12°
Encuentro
SANTA MARÍA DE GUADALUPE,
ESTRELLA DE LA EVANGELIZACIÓN,
NOS ACOMPAÑA POR LA CIUDAD
Objetivo:
Que los participantes celebren el momento al que han llegado en su proceso
evangelizador y se dispongan para continuarlo compartiéndolo
con otros, bajo el amparo de Santa María de Guadalupe
A
la hora convenida se reúnen en el lugar indicado.
Todos
portarán una veladora que se llevarán consigo a la propia
casa una vez terminada la celebración y les servirá
de recordatorio del proceso vivido y de la nueva etapa a la que son
invitados.
Se tendrá una imagen de la Virgen de Guadalupe para ser llevada
en procesión.
Los que han participado en los encuentros anteriores, tengan especial
cuidado de brindar cordialidad a las personas que han aceptado venir
como invitados a esta celebración.
Dentro
de lo posible, organícese la procesión de modo que pueda
haber un recorrido, aunque sea pequeño, que sirva también
de testimonio ante otras personas.
Los participantes portarán flores, de preferencia naturales
u otros elementos festivos similares.
El
Coordinador: Bienvenidas y bienvenidos. Cristo está
en medio de nosotros. Su Espíritu inspira la acción
de gracias que elevamos al Padre común. Con la Virgen María,
nuestra Señora de Guadalupe, madre de Cristo y madre de la
Iglesia, iniciemos este recorrido. Así queremos significar
nuestra disponibilidad para recorrer los caminos de Dios y sentirnos
cercanos a los hombres y mujeres de la ciudad de México.
Se inicia la procesión precedida por la imagen de la Virgen.
Durante el recorrido se canta:
LA
GUADALUPANA
Desde
el cielo una hermosa mañana
Desde el cielo una hermosa mañana
La Guadalupana, la Guadalupana,
La Guadalupana bajó al Tepeyac
Junto al monte pasaba Juan Diego
junto al monte pasaba Juan Diego;
acercóse luego, acercóse luego,
acercóse luego al oír cantar.
Suplicante juntaba sus manos,
suplicante juntaba sus manos;
y eran mexicanos y eran mexicanos
y eran mexicanos su porte y su faz.
Desde entonces para el mexicano
desde entonces para el mexicano
ser guadalupano, ser guadalupano
ser guadalupano es algo esencial.
Al
llegar al lugar, la imagen de la Virgen de Guadalupe se coloca en
el lugar principal y los asistentes depositan enfrente de ella las
flores que llevan. También podrían arrojarle serpentinas
u oros objetos de fiesta.
Todos:
Aplausos.
Coordinador: En el nombre del
Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Todos: Amén.
Coordinador: Que la paz de Jesucristo,
nacido de la Virgen María, esté con todos ustedes.
Todos: Y con tu espíritu.
Monitor: Esta pequeña comunidad ha vivido la presencia de Dios
a lo largo de once encuentros. Hoy estamos reunidos para dar gracias
a Dios por este beneficio y para reafirmar nuestro compromiso cristiano
de participar de la misión de Cristo, con la protección
de nuestra Señora de Guadalupe, en los lugares donde vivimos
y trabajamos.
Coordinador
Oremos: Padre bueno, que de tan diversas
formas manifiestas tu amor por nosotros, especialmente a través
del rostro maternal de la Virgen morena: mira a tus hijos aquí
reunidos; envíanos tu Espíritu para que nos dé
la luz y fuerza necesarias a fin de que, por nuestras palabras y acciones,
continuemos la obra de tu Hijo Jesucristo que contigo vive y reina
por los siglos de los siglos.
Todos: Amén.
La
Palabra de Dios nos ilumina (10´)
Monitor: Escuchemos ahora la narración
de un pasaje del Evangelio que nos presenta a María muy cerca
del ministerio de su Hijo Jesús, e intercediendo por la humanidad
representada en una pareja de esposos recién casados
Lector:
Tres días después hubo una boda en Caná
de Galilea. La madre de Jesús estaba invitada. También
lo estaban Jesús y sus discípulos. Se les acabó
el vino, y entonces la madre de Jesús le dijo: No les
queda vino. Jesús le respondió: Mujer,
no intervengas en mi vida, mi hora aún no ha llegado.
