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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Carta Pastoral: Sobre la Atención a los Enfermos en la Arquidiócesis de México

LA SOLICITUD DE LA IGLESIA POR LOS ENFERMOS

CARTA PASTORAL
SOBRE LA ATENCIÓN
A LOS ENFERMOS
EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

INTRODUCCIÓN

Ocasión de la Carta: La Pascua de Resurrección
y la Jornada Mundial del Enfermo

1. Hemos terminado la Cuaresma y vivido con intensidad el Triduo Sacro, unidos profundamente a los sentimientos de Cristo Jesús, quien cargó con nuestros pecados, curó nuestras enfermedades y con cuyas llagas hemos sido sanados para tener parte en su Reino, y compartir en prenda su triunfo definitivo sobre el pecado y la muerte. Nos embarga la alegría pascual pues Cristo resucitado de entre los muertos ya no muere, la muerte ya no dominará más (Rom 6,9).

2. En la predicación de Jesús se dan como signos de que su Reino ha llegado a nosotros la acción de su poder y señorío sobre la enfermedad y la muerte. ¡Muchos signos realizó el Señor!, curaciones portentosas, e incluso la resurrección de los muertos. Estos mismos signos hicieron los Apóstoles en el nombre de Jesús y según su promesa se siguen dando de diversas maneras en la predicación de su Palabra (Mc 16, 14 ss). ¿Quién puede negar los milagros inexplicables para la ciencia que se realizan en Lourdes, Fátima y el Tepeyac, o la comprobación de estrictos milagros en las causas de los Santos?

3. Aunque a esta generación incrédula se le ha dado el único signo definitivo y convincente que es la propia resurrección de Cristo (Mt 12, 38 ss); empero, el milagro de la fe y los hechos con ella conexos, no por menos espectaculares, son menos valiosos, y los perciben sobre todo los humildes y sencillos, a quienes se les han revelado los misterios del Reino (Mt 11, 25 ss).

4. Dios es el único Viviente por sí mismo, es la Vida; por eso Cristo se manifiesta como el "Pan de Vida" y el Espíritu Santo es "la fuente de Agua Viva"; Dios, es Dios de Vivos, y Cristo ha venido a traer a la tierra la vida en abundancia (Jn 10,10).

5. Es por ello que el cristiano defiende la vida y se opone a la "Cultura de la Muerte", que no busca la verdadera relación entre la Vida terrena y la Vida Eterna. Su estancia en la tierra se prolonga en la Vida Eterna al ver a Dios tal cual es, es el destino del Hombre: verdad que nos purifica y nos salva.

6. La Jornada Mundial del Enfermo, celebrada recientemente por benignidad del Santo Padre en nuestra Arquidiócesis, ha sido una oportunidad mas para tomar conciencia de la vocación a la vida que hemos recibido del Creador, del misterio de la cruz y del dolor, de la vocación de la Iglesia al servicio de los que sufren, de la Resurrección de Cristo y de la promesa de la futura resurrección de los hombres, al ver de cerca a los enfermos y considerar el servicio que se les presta.

7. En este contexto quiero ofrecer esta Carta Pastoral "La Solicitud de la Iglesia por los Enfermos", compartiendo la convicción de que, bajo la luz de Cristo, el dolor y el sufrimiento tienen sentido en el Misterio de la Redención y que ese agobio propio de la enfermedad solo puede ser vencido por la fuerza del amor (Cfr. SD, 9 ss).

La enfermedad como consecuencia del pecado original

8. Desde el punto de vista filosófico no hay pensador que no haya reflexionado sobre el mal, la enfermedad, el pecado, la muerte; viendo todos estos correlacionados de alguna manera. Ahora, desde el punto de vista religioso estamos ante un Misterio que sólo la Fe ilumina. "En realidad, los desequilibrios que fatigan al mundo moderno están conectados con ese otro desequilibrio fundamental que hunde sus raíces en el corazón humano. Son muchos los elementos que se combaten en el propio interior del hombre. A fuer de criatura, el hombre experimenta múltiples limitaciones; se siente sin embargo, ilimitado en sus deseos y llamado a una vida superior... Ante la actual evolución del mundo, son cada día más numerosos los que se plantean o los que acometen con nueva penetración las cuestiones más fundamentales: ¿Qué es el hombre? , ¿Cuál es el sentido del dolor, del mal, de la muerte, que, a pesar de tantos progresos hechos, subsisten todavía?… ¿Qué hay después de esta vida temporal?

