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Manual Operativo para la Pastoral Parroquial: Vicaría de Pastoral Arquidiócesis de México


PRIMERA SECCIÓN
I. INTRODUCCIÓN ECLESIOLÓGICA

a. LA MISIÓN TRINITARIA DE LA IGLESIA

1. La Iglesia como obra de Dios, brota de la Santísima Trinidad, participando del misterio de su Misión y Comunión.

2. Esa comunión de Dios Trinidad es lo que da fundamento a la comunidad y comunión de la Iglesia, que es el Pueblo de Dios congregado por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (Cfr. LG 4).

3. La Iglesia que es también el Cuerpo de Cristo participa por ello de la misión que Él tiene, pues así como el Padre ha enviado a su Hijo, así ahora Él nos envía a continuar con su obra de salvación, guiados por la luz de su Espíritu (Cfr. Jn 20, 21). De tal manera que el envío que ha recibido la Iglesia, radica en el envío que ha recibido Jesús, su único maestro.

4. Del misterio trinitario se desprende que la misión de la Iglesia sea para todo el Pueblo de Dios, en cuanto cuerpo de Cristo, convirtiéndose éste en destinatario, pero también sujeto de la misión; de aquí podemos comprender la llamada a ser una Iglesia evangelizada y evangelizadora.

5. Comprender esta realidad significa entender que todos los bautizados, al participar del sacerdocio bautismal, somos destinatarios y sujetos de la misión de la Iglesia. De ahí la necesidad de superar visiones eclesiales que separan a los pastores del resto de los fieles, como si los primeros fueran sujetos activos de la pastoral y los otros objetos pasivos de los primeros.

6. Como bautizados, estamos integrados al único pueblo de Dios, congregado a través de la Iglesia, de este modo todos somos hechos partícipes, cada uno a su modo, del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo (Cfr. LG 31).

7. De aquí se desprende una eclesiología como la del Vaticano II, de Comunión y Participación, por la cual toda la Iglesia, Pueblo de Dios, participa del misterio de la misión trinitaria y por ello está llamada a empeñarse cada día con mayor urgencia por una evangelización ad intra y ad extra de ella misma (Cfr. EN 14).

b. LA ARQUIDIÓCESIS DE MÉXICO, UNA IGLESIA MISIONERA

8. Nuestra Iglesia arquidiocesana inspirada en las enseñanzas del Concilio, ha asumido con responsabilidad la llamada a convertirnos en una Iglesia evangelizada y evangelizadora.

9. El Segundo Sínodo ha sido un impulso decisivo ir transformado a nuestra Arquidiócesis en una Iglesia misionera y evangelizadora, de comunión y participación.

10. El objetivo del II Sínodo fue la Nueva Evangelización de las Culturas de la Ciudad de México, para esto, fue necesario descubrir que aunque todos los habitantes de esta ciudad son destinatarios de la misión de esta Iglesia Particular, sin embargo siempre habrá núcleos de personas que por vulnerabilidad, pero también por su proyección dentro y fuera de la Iglesia se convierten en sujetos prioritarios de la misión, así que las familias, los jóvenes y los pobres y, en general, todos los bautizados alejados del influjo del evangelio, son la prioridad en la tarea evangelizadora de nuestra Iglesia arquidiocesana.

11. El tema de los agentes, en consonancia con la eclesiología del Vaticano II, ha llevado cada vez más a la conciencia de la corresponsabilidad pastoral de todos los bautizados como sujetos activos de la misión de la Iglesia. Hoy los laicos, religiosas, religiosos y ministros ordenados caminamos juntos, cumpliendo una misma tarea, la de evangelizarnos y evangelizar a nuestros hermanos.

12. Los medios de evangelización, especialmente el primer anuncio y el testimonio, han ido renovándose con mayor fuerza cada día, con el esfuerzo de que, a través de diferentes caminos, vayamos asemejándonos a Cristo el Buen Pastor que no vino a ser servido sino a servir.

