VI.
LA RESPONSABILIDAD DE LOS CATÓLICOS FRENTE A LAS DESORIENTACIONES
DEL NEW AGE
40.
Todos tenemos la obligación de informarnos y educarnos para comprender
este fenómeno tan complejo y para discernir entre lo que tiene
de bueno, lo que es indiferente y lo que resulta incompatible con nuestra
fe.
41.
Los educadores católicos y padres de familia deben vigilar esmeradamente
el contacto que sus hijos tengan con las ideas y la moda que el New
Age promulga para evitarles confusiones, dudas e insatisfacciones.
En particular habría que evitar un uso indiscriminado de los
medios masivos de comunicación -televisión, radio, cine,
música, y los sistemas de informática electrónica
como el Internet- por los que el New Age tiene su mayor difusión.
42.
Los fieles en capacidad de influir en la prensa y los medios de comunicación
harán un servicio inestimable a los mexicanos y a la Iglesia
si difunden información o proponen contenidos que sirven para
orientar y dar criterios de juicio cristianos frente a la confusión
que engendra el New Age. Así responderán positivamente
a la invitación muchas veces repetidas por el Papa Juan Pablo
II de hacerse partícipes de vanguardia en la tarea de la nueva
evangelización, "porque la evangelización de la
cultura moderna depende en gran parte del influjo de los medios de comunicación".7
43.
Además de estar prevenidos, los católicos debemos defender
activamente nuestra fe y nuestros valores en la vida real de la sociedad
mexicana. Hay formas pacíficas y legítimas de protesta
que sirven para presionar a los promotores de los aspectos del New
Age que nos perjudican: no participar en las actividades de instituciones
y empresas promotoras del New Age, no seguir programación
televisiva que difunda sus ideas, no comprar los productos de sus patrocinadores,
llamar la atención con cartas y artículos de prensa a
las figuras públicas, educadores y políticos que endosan
públicamente las ideas o prácticas del New Age,
etc.
44.
Nuestras parroquias e institutos educativos pueden ofrecer cursos y
conferencias sobre los temas más controvertidos de esta corriente,
pueden igualmente difundir literatura crítica y disponer de bibliografía
que esclarezca los términos del problema y dé pautas para
un juicio bien fundado.
45.
¡Cuánta importancia tienen nuestros sacerdotes, pastores
de almas, en la tarea de educar, prevenir y defender la fe de nuestro
pueblo! Consciente de esto y con un sincero afán de apoyar y
acompañarles en lograr los objetivos prioritarios del Segundo
Sínodo Arquidiocesano, hago mía la invitación reciente
del Santo Padre de renovar nuestra acción evangelizadora en vistas
de las amenazas a la fe del presente tiempo. Tenemos que revitalizar
nuestra predicación, "devolviéndole una fuerza
kerigmática capaz de estimular las conciencias de los hombres
contemporáneos, a menudo indiferentes, por lo menos en apariencia
o interesados en otros asuntos".8
46.
El punto de convergencia de todos los esfuerzos pastorales sigue siendo
el anuncio de Cristo, redentor del hombre: "Dios te ama, Cristo
ha venido por ti".9
De ahí la urgente necesidad de una predicación valiente,
en contacto con los problemas y las dudas reales de nuestro pueblo.
Tenemos que llevarles a los fieles, con nuestra palabra y con nuestro
ejemplo, a una vida de oración más profunda que desemboca
en la experiencia vital de Jesucristo. Tenemos que mostrarles la honda
verdad de la doctrina que nace de nuestra fe en Él y ayudarles
a apreciar las formas litúrgicas que nos unen con Él en
la familia que es la Iglesia. Asimismo les exhorto a la búsqueda
solícita y la escucha paciente de aquellos miembros del Cuerpo
Místico más alejados y más expuestos a la duda
o a las interminables asechanzas que el mundo moderno pone a la fe.
47.
Con toda claridad, al inaugurar la IV Conferencia General del Episcopado
Latinoamericano en Santo Domingo, Juan Pablo II nos indicó:
"A
ejemplo del Buen Pastor, habéis de apacentar el rebaño
que os ha sido confiado y defenderlo de los lobos rapaces. Causa de
división y discordia en vuestras comunidades eclesiales son -lo
sabéis bien- las sectas y movimientos "pseudo-espirituales"
de que habla el Documento de Puebla (628), cuya expresión y agresividad
urge afrontar".10
48.
La referencia del Papa a los movimientos "pseudo-espirituales"
distintos de las sectas, evoca inmediatamente la larga lista de iniciativas
nacidas del fondo ideológico y religioso del New Age que
hemos considerado en esta carta. La responsabilidad de actuar incisivamente
frente a este problema multifacético en nuestra labor evangelizadora
cae directamente sobre cada uno de nosotros.
49.
Por tanto, todos estamos obligados a la formación continua
para entender el New Age y su atractivo para los hombres de nuestro
tiempo. Como el sabio del evangelio que saca de su tesoro lo nuevo y
lo antiguo (Cf. Mt 13, 52), tenemos que testimoniar
y predicar la inagotable riqueza y la penetrante verdad de la fe católica
de manera cada vez más accesible y llamativa a todo aquel que
nos pida razón de nuestra esperanza. Que los fieles católicos,
con nuestra ayuda, descubran que todo lo que anhelan de vida espiritual,
de sanación interna, de perdón y reconciliación,
de encuentro con el misterio insondable del único Dios verdadero
y su designio de salvación está ya presente de modo
insuperable en la fe católica en la que fueron iniciados con
su bautismo.
50.
Nuestra fe es profunda. Tiene como su fuente al mismo Dios que se revela
a los hombres en Jesucristo. Durante casi 2000 años Jesucristo
ha guiado su Iglesia por medio del Espíritu Santo "hacia
la verdad completa" (Jn 16, 13), como
prometió en la noche de su pasión. El católico
que experimenta su fe, que la conoce y la vive en toda su magnitud,
jamás sentirá la necesidad de mendigar de las vanas promesas
y medio-verdades del New Age.
51.
Por último, permítanme, a manera de exhortación,
hacer eco de aquella formidable invitación que el Papa Juan Pablo
II hizo al pueblo mexicano desde nuestra Catedral Metropolitana en su
primera e inolvidable visita a nuestra patria: ¡México,
se siempre fiel! ¡México siempre fiel!11
52.
Sin duda, ese será el mayor reto del pueblo mexicano frente al
tercer milenio: ser fiel. Ser fiel a nuestra historia, enriquecida
con la vida de santos y la sangre de mártires. Ser fiel a nuestra
identidad de mexicanos y de católicos a pesar de las tremendas
presiones internas y externas que sufre nuestra nación. Ser fieles
a Cristo que sigue siendo nuestra esperanza y nuestra meta. Ser fiel
a nuestra Madre, María Virgen de Guadalupe, protectora de nuestro
pueblo y ejemplo de vida cristiana.
Los
bendice su hermano y servidor,
+Norberto
Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México
Tenochtitlán,
a 7 de enero de 1996, Epifanía del Señor.
Nota:
Para una mayor difusión y comprensión del contenido de
esta Instrucción Pastoral sobre el New Age presento a ustedes
el apartado "18
Preguntas acerca de la Nueva Era".