Visitar Sitio Web de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Comisiones Vicaría Pastoral

Mapa del Sitio



Ver e imprimir ORIENTACIONES PASTORALES 2010 en PDF

Orientaciones Pastorales 2001 -ÍNDICE-


  Google
Vicaría      de Pastoral

Logo de la Misión Permanente en la Arquidiócesis de México -Subsidios para la Misión-

Renovar nuestra pastoral desde la raíz
Orientaciones Pastorales 2011.
Norberto Cardenal Rivera Carrera

II. ACTITUDES PASTORALES COMO SIGNOS DE RENOVACIÓN

Lo viejo ha pasado y ha aparecido algo nuevo
(2 Cor 5, 16)

27. Hemos hecho mención en varias ocasiones de la meta que nos propone el II Sínodo como signo de la opción misionera: una pastoral de encarnación, de diálogo y de testimonio. Ese es el objetivo a lograr en nuestra práctica pastoral.

28. Si bien ese objetivo nos da un horizonte luminoso para la renovación de nuestra práctica habitual, debemos traducir esas tres características de la pastoral que buscamos alcanzar, en actitudes concretas que las desarrollen y las hagan palpables, no sólo para nuestros interlocutores, sino para nuestras propias comunidades, que deben identificarse con ellas y cultivarlas constantemente. De tal forma, que se conviertan en su forma de ser, en su sello personal: comunidades abiertas al encuentro con todos.

29. Para ponernos en ese sendero evangélico de apertura al hombre de hoy, es indispensable aceptar que necesitamos de la conversión pastoral. El camino es confrontar nuestro proceder con las actitudes de Jesús para reconocer aquellas posturas que manifiestan más nuestro pensamiento y estilo de vida que las del discípulo que sigue el ejemplo de su Maestro.

A. NUEVAS ACTITUDES PASTORALES, EXIGENCIA QUE NACE DEL EVANGELIO

30. El evangelio de San Juan narra los sentimientos de Jesús antes de entregar su vida. Para Jesús, el amor entre sus discípulos es lo único importante:

a. Permanezcan en mi amor. Pero sólo permanecerán en mi amor, si ponen en práctica mis mandamientos… Mi mandamiento es éste: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado (15, 9b-10a. 12): la fraternidad hace posible que se retroalimente la fe en los creyentes.

b.  Ustedes son mis amigos si hacen lo que yo les mando… Lo que yo les mando es esto: que se amen los unos a los otros (15, 14. 17); la fraternidad nos une con Jesús y entre nosotros. Son dos dimensiones que se funden en una sola cuando Jesús toma el rostro del desvalido.

c. Por el amor que se tengan los unos a los otros reconocerán todos que son discípulos míos (13, 35): el amor fraterno hace visible a la ‘Iglesia comunidad´ a los ojos del mundo; son las actitudes fraternas lo que realmente realiza la misión.

31. Del amor fraterno surgen, con fuerza siempre nueva, las actitudes pastorales del pastor y de su comunidad que han elegido el dinamismo del seguimiento de Jesucristo:

a. Tengo otras ovejas que no están en este rebaño (Jn 10, 16a). Puede ser una comunidad pequeña o marginal por sus limitaciones, pero la animará una preocupación universal por la humanidad, lanzándola a una comunión “más allá de sus fronteras”.

b. Vayan y hagan discípulos a todos los pueblos (Mt 28, 19a). Nosotros, por nuestra opción pastoral, tenemos marcada la prioridad de ir hacia los alejados. Para que maduren actitudes y decisiones acordes con esa prioridad debemos cultivar el sentido de universalidad que nos otorga la misión que Jesús nos ha encomendado. Para ir hacia los alejados necesitamos avivar la conciencia de ser enviados, entonces desaparecerán el miedo y la apatía.

c. Dichosos los que tienen hambre y sed… (Mt 5, 6). La rutina es uno de los peores enemigos de los discípulos de Jesús, porque para seguir sus pasos se requiere siempre pasión y entrega. Debemos examinar si nuestra atención pastoral ha mantenido su “tensión”. El discípulo misionero que sigue el impulso del Espíritu está dispuesto a empezar siempre de nuevo porque sabe que la tarea no está cumplida.

