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Directorio Pastoral para los Sacramentos


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Vicaría      de Pastoral

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Directorio Pastoral para los Sacramentos de la Iniciación Cristiana. Norberto Cardenal Rivera Carrera

LA REINICIACIÓN
CRISTIANA

A. INTRODUCCIÓN

147. "La Reiniciación Cristiana es un camino que tiene que recorrer el que ya ha sido bautizado, en vistas a suscitar una experiencia que haga de él un verdadero bautizado, evangelizado y creyente, dispuesto a compartir su experiencia de comunidad y a comprometerse en las tareas de la Iglesia; es una personalización de la fe"(68).

B. CONSIDERACIONES ACTUALES

148. Ante una realidad cada vez más creciente de descristianización en el mundo, se propone el reto de pasar de una "sacramentalización" a la "evangelización" de todos aquellos que recibieron en su momento una iniciación cristiana, en la que no siempre hubo la posibilidad de anunciar el kerygma, es por ello que el proceso de la "Reiniciación Cristiana" se apoya fundamentalmente en el modelo propuesto por el Ritual de la Iniciación Cristiana de Adultos(69).

149. "Gran parte de la población no pertenece al grupo de los iniciados, privilegiados o elegidos que suelen designarse como "Iglesia" (EN 57)"(70).

150. "Existe una variada tipología de Alejados: bautizados no practicantes ni creyentes, ciudadanos de un mundo secularizado, indiferente ante lo religioso y lo trascendente; bautizados creyentes pero no practicantes, de fe meramente individual; estiman que la relación con Dios es un hecho puramente interior y privado; bautizados practicantes pero no iniciados en la fe, cuya falta de formación les impide recibir en sus vidas el influjo vital del Evangelio"(71).

151. "En general se atiende más a quienes acuden al templo, pero poco a los no creyentes, a los no practicantes, a los alejados, a las grandes multitudes; y, cuando éstos se acercan, no suelen encontrar una atención verdaderamente evangelizadora"(72).

152. "Las acciones pastorales, catequéticas y cultuales son, en general, repetitivas; no siguen el método de acompañamiento desde la evangelización global hasta la pertenencia a una comunidad, pasando especialmente por el catecumenado"(73).

153. Se constata "la creciente ignorancia religiosa, la proliferación de sectas, el secularismo, la dicotomía entre fe y vida, y la catequesis con frecuencia deficiente, preferentemente orientada a la recepción de los sacramentos"(74).

154. Falta un diálogo constructivo entre parroquias, escuelas, conventos y agentes de pastoral para evitar que algunos fieles busquen lo más fácil y lo más rápido en cuanto a la preparación y la celebración sacramental, lo cual provoca la desvinculación comunitaria de quienes buscan tal tipo de catequesis; y al mismo tiempo no se garantiza un crecimiento de la fe en los creyentes.

C. PRINCIPIOS Y ORIENTACIONES

155. Se habla de la Reiniciación Cristina como la acción pastoral dirigida a personas ya bautizadas, pero que no han vivido un proceso catequético que las lleve a una conversión de vida a Cristo y a la Iglesia y por lo tanto, a una personalización de la fe(75).

156. La Reiniciación Cristiana se inscribe, especialmente, en el campo de la Nueva Evangelización(76). Por lo tanto, "la acción misionera, en nuestro medio, debe estar dirigida con mayor atención hacia los cristianos que se han debilitado en su fe o que, por causas no del todo conocidas, incluso ya la han abandonado"(77).

157. "El II Sínodo ha tenido una finalidad marcadamente pastoral: poner al día la misión de la Iglesia en esta Ciudad, a fin de que, un renovado proyecto misionero vitalice a la comunidad de fe según el pensamiento eclesiológico del Concilio Vaticano II y de las Conferencias Generales del Episcopado Latinoamericano, celebradas en Medellín, en Puebla y en Santo Domingo, para que esta misma Iglesia particular sea servidora del Reino de Dios en la vida y en la cultura presente"(78).

158. La Reiniciación Cristiana tiene que mirar a todo el proceso evangelizador, tomando en consideración sus etapas graduales de: primer anuncio, Reiniciación Cristiana, catequesis y apostolado(79), teniendo así una visión más completa de la Misión de la Iglesia.

159. Es así como "la Reiniciación Cristiana, con sentido catecumenal, es el camino ideal de la evangelización y conversión, para los ya bautizados que no han sido debidamente evangelizados, situación que vive la mayoría de nuestros católicos"(80).

160. "Desde que el Bautismo de los niños vino a ser la forma habitual de la celebración de este sacramento, ésta se ha convertido en un acto único que integra de manera abreviada las etapas previas de la Iniciación Cristiana. Por su naturaleza misma, el Bautismo de niños exige un catecumenado postbautismal. No se trata sólo de la necesidad de una instrucción posterior al Bautismo, sino del desarrollo necesario de la gracia bautismal en el crecimiento de la persona. Es el momento propio de la catequesis"(81).

161. En el campo de la Reiniciación Cristiana la catequesis de adultos debe asumir siempre una importancia prioritaria, ya que se trata de impulsar "una catequesis postbautismal, a modo de catecumenado, que vuelva a proponer algunos elementos del Ritual de Iniciación Cristiana de Adultos, destinados a hacer captar y vivir las inmensas riquezas del Bautismo recibido"(82).

