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Orientaciones Pastorales 2010 -Ir al índice/contenido-

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Vicaría      de Pastoral

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Convertirnos en Buena Noticia para la Ciudad
Orientaciones Pastorales 2010.
Norberto Cardenal Rivera Carrera


A todos los hermanos y hermanas de buena voluntad que buscan construir una Ciudad más humana y fraterna.

A todos los bautizados y bautizadas a quienes, de distintas formas, el Espíritu del Señor Jesús les está haciendo sentir la urgencia de convertirse en una Iglesia capaz de ser Buena Noticia en la Ciudad.

A ti joven que vives en la Ciudad y que anhelas un ambiente plural, incluyente y más justo.

A todos ustedes les invito a participar con sus dones en estos desafíos.

SIGNOS DEL ESPÍRITU QUE NOS LLAMAN A HACER MÁS PROFUNDA NUESTRA CONVERSIÓN

1. Estamos iniciando un año muy significativo para todos los mexicanos, oportunidad para valorar lo que somos y podemos ser, para hacer conciencia que cada día decidimos la patria que queremos ahora y en el futuro. El Bicentenario de la Independencia de México y el Centenario de la Revolución Mexicana son ocasión de madurar una mayor corresponsabilidad social.

2. Continuar nuestro proceso de renovación pastoral nos pide mayor atención a la realidad social, especialmente deteriorada por la crisis económica y de valores que tiene consecuencias graves, especialmente para el ámbito familiar.

3. Al respecto, el Informe sobre la evolución de la pobreza en México, dado a conocer por el Consejo Nacional de evaluación de la política de desarrollo social en diciembre de 2008, es revelador de una situación social que exige solidaridad. Dicho informe manifiesta que en ese año, 47.2 millones de personas en el país presentaban al menos una carencia social y no tenían un ingreso suficiente para satisfacer sus necesidades. Y, de esa población, 11.2 millones de personas están en pobreza extrema, es decir, su ingreso es insuficiente para cubrir sus necesidades de alimentación, aun si dedicaran todo su ingreso para este fin. Quienes sufren pobreza extrema en el país son una población más numerosa de la que habita el Distrito Federal.

4. Esta realidad social es una fuerte llamada a nuestra conciencia humanitaria y de fe. Todos, pero especialmente quienes somos parte de la Iglesia, no podemos permanecer pasivos ante nuestro prójimo necesitado, pues se haría inconsistente cualquier esfuerzo de conversión pastoral.

5. La precaria situación de tantos hermanos y hermanas debe movernos a replantear nuestra opción misionera de forma más comprometida con la realidad social en que viven la mayoría de las familias en México.

6. En la tarea de lograr una ciudad más humana y fraterna todos somos necesarios y estamos llamados a la corresponsabilidad, tanto en el cuidado del hábitat natural, para que la urbanización no siga siendo una agresión al ecosistema, como en el cuidado de unos con otros, colaborando para que la urbe ofrezca oportunidades de crecimiento humano y cristiano sin marginar a nadie.

CON VOLUNTAD DE RENOVACIÓN VIVAMOS UNA NUEVA ETAPA DEL PROCESO PASTORAL

7. En el año 2009 invité a todos los agentes de pastoral a revisar más a fondo las prioridades pastorales que se refieren a la familia y a los jóvenes, objetivos sobre los que debemos seguir trabajando; también, junto con mi Consejo Episcopal, propuse dar especial impulso a la formación permanente del clero y a la pastoral vocacional, aspectos que requieren continuidad.

8. Ahora, en el contexto de nuestra preocupación por la formación de agentes, les invito a analizar qué decisiones nos piden también las otras dos prioridades sinodales, que nos ponen más claramente en estado de misión: nuestros hermanos más pobres y quienes están alejados del influjo de los valores del Evangelio.

9. Pido a todos los bautizados no olvidar el llamado que Jesús nos sigue haciendo para convertirnos en sus discípulos misioneros. Para llevar a cabo su misión evangelizadora, nuestra Iglesia local necesita compartir las expectativas y necesidades de los habitantes de la Ciudad y tratar de responder a ellas.

