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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Instrucción Pastoral Sobre la Educación en las Escuelas y Universidades Católicas

INSTRUCCIÓN PASTORAL SOBRE LA EDUCACIÓN
EN LAS ESCUELAS Y UNIVERSIDADES CATÓLICAS

INTRODUCCIÓN

1. El Santo Padre Juan Pablo II nos ha pedido a todos los católicos del mundo entero centrar nuestra atención, en este año 1997, en la figura de Jesucristo; petición que hemos recibido por medio de su Carta Apostólica Tertio Millennio Adveniente y que quisiéramos seguir a través de diversas iniciativas. Considerando que Jesucristo es el "verdadero educador de los hombres" como nos lo dice la Catechesi Tradendae(1), quisiera ofrecer un homenaje a la segunda persona de la Trinidad, proponiendo a los habitantes de la Arquidiócesis de México algunas reflexiones acerca de la educación cristiana.

Espero que estas consideraciones que aquí les ofrezco, fundadas en la enseñanza del Concilio Vaticano II, en los documentos del Magisterio sobre el tema, y en las palabras del Santo Padre, permitan a las escuelas y universidades católicas, cumplir su insustituible misión en el nuevo Adviento de gracia que se abre con el próximo milenio.

I. OBSTÁCULOS Y ESPERANZAS EN LA EDUCACIÓN

2. La Iglesia siempre ha visto en la educación uno de los campos más importantes de su acción apostólica. Sabe que el fin de esta labor educativa debe centrarse principalmente en la formación humana, cristiana y apostólica de los individuos; meta por la cual la Iglesia se esfuerza proponiendo el camino y los medios que son indispensables para la consecución de este anhelado desenlace de la vida personal y social. Como una buena madre que sabe lo que le conviene a sus hijos. La Iglesia, sin embargo, no quiere ocultar las sombras que podrían impedir esta obra educativa. A su vez, anima a quienes se dedican a esta importante labor, aleccionándolos sabiamente acerca de los signos de esperanza que también asoman en el entorno humano. Por eso deseo poner a su consideración, en este momento, algunas "luces y sombras" que influyen enérgicamente en dicha misión.

A. FACTORES QUE HACEN ARDUA LA LABOR EDUCATIVA

3. Ciertamente es preciso reconocer que la tarea de las instituciones de orientación católica se presenta en nuestra ciudad más ardua hoy en día, debido a una serie de factores que tienden a difuminar la identidad específica de estas instituciones y generan dudas sobre su validez actual. Entre dichos factores me parece necesario destacar los siguientes:

a. La secularización

4. Este factor tiende a penetrar todos los sectores de la vida humana, con su afán de absolutizar y hacer autónomas las realidades terrenas. Proceso que no se limita a afirmar lo humano, sino que frecuentemente degenera en un secularismo con la pretensión de marginar a Dios del ámbito social, conduciendo gradualmente a la indiferencia religiosa, al materialismo y al ateísmo práctico. ¡Cuántos jóvenes en México viven hoy su vida sin contacto alguno con la Iglesia! ¡Cuántas familias viven en una cómoda indiferencia religiosa! Una sociedad así, en la que Dios es el gran Ausente, incapacita al hombre para construir un mundo auténticamente humano.

b. Las corrientes y doctrinas pedagógicas

5. Existe también una crisis de valores en algunos proyectos educativos, debido a la influencia y al nexo existente entre los postulados de diversas corrientes y teorías pedagógicas y a los resultados que de ellas se derivan en términos de formación de las personas. Algunas manifestaciones indicativas de este fenómeno son la tendencia en ellas a privilegiar o absolutizar los métodos y las técnicas pedagógicas, perdiendo de vista los valores y el fin de formación cristiana que es su razón misma de ser. Es preciso, pues, señalar el peligro de determinadas tendencias pedagógicas que han ido invadiendo las ciencias de la educación, para poder discernir los proyectos educativos contrarios al humanismo cristiano. De aquí se derivan tres factores que afectan objetivamente a esta tarea formativa: el liberalismo moral, el psicologismo y el sociologismo.

