la interacción y complementación entre las diversas fuerzas existentes en las parroquias, comunidades religiosas y movimientos laicales (Cf. MP 85 y 89).

13. Con el fin de favorecer que los Decanatos se conviertan en la unidad operativa estratégica del plan pastoral diocesano, éstos compartirán sus logros y necesidades con los organismos arquidiocesanos de pastoral, facilitando de esta forma que los programas se diseñen para ser ejecutados en el ambiente decanal, pensando en el trabajo interparroquial y en apoyar el proceso evangelizador parroquial.

14. La integración y coordinación de las comunidades parroquiales exige la unión de sus Pastores en las actividades comunes (ECUCIM 3778). Para que se dé esa comunión pastoral, el Decanato debe ser convertido en un lugar de encuentro, donde se estrechen las relaciones humanas y la amistad entre los Presbíteros y se edifiquen mutuamente en el Señor (Cf. ECUCIM 3777; CPM 86).

b. El Decano

15. El Decano es un presbítero que está al frente de un Decanato (Cf. CIC 553 & 1). Tiene la encomienda de animar, fomentar y coordinar la actividad pastoral del Decanato (Cf. CIC 555 &1, n.1) en comunión con la Vicaría y la Diócesis.

16. El Decano es nombrado por el Vicario Episcopal Territorial, con el consentimiento del Sr. Arzobispo, ordinariamente previa presentación de una terna sugerida por los presbíteros que conforman el Decanato (Cf. CIC 554,2). El nombramiento del Decano será por tres años, pudiéndose renovar sólo por un trienio más de modo sucesivo, pero podrá ser nombrado en otro decanato (Dec. Org. y Gob. Pastoral n. 161).

17. El Decano debe mantener una relación de colaboración pastoral con el Vicario Episcopal, el Pro-Vicario, el Delegado de Pastoral y el Senador de su Decanato (ECUCIM 4790).

18. Está llamado a ser el primero en poner en práctica las iniciativas y disposiciones diocesanas, de Vicaría o del mismo Decanato. Convencido de su misión, pone el ejemplo con su testimonio pastoral. Siempre empeñado en su propia capacitación y formación permanente.

19. Con los demás Decanos de la Vicaría integrará el Equipo de Decanos, que será parte del Consejo de Gobierno de la Vicaría (ídem 4792; Dec. Org. y Gob. Pastoral 151; 188b).

20. El equipo de Decanos de cada Vicaría debe integrarse con los equipos de todas las Vicarías para formar el Consejo Arquidiocesano de Decanos, coordinado por el Vicario de Pastoral, que se reunirá con alguna periodicidad, principalmente en momentos especiales para la vida de la Arquidiócesis, a fin de garantizar mejor la comunión, la corresponsabilidad y la pastoral de conjunto.

21. En especial, cuidará con solicitud de que los clérigos de su Decanato vivan de modo conforme a su estado, además de fomentar la fraternidad del presbiterio decanal (CIC 555 &1, 2). Animando la participación de todos los presbíteros en el programa de formación permanente del clero (ídem 555 &2, 2°; 279 &2; MP 109).

22. En el servicio que se le encomienda al Decano está la atención a sus hermanos presbíteros y diáconos, en lo que respecta a su digno desempeño de pastores y maestros, en sus respectivas parroquias (Cf. CIC 555 &2). Atento a la solución de sus problemas y necesidades, inclusive las económicas y de salud; ser buen mediador ante el Vicario; con ascendiente en el presbiterio (Cf. EI 63).

23. Velar porque no falten a los presbíteros de su Decanato los medios espirituales, y ser especialmente solícito con aquellos que se hallen en circunstancias difíciles o se vean agobiados por problemas que les dificultan el ejercicio de su ministerio (Cf. CIC 555 &2 n 2°).

24. Especial cuidado deberá tener con los presbíteros ancianos, enfermos o con alguna problemática especial, de todo lo cual deberá informar al Consejo de Gobierno de la Vicaría y en especial a su Vicario Episcopal (Cf. CIC 555 &2,2°; &3).