9. Cree la Iglesia que Cristo, muerto y resucitado por todos, da al hombre su luz y su fuerza por el Espíritu Santo, a fin de que pueda responder a su máxima vocación, y que no ha sido dado bajo el cielo a la humanidad otro nombre en el que haya de encontrar la salvación" (GS No. 10).

10. La enfermedad es una realidad asociada a la desobediencia originaria, al pecado original. Este es un dato de nuestra fe manifiesto en el Génesis. No es una creación de Dios sino la consecuencia de la rebeldía de la criatura a su Creador. Desde entonces está inseparablemente presente en nuestra condición humana.

11. La herida misteriosa en la naturaleza humana, hace que ésta sea vulnerable a influencias nocivas de tipo físico, mental o incluso preternatural. Cuando se olvida o hace de lado este aspecto sobre el misterio del mal, se generan ciertas creencias de carácter supersticioso, dando lugar a prácticas de hechicería o fraude.

12. La Sagrada Escritura es un gran libro sobre el sufrimiento humano, un basto elenco de situaciones dolorosas en que el hombre no encuentra motivo ni sentido. Jesucristo, en el Misterio Pascual que estamos celebrando, ofrece a los hombres el sentido cristiano del dolor, de la enfermedad y de la muerte. Pero no se reduce a enseñarlo de modo teórico, lo asume como verdadero Hombre y como verdadero Dios, y nos ofrece la gracia de vivirlo de modo sobrenatural. Así lo expresa San. Pablo "Estoy crucificado con Cristo y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mi. Aunque al presente vivo en la carne, vivo de la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí" Gal. 2, 19-20. El sentido cristiano del dolor esta orientado a la participación en la pasión de Cristo y al triunfo permanente sobre el pecado y la muerte, es decir, a la resurrección.

Oportunidad de la Carta Pastoral dentro del marco de la propuesta del II Sínodo Diocesano

13. El II Sínodo Diocesano contempla entre sus prioridades la opción por los enfermos bajo los siguientes aspectos: los enfermos en familia, los enfermos pobres, los enfermos y sus familiares alejados del influjo del Evangelio y los jóvenes y adolescentes enfermos.

14. Para atender este campo parece conveniente integrar la Pastoral de la Salud al Proyecto Misionero de la Arquidiócesis, y así poder trabajar a nivel parroquial, de decanato y vicaría.

15. Esta Pastoral de la Salud es una de las pastorales en comunión y coordinación con las otras pastorales, y cada una tiene su importancia en la vida de la Iglesia. Sin embargo, la propia situación de los enfermos hacer ver la necesidad de dar una formación específica a los agentes de pastoral de la salud.

16. Una de las tareas importantes de la pastoral de la salud es sensibilizar a la comunidad parroquial de cara a los enfermos. Preocuparse de que la parroquia no olvide a estos hombres y mujeres que sufren la enfermedad. El grupo de visitadores parroquiales de enfermos ha de preocuparse de llevar esta sensibilidad a la liturgia parroquial (que se ore por los enfermos, que se les lleve la Eucaristía, que se les recuerde en la predicación, que se celebre la Unción de enfermos, etc.).

17. Ha de llevar también esta sensibilidad al campo de la catequesis y educación de la fe (que los niños oigan hablar de los enfermos, que los jóvenes de confirmación se sensibilicen ante estos problemas, que visiten alguna residencia). El equipo de pastoral de la salud ha de cuidar de manera especial la celebración del Día del Enfermo (11 FEBRERO), la celebración de la Unción, el Día de la Parroquia, la Peregrinación Anual de Enfermos a la Basílica (mes de Mayo) etc. Pueden ser fechas importantes para sensibilizar a toda la parroquia. Naturalmente todo esto requiere que el equipo de pastoral de la salud parroquial tome parte en el Consejo Pastoral parroquial para recordar el tema de los enfermos, y que estén en contacto con los sacerdotes, la comisión de liturgia, la de catequesis, la de juventud, etc.