10. El período de tres años, que tenemos delante: 2010 al 2012, es una buena oportunidad para impulsar la acción formativa de cada vez más bautizados. La finalidad es que nuestras comunidades vayan transformando, con audacia, su perfil actual de conservación, a una configuración comunitaria misionera que sea signo de diálogo, cercanía y caridad hacia todos.

EL PROCESO POSTSINODAL: 16 AÑOS DE ACCIÓN PACIENTE DEL SEÑOR ENTRE NOSOTROS

11. Podría sintetizar en tres elementos pastorales el camino por el que el Señor ha venido impulsando a nuestra Iglesia local en estos años posteriores al Sínodo:

  • La urgente necesidad de convertirnos en Iglesia misionera.
  • Los cómos de la opción misionera que se concretizan en las prioridades pastorales: familia, jóvenes, los más empobrecidos y los alejados del impulso del Evangelio.
  • Y, la identificación de la columna vertebral donde se apoya la realización de este proyecto de renovación pastoral: la formación de los agentes como discípulos misioneros del Señor Jesús.

12. La identificación de los elementos substanciales que integran el Marco para la Formación de los Agentes de Pastoral es un logro muy importante que orientará el desarrollo futuro del itinerario de discípulos misioneros que se concretiza en agentes capaces de comunión, de entrega en el servicio y de testimonio de caridad. Dicho Marco fue la referencia de iluminación de la XV Asamblea Diocesana y fue resultado del consenso de las principales instancias diocesanas involucradas en la formación.

13. El Espíritu del Señor nos ha ido acompañando en el camino de conversión y, poco a poco, su impulso de amor ha ido ayudándonos a reconocer el potencial que tiene nuestra Iglesia arquidiocesana, gracias a los dones que le ha regalado en cada comunidad que aquí peregrina y en cada bautizado que se ha incorporado a esta comunidad de fe.

14. La realidad eclesial que vislumbramos, nos pide desarrollar un ambiente de fuerte participación, para que la comunidad creyente madure su potencial y pueda aprender a ser fermento en los ambientes urbanos seculares.

15. Uno de los medios que debe ser signo e impulso de participación es el fortalecimiento y la puesta en marcha del Consejo Pastoral Arquidiocesano y del Consejo Arquidiocesano de Laicos. Ambas instancias, son complementarias en sus funciones: el Consejo Pastoral, impulsando una pastoral de conjunto cada vez más operativa, expresión de la comunión eclesial. Y, el Consejo de Laicos, propiciando la conciencia y la participación de todos los bautizados laicos, así como el diálogo con los ambientes sociales y quienes los encabezan.

16. En las últimas tres Asambleas Diocesanas hemos podido ir clarificando las consecuencias de la opción pastoral y la tarea que tenemos en relación con la formación de nuevos discípulos misioneros, sobre todo para que sean capaces de concretizar el servicio pastoral evangelizador en los diversos ámbitos sociales.

17. De forma particular, la XV Asamblea diocesana ha propuesto programas de trabajo que inciden en ámbitos estratégicos prioritarios, donde debe cimentarse la renovación pastoral. Apoyando esa reflexión, les invito a considerar dos tipos de ámbitos dónde implementar acciones con objetivos específicos y metas evaluables, unos, la parroquia y el decanato, de carácter territorial. Y, otros, ministros ordenados, familia, jóvenes, movimientos laicales, vida consagrada, así como ámbitos sociales, de carácter sectorial. No señalo explícitamente a las Vicarías Territoriales, porque a estas instancias les corresponde promover y supervisar las acciones que se implementen, para lo cual, cada una de ellas, como suelen hacerlo, deberán elaborar su plan siguiendo nuestra reflexión diocesana y las Orientaciones que aquí presento.

18. En estas iniciativas que surgen de la Asamblea Diocesana, la formación de agentes debe ser el eje; de esa forma, construiremos la continuidad en equipos de personas capacitadas. En los distintos niveles pastorales debe estar clara la forma de dar seguimiento a las acciones que se acuerden. Al recoger los frutos y las propuestas de la Asamblea, les pido que los convirtamos en programas y las hagamos tareas pastorales prioritarias en los próximos tres años, abocándose a ellas a partir de hoy.

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