LA
INICIACIÓN
CRISTIANA
A.
INTRODUCCIÓN
1.
Mediante los sacramentos de la Iniciación Cristiana, el Bautismo,
la Confirmación y la Eucaristía, se ponen los fundamentos
de toda vida cristiana. "La participación en la naturaleza
divina, que los hombres reciben como don mediante la gracia de Cristo,
tiene cierta analogía con el origen, el crecimiento y el sustento
de la vida natural. En efecto, los fieles renacidos en el Bautismo se
fortalecen con el sacramento de la Confirmación y, finalmente,
son alimentados en la Eucaristía con el manjar de la vida eterna,
y, así por medio de estos sacramentos de la Iniciación
Cristiana, reciben cada vez con más abundancia los tesoros de
la vida divina y avanzan hacia la perfección de la caridad"(1).
2.
La comunión de vida en la Iglesia se obtiene por los sacramentos
de la Iniciación Cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía.
El Bautismo es "la puerta de la vida espiritual: pues por él
nos hacemos miembros de Cristo y del cuerpo de la Iglesia"(2).
Los bautizados, al recibir la Confirmación "se vinculan
más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con una fuerza
especial del Espíritu Santo, y con ello quedan obligados más
estrictamente a difundir y defender la fe, como verdaderos testigos
de Cristo, por la palabra juntamente con las obras"(3).
El proceso de la Iniciación Cristiana se perfecciona y culmina
con la recepción de la Eucaristía, por la cual el bautizado
se inserta plenamente en el Cuerpo de Cristo(4).
3.
De acuerdo al Magisterio y a la Tradición de la Iglesia, es muy
claro que el orden normal de los sacramentos de la Iniciación
Cristiana, para quienes comienzan con el Bautismo de niños es:
Bautismo, Confirmación y Eucaristía(5).
B.
CONSIDERACIONES ACTUALES
4.
"Prevalece una visión fragmentaria -con frecuencia superficial,
tradicional, cultural y social- del significado de los sacramentos de
Iniciación Cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía"(6).
Esto, hay que enfatizarlo, no sólo de parte de los fieles que
los solicitan, sino también, en ocasiones, de parte de los ministros
que los promueven y los celebran.
5.
La realidad arquidiocesana de gran movilidad humana y diversidad cultural
con frecuencia presenta serias dificultades para implementar procesos
de Iniciación Cristiana, que unifiquen la praxis sacramental
del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.
6.
De parte de algunas familias hay la tendencia a celebrar algunos de
los sacramentos de iniciación, asociados a las prácticas
de algunos sacramentales como la presentación a los tres años,
los quince años, la bendición de la casa, etc. Con esto
se corre el peligro de hacer que los sacramentos pierdan su verdadera
importancia.
7.
Hasta hace algunas décadas el ambiente sociocultural de las familias
en su gran mayoría estaba cimentado en profundos valores religiosos
y cristianos. Actualmente, con el fuerte cambio sociocultural, que ha
traído una marcada secularización, los sacramentos son
vistos como eventos sociales, debilitando su significado litúrgico-comunitario
de fe. A veces en las parroquias hay personas que propician estas actitudes
en los feligreses.
8.
En el momento actual, aunque la práctica ordinaria es el Bautismo
de niños (menores de siete años), no debe olvidarse que
un gran número de niños mayores de siete años,
jóvenes y adultos no están bautizados.
9.
Aunque en las diversas diócesis de América se ha avanzado
mucho en la preparación para los sacramentos de la Iniciación
Cristiana, todavía son muchos los que los reciben sin la suficiente
formación(7).
10.
"Al Bautismo de adultos no se le ha dado, de parte de los pastores,
la importancia debida; y a quienes lo solicitan les parecen exagerados
los requerimientos de tipo catecumenal, pues casi siempre están
tratando de cumplir un requisito para otro fin como, por ejemplo, la
celebración del matrimonio"(8).
C.
PRINCIPIOS Y ORIENTACIONES
11.
La Iniciación Cristiana busca ser escuela de cristianismo, es
decir, enseñanza y aprendizaje, testimonio y seguimiento de la
fe, en una palabra experiencia de Dios. En este itinerario acontecen:
el primer anuncio o kerygma, la catequesis, la experiencia de oración
personal y litúrgica, la participación sacramental, la
experiencia de fraternidad o de vida comunitaria, la toma de conciencia
del compromiso social para compartir y servir.
12.
La Iniciación Cristiana tiene su prototipo en el catecumenado
de adultos(9),
su estructura se equipara al modelo evangelizador (kerygma y precatecumenado;
el catecumenado; tiempo de purificación y de iluminación;
celebración de los sacramentos de la Iniciación Cristiana;
y tiempo de la mistagogia o adentrarse en el misterio del Dios presente
en la comunidad). Por ello, este itinerario es considerado como la forma
habitual para iniciar a los cristianos en la fe.
13.
Los sacramentos de la Iniciación Cristiana son una excelente
oportunidad para una buena evangelización y catequesis, cuando
su preparación se hace por agentes dotados de fe y competencia.
En el caso del Bautismo de niños no debe omitirse un esfuerzo
catequizador para los padres y padrinos(10).
14.