13. La organización pastoral, cada vez más claramente, la hemos entendido como un vehículo necesario para el trabajo pastoral, de ahí que se vaya teniendo una mayor conciencia de que las estructuras, instituciones y organización deben ser un medio que facilite el buen desempeño de la tarea evangelizadora.

14. Desde el II Sínodo la Iglesia de la Arquidiócesis ha llevado un proceso en donde se han ido implementando diferentes líneas de acción que vayan ayudando a concretizar un plan en donde el espíritu y las acciones misioneras se conviertan en tareas permanentes, la Misión Permanente.
15. La celebración jubilar del año 2000 con la misión intensiva que se llevó a cabo, han sido un aprendizaje y un impulso para descubrir un itinerario que conduzca a cumplir con mayor fidelidad el cometido de la Misión Permanente.

16. En este contexto, el marco de referencia ha sido el Proceso Evangelizador con sentido misionero, que a veces llamamos simplemente Proceso Misionero, en razón de que, con su inspiración catecumenal, nos ayuda a realizar la Misión en sus diversas etapas, con cuyo recorrido se va acompañando al crecimiento de la fe, a partir del descubrimiento o «redescubrimiento» del Señor en nuestras vidas. Así queremos responder, como Iglesia local, al mandato misionero de Jesús (Mt 28, 19-20): «vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio».

c. UN PROYECTO PASTORAL INTEGRAL QUE PARTA DE LA PARROQUIA

17. A través del recorrido pastoral arquidiocesano, y especialmente en la 8ª. y 9ª. Asambleas diocesanas, se ha venido descubriendo la urgencia de que sea la parroquia el lugar en donde las orientaciones del Vaticano II, del II Sínodo y del proceso postsinodal, encuentren su campo más propio para su realización. Ya que «Ocuparnos de la parroquia estimulará la búsqueda conjunta de la metodología pastoral que anime el trabajo habitual de las parroquias, que se refleje en el plan diocesano, lo cual ayudará a moldear la estructura de la Iglesia particular arquidiocesana» (PCT 23).

18. Con este manual estamos invitando a recorrer un camino que ayude a las comunidades parroquiales a descubrir el qué, el cómo, los quiénes-agentes, los quiénes-destinatarios de la acción eclesial y la organización pastoral adecuada, esforzándonos así por construir la comunión, que representa a la vez la fuente y el fruto de la misión, por lo que podemos decir, con el Papa, que la comunión es para la misión y la misión es para la comunión (Cf. Ch L 32).

II. ALGUNAS CARACTERÍSTICAS SOCIO-PASTORALES
DE LA PARROQUIA URBANA

a. CARACTERÍSTICAS SOCIOLÓGICAS

En esta sección del Manual se hará una breve descripción de las principales características socio pastorales de las parroquias, a partir de la presentación de una tipología que recupere los distintos ambientes existentes.

Para construir esta tipología socio-pastoral de las parroquias, se considerarán dos variables fundamentales: perfil urbano de las parroquias, y perfil religioso de la población.

I. Perfil urbano de las parroquias:

En este rubro se clasificarán los distintos ambientes sociales de las parroquias en cinco tipos básicos:

1. Parroquias de barrios populares, ubicadas en centros urbanos originados en etapas antiguas de formación de la ciudad, y que frecuentemente presentan importantes niveles de deterioro en el paisaje urbano; o bien, se trata de parroquias de antiguos pueblos que fueron conurbadas por el crecimiento de la mancha urbana. En este tipo de parroquias, es común encontrar grupos y asociaciones de larga historia vinculados a la piedad y religiosidad populares.

2. Parroquias de colonias populares, ubicadas en zonas de resiente formación o urbanización, y localizadas frecuentemente en la periferia de la ciudad. Es común encontrar que carecen de diversos servicios urbanos, y que muchos de sus habitantes son inmigrantes de segunda o tercera generación.

