Visitar Sitio Web de ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Ir a Contenido del Documento


  Google
Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Instrucción Pastoral Sobre la Educación en las Escuelas y Universidades Católicas

B. FACTORES QUE FAVORECEN LA LABOR EDUCATIVA

11. Como contrapeso a los aspectos que hacían ardua la educación en nuestro México, podemos considerar ahora todos aquellos factores positivos que se alcanzan a vislumbrar en el horizonte educativo. No podemos cerrarnos en un "negativismo" cuando la misma Iglesia, actualmente, está intentando hacernos conscientes del cambio tanto a nivel espiritual como comunitario en el entorno formativo, ponderando, curiosamente, algunos de los factores anteriormente mencionados que, dependiendo de la utilidad que se les dé, pueden también favorecer la labor educativa: "Los hombres, mucho más conscientes de su propia dignidad y deber, desean participar cada vez más activamente en la vida social, y sobre todo en la económica y la política; los maravillosos progresos de la técnica y de la investigación científica, los nuevos medios de comunicación social, ofrecen a los hombres... la oportunidad de acercarse con mayor facilidad al patrimonio de la inteligencia y de la cultura del espíritu y de ayudarse mutuamente con una comunicación más estrecha de los grupos sociales y de los mismos pueblos"(5). Nuestra generación está despertando a nuevos valores entre los que se incluyen una educación más consciente y una confianza más profunda en orden al futuro.

a. Reputación de la educación católica

12. No hay duda de que la educación católica goza por lo general de una óptima reputación, ya sea por la seriedad de sus estudios, ya sea por la calidad de sus enseñantes, ya sea por el ambiente que en ella se respira. Tal estado de cosas no debe, sin embargo, eximirnos de un serio examen de conciencia, dado que muchas familias escogen las instituciones católicas por su calidad pedagógica, pero sin comprender la verdadera identidad de nuestras escuelas y universidades.
De igual modo, falta muchas veces a los católicos que en ellas trabajan una clara conciencia de la "misión" de estas instituciones de educación en cuanto católicas. Sin embargo, ya es significativo que por el prestigio del que gozan las escuelas y universidades católicas muchos padres de familia no quieran confiar sino a ellas la formación de sus hijos.

b. Mayor número de recursos

13. La educación católica, cuenta ahora con un mayor número de recursos para la formación de los alumnos. "Los métodos educativos y docentes se van perfeccionando con nuevas experiencias"(6). ¿Cuántas de nuestras escuelas y universidades católicas se podrían quejar de no tener el material didáctico necesario para el alumnado? Son grandes los esfuerzos en nuestras entidades educativas para ofrecer lo mejor pedagógicamente cualificado para que el aprovechamiento estudiantil esté a la altura de lo que exige nuestro tiempo. Y no sólo hay que referirse a los recursos propiamente técnicos sino incluso humanos. Los estudiantes ya no se conforman tan fácilmente con una preparación mediocre de sus profesores; exigen que se les dé no sólo cantidad de conocimientos sino, sobre todo, calidad de materia y de trato. Hay, por tanto, un mayor esfuerzo en los educadores por cultivarse más y mejor, para no defraudar las expectativas de aquellos a los que tienen la obligación de formar lo mejor posible.

c. Ocupar puestos claves

14. Ante la situación que vive nuestro país, los jóvenes son cada vez más conscientes de la importancia que tiene el prepararse auténticamente para poder ocupar, en un futuro no muy lejano, los puestos claves de la sociedad. Hoy algunos estudiantes aceptan, con un corazón abierto, los procesos educativos, pensando poder prestar un mejor servicio al cuerpo social mexicano. Hay que afirmar que la crisis actual es sobre todo una crisis de formación; se requieren personas que desde sus puestos de trabajo puedan orientar las realidades temporales según Dios, porque han recibido una educación que puede afrontar las dificultades más sombrías de nuestra realidad arquidiocesana. ¡México necesita jóvenes bien formados capaces de responder a la crisis de valores que vivimos al presente! La sed de esta formación ya está en germen en el interior de muchos escolares y universitarios, y esto es un factor positivo que alienta firmemente la esperanza de todos.

d. La búsqueda de nuevos valores

15. Nuestra generación ha probado los frutos amargos de la vanidad, del vacío espiritual, de las falsas novedades, de las ideologías ateas y de ciertos misticismos deletéreos(7), con una repercusión profunda en el ser y el hacer de su vida: ¡sólo ha quedado el vacío! ¡todo era superficial! Además de que la educación ofrece nuevos recursos para la mejor atención del educando en nuestros días, el joven que se forma ya "va de regreso" - al estilo del hijo pródigo- en la búsqueda de nuevos valores que pueda encarnar; valores que dejen su corazón más profundamente satisfecho de haber encontrado lo que buscaba. Cuántos jóvenes en nuestros días, al no sentirse satisfechos de sus experiencias, se preguntan acerca de aquellos valores permanentes que fundamenten su futuro y que los puedan conducir a un liderazgo verdaderamente cristiano. Esta actitud de la juventud podría ser un punto de referencia que marque la pauta para un plan educativo en la vida del estudiante contemporáneo.

Resumiendo...

16. Todos estos son motivos de esperanza que nos deben impulsar a preparar una sociedad más humana. Es a partir de estas inquietudes y certezas como se puede propiciar en el educando una formación de la conciencia, para que aprenda a discernir la verdad del error, el bien del mal. Educar no será, ciertamente, reducir la enseñanza a un conjunto de métodos o técnicas pedagógicas y realizarlas en los que se presten. Implica, sobre todo, enseñar a pensar, ayudar a dilatar el sentido de Dios en la propia existencia a través de la oración, ofrecer una amistad sencilla pero total al educando y formarlo en el sentido del esfuerzo que conlleva grandes satisfacciones en cualquier opción vocacional que se elija. Si es así, el sujeto de la educación sabrá afrontar las dificultades de la duda, del cansancio, del sufrimiento moral y físico y, sobre todo, del propio egoísmo, saliendo victorioso en la lucha contra sí mismo y contra el ambiente.

