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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Instrucción Pastoral Sobre la Educación en las Escuelas y Universidades Católicas

III. IDENTIDAD Y MISIÓN DE LA ESCUELA CATÓLICA

A. Información, educación y cultura

23. Solamente podremos calar a fondo en el significado de la "identidad" y "misión" de la Escuela Católica, si, por una parte, tenemos muy clara la distinción entre información y educación y, por otra, entendemos bien el significado del concepto de "cultura". Ambas aclaraciones nos ayudarán a penetrar auténticamente el ser y el quehacer de la Escuela Católica.

24. Efectivamente, el dar al discípulo sólo un conjunto de conocimientos doctrinales, por más indiscutibles que ellos sean, no significa que ya se le esté educando; en todo caso habrá recibido una información de un conjunto de verdades que podrían incidir en su vida, pero que no se verifican en él debido a la carencia de otras circunstancias necesarias para que la información se integre en su persona y así se confirme como educación: "Demasiado fácilmente se olvida esto cuando se da excesivo peso a la simple información en detrimento de las otras dimensiones de la educación"(14). La pedagogía contemporánea de orientación cristiana intenta considerar a la persona en toda su complejidad, pensando que ella es el principal sujeto de la educación. A su alrededor, el educador debe crear un clima de confianza, ayudándole a desarrollar sus capacidades para el bien, y, aunque en la educación sea importante el conocimiento de nuevas nociones, se ha de ayudar al educando en la asimilación de aquellos valores que corresponden a esa doctrina y en la toma de conciencia de aquellas responsabilidades personales que se relacionan con la edad adulta(15).

25. En cuanto a la noción de cultura, muchas veces se ha pensado que es "ese conjunto de conocimientos que quedan a la persona después de haber superado algunas etapas de formación". Es una reducción del concepto según la aportación de Concilio Vaticano II. En la Gaudium et spes se nos dice que cultura es: "todo aquello con lo que el hombre afina y desarrolla sus innumerables cualidades espirituales y corporales"(16); después el Concilio describe o desglosa esta simple definición de la siguiente manera: "procura someter el mismo orbe terrestre con su conocimiento y trabajo; hace más humana la vida social, tanto en la familia como en toda la sociedad civil, mediante el progreso de las costumbres e instituciones; finalmente, a través del tiempo, expresa, comunica y conserva en sus obras grandes experiencias espirituales y aspiraciones para que sirvan de provecho a muchos, e incluso a todo el género humano"(17). Los hombres no podemos situarnos casi fuera de ningún ámbito, según esta descripción, sin que ya estemos introducidos en la esfera cultural. Ella abarca, por tanto, también el plano religioso. Sin embargo, al pensar en la Escuela o Universidad Católica, me parece lícito hablar de cultura refiriéndome a algunas realidades escolares o universitarias, que parcializando la noción, no incluyen propiamente el plano religioso. Esto nos ayudará a entrar con mucha más facilidad en la identidad y misión de la escuela de inspiración católica.

B. Lo que identifica a la Escuela Católica

26. La enseñanza de la fe y de la moral es el elemento fundamental de la acción educadora, dirigido a orientar al alumno hacia una opción de vida consciente, y actuada con empeño y coherencia. ¿Merecería el nombre de católica una escuela que, aun destacando por el alto nivel de su enseñanza en las materias profanas, se le pudiera reprochar su negligencia o desviación en la educación propiamente religiosa? "El carácter propio y la razón profunda de la Escuela Católica, el motivo por el que los padres deberían preferirla, es precisamente la calidad de la enseñanza religiosa integrada en la educación de los alumnos"(18); una enseñanza que difiere fundamentalmente de cualquier otra, porque no se propone como fin una simple adhesión intelectual a la verdad religiosa, sino el entronque personal de todo el ser con la persona de Cristo.

