INTRODUCCIÓN
1.
Los saludo, hermanas y hermanos en Cristo, a la vez que los invito a
iniciar el Itinerario pastoral para la Misión 2000, en el horizonte
de la preparación al Jubileo para comenzar el Tercer Milenio
de nuestra redención.
2.
El Decreto General del II Sínodo Diocesano, que en los últimos
seis años hemos ido traduciendo en prácticas pastorales
a través de diveros programas, continúa siendo la inspiración
para buscar que el espíritu misionero se haga cada vez más
presente en los diversos ,agentes, movimientos y organizaciones eclesiales.
3.
Me dirijo ahora a ustedes, en comunión con mis Vicarios Episcopales,
para precisar esta nueva etapa de nuestro proyecto pastoral, anunciado
y delineado ya en el documento "Hacia el Plan Pastoral de la Arquidiócesis
de México 1997-2000" y actualizado por la IV Asamblea Diocesana.
4.
En este espíritu hemos querido denominar el presente documento
"Itinerario Pastoral", porque no se trata de un plan ya perfilado
y decidido en todos sus detalles, sino de mis determinaciones y directrices
que constituyen el marco de trabajo que habrá de orientar nuestra
Pastoral de Conjunto en los próximos tres años y en donde
cada uno tiene su lugar, en los diferentes niveles de Vicaría,
Decanato, Parroquia y Sectores, y aportará sus dones para concretar
las acciones.
5.
Comprende tres etapas: 1999, 2000 y 2001, que se consideran respectivamente
de preparación, realización y proyección.
Para cada una de ellas, las Vicarias de Agentes y de Áreas Pastorales
en comunión con los Secretariados Generales habrán de
ir ofreciendo ulteriores señalamientos, concreciones, programas
y materiales que favorezcan realizaciones eficaces al servicio de las
personas concretas.
6.
Si bien no vamos a esperar resultados sorprendentes, sí quiero
exhortarlos a que intensifiquemos el esfuerzo de continuidad pastoral,
clarificando y asumiendo las etapas y los elementos indispensables para
ir consiguiendo en nuestras comunidades una mayor capacidad evangelizadora,
según las circunstancias de cada ambiente pastoral. Es mi esperanza
que de ahora en adelante estas formas eclesiales e integrales de acción
misionera sean el modelo de nuestra pastoral de conjunto en el futuro.
7.
La pluralidad de situaciones culturales requiere de respuestas específicas,
pero debemos lograr mantener una visión de conjunto sobre los
principales retos para nuestra Arquidiócesis que nos permita
concretar diversos programas y acciones pastorales con los necesarios
criterios comunes que fortalezcan el sentido de unidad arquidiocesana.
8.
La Nueva Evangelización tarea de toda la Iglesia, con la que
estamos comprometidos es una llamada a la conversión y a la esperanza
(Cf. DSD 24). Con estas actitudes buscaremos poner en práctica
las orientaciones pastorales que nos ofrecerá S. S. Juan Pablo
II a todas las Iglesias de América, en su próxima visita
a nuestro país.
9.
El objetivo de la Misión 2000 es
el siguiente:
En
cumplimiento de la Misión que el Señor Jesús ha
encomendado a esta Iglesia particular en la Ciudad de México,
y con motivo del Jubileo de la Encarnación, realizar una evangelización
intensiva con un renovado espíritu y organización misioneros,
teniendo en cuenta las prioridades del II Sínodo Arquidiocesano
y la continuidad de sus programas pastorales,
- para
que sea difundida y vivida la fe en los campos en que ahora está
ausente,
- para
que se revitalice la vocación apostólica de los Agentes
- y el
espíritu de servicio de las instancias pastorales,
de
tal manera, que fortalecido el proceso pastoral, de dimensión
misionera, mayor organicidad y sentido catecumenal de anuncio, formación
en la fe y compromiso, éste se convierta en la forma habitual
de nuestra práctica pastoral.