c. El liberalismo moral

6. Este factor, con su presunción de neutralidad de los valores, niega la validez de una opción moral sobre otra, y en definitiva rechaza, en nombre de un falso sentido del respeto ajeno, la validez de una verdad humana objetiva. En este sistema se busca ante todo desarrollar el sentimiento del respeto a los valores ajenos, lo cual es muy positivo(2), pero se olvida la promoción y búsqueda de la verdad moral objetiva y la educación a la ascesis que ella comporta.

d. El psicologismo

7. Esta corriente, que identifica y reduce el valor moral a los sentimientos, considera que la madurez humana estriba en la libre expresión de ellos mismos. En este sistema se busca desarrollar la sensibilidad moral autónoma, prescindiendo de toda referencia a una "autoridad". Ciertamente esa sensibilización tiene rasgos positivos, pero de nuevo se prescinde de cualquier referencia a verdades morales y religiosas objetivas, y se despoja de contenido la opción moral, como si fuera igualmente buena cualquier opción aceptada "en conciencia".

e. El sociologismo

8. El sociologismo reduce la moral a un producto de fuerzas sociales dominantes, por lo que se enfatiza la necesidad de una educación moral religiosa "liberadora" y el compromiso ante los problemas humanos y sociales. Este enfoque tiene como efecto claro la masificación del educando, reduciendo el trato educativo a una despersonalización. La sana educación cristiana debe, más bien, ayudar a comprender que en definitiva la opción moral es algo personal y que todas las situaciones injustas, los pecados, incluidos los pecados sociales, tienen en su origen una opción libre y personal. Por lo tanto la escuela católica debe educar en el compromiso personal y la opción por Cristo.

f. Uso inadecuado de los medios de comunicación

9. Este uso determina que los jóvenes estén en contacto con los "mass media" desde los primeros años de su vida y reciban informaciones muy diversas, sin estar capacitados para discernirlas. Se les informa precozmente de todo, cuando no tienen todavía, o no siempre, la capacidad crítica para distinguir lo que es verdadero y bueno de lo que no lo es, ni siempre disponen de puntos de referencia religiosa y moral, para asumir una postura independiente y recta frente a las mentalidades y a las costumbres dominantes. Este pluralismo cultural imperante en la sociedad actual, aunque en sí mismo no es negativo, "invita a la Iglesia a reforzar su empeño educativo para formar personalidades fuertes, capaces de resistir al relativismo debilitante, y de vivir coherentemente las exigencias del propio bautismo... frente a otros elementos característicos de la cultura contemporánea"(3) como el materialismo, el pragmatismo y el hedonismo.

En suma...

10. Todo esto ha propiciado que para un buen número de jóvenes la permanencia en la Escuela Católica influya poco en su vida religiosa, no percibiendo, por ejemplo, la importancia fundamental de algunas experiencias cristianas como la oración, la participación en la Santa Misa y la recepción de los sacramentos, o adoptando alguna forma de rechazo, sobre todo respecto a la religión de la Iglesia, llegando incluso al abandono de la fe.

¡Cómo no percibir estos factores del ambiente actual y su temible influjo sobre las mentalidades individuales y las instituciones! Ellos también presionan inevitablemente sobre la educación católica, hasta el punto que no todas las instituciones educativas que se dicen católicas, "responden plenamente al proyecto educativo que debería distinguirlas y, por lo tanto, no cumplen con las funciones que la Iglesia y la sociedad tendrían derecho a esperar de ellas"(4). En ocasiones se limitan estos valores a una dimensión horizontalista, de compromiso meramente humanitario, o bien, se reduce la educación a un adiestramiento para una profesión, considerando un utilitarista progreso personal exclusivo. En fin, como fruto de la crisis actual del concepto de autoridad, se percibe un debilitamiento del sentido de responsabilidad y del compromiso de los educadores con los valores cristianos, ante el temor de ser acusados de querer imponer algo a los alumnos y violar su libertad.

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