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B. Evangelización de las culturas

62. Desde el II Sínodo Diocesano, en sintonía con la Iglesia Universal, buscamos una nueva evangelización, capaz de hacerse escuchar por aquellos nuevos escenarios de nuestra ciudad que no están interesados en la evangelización “clásica”, llamada también “pastoral de conservación”, intentamos una nueva acción misionera centrada en la evangelización de las culturas de la Ciudad de México.

63. Siguiendo muy de cerca la documentación del Sínodo de los obispos en Roma, hagamos algunas reflexiones acerca de los escenarios que reclaman la voz y la presencia de la Iglesia, entendidos estos como “mundos y fenómenos sociales nuevos” y “áreas culturales o areópagos modernos”, según nos describe estas realidades el Beato Papa Juan Pablo II en Redemptoris missio 37-38. Démonos cuenta de que la caracterización que de ellos hace tal documentación sinodal responde en mucho a nuestras propias situaciones y por ello tiene mucho que decir, en lenguaje de desafíos, a nuestra tarea de evangelización.

64. a) Cultural – Religioso. Se caracteriza por promover la vida sin referencia a lo trascendente, una existencia sin Dios. Se trata de un escenario en donde el secularismo toma señorío de la realidad humana. Todo se ve seriamente afectado, se debilitan los valores, no hay respuestas al sentido de la vida, no interesa tanto la verdad. La cultura que mantenía unidos a los pueblos se resquebraja y fragmenta. Podemos constatar, sobre todo en las nuevas generaciones, una mentalidad hedonista, consumista, relativista, individualista y neopagana (cf. Instrumentum laboris 53). La influencia de este escenario repercute también en los mismos cristianos. Por otra parte, se está dando en nuestra cultura un retorno al sentido religioso y una exigencia multiforme de espiritualidad que afecta a muchos y en particular a las generaciones jóvenes. Se afirma que una organización mágica de la vida es el criterio para conocer la realidad y dar un sentido a las cosas. Emergen nuevos cultos, que instrumentalizan en clave terapéutica las prácticas religiosas. Se presentan como religiones de la prosperidad y de la gratificación instantánea (cf. Ib. 58).

65. b) Social. Aquí se destacan dos fenómenos que van provocando más retos y desafíos a la nueva evangelización, uno es el de la movilidad humana, el fenómeno de la migración. El encuentro y desplazamiento cultural dan como resultado una falta o confusión de identidad; en las grandes ciudades como la nuestra, se verifica con mayor intensidad el ir y venir de hombres y mujeres en busca de un “sueño” que les ofrezca una vida más digna, pero el resultado es otro; la fluidez en las tradiciones y costumbres propias se ven alteradas en mayor grado. El otro fenómeno es el de la “globalización”, un tanto complicada de explicar claramente, que se ha percibido como una realidad negativa y determinista, sin embargo, puede tener un lado positivo desde donde se pueden innovar nuevos caminos de solidaridad para compartir el progreso de todos hacia el bien.

66. c) Económico. Hay una seria y grave constatación en este escenario. Son cada vez más notorias las desigualdades entre pobres y ricos, se da una injusta distribución de las riquezas. La falta de empleos y la falta de oportunidades en la educación y formación de muchos jóvenes trae como consecuencia la búsqueda de alternativas como son el comercio informal, la participación en la delincuencia organizada o incluso en la redes del narcotráfico, entre otras tantas situaciones provocadas por la realidad actual. Bajo esta óptica la construcción del Reino de Dios es un verdadero reto, la nueva evangelización nos pide realizar acciones audaces de acompañamiento y caridad cristiana, lo cual implica presencia y compromiso.

