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Vicaría      de Pastoral

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ACTUALIZACIÓN DEL DECRETO DE FECHA 30 DE NOVIEMBRE DE 1996 SOBRE LA REORDENACIÓN ECONÓMICA DE LAS DIVERSAS ESTRUCTURAS DE NUESTRA IGLESIA PARTICULAR, 4 de Agosto de 2007, Festividad de San Juan María Vianney.

La multitud de los creyentes tenía un
solo cuerpo y una sola alma.
Nadie consideraba sus bienes
como propios, sino todo lo tenían
ellos en común.

(Hch 4, 32)

A LOS SEÑORES:

- Obispos Auxiliares, Vicarios Generales y Episcopales;
- Superiores Mayores de los diversos Institutos cuyos miembros prestan sus servicios en la    Arquidiócesis;
- Párrocos;
- Rectores;
- Capellanes;
- Presbíteros, Diáconos y
- fíeles laicos que colaboran corresponsablemente en las tareas pastorales de la    Arquidiócesis de México.

Muy estimados Hermanos:

1. El 1° de enero de 1997 entró en vigor en nuestra Arquidiócesis el Decreto que promulgué sobre la reordenación económica de esta Iglesia Particular, consciente de la necesidad de contar con los recursos necesarios y su eficiente administración e inspirado en los grandes desafíos de la nueva evangelización.

2. En dicho Decreto mencioné, con base en los preceptos del Código de Derecho Canónico (1983) y en las disposiciones del II Sínodo Diocesano (1992), a que el nuevo impulso evangelizador nos llama a dar un testimonio de justicia y rectitud en la administración económica de la vida eclesial, a distribuir los recursos materiales haciendo buen uso de ellos para conseguir los fines propios que tiene la Iglesia.

3. El Segundo Sínodo Arquidiocesano al hablar de la economía y de la administración de bienes señaló:

"El antiguo sistema económico "del beneficio eclesiástico" profundamente modificado por el Nuevo Código de Derecho Canónico -CIC 1272 y 1274- ha dificultado a los pastores y a los fieles descubrir y asumir su responsabilidad propia respecto a los bienes materiales, ante las necesidades de la comunidad y de la tarea evangelizador a.

Se impone un cambio de mentalidad y de actitudes que lleve:

A los pastores a revisar sus criterios de administración de los bienes;

A los fieles a participar solidariamente en las implicaciones económicas de la pastoral;

A todos a ordenar la economía al servicio de la evangelización integral" (ECUCIM, 3871).

3.1 Pedía

3.1.1 Establecer en todas las Parroquias el "Consejo Económico" prescrito por el Código de Derecho Canónico (canon 537) y señalaba que en fecha próxima propondría los Estatutos que nos guiaran a conseguir este fin.

3.1.2 Hacer conscientes a los laicos, a los presbíteros, a los religiosos y a las religiosas acerca del ideal de una participación gradual y solidaria en las múltiples implicaciones económicas de la tarea evangelizadora, según las orientaciones del Concilio Vaticano II, las normas del Derecho Canónico y los Decretos emanados del II Sínodo Diocesano (ECUCIM, 3886).

3.1.3 Impulsar la idea de dar a la comunidad informes económicos en forma periódica y detallada, así como también la práctica —ya probada favorablemente en varias feligresías— de pedir ofrendas voluntarias por los servicios litúrgicos y otras ceremonias (ECUCIM, 3888).

3.1.4 Inculcar en todos los miembros de la Iglesia la conciencia de que los recursos materiales y económicos de que disponen las instituciones católicas deben estar puestos al servicio de la tarea evangelizadora, de acuerdo a las prioridades pastorales señaladas por el II Sínodo y conforme a la más genuino tradición cristiana de la justicia y del amor a los pobres (ECUCIM, 3890).

3.2 Sin olvidar que la gestión de los asuntos económicos requiere una administración contable moderna y eficaz que, a la luz de los criterios evangélicos de austeridad y pobreza, responda a las necesidades propias de la Iglesia local y favorezca una verdadera solidaridad y participación de los bienes aportados por los fieles (ECUCIM, 3899) y conservando además todas las indicaciones dadas por el CIC vigente, me pareció conveniente y urgente, para el bien pastoral de toda nuestra Arquidiócesis de México, hacer las modificaciones ahí señaladas a la actual organización económica, buscando simplificar lo mas posible todos los procesos administrativos y por lo mismo dispuse:

3.3 suprimir el pago de diversos aranceles establecidos y establecer en vez de esto una aportación mensual obligatoria a toda Iglesia Parroquial o equiparada a ésta, como las cuasi - parroquias, así como las Rectorías y Capillas que gocen de personalidad jurídica pública bajo la jurisdicción del Arzobispo de México, atendida por Sacerdotes Seculares o Regulares, consistente en un 10% del total de los ingresos brutos mensuales constatados.