d. Lleno de alegría, va, vende lo que tiene y compra aquel campo (Mt 13, 44). Quien anuncia el Reino tiene el sello de la alegría. Es una alegría profunda porque ha encontrado un tesoro invaluable. Ser cristiano no es una carga sino un don (cfr. DA 28). Una comunidad que vive el entusiasmo por el Reino es capaz de contagiar su alegría. Hay que revisar con cuánta alegría compartimos y decidimos ser solidarios.

e. Brille su luz delante de los hombres de modo que, al ver sus buenas obras, den gloria a su Padre que está en los cielos (Mt 5, 16). Se necesita una pastoral de testimonio, es decir, que el estilo de vida de los cristianos hable del Evangelio por sí mismo. La fe y la vida aparecen en sintonía. Es la forma de hacerse creíble hoy.

f. Ustedes son la sal de la tierra; pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se salará? Ya no sirve para nada (Mt 5, 13). El discípulo misionero está llamado a ‘perderse’ con sencillez para que los demás crezcan; a que se olviden de él para que aparezca Jesús.

g. Echó agua en una palangana y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla (Jn 13, 5). La actitud de servicio no es una opción para el discípulo, sino una forma de ejercer cotidianamente el seguimiento de Jesús, realizando con alegría aquello que nadie está dispuesto a hacer.

h. No te pido que los saques del mundo, sino que los defiendas del maligno (Jn 17, 15). El Señor Jesús ruega por sus discípulos para que, protegidos por el Padre, puedan llevar la Buena noticia al mundo. Con esa seguridad, el cristiano está en el mundo y se involucra en lo que el ser humano vive para ser signo de esperanza.

32. Dejando que la voz de Jesús resuene en nuestra práctica pastoral, podremos ser portadores de los valores que necesita la convivencia social para recuperar su capacidad de humanizarse. El discípulo misionero confía profundamente en la acción del Espíritu y es por eso que cree en la capacidad de la comunidad humana para reencontrarse con el amor.

33. Escuchando a Jesús, se aclaran los criterios de la conversión a la que debemos avocarnos. Porque aunque hablamos de ‘conversión pastoral’, en realidad estamos hablando de nuestra propia conversión, pues el actuar pastoral es sólo reflejo de lo que llevamos dentro, de nuestras convicciones, dones y, también, de nuestras carencias y fragilidades.

34. Colocarnos en este camino de conversión pastoral significa mantener una inconformidad fundamental sobre lo que hemos alcanzado en nuestra vida, pues al tener nuestra mirada en Jesús y en la dirección en que camina, siempre nos daremos cuenta que estamos lejos de alcanzar su calidad de amor y de entrega.

35. En especial, hablando a mis hermanos que participan del ser pastor, —obispos, presbíteros y diáconos—, debo decirles que esta exhortación al cambio proviene del Espíritu y no podemos sino tomarla en serio y como un don providencial muy oportuno. También nosotros nos hemos contaminado de actitudes no evangélicas, en muchas cosas somos culpables que se estereotipe al ministro ordenado como funcionario y a nuestras parroquias como lugares de trámites administrativos y de comercio de lo religioso.

36. Muchas veces hemos caído en la tentación del individualismo y seguimos convencionalismos humanos y sociales que nos asimilan a una vida común y corriente, cuya rutina renuncia tácitamente a la espontaneidad y a la radicalidad del Evangelio. Hay que reavivar en nuestro corazón el llamado permanente a renunciar a todo lo que tenemos para entregarlo y poder así seguir a Jesús.

37. En ese sentido, de nosotros los pastores depende, en gran medida, que la Iglesia se mantenga discípula. Seamos valientes y sinceros, reflexionemos a fondo con nuestras comunidades la urgencia de impregnar de ese espíritu todo lo que realizamos como Iglesia. Sólo así, asumiendo las exigencias del seguimiento de Jesús, concretizaremos nuestro programa pastoral.

