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Vicaría      de Pastoral

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La Catequesis, Crecimiento en la Fe. Orientaciones Pastorales 2005. Norberto Cardenal Rivera Carrera

CAPÍTULO III
POR UNA PASTORAL CATEQUÉTICA

1. Destinatarios e interlocutores de la pastoral catequética

56. Durante su ministerio terreno Jesús anuncia el Reino de Dios destinado a todos los pueblos y es la encomienda que deja a sus discípulos; de ahí que los destinatarios de la pastoral catequética son todas las gentes.

57. La Iglesia arquidiocesana se inserta en esta tradición misionera de hacer llegar el Evangelio a todos los ambientes y personas de la ciudad, con la colaboración de los bautizados, especialmente de los catequistas.

58. Los destinatarios de la pastoral catequética son diversos según se les considere desde la óptica de quien se orienta hacia la fe (catecumenado), del desarrollo de la fe bautismal (fundamentación y profundización), del desarrollo físico y psíquico (por edades), de la situación socio-cultural (por categorías). Por lo mismo es de gran importancia que como Iglesia Arquidiocesana nos comprometamos a abrir nuevos espacios de pastoral catequística incluyente, para superar el reducir la catequesis a la preparación previa a los sacramentos.

59. En nuestro contexto evangelizador insistiremos orgánicamente para que la catequesis de adultos se convierta en el prototipo de toda catequesis y la referente necesaria para todas las demás expresiones de catequesis. Así, desde el II Sínodo, el trabajo pastoral en la Arquidiócesis ha pensado particularmente en los alejados del influjo del Evangelio, en donde los adultos y los jóvenes constituyen un sector muy amplio. Además, el Proceso Evangelizador Arquidiocesano de inspiración catecumenal, aplica de manera mucho más clara las orientaciones del RICA, ayudando a ubicar la relación entre la evangelización en un sentido amplio y la catequesis en su relación con las diferentes etapas de dicho proceso. Finalmente no debemos olvidar que la atención a los adultos es una urgencia pastoral que no podemos postergar, por el papel que éstos desempeñan en la sociedad, en la cultura y en la vida de la misma Iglesia.

60. Sabiendo que la situación de alejamiento del Evangelio se aplica a todos los sectores de la población, los jóvenes y las familias también son destinatarios prioritarios del trabo evangelizador y catequético. Para ello búsquense métodos y subsidios que con lenguaje y símbolos adaptados a los ambientes de la ciudad hagan posible la evangelización de estos sectores (Cf. DGC 189 y ss).

61. La catequesis hacia los pobres y necesitados implica insistir en los pasos previos de promoción humana básica y testimonio de la comunidad eclesial, de modo que el servicio ofrecido para educar su fe sea más creíble y aceptable. Para muchos de estos hermanos la actitud de parte de los agentes evangelizadores hará que surja o se renueve en ellos una "búsqueda religiosa" (ChL 4c) y se vuelvan a colocar en una condición de "simpatizantes" (RICA 12. 111).

62. En los últimos tiempos la sociedad ha ido adquiriendo una mayor conciencia para atender a las personas con capacidades diferentes o personas que sufren alguna discapacidad que los limita a participar en los diferentes ambientes de la vida diaria. La Iglesia debe hacer sentir su voz a través de una catequesis adecuada a este sector (Cf. DIPSIC 125)

63. En estas diversas situaciones es de tenerse muy en cuenta la gradualidad del proceso evangelizador, de tal manera que la catequesis ofrecida a cada grupo o persona corresponda a la etapa según el camino recorrido; así la catequesis permanente se tendrá una vez que se ha asegurado la catequesis de iniciación o reiniciación; del mismo modo la catequesis especial se dará a quienes corresponda, pero sin suplir las etapas fundamentales previas.

64. Un especial interés, en nuestros ambientes de alejamiento del Evangelio tendrá la catequesis kerigmática con el fin de afianzar y ahondar los contenidos del primer anuncio; de ésta manera, para la mayoría de los cristianos esa será la puerta para un camino de formación propiamente catequística. Nuestra situación de nueva evangelización hace que "el primer anuncio y una catequesis fundante constituyan una opción prioritaria" (DGC 58c).

65. Hay que recordar asimismo que "el hecho de que la catequesis, en un primer momento, asuma estas tareas misioneras, no dispensa a una Iglesia particular de promover una intervención institucionalizada del primer anuncio, como la actuación más directa del mandato misionero de Jesús. La renovación catequética debe cimentarse sobre esta evangelización misionera previa" (DGC 62). Es por ello que habremos de intensificar la práctica ya iniciada de promover en nuestras comunidades periodos de "acción misionera intensiva" (Cf. MP 169).

66. Así pues, dado que los ambientes son tan variados como variadas son las realidades de la Arquidiócesis, invito a todos los agentes de pastoral para que en su programación evangelizadora sean integrados dichos ambientes en los que debemos hacer presencia con una catequesis dosificada y diversificada, según la realidad del destinatario.

