Instrucción
Pastoral sobre El New Age
I.-
INTRODUCCIÓN
1.
Se acerca el fin del milenio y, con él, la celebración
del gran jubileo de dos mil años de la Revelación viva
y definitiva de Dios a la humanidad. La Encarnación de Jesucristo,
único Redentor del hombre, ha sido, es y seguirá siendo
el punto de referencia para vislumbrar el sentido de la historia y para
definir la meta final hacia la cual está encaminada toda la creación.
2.
La promesa esperanzadora del Hijo de Dios: Sepan que estaré
con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos (Mt
28, 20), parece haberse hecho de forma particular para los tiempos
actuales que vive el mundo. En nuestros días se levanta algo
así como una imploración colectiva al Dios del universo
que supera las fronteras de raza, cultura y religión para que
Él se haga presente entre los hombres; para que Él ilumine
nuestros pasos y nos libere de la confusión e incertidumbre,
de la injusticia y del miedo que oscurecen el horizonte.
¡Con
cuánta fuerza se expresa este deseo en nuestra patria hoy día!
¿Acaso en alguna otra época de la historia de México
se ha visto más ingente e insuperable el cúmulo de problemas
y desafíos que hoy nos afrontan? ¿En qué otro momento
hemos tenido tanta necesidad de una esperanza fundada en la providencia
de Dios que despeje las hondas preocupaciones de nuestro pueblo? No
cabe duda de que la situación actual de nuestro país -social,
económica, política, moral y religiosa-- exige a gritos
una respuesta de la Iglesia fundada por Cristo para orientar a los fieles
y restaurar la paz y la confianza al corazón de todos los hombres
de buena voluntad.
3.
En este sentido el Papa, en la carta apostólica Tertio millennio
adveniente, se refiere al inicio del siglo 2000 como un nuevo
adviento para la humanidad en el que la figura de Cristo se coloca
de nuevo al centro de las aspiraciones del hombre.1
La Iglesia redobla su esfuerzo para anunciar a este Cristo que es
el mismo ayer, hoy y siempre (Heb 13, 8) y
así ayudar a la humanidad a "cruzar el umbral del tercer
milenio como umbral de auténtica esperanza".2
II.
EL NEW AGE Y LA FALSA ESPERANZA
4.
Si el fin del milenio trae consigo un acentuado anhelo de rotura con
los profundos males que afligen al mundo, puede también propiciar
la difusión de falsas esperanzas y promesas ilusorias. En nuestros
días se ha suscitado por enésima vez el espíritu
del milenarismo, es decir, la anticipación de una nueva
era inminente, de un cambio radical e instantáneo que pondrá
fin al presente estado de las cosas.
5.
Quizá la expresión humanamente más atractiva pero,
a la vez, más ambigua y cuestionable, de esta tendencia milenarista
es lo que se llama comúnmente el movimiento del New Age.
Al contrario de lo que las sectas de corte adventista prevén
para el fin del milenio (un desenlace catastrófico cuyos sobrevivientes
serán exclusivamente miembros de su propio grupo), el New
Age pregona una edad de oro para toda la humanidad. El New Age
es la creencia en el inicio de un mundo cualitativamente diverso y mejor
que éste. Este paso evolutivo traerá consigo una iluminación
de la conciencia de los hombres. Desvanecerá nuestra percepción
fragmentada de la realidad y, supuestamente, veremos al universo entero
como es: un todo vivo y único del cual nosotros mismos no somos
más que una parte.
6.
Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante
y se resalta lo positivo, lo fácil y lo inmediato de la transformación
que propone. No es de maravillarnos, por tanto, que precisamente en
estos años, su difusión a nuestro alrededor haya sido
tan amplia. Por todas partes observamos que las librerías, las
tiendas, los cursos y talleres, los retiros espirituales, las películas
y los programas de televisión que promueven los contenidos y
valores del New Age se multiplican. Sus ideas, sus campañas
de concientización y su espiritualidad aparecen en los salones
escolares de nuestros niños e inclusive en la predicación
y enseñanza religiosa de instituciones católicas con creciente
frecuencia.
Respecto
a esto, el Papa Juan Pablo II advirtió claramente a un grupo
de obispos hace poco:
"Las
ideas del New Age a veces se abren camino en la predicación,
la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a
influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no
son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de
la Iglesia".3
III.
LA RÁPIDA DIFUSIÓN DEL NEW AGE
7.
No es sólo la cercanía del fin del siglo que estimula
este interés generalizado en el New Age. Entre otros muchos
podemos señalar cuatro factores que han facilitado su rápida
expansión:
EL
RÁPIDO PROCESO DE GLOBALIZACIÓN EN TODOS LOS CAMPOS DEL
ACTUAR HUMANO
8.
Apoyado por los asombrosos sistemas de informática y comunicación,
el hombre tiene contacto inmediato con ideas y estilos de vida antes
desconocidos. Los contactos y las opciones se multiplican casi al infinito.
Las certezas y los valores de la propia cultura corren el riesgo de
relativizarse si esta nueva apertura no va acompañada de un discernimiento
bien fundado en la fe y en el rigor lógico.
LA
AGRESIVA COMERCIALIZACIÓN DE TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA HUMANA
9.
El poder del mass media de crear la moda y de imponer estilos
de vida hace muy vulnerables al hogar y a la sociedad tradicionalmente
fundadas en principios humanos y espirituales arraigados en el cristianismo.
Todo se cuantifica; el valor de las cosas se radica en su utilidad;
cuanto más inmediato el resultado, más rentable el sistema,
etc. Esta actitud ha invadido el campo del alma humana dando como fruto
un supermercado de religiones y de alternativas espirituales, sin mucha
preocupación por su veracidad o coherencia intrínseca.4
EL
DESTIERRO DE LA FE DEL HORIZONTE DEL SABER HUMANO
10.
Casi tres siglos dominados por diversas formas de racionalismo filosófico,
la exaltación de las ciencias empíricas y la difusión
de la mentalidad positivista han logrado relegar la fe y la teología
al campo del sentimiento o, en el mejor de los casos, de la opinión
personal. Lo real, lo objetivo y científico sería
lo que se produce en laboratorio o lo que se puede medir con gráficas
y estadísticas. La religión termina siendo cuestión
de preferencia subjetiva sin ningún lazo esencial con la verdad.
Estando así las cosas, todas las religiones y todos los caminos
espirituales resultan iguales... es decir, igualmente irracionales e
irrelevantes.
LA
INSACIABLE SED DEL SER HUMANO DE UNA TRASCENDENCIA QUE DÉ SENTIDO
A SU VIDA
11.
Como reacción contra todo lo anterior, a lo largo de los últimos
treinta años, el mundo entero se ha sacudido por una búsqueda
de experiencia espiritual sin precedente. Tanto los pueblos que sufrieron
largos años del socialismo materialista como las naciones libres,
cautivas de un bienestar egoísta, han visto resurgir la eterna
tendencia del alma humana hacia la trascendencia. Pero por la confusión
doctrinal y moral de nuestra época y el desencanto cada vez mayor
con las formas religiosas tradicionales, el fruto más inmediato
del nuevo despertar religioso ha sido la proliferación de las
sectas, la fuga a los cultos naturalistas y mágicos, la popularidad
de la espiritualidad oriental y el refugio en la religiosidad individual
y personalista.