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Vicaría      de Pastoral

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Orientación Pastoral acerca de la Formación de Agentes Laicos para Acciones Específicas
Formación de los Laicos

68. EI objetivo de la formación de los laicos va encaminado a que "cada fiel laico tenga una viva conciencia de ser un miembro de la Iglesia, a quien se le ha confiado una tarea original, insustituible e indelegable para el bien de todos. Hay una absoluta necesidad de apostolado de cada persona en singular" (ChL 28).

69. Para despertar esta conciencia, el obispo y el párroco deben "procurar que el Laico tenga una pequeña comunidad de referencia, distinta a la comunidad familiar y a la comunidad reunida en la asamblea dominical, como espacio de crecimiento constante en la fe y ámbito de diaria conversión" (ECUCIM 2493).

70. Es conveniente promover su participación en las responsabilidades pastorales, para que las parroquias sean auténticas comunidades cristianas (ChL 26). Y cultivar en ellos una espiritualidad que tenga aquellas dimensiones que le son propias, entre otras no huir de las realidades temporales para buscar a Dios, sino que perseveren, presentes y activos, en medio de ellas para allí encontrar al Señor; y que den a tal presencia y actividad una inspiración de fe y un sentido de caridad cristiana (DP 796- 797).

71. Urge, por tanto, que "cada parroquia, apoyada por el Decanato y la Vicaría Episcopal, tenga programas de formación que ayuden al Laico a vivir su proceso de incorporación a la acción evangelizadora de esta Iglesia Particular" (ECUCIM 4269).

COMPROMISOS

El Señor Arzobispo

72. Sin pretender limitar la creatividad de todos y cada uno, sino para abrir caminos a una entrega más generosa al servicio del Señor y de los hermanos, señalaré responsabilidades concretas.

73. Yo, como Pastor de esta Iglesia particular, me comprometo a estimular al Presbiterio sobre le necesidad de convocar y formar a los fieles cristianos laicos hombres y mujeres, y a apoyar, con los medios a mi alcance, el establecimiento y la consolidación de los centros a que me he referido.

74. En adelante, en las reuniones ordinarias que tengo con el Consejo Episcopal para dialogar y definir asuntos de relevancia pastoral, entre los que tiene un lugar importante el tema de los Centros para la Formación de Laicos, participará de una manera más estable el Vicario de Pastoral acompañado, si es oportuno, de quien se considere necesario. Este hecho, además, seguramente alentará la Pastoral de Conjunto requerida en nuestra Arquidiócesis.

75. Proveeré, en la medida de lo posible y en acuerdo con los Vicarios Episcopales Territoriales, al nombramiento de vicarios parroquiales para ayudar a los párrocos más comprometidos con los centros de formación.

76. Velaré para que todos los Centros de Formación de laicos existentes en el nivel arquidiocesano sigan cuidadosamente estas orientaciones y cumplan su función subsidiaria en relación con los demás centros y programas de formación.

77. Asimismo cuidaré que los planes de formación, ofrecidos actualmente por la Vicaría de Evangelización y Catequesis, con sus cursos itinerantes a las parroquias, los cursos a distancia de su sistema abierto y la formación sistemática y formal del Instituto "Sedes Sapientiae" se renueven teológica, pastoral y pedagógicamente para ajustarse a las orientaciones pastorales del II Sínodo y observen los criterios dados por mí.

El Vicario Episcopal Territorial

78. Con su Consejo y consultando al Vicario de Pastoral y a quien considere oportuno, estudiará y decidirá, a la luz de los criterios establecidos, cuáles centros, de los que funcionan en su jurisdicción, es conveniente que sean oficialmente reconocidos.

79. En el mes de noviembre próximo, convocaré a una reunión a los Vicarios Episcopales Territoriales y a los Decanos para que me informen el estado que guarden los centros y cuáles hayan sido elegidos para un reconocimiento oficial de la Arquidiócesis.

80. EI Vicario Episcopal Territorial se ocupará también de que con la asesoría de los responsables de la promoción del Clero, se ofrezcan variados programas a los presbíteros y los diáconos permanentes, para que a partir de su experiencia actual, se capaciten teórica y prácticamente en las exigencias del nuevo proyecto misionero de la Ciudad de México y acerca de la vocación y misión de los laicos; puesto que, sin un cambio de mentalidad y una incorporación decidida de los presbíteros y diáconos en este proyecto, no será posible hacer realidad la evangelización de las culturas de esta región.

81. EI Rector del Seminario Conciliar de México, con el equipo de formadores, examinará las consecuencias que los programas pastorales del renovado proyecto misionero de esta arquidiócesis plantean ya a los futuros presbíteros y buscará, sin dilación, la forma de que las acciones formativas y los programas de desarrollo pastoral los conviertan desde ahora en agentes del proyecto evangelizador de nuestra Iglesia particular, en el cual deben descubrir con claridad el lugar y la misión propia del laico. Con el Concilio Vaticano II reitero la trascendental importancia que tiene la formación sacerdotal, inicial y permanente, para la renovación de la Iglesia (Cf. OT. proemio; PDV).