25. El Decano motivará a los presbíteros de su Decanato a realizar un inventario de sus bienes personales y a hacer su testamento.

26. En el cambio de los presbíteros de un destino a otro, el Decano debe aportar su prudente consejo, información y orientación al Vicario Episcopal y al Consejo de Gobierno de la Vicaría, y deberá introducir en la pastoral de conjunto a los nuevos miembros de su Decanato (Cf. Decreto en relación al nombramiento nn. 3.13 y 3.14).

27. Para que el Decano cumpla con su servicio, debe conocer todo el territorio de su Decanato y cada una de las parroquias y rectorías que correspondan al mismo, por eso debe motivar con espíritu fraterno las visitas frecuentes a todas las parroquias y demás entidades de su Decanato, sobre todo cuando exista un especial mandato del Sr. Arzobispo o del Vicario Episcopal (Cf. CIC 555 &2 n4°).

28. El Decano debe animar a los presbíteros a observar diligentemente las normas litúrgicas en la celebración de los sacramentos, en la custodia del Santísimo Sacramento, en el cuidado de la limpieza, decoro y esplendor de los lugares y objetos sagrados (Cf. CIC 555 &1 n3).

29. El Decano debe revisar periódicamente el archivo documental e histórico y el inventario de los bienes, muebles e inmuebles del templo y la casa parroquial (ídem 555 &1 n3°).

30. Ayudar a llevar debidamente los documentos, archivos e inventarios de las parroquias, y favorecer la recta solución de los asuntos legales o de justicia, especialmente con los colaboradores parroquiales; orientar para que se cuiden el orden y decoro de las oficinas y anexos del templo (ídem 555 &1 n3).

31. El Decano debe cuidar la aplicación del decreto de reordenación económica que fue promulgado; revisar periódicamente los libros contables y los presupuestos de los Consejos Económicos de cada parroquia, los fondos parroquiales, los inventarios y de recibir la entrega administrativa del párroco saliente.

c. La organización del Decanato

32. Una vez designado el Decano, éste nombrará su Vicedecano, Secretario y Tesorero, quienes junto con él integrarán el equipo decanal.

33. El Decano procurará trabajar en estrecha relación con sus colaboradores, para hacer una verdadera labor de equipo en la animación pastoral del decanato.

34. Junto con el equipo decanal, decidirá qué medios les son más adecuados para el seguimiento, la evaluación y la continuidad del trabajo pastoral (Cf. MP 94).

35. De acuerdo con la realidad del Decanato, se designará a los encargados de animar las áreas de pastoral: profética, litúrgica y social (Cf. MP 95).

36. Como un medio para conocer las fuerzas con las que se cuenta, elaborarán el Directorio del Decanato con los datos de los sacerdotes y los templos, con los servicios pastorales y los agentes que los realizan.

37. Es conveniente estructurar el Decanato en equipos de parroquias afines; nombrar coordinadores de cada sector y reunirlos para animarlos; impulsar el cumplimiento de los programas específicos sinodales.

38. Para favorecer la participación de los distintos agentes y darle seguimiento a los proyectos comunes, se puede constituir el Consejo Pastoral del Decanato, integrando a los principales agentes coordinadores de cada parroquia y movimiento.

39. El Decanato podrá tener reuniones de distinto carácter.
— Por los agentes convocados: - eclesial: cuando se reúnen presbíteros, religiosos, religiosas y laicos, ya sea en asamblea o consejo de pastoral. O, - por sector vocacional: presbíteros (que son las reuniones que habitualmente se nombran "de Decanato"), religiosos, religiosas y laicos.
— Por el objetivo de la reunión: planeación, formación, para elecciones.
— Por la programación de las reuniones: ordinarias y extraordinarias.

40. La reunión eclesial del Decanato puede ayudar a una mayor integración y coordinación, manteniendo los momentos de reunión dedicados a los presbíteros. Es conveniente que al menos una vez al mes se reúnan los presbíteros.