4. Gracias a Dios, al sentido de comunión de casi todos los sacerdotes y a la generosidad de nuestros fieles, se ha logrado incrementar sustancialmente la captación de recursos, lo que ha permitido que con el 10% así obtenido, que se destina al Arzobispado, se ha reintegrado a cada Vicaria territorial el 50% de esta aportación, correspondiente a lo recaudado por la misma Vicaría, a fin de que pueda afrontar sus diversas necesidades tanto de orden de acción pastoral como para la atención específica de los mismos sacerdotes y del otro 50% se ha podido asignar partidas a las Vicarías Funcionales y a las diversas Comisiones Pastorales Arquidiocesanas, y consecuentemente mejorar los servicios que se prestan a los fieles y al mismo clero.

5. El 5 de mayo del año 2000 promulgué un Decreto complementario, en el que se precisan sólo dos puntos para evitar interpretaciones equívocas, en cumplimiento a lo dispuesto el 8 de febrero de 2000, por el Consejo Pontificio para la Interpretación de los Textos Legislativos, que después de laborioso estudio decreta la legitimidad del referido Decreto y su congruencia con el can. 1263 del CIC y demás leyes universales y en la misma fecha (5 de mayo de 2000) dirigí una carta circular al V. Clero Secular y Regular que colabora en las tareas pastorales de la Arquidiócesis para explicar el alcance del Decreto complementario (cf. Gaceta Oficial del Arzobispado de México, Junio 2000, 32 ~ 59).

6. Entre el Obispo y los presbíteros existe una communio sacramentalis en virtud del sacerdocio ministerial o jerárquico y una responsabilidad del Obispo es comportarse siempre con sita sacerdotes como padre y hermano que los quiere, escucha, acoge, corrige, conforta, pide su colaboración y hace todo lo posible por su bienestar humano, espiritual, ministerial y económico... Los presbíteros, y especialmente los párrocos, son... los más estrechos colaboradores del ministerio del Obispo (Juan Pablo II, exhortación Apostólica Pastores gregis n. 47)

6.1 La preocupación del Obispo por sus sacerdotes se manifiesta como acompañamiento paternal y fraterno en las etapas fundamentales de su vida ministerial, y en las diversas situaciones que se puedan presentar como es la enfermedad grave o el dejar por motivos especialmente de edad la dirección pastoral efectiva de una comunidad o los cargos con responsabilidad directa.

6.2 Como ejemplos concretos de esta preocupación episcopal para con los sacerdotes y apoyado en las aportaciones recibidas, se ha logrado otorgar una pensión para los sacerdotes eméritos a los que llamamos jubilados; se cubrió en este tiempo un seguro de gastos médicos mayores, sin limitación de enfermedades preexistentes; se consiguió ampliar el apoyo económico a numerosas obras sociales y asistenciales; y se incrementaron las diferentes actividades pastorales, acciones que he revalorado y que me parece deben colocarse en su justo valor. Sin embargo, las necesidades pastorales siguen superando, con mucho, las posibilidades económicas y no las puedo cubrir sin la ayuda de Dios, de los fíeles laicos y de los mismos presbíteros apoyado en la invitación que hace el Concilio Ecuménico Vaticano II: ... todos los sacerdotes diocesano han de estar unidos entre sí, y, por tanto, sentirse apremiados por la solicitud del bien espiritual de toda la diócesis; más todavía, recordando, por otra parte, que los bienes que adquieren con ocasión del ministerio eclesiástico están unidos a un cargo sagrado, ayuden generosamente, en la medida de sus fuerzas, a las necesidades mismas materiales de la diócesis según la ordenación del Obispo (Christus Dominus, 28).

7. Pasado ya un tiempo experimental razonable y después de un largo itinerario que incluyó la intervención de diversos organismos de la Sede Apostólica (Cfr. Decreto del 5 de mayo del 2000, por el que se precisan algunos puntos... Gaceta Oficial del Arz. De México, Junio (2000) pp. 47 - 52) que confirmaron la legitimidad del Decreto y su congruencia con las Leyes de la Iglesia, me ha parecido bien evaluar en orden a ratificar, reformar, aclarar ó actualizar el mismo Decreto.

7.1. He consultado al Senado conforme a Derecho, que ha hecho una evaluación, al Colegio de Consultores, al Consejo de

Asuntos Económicos Arquidiocesano y a otras personas e instancias, por lo que mediante las presentes letras:

 
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