2. Agentes de la pastoral catequética

67. Las comunidades de los tiempos apostólicos son siempre un punto de referencia en el quehacer evangelizador. Su sentido de oración en común, la práctica de la dimensión comunitaria de los bienes materiales, su empeño misionero, su fidelidad en conservar la tradición recibida, su organización en diversos servicios y ministerios inspiran las actitudes y acciones de los agentes de pastoral catequética hoy día.

68. El obispo, como cabeza de la acción pastoral en la Diócesis ejerce su responsabilidad sobre la catequesis fundamentalmente a través de los presbíteros, coordinándolos e impulsándolos en esta labor. Cuida de que las estructuras tengan siempre un sentido pastoral. Destina los medios económicos pertinentes y promueve la realización y difusión de subsidios. En el cumplimiento de su ministerio profético se vale de documentos oportunos, de la predicación desde su cátedra, de su presencia en las comunidades y de intervenciones en los medios de comunicación social.

69. Los presbíteros, colaboradores de los obispos en la tarea pastoral, son los primeros responsables del desarrollo de la catequesis en sus respectivas comunidades: convocando agentes idóneos para la catequesis, cuidando de su formación, siguiendo de cerca su apostolado, programando y evaluando con ellos su trabajo, integrando su actividad en el conjunto del programa de pastoral comunitaria. Siendo el Espíritu Santo quien da testimonio en nosotros, el testimonio del pastor es esperado y requerido como el primer medio de evangelización (Cf. DGC 224. 225).

70. Uno de las recursos catequísticos más a su alcance y más amplio en cuanto a posibilidades y que debe saber aprovechar creativamente es la homilía en la celebración eucarística.

71. Los diáconos, como colaboradores de los sacerdotes en el ministerio de la evangelización, participan también de las actividades que le competen al presbítero de animación, coordinación y formación de los catequistas. Este es uno de los campos privilegiados del ministerio diaconal.

72. Por su misma consagración los miembros de la vida consagrada son ya testimonio vivo del Reino en cuya construcción colaboran. Por su formación y experiencia tienen una función particular en la catequesis, sobre todo como formadores de catequistas y animadores de comunidades no siempre cercanas a las estructuras ordinarias de evangelización. Una mayor coordinación entre estas experiencias, las parroquias y la diócesis hará más fructuosa la misión evangelizadora.

73. Los catequistas ocupan un lugar preponderante en el proceso de la educación de la fe y hacia la fe en cuanto que con su presencia y actividad acompañan al catequizando en su camino hacia la madurez en Cristo.

3. Estructuras al servicio de la pastoral catequética

74. Para que la obra de Jesús pudiera perpetuarse en el tiempo, desde los orígenes apostólicos, se fue viendo necesaria la creación de diversas estructuras; en este contexto las iglesias particulares adquirieron importancia y significación ante las culturas en las que estaban inmersas.

75. Especialmente a partir del II Sínodo, la Iglesia arquidiocesana ha tomado conciencia del valor de sus estructuras en su "nuevo y vigoroso proyecto misionero". Para que la catequesis logre su objetivo, necesita contar con estructuras eficazmente coordinadas que garanticen una pastoral de conjunto.

76. Desde la óptica territorial, tanto la Vicaría como sus decanatos y parroquias deben promover una coordinación dinámica y orgánica de sus actividades y recursos para que la catequesis se convierta en fuerza renovadora de los diversos ambientes presentes en dichas circunscripciones.

77. Las Vicarías funcionales y sectoriales, por su responsabilidad de coordinación y subsidiariedad a nivel arquidiocesano, están llamadas a colaborar, desde su competencia, para presentar la imagen actual de lo que se va logrando del proceso misionero e insertar dinámicamente en él programas catequísticos, de acuerdo a la etapa en que se encuentra cada uno de sus ámbitos particulares.

78. Los Secretariados y Comisiones Arquidiocesanas, en su papel de responsabilidad especializada según el campo que les compete, ofrezcan su asesoría para conocer lo mejor posible la problemática de sus realidades y, mediante propuestas y subsidios, presenten caminos para que la pastoral catequética logre su objetivo.

79. Especial empeño se espera de las Comisiones que por su finalidad tocan más directamente ciertos ámbitos culturales como son Centros de Estudios Superiores, Medios de Comunicación, ambientes artísticos y del comercio etc., de modo que a través del diálogo con estos sectores se vayan creando espacios para que laicos capacitados hagan presencia en ellos del mensaje evangélico.

80. Particularmente la Vicaría de Pastoral, en coordinación con los organismos apropiados, elaborará un instrumento que en el campo de la pastoral catequística dé continuidad al trabajo iniciado por el subsidio "Hacia un Manual Operativo para la Pastoral Parroquial".

 
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