III. El Decanato en el proceso de renovación pastoral diocesana

41. Los lineamientos fundamentales del plan pastoral diocesano deben impregnar el espíritu de todas las iniciativas en común que surjan del Decanato, para establecer un programa de reflexión pastoral y de oración permanente.

42. La principal línea es: hacer nuestro el proyecto de una vigorosa pastoral misionera, que se caracteriza por las actitudes de encarnación, testimonio y diálogo (Cf. HPPAM 4).

43. Las familias y los jóvenes de los sectores más pobres y alejados del influjo del Evangelio son los destinatarios prioritarios para la acción evangelizadora en la ciudad.

44. Habrá que impulsar de manera renovada la formación de agentes de y para los diversos ambientes de la ciudad.

45. El medio principal para la evangelización debe ser el testimonio, promoviendo procesos de evangelización con sentido catecumenal.

46. La organización pastoral para hacer habitual esta práctica pastoral debe ser la sectorización o inculturación del Evangelio en los ambientes concretos de la urbe.

a. Impulsar los planes parroquiales con el espíritu del plan pastoral diocesano

47. El Decano motivará la participación de los presbíteros y diáconos en las reuniones de decanato, Vicaría y Arquidiocesanas, para que se involucren en el plan pastoral diocesano y de los programas para su implementación (Cf. EI 63).

48. El Decano estará en comunicación continua, por los medios apropiados, con el Sr. Arzobispo, con el Vicario Episcopal, con los demás Decanos de la Vicaría y de la Arquidiócesis y deberá mantener bien informados a todos los agentes de pastoral de su Decanato.

49. Impulsar y supervisar todo el proceso sinodal desde la estructura del decanato.

50. Promover el conocimiento y discernimiento de los objetivos y exigencias de las prioridades pastorales de la Arquidiócesis, para que todos los agentes los incluyan en sus propios planes a partir de su realidad (Cf. ECUCIM 4565; EI 63).

51. Propiciar que los planes de las parroquias y de las comunidades eclesiales tengan coherencia con la prioridad sinodal y con la realidad de la vida de todos los días (Cf. ECUCIM 4566).

52. Fomentar el conocimiento de la realidad pastoral y social y de las líneas de respuesta pastoral de la Diócesis, de la Vicaría y del Decanato (Cf. ECUCIM 4784).

b. Construir un ambiente eclesial que impulse a los laicos

53. El Decano debe tener especialmente una comunicación personal con los agentes de pastoral laicos, ocupándose en su coordinación y en su formación permanente. Deberá, especialmente, detectar a los laicos con carisma de liderazgo, para darles un apoyo especial en su capacitación y en su actividad pastoral.

54. El Decano deberá motivar la integración de los religiosos y las religiosas que trabajen o vivan en su Decanato invitándolos a las reuniones y haciéndolos sentir parte integrante del Decanato.

55. El Decano formará un Consejo de Pastoral Decanal que siempre deberá presidir él. Será un equipo de trabajo eclesial incluyente de todos los movimientos y organizaciones laicales, así como de los religiosos y religiosas, para que se fomente la pastoral de conjunto.

56. Apoyar y orientar las diversas iniciativas o proyectos pastorales, con respeto a los ritmos de las personas, los lugares o las situaciones (ECUCIM 4785).

57. Cuidando la coordinación, se fomentará en el Decanato que los laicos sean los responsables de los equipos decanales para las distintas acciones pastorales.

58. También se apoyará el que los ministerios laicales, sustentados con una adecuada formación, se formalicen en la práctica pastoral de las parroquias.

c. Acordar y concretizar acciones pastorales de conjunto

59. Estableciendo los consensos necesarios entre las parroquias, defínanse acciones interparroquiales o decanales, especialmente en primer anuncio, catequesis, celebraciones de religiosidad popular y pastoral de la caridad.

60. Para los proyectos y acciones interparroquiales o decanales establézcase con claridad el programa de trabajo y la forma de evaluación con la finalidad de darle seguimiento y continuidad a dichas acciones (cfr. MP 85).