162. Por eso, "hay que plantearse con valentía renovada, el anuncio a los alejados y a los que viven en situación de indiferencia religiosa. En este empeño, los encuentros presacramentales (preparación al Matrimonio, al Bautismo y a la Primera Comunión de los hijos...) pueden resultar fundamentales"(83).

163. "Como referente sólido para la catequesis parroquial se requiere la existencia de un núcleo comunitario compuesto por cristianos maduros, ya iniciados en la fe, a los que se les dispense un tratamiento pastoral adecuado y diferenciado. Este objetivo se podrá alcanzar más fácilmente si se promueve en las parroquias la formación de pequeñas comunidades eclesiales"(84).

164. "Si se cumplen en la parroquia las anteriores condiciones, que se refieren principalmente a los adultos, la catequesis destinada a niños, adolescentes y jóvenes, que sigue siendo siempre imprescindible, se beneficiara grandemente"(85).

D. ORDENAMIENTOS DIOCESANOS

165. Desde la parroquia búsquense nuevos métodos para la acción pastoral, impulsando una espiritualidad misionera, por la que todos los agentes evangelizadores asuman el proyecto pastoral Arquidiocesano de la Misión Permanente, como la exigencia fundamental del llamado de la Nueva Evangelización. Esta tiene que ser la forma habitual de realizar la pastoral Arquidiocesana(86).

166. La acción pastoral en esta Iglesia Particular debe estar coordinada en sus dimensiones profética, litúrgica y de la caridad, de tal manera que se garantice la formación cristiana integral de todo bautizado. Este trabajo de coordinación tiene que reflejarse en todos los niveles de organización de la Iglesia, especialmente en las comunidades parroquiales.

167. Crear las estructuras necesarias en toda comunidad evangelizadora (parroquia, decanato, colegio, comunidades eclesiales...) para que no falte ninguna de las etapas del Proceso Misionero: primer anuncio, reiniciación cristiana, catequesis y apostolado. Para esto asúmanse, como un compromiso, las orientaciones que al respecto se han dado en el documento Consolidar el Proceso Misionero nn. 47-57(87).

168. La catequesis como una escuela permanente que inicia desde la infancia hasta la madurez ha de buscar llegar a todos, de acuerdo a su edad, a su ambiente o situación propia. La catequesis de adultos ha de ser la referente necesaria para toda catequesis, de tal manera que ésta no puede faltar de manera sistemática y ordenada en toda comunidad parroquial.

169. La catequesis, además de ser un tiempo de preparación presacramental, tiene que estar en sintonía con las otras etapas del proceso evangelizador, de tal manera que no ha de faltar en toda comunidad la catequesis iniciatoria, la catequesis permanente y la formación religiosa en general(88). Es urgente que los Agentes se capaciten para acompañar a personas y grupos, como se indica en el Plan Pastoral 2003, sobre la formación de laicos y formación permanente de los presbíteros(89).

170. En todas las parroquias establézcanse de forma permanente procesos de Reiniciación Cristiana, para aquellos adultos bautizados que les falte completar su proceso de Iniciación Cristiana y que estén dispuestos a recorrer un camino de maduración en la fe personal y comunitaria(90). También para aquellos que habiendo recibido los sacramentos de la Iniciación Cristiana necesitan un proceso de reevangelización. Para ello, son recomendables las orientaciones dadas en los documentos: "La Misión Permanente" y "Consolidar el Proceso Misionero", así como los materiales publicados por la Vicaría de Pastoral.

171. A los que participan de la catequesis presacramental, tanto de la Iniciación Cristiana, como del Matrimonio, condúzcaseles a los procesos de Reiniciación Cristiana, de tal manera que la formación no concluya con la celebración del sacramento, sino que se inserte en las otras etapas del proceso evangelizador. Es particularmente necesario integrar a los papás y padrinos que piden el Bautismo y los otros sacramentos de la iniciación para sus hijos, en estos procesos.

172. Procúrese involucrar a la comunidad parroquial en el acompañamiento de quienes entran al camino de la Reiniciación Cristiana, especialmente de alejados y adultos, como un medio para incorporarlos plenamente a la comunidad de fe.

173. Procúrese involucrar a la comunidad parroquial en el acompañamiento de quienes entran al camino de la Reiniciación Cristiana. Ocasión oportuna para ello pueden ser los tiempos litúrgicos fuertes y las fiestas patronales, en que se propicie hacia ellos el reconocimiento, el estímulo, la oración y la integración a la misma comunidad, especialmente de alejados y adultos, como un medio para incorporarlos plenamente a la comunión de fe.

174. Las diferentes instancias arquidiocesanas, como las vicarias territoriales, busquen un diálogo abierto y constructivo con religiosos y religiosas, con colegios de inspiración cristiana y otros que dan formación religiosa, sobre todo, en vistas a administrar los sacramentos de la Confirmación y Eucaristía, para que se observen los criterios y ordenamientos generales que este documento presenta.

Iniciación Cristiana | BAUTISMO | CONFIRMACIÓN | EUCARISTÍA | Reiniciación Cristiana | Apéndice | Índice

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