18. Esta tarea de sensibilización no ha de reducirse al interior de la comunidad parroquial. La pastoral de la salud ha de colaborar también en sensibilizar a la sociedad (defensa de los derechos de los enfermos, campañas de promoción de donantes de sangre y donantes de órganos, campañas por mejorar los servicios y la estructura de la vida social a las condiciones de los minusválidos, etc.). Son muchas las iniciativas posibles (mesas redondas, gestiones ante las juntas de vecinos o las delegaciones, etc.).

19. La pastoral de la salud parroquial ha de servir de encuentro, comunicación y coordinación de las personas y grupos cristianos que, dentro del ámbito de la parroquia, se interesan por promover acciones de servicio y asistencia al enfermo.

20. La pastoral de la salud debe ayudar a aunar fuerzas, sin trabajar de manera dispersa y aislada, cada uno por su cuenta y sin relacionarse con los demás. No se trata de ahogar actividades de otros o monopolizar la atención a los enfermos. Hay que respetar la autonomía y peculiaridad de cada servicio o institución. Lo importante es mantener buena relación y colaborar juntos para responder mejor a las necesidades de los enfermos.

21. Hasta el presente la parroquia ocupa el primer lugar de responsabilidad en la atención pastoral a los enfermos domiciliarios. Debido a la estructura tan compleja de nuestra ciudad, son miles los enfermos crónicos, minusválidos o ancianos que viven en sus domicilios y necesitan de alguna u otra formas atención pastoral y sacramental.

22. Un reto pastoral muy importante es el siguiente: Las familias de los enfermos necesitan de una instrucción adecuada sobre el sentido cristiano del sufrimiento, sobre el valor de los sacramentos. Al presente todavía subsiste la idea de que recurrir a la parroquia o "ir por el Padre" es lo mismo que desear la muerte de su ser querido. La antigua idea sobre los sacramentos en el "último momento de la existencia, y si no se da cuenta mejor" todavía prevalece en muchos niveles de la religiosidad de los bautizados. Por otra parte el aspecto mágico y mítico de los sacramentos y oraciones para el enfermos también es una realidad por evangelizar. También es muy importante mencionar la gran ignorancia sobre los elementos cristianos de la Escatología, al presente existe gran confusión por el sincretismo y las corrientes que promueven la reencarnación o el nihilismo después de la muerte.

23. Ante esta compleja realidad de ignorancia y sincretismo religioso el enfermo, crónico o terminal, se enfrenta y busca la luz de la fe para dar sentido cristiano a su sufrimiento.

24. Como podemos ver a la luz del Sínodo, insertar a los enfermos en el programa específico parroquial de sectorización es de suma importancia. Cada grupo apostólico parroquial deberá reconsiderar: el campo apostólico y qué responsabilidades tiene para con todos los enfermos dentro de la parroquia y de qué manera llevar la Nueva Evangelización a ellos, como lo marca el Decreto General de Sínodo y la apremiante necesidad de incluir la Pastoral de enfermos y ancianos dentro de la Pastoral de Conjunto de la Parroquia. Con una actitud pastoral abierta, sensible y solícita el párroco debe tomar en cuenta los siguientes objetivos pastorales dentro del Programa Específico de Sectorización:

a) llevar a los fieles a tomar conciencia del compromiso bautismal en la construcción de una comunidad solícita a las necesidades de los hermanos más débiles y enfermos,

b) lograr que la fe de la comunidad se exprese en actitudes y gestos de servicio, de ayuda, de asistencia y de promoción de los enfermos y ancianos,

c) promover la unión y la comunión de los miembros de la comunidad parroquial para una Pastoral de los Enfermos integral y efectiva, que promueva el ejercicio de la Pastoral Social,

d) valorar a los enfermos como miembros activos de la NUEVA EVANGELIZACIÓN, dándoles espacios y formas de testimoniar el sentido cristiano del sufrimiento a toda la comunidad parroquial sin olvidar integrar a los ancianos en esta pastoral.

