5°
Encuentro
EL PADRE DIOS ME DA SU ESPÍRITU

Objetivo:
Que cada uno de los participantes descubra que Dios Padre le ha regalado
el don de su Espíritu Santo.
1.
Saludo y enlace (5)
El coordinador saluda familiarmente al grupo, les ofrece una síntesis
del encuentro anterior y les presenta el objetivo de la reunión.
2.
Aspectos de la vida urbana (30)
El
coordinador organiza una dinámica, pide voluntarios para representar
a: un comerciante, un policía, una maestra, una ama de casa,
que durante 5 van a hablar de la organización de la seguridad
de la colonia.
Se
trata de que cada quien proponga y defienda su punto de vista desde
la propia profesión, sin decir qué son.
Se dan unos minutos para que ellos en privado estudien
su papel. Luego vienen los 5 de discusión frente al grupo;
mientras ellos discuten, el resto del grupo los va observando: ¿actúan
realmente como lo que se supone que son?, ¿en qué se
ve?
Una
vez realizada la discusión, los observadores dicen
cómo los vieron actuar ¿quiénes realmente actuaron
como lo que se suponía que eran?
Termina el coordinador diciendo: cuando alguien actúa como
comerciante, o policía, o maestra, ama de casa, o burócrata,
sin decirlo, y uno reconoce lo que es, por su manera de comportarse,
entonces decimos que esa persona tiene ESPÍRITU DE...
3.
La Palabra de Dios me ilumina (20´)
Monitor: La Sagrada Escritura
nos habla de la diversidad de modos como el Espíritu de Dios
se fue haciendo presente en la historia. Así lo encontramos
en la creación y a lo largo del caminar del pueblo hebreo,
de un modo más personal, en los jueces, los profetas y los
reyes.
Cuando
llegó el tiempo que conocemos como Nuevo Testamento, el Espíritu
vino sobre la Virgen María e hizo posible que ésta concibiera
en su seno al Hijo de Dios. Jesús se presenta como el lleno
del Espíritu Santo, y toda su vida fue una manifestación
de este poder que había recibido de su Papá Dios. El
mismo Jesús es quien comparte este Espíritu, con todo
tipo de persona que se acercaba a él con fe.
De
entre todas estas personas, merecen especial mención los Doce
Apóstoles, los cuales fueron así capacitados para colaborar
, de un modo único, en la construcción de la Iglesia
de Jesucristo, Iglesia que, a partir de entonces, ha sido convertida
en depositaria del Espíritu de Dios.
Ustedes
recibirán la fuerza del Espíritu Santo; él vendrá
sobre ustedes para que sean mis testigos en Jerusalén, en toda
Judea, en Samaría y hasta los extremos de la tierra (Juan
1, 8).
Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos juntos
en el mismo lugar. De repente vino del cielo un ruido, semejante a
una ráfaga de viento impetuoso, y llenó toda la casa
donde se encontraban. Entonces aparecieron lenguas como de fuego,
que se repartían y se posaban sobre cada uno de ellos. Todos
quedaron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en
lenguas extrañas, según el Espíritu Santo los
movía a expresarse (Hechos de los Apóstoles
2, 1-4).
Espíritu
Santo, ven, ven
Espíritu Santo, ven, ven
Espíritu Santo, ven, en el nombre del Señor.
Acompáñame, ilumíname, toma mi vida.
Acompáñame, ilumíname. Espíritu Santo,
ven.
6.
Evaluación (5)
¿En qué momentos o aspectos de la reunión descubriste
la acción del Espíritu Santo?.
Se deja la posibilidad de que uno o dos de los participantes compartan
su experiencia.
7.
Oración final (5)
Señor Dios, que has iluminado los corazones de tus hijos con
la luz del Espíritu Santo, concédenos que, guiados por
ese mismo Espíritu, saboreemos el bien y gocemos siempre de
sus consuelos. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.
8.
Despedida e invitación al siguiente encuentro (5)
Después de despedirlos e invitarlos al siguiente encuentro,
el coordinador exhorta a que cada uno de los participantes lea en
su casa o haga que le lean el texto bíblico de la lectura complementaria.
LECTURA
COMPLEMENTARIA
Aquel
mismo domingo, por la tarde, estaban reunidos los discípulos
en una casa con las puertas cerradas por miedo a los judíos.
Jesús se presentó en medio de ellos y les dijo: La
paz esté con ustedes. Y les mostró las manos y
el costado. Los discípulos, se llenaron de alegría al
ver al Señor. Jesús les dijo de nuevo: La paz
esté con ustedes. Y añadió: Como
el Padre me ha enviado, yo también los envío a ustedes.
Sopló sobre ellos y les dijo: Reciban el Espíritu
Santo. A quienes les perdonen los pecados, Dios se los perdonará;
y a quienes se los retengan, Dios se los retendrá (Juan
20,19-23).
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