27. Ante todo, la Escuela Católica es "escuela" y pretende, como todas las escuelas, la formación cultural y humana de la juventud. Pero, ¿qué es lo que califica a una escuela de "católica?" ¿cuál es su característica propia? "Lo que define a una escuela como católica, aquello que la especifica es su referencia a la concepción cristiana de la realidad. Jesucristo es el centro de tal concepción"(19) y por ello, en el proyecto educativo de la Escuela Católica, Cristo es el fundamento. Esto implica dos tareas fundamentales: la transmisión de una visión cristiana de la vida y la formación integral del joven a imagen de Cristo.

a. Visión cristiana de la vida

28. Si la Escuela Católica, como todas las demás escuelas, tiene como fin la formación integral de la persona mediante la comunicación crítica y sistemática de la cultura, persigue este fin dentro de una visión cristiana de la realidad. En la Escuela Católica la cultura humana sigue siendo cultura humana, transmitida con objetividad científica. Pero el profesor y el alumno creyentes exponen y reciben críticamente la cultura sin separarla de la fe. Esto hace que se cultiven todas las disciplinas con el debido respeto al método particular de cada una, pero al mismo tiempo en perspectiva cristiana. Lógicamente, esta síntesis entre fe y cultura implica refutar críticamente las deformaciones culturales contrarias al Evangelio.

Además, la Escuela Católica se esfuerza por superar la fragmentación del saber, exponiendo una visión unitaria del hombre caracterizada por la dimensión religiosa: el hombre, criatura caída necesitada de redención, posee sin embargo una dignidad superior a toda otra criatura porque es obra de Dios y ha sido elevado al orden sobrenatural como hijo suyo.

b. Formación integral a imagen de Cristo

29. Como he señalado, la Escuela Católica se integra en aquella otra realidad más amplia que es la educación cristiana, la cual no persigue solamente la madurez de la persona humana centrada en sí misma, sino que trata de promover un desarrollo gradual de todas las facultades del alumno en un proceso de maduración hacia un ideal que es la persona de Cristo. En esto se diferencia de toda otra escuela que se limita a formar al hombre, mientras que ella se propone formar al cristiano en las virtudes que lo configuran con Cristo, su modelo, y hacer conocer a los no bautizados, por su enseñanza y su testimonio, el misterio de Cristo(20).

El planteamiento cristológico de la educación cristiana "tiene la ventaja de facilitar el amor de los jóvenes centrado en la persona de Jesús -pues ellos aman a una persona, difícilmente aman una teoría- y este amor a Cristo se transfiere a su mensaje"(21) y lleva así a la coherencia entre la fe y la vida.

30. Aunque a menudo se identifica "escuela" con "enseñanza", en realidad, dado que los alumnos emplean la mayor parte de su tiempo en la vida y el trabajo escolares, la docencia termina constituyendo sólo una parte de la vida escolar, cuya complejidad incluye una gran variedad de actividades, en todas las cuales se da la posibilidad de este encuentro entre fe y vida, en todas ellas se verifica el principio de que ningún acto humano es moralmente indiferente ante la propia conciencia y ante Dios. De ahí que el estudiante católico acoja el trabajo escolar como deber y lo desarrolle con espíritu de responsabilidad; de ahí el ánimo y perseverancia en los momentos difíciles, el respeto al profesor, la lealtad y caridad con los compañeros, etc.

31. No se trata sólo del progreso educativo humano, sino verdadero itinerario cristiano hacia la santidad. Otros estudiantes que no tienen esta dimensión religiosa en su formación se exponen a vivir superficialmente los años más hermosos de su juventud. El alumno cristiano sabe que cumple la voluntad de Dios en el trabajo, y que sigue el ejemplo de Cristo, quien ocupó su juventud en el trabajo y creció "en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres" (Lc 2, 52). De este modo la Escuela Católica entra de lleno en la misión salvífica de la Iglesia porque el proyecto educativo de la Escuela Católica se define precisamente por su referencia explícita al Evangelio de Jesucristo, con el intento de arraigarlo en la conciencia y en la vida de los jóvenes.

C. La Escuela Católica al servicio de la comunión

32. Plenamente convencido de que la Escuela Católica cumple una tarea eclesial insustituible y urgente, renuevo por ello una calurosa y cordial llamada de aliento a cuantos trabajan en ella: no pueden dudar de la importancia apostólica que tiene la enseñanza, dentro del conjunto de múltiples servicios en los cuales se articula la única e idéntica misión salvífica de la Iglesia. Precisamente por su función eclesial, "la Escuela Católica se sitúa en la Iglesia como en su manantial"(22) y reconoce en el Papa el centro y el signo visible de la unidad de toda la comunidad cristiana. El amor y la fidelidad a la Iglesia que animan a la Escuela Católica, se manifiestan de un modo especial en los educadores, abiertos a los problemas de la Iglesia, atentos siempre al Magisterio y dispuestos a la colaboración.