67. d) Político. El mensaje final del Sínodo de los obispos al abordar el papel político de la Iglesia evangelizadora respecto a los temas como aborto, matrimonio, libertad de educación, libertad religiosa, lucha por la justicia, oposición a la violencia, al racismo, al hambre, a la guerra, decía: un ámbito en el que la luz del Evangelio puede y debe iluminar los pasos de la humanidad es el de la vida política, y añade a los políticos cristianos que viven el precepto de la caridad se les pide un testimonio claro y transparente en el ejercicio de sus responsabilidades (n. 10). Para nosotros siguen vivas las palabras del Papa Benedicto XVI antes dejar nuestra patria, una exhortación para que todos juntos demos testimonio de nuestra fe frente a los deseos de control y poder: Aliento ardientemente a los católicos mexicanos, y a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a no ceder a la mentalidad utilitaria que termina siempre sacrificando a los más débiles e indefensos. Los invito a un esfuerzo solidario que permita a la sociedad renovarse desde sus fundamentos para alcanzar una vida digna, justa y en paz para todos. Una invitación a todos los agentes de pastoral para que en la vida política de la ciudad optemos por la participación ciudadana con un espíritu de nueva evangelización.

68. e) Los medios de comunicación social. En las últimas décadas hemos sido testigos de una serie de cambios en el ámbito de la comunicación que ni en el Concilio Vaticano II se imaginaba en su proyección en el tiempo; en pocos años la red informativa ha envuelto el mundo. La comunicación se realiza en tiempo real y está al alcance de todos, en especial de la nuevas generaciones, por eso bien podemos decir que los social media tienen un impacto cada vez más importante como lugar de información, pero también de socialización y de encuentro, y ya se han convertido realmente en nuevos areópagos de la evangelización. Ellos son también un instrumento de comunicación para la misma Iglesia, de hecho en cuanto se publiquen estas orientaciones, también ya las tendremos a disposición en un archivo electrónico en la red. Hay que aprovechar estos medios para hacer llegar el mensaje de Jesús a todos.

69. f) La ciencia y la tecnología traen ciertamente notables beneficios al hombre, pero se han convertido en un verdadero ídolo y en una especie de nueva religión, que suscitan los mitos de la prosperidad y de la gratificación instantánea. En las últimas décadas nuestra ciudad se ha convertido en el paraíso de los avances y novedades tecnológicas; es relativamente fácil dejarse atraer por aquello que significa “tener lo más avanzado”, creando así la cultura de la dilatación de las potencialidades humanas. La nueva evangelización requiere que se establezca un serio diálogo entre ciencia y fe.

70. Tener una noción de estos escenarios nos permite acercarnos a las realidades humanas que representan a nuestros interlocutores, reconociendo la necesidad de hacer una lectura crítica de los estilos de vida, del pensamiento y de los lenguajes propuestos a través de ellos. Dicha lectura servirá también como autocrítica que la Iglesia es invitada a hacer de sí misma y de su acción evangelizadora.

71. En la XVIII Asamblea diocesana recibimos los resultados preliminares de la encuesta sobre “las culturas religiosas de los habitantes de la ciudad de México”, en donde pudimos tener un acercamiento a la realidad que estamos viviendo. Algunos de los índices presentados nos pueden parecer desalentadores, especialmente los que se refieren a las modificaciones en los patrones familiares y morales, así como el paulatino alejamiento de los jóvenes de los ámbitos eclesiales. Pero también nos da esperanza constatar que la sed de Dios sigue presente en los habitantes de la ciudad, la cual se manifiesta en una religiosidad intensamente vivida, en la que la transmisión de la fe sigue teniendo un eslabón primordial desde el papel de la mujer en la sociedad y como madre de familia. Les pido que hagamos lo posible para no perder de vista en nuestro entorno, las semillas del verbo que siguen reclamando nuestra capacidad de escucha y la proclamación kerigmática.

72. Invito al equipo responsable de esta encuesta, configurado desde el Consejo Pastoral Arquidiocesano, que siga profundizando, analizando e interpretando los resultados presentados, para ofrecer a los agentes de pastoral elementos que ayuden a discernir los caminos y las acciones necesarias para hacer posible la nueva evangelización en los respectivos ámbitos pastorales que requieren nuestra atención.