II. FUNDAMENTO HISTÓRICO-DOCTRINAL DE LA EDUCACIÓN

17. Dios Padre, en su infinita misericordia, por amor al hombre, envió a su Hijo al mundo: "Al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que estaban bajo la ley..." (Gal 4).
La misión del Hijo de Dios hecho hombre, es reconducir todo hacia el Padre, recapitulándolo en su persona y llevándolo de esta manera a su plenitud. En esta misión cristológica, se funda todo esfuerzo educativo(8). En efecto, la formación consiste, en último término, en dirigir a todos hacia Dios, secundando, de algún modo, el "esfuerzo" trinitario de salvación y santificación.

18. En este designio divino, Cristo se manifiesta como el educador por excelencia. Él supera, en todo, a aquellos "maestros" de Israel, "merced a la unión única existente entre lo que Él dice, hace y lo que es"(9). Jesús unió en torno a sí a un "pequeño rebaño" de discípulos y los fue educando a través de su ejemplo, de su palabra y de su oración. En el roce amoroso con Él, sus apóstoles se fueron formando para la Iglesia; la experiencia tenida a su lado les enseñó a reconocerlo como "camino, verdad y vida" (cf. Jn 14, 6). ¡Qué amados se sentirían cada uno al ser llamados y consagrados para su obra! ¡Qué experiencia formativa más enriquecedora la de Pedro, Santiago y Juan en el monte Tabor, en el lugar de la multiplicación de los panes, en la última cena, en el momento de la cruz, en la ascensión!(10)

19. Jesús, sin embargo, no se limitaba a este grupo más pequeño, aunque de hecho les haya dedicado sus mejores lecciones: "todos los días se sentaba en el Templo a enseñar" (Mt 26, 55). "Se fueron reuniendo junto con Él las multitudes y de nuevo, según su costumbre, les enseñaba" (Mc 10, 1). En el lugar de las bienaventuranzas Jesús viendo a la muchedumbre, "subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. Y tomando la palabra, les enseñaba" (Mt 5, 1). Él era el maestro en torno al cual los discípulos aprendían a conocerse a sí mismos, a conocer a Dios, a vivir el misterio de la comunión eclesial y a ser don de sí para los otros.

20. Esta pedagogía divina, manifestada en el Hijo de Dios ha ido sucediéndose a lo largo de los tiempos. En efecto, como el Hijo fue enviado por el Padre, así también Él envió a los Apóstoles diciendo: "Id pues y enseñad a todas las gentes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado" (Mt 28, 19). La Iglesia ha recibido de los Apóstoles este solemne mandato de Cristo, y por eso la misión fundamental de la Iglesia - nuestra misión- es anunciar el Evangelio, es decir, proclamar a todos los hombres el gozoso anuncio de la salvación, haciendo nuevos hijos de Dios por el bautismo y educándolos para que vivan conscientemente a imagen de Cristo. De este modo, para cumplir el mandato recibido de su divino Fundador, la Iglesia se constituye en verdadera Madre y Maestra del género humano.

21. Ejemplos palpables de la unión entre evangelización y actividad educativa de la Iglesia se encuentran de modo especial en nuestra historia nacional mexicana. Uno de los primeros misioneros, fray Pedro de Gante, escribía: "Mi oficio es el de predicar y enseñar día y noche. Durante el día enseño a leer, a escribir y a cantar; en la noche, la doctrina cristiana y los sermones". Y, como recuerda el Santo Padre Juan Pablo II: "Al lado de cada iglesia surgía, como preocupación prioritaria, una escuela para formar niños"(11). De esta forma la Iglesia ha realizado una notable obra de promoción cultural que se encuentra en la raíz misma del nacimiento de México, a través de la insigne tarea de fray Bernardino de Sahagún, Tata Vasco de Quiroga, fray Diego de Valadés, fray Diego de Landa, fray Juan de Zumárraga, fray Alonso de Molina y tantos otros gracias a los cuales la evangelización comportó también una empresa intelectual y humanista de enorme envergadura(12). Fruto de esta labor cultural es la Real y Pontificia Universidad de México fundada en 1551, primera en el continente junto a la de Lima, y cuya calidad no andaba a la zaga de las más grandes universidades europeas de la época. De este modo podemos afirmar que toda nuestra cultura está empapada de cristianismo, en el arte, la literatura y la poesía. La historia de la educación en México no comienza a fines del siglo pasado, es una historia que data de épocas muy anteriores y es, estamos convencidos, una epopeya de profundas raíces cristianas.

22. En el conjunto de la misión salvífica de la Iglesia la educación reviste una importancia fundamental, dado que en una "verdadera educación se propone la formación de la persona humana en orden a su fin último y al bien de las sociedades, de las que el hombre es miembro"(13). Por eso el empeño educativo ha acompañado la labor evangelizadora de la Iglesia a lo largo de toda su historia. Cuando nos disponemos a celebrar el Tercer Milenio de la Redención, es para nosotros un reto confirmar y renovar esta acción educadora de la Iglesia en México, siguiendo el ejemplo estupendo de cuantos nos han precedido, empeñándonos en una renovación de la evangelización y de sus implicaciones en la educación cristiana.

Página Anterior
Inicio Página
Página Siguiente
loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loans loansloans loans loans loans loans loans loans insurance insurance mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage mortgage insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insuranceinsurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance insurance