La Vicaría de Pastoral

82. Además de la asesoría general de este proyecto, animará y coordinará las reuniones de los responsables de los Centros de Formación con la participación de los decanos y los delegados de pastoral de cada Vicaría, a fin de elaborar, siguiendo los criterios y condiciones aquí e establecidas, los programas de formación sistemática que impartirán los centros de esta Arquidiócesis y para hacer las revisiones periódicas de estas experiencias.

83. También la Vicaría de Pastoral, especialmente a través del organismo arquidiocesano de Catequesis, deberá impulsar la formación de Agentes Laicos que, habiendo vivido procesos catecumenales serios y sistemáticos, puedan a su vez transformarse en promotores y asesores de dichos procesos en parroquias y en otras comunidades según las orientaciones del II Sínodo. (ECUCIM 1873; 4337; 4367; 4516).

Los Responsables de los Organismos Diocesanos

84. Invitarán y, en forma prudente, pedirán a aquellos miembros laicos que lo requieran a integrarse a su respectivo centro de su parroquia, decanato, vicaría, para consolidar su formación y para comprometerse en alguna acción pastoral específica con envío oficial de la Iglesia, si su preparación es satisfactoria, a partir de una conveniente evaluación.

Los Decanos

85. Fraternalmente pedirán a todas las parroquias del Decanato que no sólo envíen sus laicos para su formación en el centro decanal, sino que los pastores y laicos cualificados de las mismas participen como maestros dentro de dicho centro en sus diferentes etapas.

86. EI decano con su consejo nombrará al responsable de su respectivo centro, ya que esta responsabilidad se ejercerá en nombre y al servicio del Decanato. Asimismo, destacará el decano la importancia del centro y velará por su crecimiento y consolidación y tratará de interesar a todos los párrocos a unirse al mismo o a iniciar experiencias similares en sus respectivas comunidades.

Los Responsables de Centros y de Sectores

87. Tienen la encomienda especial de promover un proceso de formación de agentes específicos destinados a diferentes ambientes, sectores o tareas pastorales, de acuerdo con los criterios antes dados. Pero cuidarán que la formación general, cimiento necesario para la formación específica, esté garantizada en los centros parroquiales. Si esto no sucede así, el mismo centro decana! Deberá proveer a esta indispensable formación en sus niveles básico, intermedio y avanzado.

A Todos los Presbíteros

88. Los invito a asumir estas orientaciones, para llevar adelante el proceso sinodal puesto en marcha con el Programa Inicial Arquidiocesano, sea sumando esfuerzos a los actuales proyectos de formación de agentes laicos ya existentes o emprendiendo generosamente nuevas iniciativas.

Los Párrocos y Rectores de Templos

89. Tendrán como prioridad de su labor pastoral la búsqueda, la selección y la formación de agentes laicos en las diferentes áreas de la pastoral. Promoverán y apoyarán la formación de sus agentes en la propia parroquia o en el centro decanal de formación correspondiente.

Los Miembros de la Vida Consagrada

90. Aquellos que se encuentran comprometidos con apostolados en los diversos ambientes y sectores y tienen centros de formación de laicos, procurarán una mayor coordinación entre quienes llevan proyectos análogos y buscarán una más clara integración con las iniciativas diocesanas para aprovechar su riqueza estableciendo una estrecha colaboración tanto en las acciones pastorales como en los proyectos formativos de la Arquidiócesis, de acuerdo con sus respectivos carismas. Para ello pido al Vicario de Pastoral que establezca una habitual comunicación con ellos, en coordinación con el Vicario de Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica.

A los Dirigentes Arquidiocesanos de los Movimientos y Organizaciones laicales

91. Les pido que continúen dando a conocer sus planes y programas de formación dentro de la Vicaría de Laicos para dialogar y encontrar los caminos que, en concordancia con los criterios y condiciones que he establecido, hagan posible una más cercana colaboración en la formación de los agentes laicos, dentro de la pastoral orgánica de esta Arquidiócesis. Desde la Vicaría de Laicos se informará a la Vicaría de Pastoral.

A los Directores de Centros y Escuelas de Formación de Laicos

92. Que revisen y conformen sus planes y programas de acuerdo con los criterios y directivas de esta Orientación Pastoral, con la guía de la Vicaría de Laicos y en coordinación con la Vicaría de pastoral.

Que la fe y entrega de Juan Diego, fiel mensajero de la Madre del verdadero Dios por quien se vive, sea el modelo que aliente la respuesta de todos los miembros de esta Arquidiócesis de México - Tenochtitlan, especialmente de los laicos, en esta su hora.

Imploro la bendición de Dios para esta nueva e importante etapa de nuestro caminar en el servicio pastoral de la Arquidiócesis.

A los veintiseis días, del mes de mayo, del año de mil novecientos noventa y seis.
Solemnidad de Pentecostés.

+ Norberto Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México

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