33. Un vínculo de comunión especial se verifica con la Iglesia local, dado que la escuela no desempeña su papel de un modo solitario sino inmersa en la diócesis, por eso ha podido afirmar el Santo Padre: "la Escuela Católica no es un hecho marginal o secundario en la misión pastoral del Obispo"(23). Se puede decir que la Escuela Católica, en cuanto institución apostólica, recibe un "mandato" de la jerarquía y que cuantos trabajan en ella son enviados a colaborar más inmediatamente con aquellos que el Espíritu Santo ha puesto para regir la Iglesia de Dios en cada lugar. La enseñanza católica se da, pues, en un ambiente de colaboración entre la jerarquía y quienes realizan este apostolado; colaboración, por otra parte, necesaria para la planeación de la pastoral de conjunto.

Ciertamente los pastores respetan en particular las competencias profesionales propias de la enseñanza y de la educación, así como el peculiar carisma de cada institución, pero "en caso de dificultad o de conflicto que ataña al auténtico carácter cristiano de la Escuela Católica, la autoridad jerárquica puede y debe intervenir"(24), pues es misión suya velar por la rectitud de la enseñanza y la observancia de la moral cristiana en la Escuela Católica.

D. Proyecto educativo como misión de la Escuela Católica

34. "Desde el primer día de su ingreso en la Escuela Católica, el alumno debe recibir la impresión de encontrarse en un ambiente iluminado por la fe... animado del espíritu evangélico de caridad y libertad... que debe manifestarse en un estilo cristiano de pensamiento y de vida que impregne todos los elementos del ambiente educativo"(25). La presencia de la imagen del Crucificado, el emplazamiento de la capilla como lugar familiar e íntimo y donde se tiene con especial cuidado y veneración la Santísima Eucaristía, privilegia y distingue a una escuela católica de las demás.

35. Esta escuela no se limita a impartir lecciones, sino que desarrolla un proyecto educativo iluminado por el mensaje evangélico. Podríamos tener escuelas irreprochables en el aspecto didáctico, pero que son defectuosas en su testimonio y en la exposición clara de los auténticos valores. En estos casos es evidente, desde el punto de vista pedagógico-pastoral, la necesidad de revisar no sólo la metodología y los contenidos educativos religiosos, sino también el proyecto global en el que se desarrolla todo el proceso educativo.

En la creación de un verdadero ambiente educativo evangélico reviste una importancia fundamental la comunidad educativa, porque la fe se asimila, sobre todo, a través del contacto con personas que viven coherentemente cada día: la fe cristiana nace y crece en el seno de una comunidad. La dimensión comunitaria de la Escuela Católica viene, pues, exigida no sólo por la naturaleza del hombre y del proceso educativo, sino por la naturaleza misma de la fe.

36. Es evidente que un proyecto educativo basado en una concepción que compromete profundamente a la persona, exige ser realizado con la libre adhesión de todos aquellos que toman parte en él: no puede ser impuesto, se ofrece como una posibilidad, como una buena nueva y, como tal, puede ser rechazado. Sin embargo, para realizarlo con toda fidelidad, la escuela debe poder contar con la unidad de intención y de convicción de todos sus miembros. La colaboración responsable para llevar a cabo el común proyecto educativo, de acuerdo con funciones y responsabilidades de cada uno, es considerada como un deber de conciencia por todos los miembros de la comunidad: maestros, padres de familia, alumnos y personal administrativo(26).

37. Es preciso un esfuerzo decidido para superar las situaciones negativas del ambiente, tales como: atención preferentemente centrada en los éxitos académicos; distanciamiento entre educadores y alumnos; antagonismos entre los mismos educadores; tensiones con las familias; aislamiento respecto a la comunidad eclesial; desinterés por los problemas de la sociedad; enseñanza religiosa rutinaria, etc. Si se diesen alguno o varios de estos síntomas, la dimensión religiosa de la educación y la síntesis entre fe y vida, como misión de la Escuela Católica, se verían seriamente comprometidas. La misma enseñanza religiosa sonaría quizá como palabra vacía en un ambiente empobrecido que no sabe manifestar un testimonio y un clima verdaderamente cristianos.

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