La madre de Jesús dijo entonces a los que estaban La madre
de Jesús dijo entonces a los que estaban sirviendo: Hagan
lo que él les diga. Había allí seis cántaros
de piedra, de los que utilizaban los judíos en sus ritos
de purificación, de unos ochenta o cien litros cada uno.
Jesús dijo a los que servían: llenen los cántaros
de agua. Y los llenaron hasta arriba. Una vez llenos Jesús
les dijo: Saquen ahora un poco y llévenselo al encargado
de la fiesta. Ellos cumplieron sus órdenes. Cuando
el encargado probó el vino nuevo sin saber de dónde
venía (sólo lo sabían los sirvientes que habían
sacado el agua), llamó al novio y le dijo: Todo el
mundo sirve primero el vino de mejor calidad, y cuando los invitados
ya han bebido bastante, saca el más corriente. Tú,
en cambio, has reservado el de mejor calidad hasta ahora.
Esto sucedió en Caná de Galilea, fue el primer signo
realizado por Jesús. Así manifestó su gloria
y sus discípulos creyeron en él (Juan
2, 1-11).
Coordinador:
La Madre de Cristo, la Virgen María, especialmente por su advocación
de Guadalupe, ha tenido un gran influjo en la historia de nuestra
patria. Desde el principio de la evangelización su presencia
fue vital para el comienzo de la fe en Jesucristo y para recibir el
bautismo. Apenas conquistados los moradores indígenas, la tristeza
se apoderó de ellos, pues pensaron que habían sido abandonados
por sus dioses. Sin embargo la presencia de Santa María de
Guadalupe marcó un vuelco en esta actitud ante la vida. En
grandes grupos, desde largas distancias, se acercan a pedir el bautismo.
En otros momentos importantes, como en la lucha de independencia,
la imagen guadalupana también unió las voluntades.
Hoy
día vemos esta venerada imagen en casas, ermitas, medios de
transporte familiar y colectivo, negocios, restaurantes.
La
imagen de la Virgen de Guadalupe, venerada de forma tan intensa en
su Basílica, es un poderoso imán que atrae y provoca
múltiples expresiones de religiosidad y de fe.
Ante la importancia de la Madre del Hijo de Dios, que él mismo
nos entregó como madre nuestra, preguntémonos:
-
¿la
Virgen María de Guadalupe nos está llevando a tener
un encuentro vivo con Jesucristo? ¿cómo en el episodio
del Evangelio, nos estamos dejando guiar por ella para hacer lo
que él nos dice?
-
¿nos
estamos dejando inspirar por María para buscar el progreso
de la ciudad por caminos de libertad, de justicia y de paz?
-
¿no
estamos convirtiendo la devoción guadalupana sólo
en algunas manifestaciones externas y en un sentimiento meramente
individual? ¿por qué?
El coordinador invita y da la oportunidad para ir dando algunas respuestas
a cada pregunta. El coordinador propone una última pregunta:
¿Nosotros cómo podríamos corresponder al amor de
Dios manifestado tan generosamente en la presencia maternal de Santa
María de Guadalupe?
Se comparten las respuestas y el coordinador trata de resaltar las propuestas
más comunes.
Monitor: Hermanas y hermanos,
la vida cristiana es un proceso de crecimiento que nunca termina.
A quienes hemos vivido las experiencias que nos han proporcionado
estos doce encuentros, el Señor nos llama a continuar nuestra
formación y a animar a otros a que la vivan. Vamos a poner
mucha atención para que podamos responder a este llamamiento.
Coordinador:
En nombre de mi párroco y de la comunidad a la que pertenezco
quiero invitar a todos los aquí presentes a incorporarse a
esta experiencia de fe misionera por los siguientes cauces:
-
Para
quienes ya vivieron los Doce Encuentros, tenemos otros pasos para
profundizar la formación en la fe, a través de encuentros
semejantes a los que ya han vivido, pero con un nuevo material que
consiste en un método para la reiniciación crisitiana,
es decir para reafirmar nuestra fe, el libro que lo contiene se
llama: Camino de Emaús. (Conviene mostrar el
libro).
