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Vicaría      de Pastoral

Escudo Cardenal Norberto Rivera Carrera

Instrucción Pastoral sobre el New Age. Cardenal Norberto Rivera Carrera

Instrucción Pastoral sobre El New Age

I.- INTRODUCCIÓN

1. Se acerca el fin del milenio y, con él, la celebración del gran jubileo de dos mil años de la Revelación viva y definitiva de Dios a la humanidad. La Encarnación de Jesucristo, único Redentor del hombre, ha sido, es y seguirá siendo el punto de referencia para vislumbrar el sentido de la historia y para definir la meta final hacia la cual está encaminada toda la creación.

2. La promesa esperanzadora del Hijo de Dios: Sepan que estaré con ustedes siempre, hasta el fin de los tiempos (Mt 28, 20), parece haberse hecho de forma particular para los tiempos actuales que vive el mundo. En nuestros días se levanta algo así como una imploración colectiva al Dios del universo que supera las fronteras de raza, cultura y religión para que Él se haga presente entre los hombres; para que Él ilumine nuestros pasos y nos libere de la confusión e incertidumbre, de la injusticia y del miedo que oscurecen el horizonte.

¡Con cuánta fuerza se expresa este deseo en nuestra patria hoy día! ¿Acaso en alguna otra época de la historia de México se ha visto más ingente e insuperable el cúmulo de problemas y desafíos que hoy nos afrontan? ¿En qué otro momento hemos tenido tanta necesidad de una esperanza fundada en la providencia de Dios que despeje las hondas preocupaciones de nuestro pueblo? No cabe duda de que la situación actual de nuestro país -social, económica, política, moral y religiosa-- exige a gritos una respuesta de la Iglesia fundada por Cristo para orientar a los fieles y restaurar la paz y la confianza al corazón de todos los hombres de buena voluntad.

3. En este sentido el Papa, en la carta apostólica Tertio millennio adveniente, se refiere al inicio del siglo 2000 como un nuevo adviento para la humanidad en el que la figura de Cristo se coloca de nuevo al centro de las aspiraciones del hombre.1 La Iglesia redobla su esfuerzo para anunciar a este Cristo que es el mismo ayer, hoy y siempre (Heb 13, 8) y así ayudar a la humanidad a "cruzar el umbral del tercer milenio como umbral de auténtica esperanza".2

II. EL NEW AGE Y LA FALSA ESPERANZA

4. Si el fin del milenio trae consigo un acentuado anhelo de rotura con los profundos males que afligen al mundo, puede también propiciar la difusión de falsas esperanzas y promesas ilusorias. En nuestros días se ha suscitado por enésima vez el espíritu del milenarismo, es decir, la anticipación de una nueva era inminente, de un cambio radical e instantáneo que pondrá fin al presente estado de las cosas.

5. Quizá la expresión humanamente más atractiva pero, a la vez, más ambigua y cuestionable, de esta tendencia milenarista es lo que se llama comúnmente el movimiento del New Age. Al contrario de lo que las sectas de corte adventista prevén para el fin del milenio (un desenlace catastrófico cuyos sobrevivientes serán exclusivamente miembros de su propio grupo), el New Age pregona una edad de oro para toda la humanidad. El New Age es la creencia en el inicio de un mundo cualitativamente diverso y mejor que éste. Este paso evolutivo traerá consigo una iluminación de la conciencia de los hombres. Desvanecerá nuestra percepción fragmentada de la realidad y, supuestamente, veremos al universo entero como es: un todo vivo y único del cual nosotros mismos no somos más que una parte.

6. Todo el mensaje del New Age se reviste de un optimismo desbordante y se resalta lo positivo, lo fácil y lo inmediato de la transformación que propone. No es de maravillarnos, por tanto, que precisamente en estos años, su difusión a nuestro alrededor haya sido tan amplia. Por todas partes observamos que las librerías, las tiendas, los cursos y talleres, los retiros espirituales, las películas y los programas de televisión que promueven los contenidos y valores del New Age se multiplican. Sus ideas, sus campañas de concientización y su espiritualidad aparecen en los salones escolares de nuestros niños e inclusive en la predicación y enseñanza religiosa de instituciones católicas con creciente frecuencia.

Respecto a esto, el Papa Juan Pablo II advirtió claramente a un grupo de obispos hace poco:

"Las ideas del New Age a veces se abren camino en la predicación, la catequesis, los congresos y los retiros, y así llegan a influir incluso en los católicos practicantes que tal vez no son conscientes de la incompatibilidad de esas ideas con la fe de la Iglesia".3

III. LA RÁPIDA DIFUSIÓN DEL NEW AGE

7. No es sólo la cercanía del fin del siglo que estimula este interés generalizado en el New Age. Entre otros muchos podemos señalar cuatro factores que han facilitado su rápida expansión:

EL RÁPIDO PROCESO DE GLOBALIZACIÓN EN TODOS LOS CAMPOS DEL ACTUAR HUMANO

8. Apoyado por los asombrosos sistemas de informática y comunicación, el hombre tiene contacto inmediato con ideas y estilos de vida antes desconocidos. Los contactos y las opciones se multiplican casi al infinito. Las certezas y los valores de la propia cultura corren el riesgo de relativizarse si esta nueva apertura no va acompañada de un discernimiento bien fundado en la fe y en el rigor lógico.

LA AGRESIVA COMERCIALIZACIÓN DE TODOS LOS ASPECTOS DE LA VIDA HUMANA

9. El poder del mass media de crear la moda y de imponer estilos de vida hace muy vulnerables al hogar y a la sociedad tradicionalmente fundadas en principios humanos y espirituales arraigados en el cristianismo. Todo se cuantifica; el valor de las cosas se radica en su utilidad; cuanto más inmediato el resultado, más rentable el sistema, etc. Esta actitud ha invadido el campo del alma humana dando como fruto un supermercado de religiones y de alternativas espirituales, sin mucha preocupación por su veracidad o coherencia intrínseca.4

EL DESTIERRO DE LA FE DEL HORIZONTE DEL SABER HUMANO

10. Casi tres siglos dominados por diversas formas de racionalismo filosófico, la exaltación de las ciencias empíricas y la difusión de la mentalidad positivista han logrado relegar la fe y la teología al campo del sentimiento o, en el mejor de los casos, de la opinión personal. Lo real, lo objetivo y científico sería lo que se produce en laboratorio o lo que se puede medir con gráficas y estadísticas. La religión termina siendo cuestión de preferencia subjetiva sin ningún lazo esencial con la verdad. Estando así las cosas, todas las religiones y todos los caminos espirituales resultan iguales... es decir, igualmente irracionales e irrelevantes.

LA INSACIABLE SED DEL SER HUMANO DE UNA TRASCENDENCIA QUE DÉ SENTIDO A SU VIDA

11. Como reacción contra todo lo anterior, a lo largo de los últimos treinta años, el mundo entero se ha sacudido por una búsqueda de experiencia espiritual sin precedente. Tanto los pueblos que sufrieron largos años del socialismo materialista como las naciones libres, cautivas de un bienestar egoísta, han visto resurgir la eterna tendencia del alma humana hacia la trascendencia. Pero por la confusión doctrinal y moral de nuestra época y el desencanto cada vez mayor con las formas religiosas tradicionales, el fruto más inmediato del nuevo despertar religioso ha sido la proliferación de las sectas, la fuga a los cultos naturalistas y mágicos, la popularidad de la espiritualidad oriental y el refugio en la religiosidad individual y personalista.

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