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Jesús vio una multitud y sintió compasión de ellos,
porque andaban como ovejas sin pastor;
y se puso a enseñarles muchas cosas

(Mc 6, 34)

II – LOS ESCENARIOS PARA UNA NUEVA EVANGELIZACIÓN

A. Renovación misionera para la nueva evangelización

54. La razón de ser de la Iglesia es evangelizar, por ello ha evangelizado siempre. El Concilio Vaticano II y el Magisterio de la Iglesia en otras de sus expresiones, universal, continental y nacional, nos recuerda una y otra vez la vocación misionera de la Iglesia. Con esta certeza que se fortalece con la celebración del año de la fe y del Sínodo universal de la Nueva Evangelización, en medio de los múltiples acontecimientos que vamos viviendo en nuestra Iglesia particular y en la sociedad, queremos renovar nuestros esfuerzos para anunciar a Jesucristo en el contexto de una ciudad que sigue cambiando.

55. Con gratitud a Dios vemos que nuestro caminar misionero avanza, pero al mismo tiempo observamos un proceso progresivo de descristianización y de pérdida de los valores humanos y cristianos fundamentales; esto es preocupante. En la actualidad gran parte de nuestra sociedad no encuentra en la evangelización cotidiana de la Iglesia el Evangelio, es decir, no encuentra una respuesta que le dé sentido pleno a su vida.

56. La nueva evangelización impulsada por el Papa Juan Pablo II y ahora presentada con nuevos rasgos y características por el Papa Benedicto XVI, nos da pauta para avivar el empeño misionero de cada discípulo y de cada comunidad. En los Lineamenta para el Sínodo de los Obispos del año pasado se nos dice: La nueva evangelización es una actitud, un estilo audaz. Es la capacidad de parte del cristianismo de saber leer y descifrar los nuevos escenarios, que en estas últimas décadas han surgido dentro de la historia humana, para habitarlos y transformarlos en lugares de testimonio y de anuncio del Evangelio (n. 6).

57. La tentación de la impaciencia, de encontrar inmediatamente el gran éxito, de lograr los grandes números, puede hacernos caer en la desesperanza o en la apatía, pensar que todo aquello que se ha realizado no ha servido o que pese a lo que hagamos todo seguirá igual. Nosotros queremos estar seguros de que esta forma de considerar la acción de la Iglesia nada tiene que ver con el cumplimiento del mandato misionero. La nueva evangelización no puede ser simplemente el atraer inmediatamente a muchos con nuevos y más refinados métodos. La nueva evangelización indica la exigencia de encontrar nuevas expresiones para ser Iglesia dentro de los contextos sociales y culturales actuales, en proceso de continua mutación (Ib.).

58. El esfuerzo tiene que ser cada vez más grande, de acuerdo a la necesidad de comprender y emprender, desde nuestra fe nacida en el encuentro con Cristo, una total renovación de nuestra vida cristiana y pastoral; la nueva evangelización tiene su genialidad y originalidad en la capacidad de convertirnos en testigos convencidos, creativos y creíbles frente a las nuevas realidades y situaciones en la humanidad en la época actual, muchas de ellas también verificadas en nuestra realidad urbana (cf. Lineamenta, Prefacio).

59. De ahí que no podemos renunciar ni dejar a un lado el nuevo y vigoroso proyecto misionero que ha mantenido a la Iglesia arquidiocesana en estado de misión permanente o en una actitud de nueva evangelización, buscando evangelizar las culturas mediante una pastoral de encarnación, testimonio y diálogo, pilares de nuestra mística misionera.

60. En ocasiones anteriores he reflexionado con ustedes en los desafíos que plantea la ciudad capital que es cada vez más pluricultural y cosmopolita; y he propuesto algunas actitudes a tener en cuenta para enfrentar estos desafíos, tales como la flexibilidad pastoral, paciencia apostólica, cercanía, amabilidad, sencillez, servicialidad, fraternidad, escucha y diálogo (cf. OP 2003, 33-43). La misión es relación y por eso necesita de la cercanía, de la creación de vínculos personales sostenidos en el tiempo. El que es amigo de Jesús se hace cercano a todos, sale al encuentro generando relaciones interpersonales que susciten el interés por la verdad. De la amistad con Jesucristo surge un nuevo modo de relación con el prójimo, a quien se ve siempre como hermano.

61. Sabemos que en muchas ciudades se nota la ausencia de Dios en los múltiples ataques a la dignidad humana, entre ellos: la violencia relacionada con el narcotráfico y la corrupción de varios tipos, pero estamos convencidos de que el anuncio del Evangelio ha de ser la base para restablecer la dignidad de la vida humana en estos contextos urbanos. La Buena Nueva de Jesús nos dice yo he venido para dar vida a los hombres y para que la tengan en plenitud (Jn 10, 10).