LA
EUCARISTÍA(55)
A.
INTRODUCCIÓN
110.
"La Sagrada Eucaristía culmina la Iniciación Cristiana.
Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo
y configurados más profundamente con Cristo por la Confirmación
participan, por medio de la Eucaristía con toda la comunidad,
en el sacrificio mismo del Señor"(56).
111.
La Eucaristía es el lugar privilegiado en donde Dios se hace
presente con su acción salvadora. En efecto, la Eucaristía
es acción de gracias y alabanza al Padre; memorial del sacrificio
de Cristo y de su Cuerpo; presencia de Cristo por el poder de su Palabra
y de su Espíritu(57).
B.
CONSIDERACIONES ACTUALES
112.
En muchas parroquias la catequesis para la Primera Comunión normalmente
se queda en una preparación presacramental, desconectada de un
proyecto catequético para la Iniciación Cristiana y a
veces, de la misma vida eclesial.
113.
Actualmente abundan subsidios catequéticos que favorecen una
formación de la fe por etapas y de acuerdo a la edad de las personas;
sin embargo, en muchos lugares se sigue ofreciendo una preparación
memorística, fragmentaria y sin proyección.
114.
Algunos de los responsables en las comunidades, por motivos no pastorales
y a veces en lugares no propios, acceden a conferir este sacramento
de forma individual.
115.
También es de constatar que el testimonio de quienes reciben
la Primera Comunión no se refleja en su vida cotidiana; por otro
lado, en la mayoría de los casos tampoco se integran a la Comunidad
parroquial. De hecho, es frecuente el caso de los que al hacer su Primera
Comunión se alejan de la vida parroquial.
116.
Aún prevalece en la mentalidad de muchos de los fieles que recibir
la Primera Eucaristía es parte de una costumbre o se realiza
para salir del paso en un compromiso de tipo social(58).
C.
PRINCIPIOS Y ORIENTACIONES
117.
La Eucaristía es una auténtica escuela de comunión
y participación para todos los cristianos; hace del cristiano
un testigo de la fraternidad y de la solidaridad. Alimenta y fortalece
la misión de los creyentes en el mundo, a ejemplo de Cristo que
en este sacramento da la vida por sus amigos(59).
No se puede compartir el pan eucarístico si no se comparte el
pan de cada día.
118.
La Eucaristía "es al mismo tiempo sacramento-sacrificio,
sacramento-comunión y sacramento-presencia"(60).
La Eucaristía establece la comunión entre el creyente
y el Señor, muerto y resucitado; lo sitúa directamente
en la fuente de la vida divina. Es la actualización del misterio
de salvación mediante la acción del Espíritu Santo.
119.
El Sacramento de la Eucaristía fortalece la vocación a
la santidad. La Eucaristía debe incorporar a todo bautizado a
vivir con un mayor compromiso la vida cristiana.
120.
La adecuada formación catequética es importante ya que
la Eucaristía es la culminación del proceso que ha iniciado
el fiel cristiano desde el Bautismo y se ha fortalecido en la Confirmación.
121.
La Eucaristía entendida como comunión ha de incorporar
mayormente a los fieles a una fuerte relación con el misterio
de Dios Trinidad y con la comunidad, especialmente con la parroquial.
122.
Incorporar a los bautizados a la Eucaristía, a través
de la Primera Comunión, ha de significar una vinculación
más estrecha al misterio de Jesús sacramentado, sobre
todo, por la adoración y oración ante el Santísimo.
D.
ORDENAMIENTOS DIOCESANOS
123.
Como signo de comunión es necesario unificar los criterios pastorales,
especialmente a nivel de Decanato, en los contenidos catequéticos,
tiempo de preparación y demás exigencias para acercarse
a la Primera Comunión. Para ello es necesario tener en cuenta
estos ordenamientos:
a)
Sujeto
124.
Sígase la costumbre de admitir a la Primera Comunión a
los niños, en torno a la edad de la discreción(61).
Úrjase su debida preparación y sin ésta no se puede
admitir a nadie a recibir este sacramento.
125.
También téngase en cuenta que las personas con discapacidad
intelectual son sujetos de los Sacramentos de la Iniciación Cristiana,
de tal manera que tienen derecho a una catequesis adecuada a sus capacidades,
que los integre a la comunidad a través de la Eucaristía.
Para cubrir esta necesidad, será conveniente que al menos por
decanato existan centros especiales de formación catequética,
para estos hermanos pequeños, los preferidos del Señor.
La Comisión Arquidiocesana de Catequesis, en su departamento
de Catequesis Especial, tiene materiales adecuados.
b)
Tramitación
126.
Como parte de la preparación a la Primera Comunión, se
ha de pedir la solicitud de quien va a recibir este sacramento, con
la firma de los papás, si es menor de edad. Adjunta a la solicitud
irá el acta de Bautismo y de la Confirmación, tanto original
como copia, para descubrir alguna posible irregularidad, tanto de validez
como de registro y así ayudar a corregirlos oportunamente.
127.
Aunque para la Primera Comunión no se entrega acta, será
conveniente que se lleve un registro y se dé alguna constancia
o algún otro documento que compruebe la recepción de este
sacramento.
c)
Preparación
128.