61. Los responsables de la gestión pastoral del Decanato abran espacios a la presencia de Laicos y de Religiosas en la planeación y seguimiento de las acciones decanales (cfr. ECUCIM 3779).

d. Organizar la formación integral de los agentes

62. El Decanato debe hacerse responsable de la formación de sus agentes, especialmente de los laicos.

63. Para la formación permanente de los presbíteros, el Decanato debe tomar en cuenta la planeación arquidiocesana y vicarial, complementando aquello que resulte conveniente tanto para la vida espiritual como para el ministerio pastoral del presbiterio.

64. Los criterios a tomar en cuenta para la formación de los agentes laicos son: que sea una formación integral, específica, gradual y acorde a la espiritualidad laical.

65. Integral se refiere a que cubra el aspecto intelectual o académico, el aspecto espiritual o la maduración de su opción por Cristo, el aspecto humano especialmente en sus dimensiones moral y psicoafectiva, y el aspecto apostólico, es decir su compromiso de servicio en la comunidad.

66. Específica: en cuanto a los agentes, procurando que sean de su ambiente y para su propio ambiente. En cuanto al área o ministerio pastoral en el que quieran servir.

67. La formación es gradual porque, considerando lo general y específico, primero se tiene un nivel básico. Cumplido este primer nivel, quienes puedan ingresar al intermedio, podrán auxiliar a otros laicos en su formación básica. Y, quienes puedan llegar al nivel avanzado, se prepararán para ser coordinadores de alguna área pastoral o de un centro de formación.

68. La formación debe estar impregnada de la espiritualidad laical que se alimenta de la vocación bautismal y la dignidad de ser hijos de Dios, discípulos y apóstoles de Cristo y miembros vivos del Cuerpo de Cristo.

69. El Decanato valorará si puede organizar, con sus propias fuerzas, un centro de formación para laicos o se une con otro decanato para garantizar la continuidad (Cf. MP 103).

e. Dar continuidad a la misión permanente como opción pastoral

70. El Decanato, en su función de animar y apoyar la labor pastoral de las parroquias, tiene un trabajo fundamental: ayudar a que hagan suyo el proceso evangelizador como camino y tarea.

71. Para que no falte en ninguna parroquia el anuncio misionero proclamado cíclicamente. La catequesis como camino de crecimiento gradual y sistemático de la fe, para que el bautizado pueda dar razón de su esperanza. Y el apostolado, signo del que quiere dar testimonio de su encuentro con Cristo Vivo.

72. Traducir la Misión Permanente en el Decanato en convicciones, programas y acciones, especialmente que se manifiesten en actitudes misioneras y en una mayor disposición para colaborar y complementarse con las parroquias vecinas y las diferentes fuerzas presentes en el Decanato.

73. Uno de los medios para animar la pastoral misionera en el Decanato y apoyar la formación de agentes misioneros es la integración del Equipo Misionero Decanal, al cual el Decano y el equipo decanal tendrían que darle seguimiento (Cf. MP 112).

74. En el Decanato se tendría que trabajar para que los agentes hagan suya la opción pastoral diocesana.

IV. La pastoral de conjunto: signo de la presencia del Espíritu entre nosotros

75. La colaboración entre presbíteros, la disposición de las comunidades de Vida Consagrada, la voluntad de comunión entre agentes laicos y la apertura al intercambio de parte de los movimientos y asociaciones apostólicas es la tarea que el Espíritu Santo va provocando al interior de nuestra Iglesia local.

76. Delante de la multiplicidad compleja del ambiente urbano, el Decanato brinda un espacio donde es posible romper el anonimato y la masificación, donde se puede lograr una comunicación personal y acuerdos pastorales comunes, logrando aprecio y armonía entre los diversos carismas.

77. Paso a paso, las acciones y programas interparroquiales, en donde se involucran las distintas fuerzas presentes en el Decanato, van madurando nuestra conciencia eclesial. El Espíritu del Señor es levadura de comunión, descubramos como providenciales todas las oportunidades que tenemos para unirnos en el proyecto común de anunciar la Buena Nueva de Cristo en la Ciudad.

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