Introducción
1.
Hermanas y hermanos todos en Cristo Jesús, en comunión
con mis Vicarios Episcopales, los exhorto a continuar con entusiasmo
la puesta en práctica del "Itinerario Pastoral para la Misión
2000". El año pasado les presenté este plan pastoral
de conjunto y el sentido misionero de todas las acciones evangelizadoras
en esta Arquidiócesis.
2.
Les propuse el objetivo general de este proyecto pastoral y los criterios,
que han de orientar las tres etapas de que se compone: preparación,
realización y proyección.
3.
Asimismo, les presenté, en la segunda parte de ese documento,
el programa del trabajo para 1999, correspondiente a la etapa de preparación.
Un programa tiene una estructura similar a la de un plan, pero de un
nivel de menor alcance, en cuanto se refiere sólo al cumplimiento
de una meta o etapa del plan. Conlleva otros criterios y orientaciones
más específicos, en relación con las acciones estipuladas,
que no suplantan, sino concretan y complementan los criterios generales.
En este entendido, ofrezco en el presente documento el programa para
el 2000 con sus criterios y orientaciones que responden a los contextos
actuales y que han de ser leídos en el conjunto del Itinerario
Pastoral, del que dimanan.
CONTEXTO
DE LA MISIÓN 2000
Etapa
de preparación
4.
Con gran satisfacción he constatado en diversas ocasiones, particularmente
en las visitas pastorales, cómo el proceso de la Misión
ha ido despertando un interés creciente. En las 8 Vicarías
y en los 43 Decanatos de la Arquidiócesis existe ya una preocupación
y algunos esfuerzos serios de organización y capacitación
de equipos, para llevar a cabo la Misión. Los Equipos Misioneros
Decanales han impulsado, en las parroquias, la formación de agentes
laicos para las acciones misioneras. Un buen número de parroquias
cuentan ya con Equipos Misioneros y se disponen a emprender la etapa
intensiva, mediante el visiteo y el primer anuncio, además de
algunas otras, que ya desde antes venían trabajando con estos
métodos de pastoral misionera.
5.
Se va reafirmando, así, la necesaria corresponsabilidad entre
pastores y laicos, para cumplir la común misión de los
discípulos de Jesús.
6.
Algunos movimientos eclesiales, organizaciones apostólicas, comunidades
religiosas, universidades católicas y centros de educación
superior, han aceptado la invitación para sumarse a este proceso
misionero de la Arquidiócesis y han manifestado su determinación
con palabras y acciones concretas.
7.
Durante este tiempo los pastores han de seguir ocupándose, en
sus comunidades, de las actividades tradicionales hasta ahora, pero
igualmente, o aún con más interés, habrán
de hacerlo por los trabajos de la Misión.
8.
Que las comunidades religiosas, los colegios católicos, los movimientos
laicales, las organizaciones apostólicas, las universidades y
los centros de educación superior, compartan este proyecto misionero
y se vinculen así con mayor conciencia y determinación,
a la Arquidiócesis de la que forman parte.
9.
A la luz de estos hechos quiero invitar, con mucha insistencia, a quienes
todavía no entran a este cauce de la Misión, a que se
sumen ya a este gran proyecto arquidiocesano, a fin de que nuestra Iglesia
particular profundamente renovada cumpla la misión del Señor
Jesús en esta ciudad. Que por ningún motivo queden parroquias,
comunidades o movimientos en donde todavía no se toma en cuenta
la Misión 2000.
Etapa
de realización
10.
Ha llegado el momento de la segunda etapa del Itinerario pastoral: la
realización y puesta en práctica de este proceso evangelizador
con el que celebraremos, en esta Arquidiócesis, el Jubileo de
la Encarnación, que es una invitación extraordinaria para
corresponder al Amor con el que Dios nos ha amado, hasta al punto de
enviarnos hace 2000 años a su Hijo Jesucristo que se hizo hombre
como nosotros para redimirnos.
11.
No olvidemos que el objetivo de la misión 2000 es el siguiente:
"En
cumplimiento de la Misión que el Señor Jesús ha
encomendado a esta Iglesia particular en la Ciudad de México
y con motivo del Jubileo de la Encarnación, realizar una evangelización
intensiva con un renovado espíritu y organización misioneros,
teniendo en cuenta las prioridades del II Sínodo Arquidiocesano
y la continuidad de sus programas pastorales,
·
para que sea difundida y vivida la fe en los campos en que ahora está
ausente,
·
para que se revitalice la vocación apostólica de los Agentes
·
y el espíritu de servicio de las instancias pastorales,
De
tal manera, que fortalecido el proceso pastoral, de dimensión
misionera, mayor organicidad y sentido catecumenal -de anuncio, formación
en la fe y compromiso-, éste se convierta en la forma habitual
de nuestra práctica pastoral" (Itinerario, 9).
12.
Esta segunda etapa tiene dos énfasis: revitalizar las estructuras
existentes y poner las bases para otras nuevas, de modo que la Iglesia
pueda evangelizar las culturas de esta ciudad y transformar la vida
de las personas a la luz del evangelio de Jesucristo.
13.
Desde 1992 esta Iglesia Arquidiocesana se ha ido orientando en esta
dirección, que yo he impulsado desde que asumí el ministerio
que me fue encomendado en esta ciudad. Hemos ido dando diversos pasos
que ahora es necesario completar y consolidar. Quiero insistir en la
necesidad de la comunión de todos los diversos carismas, en continuidad
con la experiencia de la V Asamblea Diocesana y las recomendaciones
surgidas en ella.
14.
Deseo reiterar, también, que no es mi propósito que la
Misión 2000 sea sólo un programa ocasional, sino la puesta
en práctica de un proceso de transformación de la manera
de concebir y realizar el trabajo pastoral en esta ciudad, cuya característica
sea un intenso compromiso misionero.