B. EL SEGUIMIENTO, FUENTE DE LAS ACTITUDES CRISTIANAS

38. En nuestra sociedad, marcada por fuertes tendencias individualistas, la exigencia para quienes queremos seguir a Jesús es construir un ambiente de comunidad. Esta tarea va más allá del ámbito eclesial, se trata de comprometerse en reconstruir el tejido social comunitario de base, en los distintos niveles de la sociedad y de las comunidades cristianas.

39. Hay que romper con una práctica de cristianismo cómodamente instalado y con frecuencia ajeno a las situaciones de carencia social. Nuestras comunidades no deben ser ambientes donde se escapa de la responsabilidad con el compromiso social.

40. El acercamiento y diálogo con las culturas de la Ciudad de México es un desafío importante para nosotros porque encierra la exigencia fundamental del seguimiento de Jesús que es desinstalarse de la ubicación que se tiene para entrar en el mundo de la marginación.

41. En nuestra sociedad de consumo, que también es parte de la forma de vivir de nuestras comunidades cristianas, el seguimiento de Jesús debe traducirse como sencillez y austeridad que nos permita compartir con los desamparados y poder ser signos constantes de humanización.

42. En nuestra sociedad, que parece rota por la violencia, los conflictos y las heridas que está provocando, la exigencia para los discípulos misioneros que quieren seguir a Jesús, es el trabajo por la reconciliación y la reconstrucción de la convivencia pacífica.

43. En nuestra sociedad donde domina el poder económico, la exigencia del seguimiento de Jesús es romper con la indiferencia hacia las víctimas, hay que practicar la misericordia y estar dispuestos a aliviar los sufrimientos.

44. En una sociedad que se ha acostumbrado a la corrupción, la dimensión comunitaria del seguimiento de Jesús exige a la comunidad cristiana caminar contracorriente, pues ese ambiente de relaciones corruptas impide que el ambiente democrático y participativo madure y se pueda enfrentar la desigualdad social siempre creciente.

45. En una sociedad donde quienes sufren pobreza extrema son millones de personas, la comunidad cristiana tiene la exigencia de comprometerse a reconstruir la esperanza de los pobres mediante la promoción humana.

46. En nuestra sociedad urbana, plural, multicultural, la comunidad cristiana, alimentada por su raíz evangélica que la sostiene, debe aprender a ser puente de comunicación y colaboración entre los diferentes. Ser promotora del bien común.

47. Nuestra pastoral necesita renovarse desde la raíz, desde el Evangelio, para dar respuesta a todas esas exigencias que nacen de ser discípulos del que tomó nuestra condición humana para compartir con nosotros todo lo que vivimos y enseñarnos un camino de libertad y de amor.

48. Reconozcamos los retos que nos plantean las culturas presentes en la Arquidiócesis de México como llamadas del Espíritu. A la luz de la Palabra y con la fuerza que nos da la Eucaristía afrontemos el desafío de presentarnos en los areópagos de hoy con la seguridad de ser enviados, como San Pablo.

49. Sepamos discernir el valor de cada cultura escuchando su lenguaje, aprendamos a reconocer las semillas del Verbo. Cuando se ilumina una forma de pensar y vivir con el Evangelio nunca hay condenación, siempre se encuentra un camino para dialogar y proponer nuestra esperanza. Cada realidad y persona tiene su tiempo para abrirse al amor de Dios. El discípulo va adquiriendo esa paciencia de observar, escuchar, descubrir y sorprenderse de la obra de Dios en medio de la humanidad.

50. La acción del Espíritu trasciende nuestra acción pastoral dándole la profundidad con la que actúa Jesús, que no hace acciones de más, que no dice palabras que sobran. Es el Maestro para ir a lo esencial: la persona, su dignidad, su paz, su felicidad. En ese camino de Jesús debemos formarnos para que podamos colaborar con él. 


Ir a la página anterior

Ir a la página siguiente


loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance