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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Carta Pastoral: Sobre la Atención a los Enfermos en la Arquidiócesis de México

II. EL GRAN RETO PASTORAL: LOS HOSPITALES EN LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO

Pastoral De Hospitales

96. En el Decreto General del II Sínodo Diocesano se reafirmó el tema central de los trabajos sinodales "Los Grandes Desafíos de la Ciudad de México a la Nueva Evangelización de la Iglesia" que intenta llegar al corazón humano por medio de la evangelización de la Cultura. El Hospital representa un serio y gran desafío para la Nueva Evangelización desde muchos puntos de vista de la realidad pastoral: más de 150 unidades hospitalarias los más importantes centros e institutos de investigación médica y científica de América Latina; atendidos pastoralmente por las parroquias en cuya demarcación se ubican, salvo excepciones (4) que cuenta con capellanes; el hospital actualmente es cruce de caminos de muchos bautizados: los practicantes, los alejados del Evangelio, los que dudan de la Iglesia y recientemente se han adherido a una secta, los profundamente heridos por alguna circunstancia y se han retirado de la pertenencia a una comunidad de fe, los indiferentes, etc.; en el hospital se manifiesta la experiencia del dolor de los pobres y los ricos, los niños y los jóvenes, los adultos y los ancianos.

97. Tal pareciera que la opción prioritaria del II Sínodo (la familia, los pobres, los alejados, los jóvenes) se nos presentara de una manera simultánea con toda la intensidad de una sola necesidad: Oír de Dios, redescubrir a Cristo y en muchos casos reincorporarse a la vida de fe de la Iglesia. La urgencia de hacer las pases de exteriorizar pasados y no resueltos rencores o cuentas está en el corazón de muchos hermanos que recostados en una cama desean a alguien que al aproximarse les muestre la cercanía de Dios.

98. A partir del Decreto General de Sínodo urge replantar una acción misionera incorporada al Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero de la México:

"La Iglesia de esta Ciudad quiere ser nuevamente misionera" (edicto N 36), y "La gran ciudad de México es el campo de misión de esta Iglesia Local (Id. 2) para lograr este propósito necesitamos estar animados por "el espíritu misionero que nos tiene que alentar en una nueva pastoral urbana" (Id. 44) (Cf. DGS. No 39).

99. El Nuevo y Vigoroso Proyecto Misionero propone que la Pastoral misionera se manifieste en una pastoral de: Encarnación (Insertarse en la vida a partir de una profunda conversión personal del evangelizador); de Testimonio (de los valores evangélicos, especialmente la encarnación de la caridad realizada en la Pastoral Social); y de Diálogo (hacia el mundo que le toco vivir, la Iglesia se hace palabra, se hace mensaje, se hace coloquio hacia las culturas de la ciudad). (Cf. DOS. Nos. 42-60).

100. El hospital, la institución más tradicional destinada al servicio de la salud de los ciudadanos, es un vivo reflejo de la sociedad de la ciudad de México, de sus conflictos y contradicciones. En los últimos tiempos ha experimentado una gran evolución que ha cambiado su función, estructura y fisonomía. El agente de pastoral de la nueva evangelización necesita conocer en profundidad el mundo del hospital ya que en él es donde tiene que realizar su labor.

101. Un dato pastoral impresionante es el número de enfermos, cada día en aumento, que mueren en el hospital. Este, sin embargo, no está pensado, construido ni organizado para servir de marco a un morir verdaderamente humano. Por otra parte, el personal médico o de enfermería no ha sido preparado para ayudar a morir y se siente, a menudo, incapaz de establecer una relación de ayuda con el enfermo desahuciado y moribundo.

102. El Hospital ofrece grandes posibilidades humanas y pastorales. Para el enfermo puede ser el lugar de las grandes soledades, pero también el medio en el que puede encontrarse consigo mismo, con la ayuda de otros enfermos, con un amor de los suyos, con personal sanitario que le trata de forma humana y competente y con Jesús, cuyo nombre significa "Dios es la saludé. Para el personal hospitalario, su lugar de trabajo es a menudo fuente de angustias reprimidas y de conflictos, pero también de algunas de sus más hondas satisfacciones.

103. Para los cristianos y la Iglesia el hospital es un reto a su fidelidad al evangelio y a su creatividad pastoral en el diálogo fe - cultura, en la iluminación de los grandes temas relacionado con la vida y el sentido del hombre, en el esclarecimiento de los problemas éticos que allí se plantean, en la humanización de la asistencia.

Detectar los lugares más abandonados para establecer en ellos centros de catequesis y para atender aquellos grupos o ambientes que, por ser homogéneos, facilitan en cierta forma la acción catequizadora: Unidades habitacionales, barrios, vecindades, centros laborales, mercados, hospitales, reclusorios, etc. (Cf. DGS NO. 152).

104. Esta realidad forma parte nuestra Arquidiócesis de México, urgente es presencia de una IGLESIA MISIONERA en el contexto hospitalario de la Cid dad de México.

La Iglesia Misionera Presente en el Contexto Hospitalario

105. El Concilio Vaticano II nos ha ofrecido una toma de conciencia sobre la identidad de la Iglesia: una Iglesia que se reconoce Pueblo de Dios y que se acerca al mundo moderno, en gran parte nacido fuera de ella, con una actitud atenta, comprensiva, dialogante, solidaria y evangelizadora; una Iglesia que se comprende a sí misma como misterio de comunión, ''sacramento, señal e instrumento de la intima unión con Dios y de unidad de todo el género humano'' (LG 1).

106. En el mundo del hospital, ese misterio de comunión se hace relación de fraternidad con el hombre enfermo. La Iglesia, que nace del misterio de la redención en la cruz de Cristo, está obligada a buscar el encuentro con el hombre, de modo particular en el sufrimiento. En tal encuentro el hombre sed convierte en el camino de la Iglesia (Cf. SD 3).

107. Siguiendo otra gran orientación conciliar, la Iglesia que se renueva escucha religiosamente la Palabra de Dios, haciendo suyas las palabras de San Juan:

"Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de /al vida... os lo anunciamos, para que también vosotros estéis en comunión con nosotros" (1 Jn. 1, 1-3; DV 1).

108. Como dice el Concilio, "en los sagrados libros el Padre que está en los cielos se dirige con amor a sus hitos y conversa con ellos" (DV 21). Pero no se trata sólo de leer la Biblia, sino de escuchar la Palabra en el fondo de los acontecimientos (OS 11).

109. Para el enfermo hospitalizado que la acoge, la Palabra de Dios actúa como bálsamo, como aceite en las heridas; contribuye eficazmente a que la comunicación con los demás no se falsee (Sal 41,7); manifiesta la presencia del Señor que asume nuestras enfermedades (Mt. 8, 17) que pasa curando (Hch 10,38); ilumina los interrogantes profundos: ¿por qué la enfermedad? ¿qué significa esta enfermedad? En toda oración y celebración verdaderas está presente Cristo: está presente en los sacramentos, en su Palabra, allí donde dos o tres están reunidos en su nombre (Mt. 18,20; SC 7) allí donde el hombre sufre: "estuve enfermo y me visitasteis" (Mt. 25,40).

110. La relación con el enfermo puede adquirir niveles muy profundos en la oración y celebración de la fe. Ciertamente, ante el "escándalo" del mal, se requiere, junto a la normal atención médica, la oración común, la luz de la Palabra de Dios, la fuerza del Espíritu, para que el enfermo asuma su situación, recupere su comunión o la acreciente, mantenga la serenidad y la esperanza, comprenda que, en el peor de los supuestos, no va hacia la nada, descubra la presencia nueva de Jesús que se identifica con el hombre que sufre; en suma, evangelice desde su enfermedad. Como dice Santiago:

¿Sufre alguno entre vosotros? Que ore. ¿Está alguno alegre? Que cante salmos. Está enfermo alguno entre vosotros Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con él y dicen en el nombre de! Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo" (Sant. 5,13-15).

111. La renovación de la Iglesia se palpa también "cuando los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y los que sufren, son a la vez gozos y esperanzas, tristezas y angustias de los discípulos de Cristo" (OS 1). La Iglesia se convierte así "en señal de la fraternidad que permite y consolida el diálogo sincero" (OS 92). Como dúo Pablo VI en su encíclica Ecclesiam suam: "La Iglesia se hace palabra, la Iglesia se hace mensaje, la Iglesia se hace coloquio" (ES 44).

112. Ante el dolor, la enfermedad y la muerte, el diálogo encuentra uno de los mayores desafíos y, al propio tiempo, un momento excepcional de evangelización. Una relación que se hace diálogo, que acoge cada interrogante y cada situación, tiene un impacto en la misma comunidad cristiana; implica una renovación profunda de la Iglesia.

113. La presencia de actual de nuestra sociedad, en la que se constata un progresivo avance de la secularización. Por diversos motivos, en nuestra sociedad, de vieja tradición cristiana, se está necesitando una "nueva evangelización". Hoy no hay que dar por supuesta la fe de los bautizados

114. La Iglesia se sitúa como comunidad en medio de la sociedad, ofreciendo el Evangelio, respetando la libertad. Al fin y al cabo, como Cristo, que "dio testimonio de la verdad, pero no quiso imponerla por la fuerza" (OH 11). En la debilidad de la libertad, reconociendo la autonomía de lo temporal (GS 36) y el legítimo pluralismo social ( GS 75) y religioso (OH 9), la Iglesia ofrece e servicio del Evangelio en medio de un mundo que aspira a la salud y a la vida.

Acciones Pastorales Específicas para los Hospitales

1. LA ORGANIZACIÓN DE LA ATENCIÓN PASTORAL EN UN HOSPITAL

115. El centro hospitalario de hoy es una Institución que se caracteriza por su organización. La misma complejidad sanitaria la hace necesaria para conseguir mediante una buena planificación, coordinación y funcionamiento los fines asignados al hospital. El servicio de asistencia religiosa no puede ir a su aire, ha de estar plenamente integrado en el organigrama del centro y ha de organizarse y programar sus objetivos y actividades como el resto de los servicios. (Cf. DOS: No. 246-247).

116. La atención pastoral para ser eficaz en el hospital de hoy necesita específica bien su finalidad, las actividades que desea prestar y la forma de acceder a ellas. El servicio necesita estructurarse internamente y organizarse eficaz] mente para desarrollar su función y conseguir que todos los que lo deseen puedan beneficiarse de sus prestaciones. Hoy no es admisible que cada miembro del servicio realice su trabajo como mejor le parezca.

117. La organización del servicio necesita la designación de un responsable, la constitución de un equipo, la elaboración de un plan de acción, su integración en el centro y su coordinación con la pastoral de enfermos de la parroquia y de la diócesis. El responsable de la atención pastoral hospitalaria es una persona clave en la organización y funcionamiento del mismo. A él le corresponde desempeñar las siguientes funciones:

  • Ser interlocutor ante los Directores del hospital y otros servicios del centro y también ante el Arzobispado.
  • Promover el plan de acción del servicio.
  • Organizar el trabajo a realizar y su distribución entre las personas que forman el equipo.
  • Impulsarles con su ejemplo y estimularles con su ayuda a realizar el trabajo.
  • Evaluar periódicamente con el equipo las actividades del servicio.
  • Estimular y facilitar la formación permanente de los miembros del equipo y de los colaboradores.

118. El equipo de agentes de Pastoral de la Salud es el instrumento básico del servicio de asistencia religiosa en todos los centros, especialmente en los grandes. El equipo no puede serían sólo de acción, ha de constituir un espacio de encuentro y comunión, de discernimiento, compromiso y revisión. La formación del equipo es uno de los objetivos que ha de proponerse el servicio de asistencia religiosa. Tiene sus dificultades y requiere un proceso lento. Pero hay que intentarlo con decisión, entusiasmo, realismo y con gran tenacidad y constancia, convencidos de su necesidad no sólo por motivos prácticos de eficacia pastoral sino también por motivos teológicos de ser y hacer visible a la Iglesia en el centro hospitalario.

119. El equipo ha de establecer un calendario de reuniones periódicas. Estas permiten y facilitan a sus miembros conocerse y quererse, compartir las experiencias, evaluar el trabajo realizado y programar las actividades, orar juntos, encontrar el apoyo y el descanso necesarios para continuar la tarea. Las reuniones sirven también para expresar el valor de la colaboración, la fraternidad y el compromiso común en la edificación de la Iglesia. (Cf. DOS: No. 249) La programación es un medio necesario hoy para lograr la eficacia del servicio de asistencia religiosa en los hospitales.

120. 1º. Para realizar, dicha programación de las acciones pastorales en un hospital, el equipo debe utilizar una metodología especifica. A continuación se enumeran los momentos más importantes que caracterizan la programación de la pastoral: Análisis de la situación del centro hospitalario en el que trabaja el equipo. Este análisis realizado por el sacerdote (o sacerdotes y laicos responsables de dicho centro hospitalario) tiene como objetivo la Identificación de los problemas y necesidades que caracterizan el ambiente del centró hospitalario, desde el punto de vista socio - sanitario y pastoral, tomando - muy en cuenta su relación o dependencia con la parroquia o las parroquias más cercanas. Este paso tan importante puede ser asesorado por el Equipo Arquidiocesano de Pastoral de Salud. (Cf. DGS: No. 246).

121. 2º. Determinación de las prioridades pastorales. La segunda etapa consiste en establecer las prioridades pastorales sobre la base del análisis de la situación y teniendo en cuenta unos criterios: fidelidad al Evangelio y a la Iglesia, atención a los problemas y necesidades más importantes, plantea. dos por la opción prioritaria sinodal. Desde el nivel de cada decanato de nuestra Arquidiócesis estas prioridades pastorales pueden asumirse es corresponsabilidad.

122. 3º. Formulación de objetivos. La tercera etapa se inicia una vez determinó das las prioridades y hechas las opciones pastorales. El objetivo es el resultado que se quiere conseguir, debe ser concreto, preciso, realizable, flexible y evaluable. Los objetivos que se formulen pueden ser uno o varios según los recursos humanos disponibles.

123. 4º. Plan de acción. La consecución de la elaboración un plan de acción que comprende:

  • identificar los factores positivos y negativos para la consecución del objetivo;
  • determinar las acciones a llevar a cabo;
  • concretar los medios que se van a utilizar;
  • precisar las etapas y el calendario;
  • designar los responsables;
  • evaluar la marcha y los resultados. (Cf. DOS: No. 246-247).

124. La evaluación o control del plan de acción reviste una especial importancia, ya que permite volver, con sentido critico, sobre la tarea desarrollada para analizar hasta dónde se han logrado los objetivos e introducir los ajustes necesarios. Durante el proceso de la evaluación se buscan las causas de los posibles fallos, sé reformulan los objetivos y se establecen otros nuevos. El discernimiento que se lleva a cabo durante la evaluación ha de guiarse por la Palabra de Dios, que reclama las exigencias fundamentales de la promoción del Reino. (Cf. DOS: No. 315).

125. El servicio de asistencia religiosa ha de realizar la programación de sus objetivos y de su plan de acción anualmente. Sin embargo, será muy conveniente el realizarla también a mediano plazo, es decir, cada trimestre.

126. El servicio de asistencia religiosa en los centros hospitalarios ha de coordinar la actividad de todos los agentes de pastoral que trabajan en el centro para que ninguna de las necesidades de los enfermos quede desatendida y a todos llegue la ayuda y el consuelo. Y esto no sólo por razón de una buena organización sino porque como creyentes forman una comunidad cristiana.

127. El servicio de asistencia pastoral a los hospitales, al ser un servicio de las parroquias, ha de estar plenamente integrado en la pastoral de conjunto parroquial. Para desarrollar sus funciones, ha de mantener una relación con los demás servicios del centro hospitalario, especialmente con los de la Jefatura de Enfermería y el Departamento de Trabajo Social, con el fin de ofrecerles su colaboración y recibir de ellos su valiosa ayuda, sobre todo en lo que hace referencia a las oportunas informaciones acerca de los pacientes. Los enfermos hospitalizados proceden de una parroquia y una vez curados vuelven a su parroquia. En ella permanecen las familias mientras el enfermo está en el hospital. Ha de procurarse, pues, el contacto y la ayuda mutuas. (Cf. DOS: Nos. 384-389).

128. La parroquia, puede ofrecer información sobre la atención pastoral que brinda a enfermos hospitalizados, por ejemplo: horario de confesiones, de visita de los agentes de pastoral de salud, horario de Eucaristía o Unción de enfermos en el hospital o sencillamente la manera de solicitar algún servicio pastoral. Cada vez, también, se ve más conveniente la relación y la colaboración entre todos los agentes de pastoral que trabajan en los hospitales de nuestra ciudad, de nuestra Arquidiócesis. El Equipo Arquidiocesano de Pastoral de Salud puede apoyar las múltiples necesidades y ofrecer asesoría y ayuda directa para la implantación de un eficaz Plan Pastoral para los centros Hospitalarios, mediante encuentros y talleres para la elaboración de dicho plan de trabajo pastoral para cada grupo parroquial o grupo apostólico que lo pida.

3.1 SACRAMENTO DE LA PENITENCIA
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2. ATENCIÓN PASTORAL AL PERSONAL MÉDICO Y DE ENFERMERÍA
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