Es muy necesario diferenciar con claridad las dos formas para acceder
a la Iniciación Cristiana: Una, la más frecuente entre
nosotros, por la que son bautizados los niños pequeños
y posteriormente, a la edad adecuada, se acercan a la Confirmación
y a la Primera Comunión. Otra, más escasa cuya frecuencia
va en aumento, en la que alguien mayor de siete años solicita
el Bautismo y por ello debe recibirlo en una sola celebración,
junto con la Confirmación y la Eucaristía. Las dos implican
un proceso de iniciación en la vida cristiana, el primero más
directamente orientado a la familia, cuando el candidato es menor de
edad, el segundo como un verdadero proceso catecumenal.
D.
ORDENAMIENTOS DIOCESANOS
15.
Para la acción pastoral sacramental, téngase muy presente
lo prescrito por el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos,
tanto en la introducción general como en las observaciones previas.
Por tanto, dichos principios deberán ser trabajados en la formación
inicial y permanente de seminaristas y sacerdotes, así como de
todos los agentes de la catequesis presacramental.
16.
La Iniciación Cristiana de adultos debe hacerse como un proceso
serio, normalmente prolongado, que de ser posible culmine con la gran
noche de la Vigilia Pascual. En este proceso se integran la catequesis,
las celebraciones y otras experiencias de vida cristiana; de tal forma
que los candidatos vayan tomando conciencia de su próxima condición
de cristianos y miembros de la Iglesia. Para ello será necesario
observar muy de cerca los pasos y periodos marcados por el RICA(11).
17.
Las Comisiones Arquidiocesanas de Catequesis, de Liturgia y de Pastoral
Misionera, coordinadas por la Vicaría de Pastoral, elaborarán
una guía para la preparación de quienes, mayores de 15
años, soliciten la Iniciación Cristiana. Ahí deberán
asegurarse los elementos que el RICA señala para las etapas del
Catecumenado: precatecumenado (catequesis de inicio en la fe y conversión);
catecumenado (catequesis prolongada); purificación e iluminación
(catequesis cuaresmal); y mistagogia (catequesis que integre al neófito
a la vida de la comunidad).
18.
Los niños que ya han llegado a la edad de la discreción
y necesitan los primeros sacramentos, han de ser tratados como verdaderos
catecúmenos(12),
de tal forma que se les pida un tiempo suficientemente largo, que los
conduzca a un buen grado de madurez cristiana, por la aceptación
del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. Se utilizarán
los materiales catequéticos de acuerdo a su edad, buscando que
en esa preparación sean acompañados de cerca por los papás
y los padrinos.
19.
Dada la seriedad que requiere la catequesis mencionada y al mismo tiempo
la necesidad de hacer asequible esta experiencia a los fieles, en los
decanatos se asegurará que haya centros de catecumenado con diversos
horarios y modalidades, que cumplan adecuadamente los objetivos correspondientes.
20.
La preparación para los candidatos responderá a las circunstancias
personales de cada uno, ya que, entre otras cosas, su vinculación
con la Iglesia es muy diferente. En general hay que decir que tal preparación
debe consistir en sesiones comunitarias, pero también en un acompañamiento
personalizado por un catequista cualificado, sin que falte la presencia
del pastor.
21.
Se dan casos entre nosotros en que personas adultas que no han recibido
ni siquiera el sacramento del Bautismo, de todos modos ya asistían
y participaban, de algún modo, en las celebraciones litúrgicas.
Por alguna razón no tenían plena conciencia de carecer
del sacramento. Cuando ellos quieren regularizar su situación,
habrá que prepararles un itinerario adecuado que los ayude a
asumir la fe que ya querían expresar y a hacerse concientes del
don que van a recibir por los sacramentos de la Iniciación Cristiana.
22.
Igualmente, cuando se trate de quienes por error han recibido algún
sacramento de la Iniciación Cristiana, o los tres, en alguna
Iglesia no católica, y piden acercarse a estos sacramentos de
manera correcta, se les ofrecerá una preparación catequética
en la que se les instruya a ellos, si son adultos, o a las familias
si son pequeños, acerca del sentido del Bautismo "bajo condición"
y de la necesidad de recibir válidamente el Sacramento de la
Confirmación y de la Eucaristía. Si son personas que viven
cerca de la vida de la Iglesia, dicha preparación no será
muy prologada, más bien habrá que encausarlos a un camino
de Reiniciación Cristiana.
23.
En el caso de menores de siete años que deben recibir el Bautismo
bajo condición, después de la preparación conveniente
a los papás y padrinos, confiérase el sacramento e invíteseles
a que, cuando el bautizado tenga la edad adecuada, se prepare y se acerque
al sacramento de la Confirmación y de la Eucaristía.
24.
Cuando los que requieren el sacramento del Bautismo son mayores de siete
años y menores de catorce, después de la conveniente preparación,
en una misma celebración se les darán los tres sacramentos
de la Iniciación Cristiana: Bautismo, Confirmación y Eucaristía(13).
En esos casos el mismo presbítero puede ser el ministro de la
Confirmación. Quienes hayan cumplido catorce años, serán
presentados por escrito al Obispo, para que determine lo conducente(14).
25.
Si se da el caso de un joven o un adulto que ha decidido abrazar la
fe cristiana e incorporarse a la Iglesia Católica, hay que orientarlo
y acompañarlo para que haga el recorrido completo del catecumenado,
en el que intervengan debidamente, como lo indica el RICA, la comunidad,
el pastor, el catequista y un padrino. Éste último elegido
con las características que se señalan en los números
57 y 58.
Iniciación
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| CONFIRMACIÓN
| EUCARISTÍA
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