-
A
quienes no han hecho esta experiencia, los invitamos a realizarla.
(Pregunta quiénes están interesados. Con ellos acuerda
el lugar, fecha, hora para iniciar el proceso y les indica que se
va a invitar a otras personas).
-
Demás
necesitamos contar con más participantes. Por ello invito
a que todos nos sintamos útiles, atrayendo a otros. No importa
el número; podremos formar varios grupos. Que todos no sintamos
enviados por Jesús, bajo el amparo de la Virgen María
de Guadalupe, estrella de la evangelización.
Después de hacer contestar las respuestas dice:
Nos damos un aplauso y otro aplauso a la Virgen de Guadalupe.
Canto
(5´)
Todos:
Ven con nosotros al caminar, santa María ven.
Ven con nosotros al caminar, santa María ven.
Cantor: Si por el mundo los
hombres
sin conocerse van,
no niegues nunca tu mano
al que contigo está.
Todos: Ven con nosotros al caminar,
santa María ven...
Cantor: Aunque te digan algunos
que nada puede cambiar,
lucha por un mundo nuevo,
lucha por la verdad.
Todos: Ven con nosotros al caminar,
santa María ven...
Evaluación
(5´)
El coordinador dirige al grupo la siguiente pregunta: ¿creen
que hemos logrado el objetivo que nos propusimos alcanzar y del que
les hablé al principio de nuestro encuentro? ¿Por qué?
Oración
final (5´)
Oh
Dios, que has puesto a este pueblo tuyo
bajo la especial protección de santa María de Guadalupe,
concédenos buscar el progreso de nuestra Patria
por caminos de justicia y de paz.
Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
Cantor:
¡Tú reinarás! Este es el grito
que ardiente exhala nuestra fe.
¡Tú reinarás! Oh Rey bendito,
pues tú dijiste; Reinaré.
Todos: ¡Reine Jesús
por siempre,
reine su corazón!
En nuestra patria y nuestro suelo,
que es de María la Nación;
En nuestra patria y nuestro suelo,
que es de María la Nación.
Cantor: ¡Tú reinarás!
Dulce esperanza
que al alma llena de placer,
será tu cruz nuestra bandera;
tu amor será nuestra ley.
Todos: ¡Reine Jesús
por siempre, reine su corazón!
Para
finalizar se lleva a cabo la convivencia, si se tiene prevista.
LECTURA
COMPLEMENTARIA
Al
llegar la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido
de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban
bajo la ley, y para que recibiéramos la filiación adoptiva.
La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones
el Espíritu de su Hijo que clama: ¡Abbá, Padre!
(Gálatas 4, 4-6).
Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que desde lo alto del cielo
nos ha bendecido en Cristo
con toda clase de bienes espirituales.
Él
nos eligió en Cristo
antes de la creación del mundo..,
para que fuéramos su pueblo,
y nos mantuviéramos
sin mancha en su presencia.
Movido por su amor,
Él nos destinó de antemano,
por decisión gratuita de su voluntad,
a ser adoptados como hijo suyos,
por medio de Jesucristo,
y ser así un himno de alabanza,
a la gloriosa gracia que derramó sobre nosotros
por medio de su Hijo querido.
Con
su muerte, el Hijo
nos ha obtenido la redención
y el perdón de los pecados,
en virtud de la riqueza de la gracia
que Dios derramó
abundantemente sobre nosotros
con gran sabiduría e inteligencia
Y
en él también ustedes,
los que reciben la palabra de la verdad,
la buena noticia que los salva,
al creer en Cristo
han sido sellados
con el Espíritu Santo prometido,
garantía de nuestra herencia
para redención del pueblo de Dios,
y ser así himno de alabanza
a su gloria
(Efesios 1, 3-8. 13-14).
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