La preparación a la Primera Comunión, como la del Bautismo
y la Confirmación, se inscribe en el contexto de la Iniciación
Cristiana y, por ello, ha de tener un claro enfoque catecumenal. Incluye:
el conocimiento de los fundamentos de la fe; la participación
en celebraciones litúrgicas; la formación en las actitudes
o virtudes cristianas y el aprendizaje y la experiencia de la oración;
de tal forma que todo esto lleve a los catequizandos a una viva experiencia
de Dios.
129.
Los contenidos de formación no se pueden limitar a la catequesis
presacramental de la Eucaristía, sino que debe ayudar al catequizando
a completar adecuadamente su Iniciación Cristiana y a impulsarlo
en la necesidad de una catequesis permanente, ya que, al terminar esta
preparación a la Primera Comunión, el cristiano entra
plenamente a formar parte de la comunidad de fe.
130.
Un itinerario de esta índole en el que participa el pastor, el
equipo de catequistas y los padres de familia, para tener una suficiente
solidez, no podrá tener una duración menor al equivalente
a un periodo escolar.
131.
En la preparación a la Primera Comunión se insistirá,
también, en la catequesis al Sacramento de la Reconciliación;
de tal manera que el Párroco ha de cuidar que se haga de manera
digna y significativa para que los catequizandos se eduquen en este
sacramento.
132.
Promuévanse en cada vicaría, y de ser posible en cada
decanato, centros de formación integral para catequistas. Para
esto han de tomarse muy en cuenta las orientaciones en cuanto a programas
y contenidos promovidos por la Comisión Arquidiocesana de Catequesis.
133.
Ténganse planes y estrategias para involucrar cada vez más
a los papás en la preparación de sus hijos a la Primera
Comunión(62).
134.
Promuévanse programas de catequesis para adolescentes, jóvenes
y adultos, que respondan a su propia realidad y situación. Comuníquense
a la Comisión de Catequesis experiencias exitosas al respecto,
para difundirlas en distintos ambientes.
135.
Intensifíquese en los seminaristas y futuros pastores la formación
pastoral y catequética, de manera que puedan dar respuesta a
los retos que va presentando la preparación de los fieles para
recibir dignamente el sacramento de la Eucaristía y los otros
sacramentos de la Iniciación Cristiana.
d)
Celebración
136.
Téngase presente y prepárese la celebración de
la Primera Comunión con los textos apropiados, de preferencia
de la misa votiva de la Eucaristía, a no ser que las normas litúrgicas
indiquen lo contrario. Procúrese que no falte la renovación
de las promesas bautismales, haciendo énfasis en la unidad de
los sacramentos de iniciación.
137.
Antes de la Primera Comunión realícese para los catequizandos
una celebración del sacramento de la Reconciliación siguiendo
las normas canónicas(63)
y litúrgicas, fuera del ambiente previo a la celebración
de la Primera Comunión, dándole su solemnidad y dignidad
propias.
138.
La celebración de la Primera Comunión debe hacerse en
los lugares sagrados propios, consagrados para este fin, a no ser que
las circunstancias exijan otra cosa(64).
Queda estrictamente prohibida la celebración de este sacramento
en casas particulares, centros recreativos, restaurantes, jardines,
etc.
139.
El lugar propio para celebrar la Primera Comunión es el templo
parroquial y los templos similares a la parroquia. Cuando los colegios,
las casas religiosas u otras instituciones promueven estas celebraciones,
tienen la obligación de contar con el visto bueno del Párroco,
quien ha de valorar la conveniencia de llevarlas a cabo.
140.
Favorézcase en las parroquias y templos la celebración
comunitaria de primeras comuniones, evitando tumultos; sin embargo,
se pueden aceptar celebraciones individuales, después de una
cuidadosa preparación y con validas razones pastorales.
141.
Para los niños que carecen de medios para su festejo en su Primera
Comunión, haciendo conciencia de que no es lo primordial, procuren
los párrocos organizar un festejo sencillo.
142.
Desde la catequesis y en la preparación inmediata, insístase
a los papás y a los niños sobre la conveniencia de abstenerse
de gastos innecesarios.
e)
Ministro
143.
El Responsable principal de administrar este sacramento es el Párroco
y aquellos con los que comparte la responsabilidad de velar por la santificación
de los fieles y cuentan con las licencias ministeriales correspondientes(65).
Tenga en cuenta que su responsabilidad no se limita al momento de la
celebración, sino que también debe cuidar la preparación(66).
f)
Padrinos
144.
No es obligatorio tener padrino de Primera Comunión, si se quiere
conservar la tradición de tener un padrino o madrina, incúlquese
a los padres y demás familiares que sea uno de los padrinos del
Bautismo o de la Confirmación(67).
145.
Se ha de tomar en cuenta en la preparación catequética
a los padrinos, para favorecer que acompañen a sus ahijados y
para motivarlos a participar con ellos en la recepción de la
Eucaristía.
g)
Estipendio
146.
Cada Decanato acordará y someterá a la aprobación
del Señor Arzobispo, la colaboración económica
que se pedirá a los fieles por la celebración de la Primera
Comunión.
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