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Vicaría      de Pastoral

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CAMINO DE EMAÚS

Proceso de Reiniciación Cristiana

CRITERIOS GENERALES

  1. La Reiniciación Cristiana es un proceso intensivo de evangelización que, a través del conocimiento y experiencia de las exigencias fundamentales de la vida cristiana, quiere impulsar en los adultos su conversión y adhesión a Cristo, para que decidan insertarse en la Comunidad Eclesial como miembros comprometidos.

  2. La Reiniciación Cristiana se ubica en el proceso evangelizador entre el anuncio del Kerigma, y la catequesis permanente. Representa una "catequesis kerigmática" que algunos llaman 'precatequesis', porque inspirada en el precatecumenado, es una propuesta de la buena nueva en orden a una opción sólida de fe", (DGC n. 62). Se pretende dar una fundamentación y profundidad a la primera respuesta o adhesión provocada por el kerigma. Este cimiento es vital para el crecimiento de la fe, pues toma en cuenta: la profesión de fe, la celebración de los misterios, la vivencia de los valores evangélicos y, la experiencia y compromiso comunitarios.

  3. El proceso de Reiniciación Cristiana es una propuesta de carácter misionero, que las Comunidades Parroquiales o grupos organizados podrán utilizar como instrumento pastoral para acompañar en su camino de fe a quienes han respondido al primer anuncio o proclamación del kerigma en la etapa previa o de convocación.

  4. La Reiniciación Cristiana es una respuesta a la realidad pastoral de multitud de personas que han recibido los sacramentos de la iniciación sin una adecuada evangelización, creyentes no practicantes o, incluso bautizados no creyentes.

  5. El esquema para la Reiniciación Cristiana presenta objetivos, criterios, contenidos fundamentales y etapas paulatinas de inserción a la Comunidad, que podrán ser adaptadas a la realidad de parroquias, grupos o ambientes, mediante diversas modalidades, pero manteniendo la progresión sugerida y el 'carácter catecumenal'. Esto se traduce en un acompañamiento cercano para quienes han aceptado colocarse en actitud de búsqueda hacia una opción por Cristo y de participación en su Iglesia.

  6. El tiempo sugerido para la experiencia de RC será como máximo de un año, con etapas progresivas marcadas por signos, celebraciones litúrgicas, momentos de oración y de servicio a la comunidad, en la medida de lo posible, relacionadas con el año litúrgico. La constancia y perseverancia serán factores claves, por eso es muy importante que la frecuencia de las reuniones sea programada de acuerdo a la realidad y posibilidades de cada comunidad.

  7. La convocación a la RC se debe realizar organizando un período de proclamación del kerigma, intencionadamente dirigido a determinados grupos o ambientes y de forma diversificada. Este período concluirá con una invitación a comprometerse en esta vivencia de fundamentación cristiana.
    El tiempo de la etapa previa o de convocación puede alargarse en razón del tipo de ambiente o grupo al que se intente motivar.

  8. Para que el compromiso sea tomado con seriedad, deberá anunciarse claramente el ritmo de reuniones y la fecha de inicio y final.
    Por parte de la Comunidad, es necesario prevenir un equipo de apoyo para que el proceso se realice en todo su trayecto al cuidado de la Comunidad.

  9. La experiencia de la RC, preparará a los participantes a la catequesis permanente, que podrá desarrollarse en un grupo apostólico ya existente o integrando una comunidad menor ("Células vivas o pequeños grupos donde se genere, se cultive y se testimonie la fe" ECUCIM 3683), como camino para identificarse e integrarse más completamente en su comunidad parroquial
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