3.
DIMENSIÓN LITÚRGICA
«Este
es mi cuerpo
que se entrega por ustedes;
hagan esto
en memoria mía».
Lc 22, 19b
La
liturgia es la actualización de la obra de la salvación
y el culto que la Iglesia le rinde a Dios, unida al Cristo Supremo y
Eterno Sacerdote, de la que la Iglesia toma toda su fuerza evangelizadora
y hacia la cual ella conduce su misión[1].
La liturgia es un servicio a Dios y a los hombres que nos introduce
a la vida nueva de la comunidad.
La
Parroquia...
3.1
Por ser la liturgia el lugar central de la celebración de la
fe, ésta debe estar referida siempre al Misterio Pascual de Cristo,
de tal manera que sea el momento propicio para el ejercicio del ministerio
sacerdotal de toda comunidad de fe. Así, la parroquia como sujeto
de esta dimensión, ha de cuidar que ésta sea la fuente
y la cumbre de toda su acción misionera (SC 10).
3.2
Como la naturaleza de la Iglesia es misionera, la parroquia desarrolla
procesos catecumenales que permiten el inicio y desarrollo de una vida
sacramental en todos los bautizados.
3.3
Promueve una vida litúrgica, sobre todo con relación a
los sacramentos de iniciación cristiana, y más específicamente
la Confirmación, como la llave de entrada y de referencia fundamental
del proceso catecumenal o de reiniciación cristiana. Además
cuida las formas de preparación y celebración de los sacramentos
de iniciación cristiana, para que no sean vistos de manera fragmentada
(PP 1998 n. 48).
3.4
Hace que la liturgia como celebración de la fe, acompañe
al creyente en todas las etapas de la vida y en todos los momentos por
los que avanza el crecimiento del cristiano. Por eso realiza los servicios
litúrgicos con un sentido pedagógico, catequético
y misionero, favoreciendo en los fieles una participación más
consciente, activa y fructuosa (MP 70-71).
3.5
Promueve la creación de comunidades menores con el propósito
de vigorizar las tareas pastorales de celebración de la fe. A
través de estas comunidades y de un equipo de liturgia, lleva
a la comunidad a preparar, celebrar y disfrutar de la liturgia (PP 1998
n. 11). Y estimula una fe vivida por la caridad, la adoración,
la alabanza al Padre y el silencio de la contemplación, como
principales objetivos a alcanzar para una pastoral litúrgica
y sacramental (ECUCIM 3081).
3.6
Promueve la formación de agentes en el campo de la liturgia,
apoyándose en los diferentes centros de formación (v.gr.
Cefalae), especialmente de laicos que ayuden a su vez en la formación
litúrgica de la comunidad y al mismo tiempo, éstos puedan
ejercer los ministerios propios de esta dimensión, cuidando de
no clericalizarlos.
3.7
Busca que la Eucaristía sea celebrada en dos de sus dimensiones,
de comunión con el misterio de Dios Trinidad y de compromiso
de comunión con el prójimo (EI 27-37).
3.8
Utiliza los libros litúrgicos para que animen a la asamblea,
y den la posibilidad de apertura a la idiosincrasia y a las diferentes
culturas de nuestra Ciudad; por eso adapa la liturgia a las diversas
culturas y situaciones (ECUCIM 3082; DP 899).
3.9
Trata de utilizar en las celebraciones litúrgicas expresiones
propias de la cultura urbana, de tal manera que éstas favorezcan
la vivencia de la fe.
3.10
Incorpora en la Liturgia experiencias de religiosidad popular que se
dan en el propio territorio.
[1]
Cf. Sacrosanctum Concilium, nn. 7 y 10.
La
Voz de la VIII Asamblea Diocesana
Exigencias
para las Parroquias
Presentación
/ Misionera / Profética
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de Textos