25. Logrados estos objetivos, el sacerdote se dará cuenta de que, en el momento de estar cerca del enfermo y del anciano, su presencia no será extraña, sino signo de la cercanía del Reino, porque los laicos, sus colaboradores, han construido un puente entre él y el enfermo o anciano y el camino estará listo para escuchar el mensaje del Evangelio o percibir la cercanía de Dios en la presencia sacramental de Cristo médico de almas y cuerpos.

El objetivo de la Pastoral de la Salud

26. La Pastoral de la Salud es una acción específicamente evangelizadora de la persona en situación de enfermedad seria vivida en la casa o en el hospital.

27. La Pastoral de la Salud ha de estar muy atenta a cualquier necesidad de los enfermos, sean crónicos, sean temporales, estén en un centro hospitalario o residan en su casa.

28. A veces, junto a los problemas que trae consigo la enfermedad, se añaden otros problemas, necesidades materiales y económicas; personas que necesitan orientación y asesoramiento porque no saben moverse en ese mundo de la medicina; enfermos que necesitan ayuda para sus desplazamientos o compañía para acudir a las consultas. Otras veces son problemas morales: estados depresivos, desaliento y desmoralización; abandono por parte de la familia: soledad (no tener a nadie que pueda pasar la noche con ellos; no tener a nadie para conversar o para salir a pasear), etc.

29. Otras veces, puede haber una necesidad espiritual, la presencia de un sacerdote o de alguien que le ayude a afrontar su enfermedad, el diagnóstico pesimista o la proximidad de la muerte.
30. A veces es la familia del enfermo la que necesita de una presencia y una ayuda, más que el enfermo mismo. Pensemos es esas familias agobiadas y agotadas por la tensión y el dolor de ver que se prolonga la enfermedad de alguno de sus seres queridos, sabiendo que no tiene remedio. Pensemos en esas familias con enfermos crónicos, con hijos minusválidos, con padres que llevan años en cama.

31. Muchas veces el acercamiento de los visitadores de enfermos ha de ser a la familia, y ojalá que junto con la ayuda espiritual se vea también la ayuda material. Otras ocasiones lo más indicado no es que nos acerquemos nosotros directamente a esa familia que, tal vez, ni nos conoce. Lo importante será que nosotros hagamos que otras personas más cercanas y allegadas (vecinos, conocidos, compañeros, amigos) se acerquen y puedan ayudarles.

32. La atención del enfermo en el hospital reviste otras condiciones, a veces mucho más dolorosas por la ausencia del ambiente familiar y por las exigencias y realidades propias de estas instituciones de salud. Más adelante me referiré a este reto pastoral que son los hospitales.

Visión general de la Carta Pastoral

33. Nos proponemos en esta Carta Pastoral acrecentar la conciencia para la vivencia del mandato del Señor hacia los enfermos. El sentido sobrenatural del dolor y del sufrimiento humano asumido por Cristo y vivido en su Cuerpo que es la Iglesia es la clave para evangelizar y servir por amor a nuestros hermanos enfermos. El reto pastoral, especialmente en el contexto de nuestra gran Ciudad de México contempla los centros hospitalarios y la presencia de la Iglesia en ellos. Nuestra preocupación expresada a través del II Sínodo Diocesano se convierte en ordenamientos que dinamicen la Pastoral de la Salud. Reconocemos la labor heroica de tantas personas, familias religiosas, agrupaciones laicales y consagrados abocados a este campo. Finalmente, como siempre, volvemos nuestra mirada confiada a nuestra Madre Santísima de Guadalupe, presencia y gracia que convierten nuestras penas y dolores en energía y fortaleza que nos hace vivir ya el Reino del Señor.

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