3. Parroquias de unidades habitacionales, localizadas en los desarrollos habitacionales impulsados sobre todo por el gobierno a través del IMSS, INFONAVIT y FOVISSSTE.

4. Parroquias de clase media, localizadas en colonias con buen nivel de servicios urbanos, cuyas viviendas son de tipo unifamiliar o departamental, como son los condominios.

5. Parroquias residenciales, ubicadas en colonias con muy alto nivel de servicios urbanos, cuyas viviendas son de tipo unifamiliar y de grandes dimensiones.

6. Parroquias en zonas industriales o comerciales, localizadas en zonas donde hay preponderancia de actividades de tipo económico y, en consecuencia, son zonas de tránsito, con poca presencia de población residente.

7. Parroquias mixtas, que son aquéllas que combinan dos o más ambientes sociales.

II. Perfil religioso de la población: *

* Cfr. Diversas tipologías de alejados ECUCIM 1341; CT 44

Dentro de los ambientes socio-urbanos que se describieron anteriormente, encontramos seis grupos fundamentales de familias o de personas, de acuerdo a sus orientaciones y tradiciones en materia religiosa:

1. Familias católicas prácticantes, que acuden de manera regular a los servicios litúrgicos de las parroquias, se autodefinen como católicos que tratan de seguir las enseñanzas de la Iglesia, y en algunos casos participan en alguna de las comunidades menores dentro de la parroquia.

2. Familias católica participantes en actividades de piedad y religiosidad populares. Este tipo de familias, el más numeroso, suele estar combinado con el anterior, pero no de manera necesaria: no es raro encontrar que, si bien se trata de un sector poblacional que comparte distintas prácticas y actitudes propias del catolicismo, como son una sincera fé religiosa, la valoración de la vida familiar y la importancia de la solidaridad cotidiana con el prójimo, sin embargo, se trata muchas veces de formas iniciales de vivir el catolicismo, que le faltan procesos más sólidos de formación.

3. Familias indiferentes en materia religiosa, son aquéllas que frecuentemente han participado en alguno de los sacramentos católicos, en especial bautismo, primera comunión y matrimonio, pero que viven muy alejadas de las actividades litúrgicas de las parroquias y de numerosas exigencias propias de la enseñanza de la Iglesia.

4. Familias de otros grupos religiosos, que frecuentemente tienen una profunda fe religiosa, pero que pertenecen a otras denominaciones confesionales.

5. Familias de tipo agnóstico, que no profesan ninguna religión y no han tenido ningún vínculo con las tradiciones y actividades que desarrollan las parroquias. Sin embargo, se trata de personas que respetan las convicciones religiosas de las otras personas.

6. Familias que critican y cuestionan al catolicismo, en este caso se trata de personas que, por una experiencia de decepción, o por distintas razones de índole socio-cultural, cuestionan directamente las creencias, actividades y modos de vida propias del catolicismo, sin hacer ninguna diferenciación entre sus distintas personas, grupos y tradiciones.

b. MODELOS DE ACCIÓN PASTORAL

Cuando se habla de modelos de acción pastoral se entienden diferentes formas de realizar la Misión que Cristo encomendó a su Iglesia; normalmente éstos responden a una determinada visión de Iglesia y de pastoral que ha dado origen a una determinada práctica pastoral. Hay que decir que las visiones de Iglesia que se tienen, nunca son completas y cerradas, sino que se complementan mutuamente para dar una visión total de la acción pastoral. Aquí se presentan tres, de los cuales se ha de tomar lo que cada uno tiene de positivo con el objetivo de seguir respondiendo al mandato misionero del Señor.

Ningún modelo pastoral puede prescindir de elementos fundamentales de la acción pastoral de la Iglesia, aunque sean enfocados con distintas ópticas y desde distintos presupuestos eclesiológicos. Es por eso que, en cualquier modelo han de estar presente los siguientes elementos, para que realice la Misión de Cristo: la Palabra de Dios, la fe, la conversión, el bautismo; la eucaristía, la reconciliación, la solidaridad, la oración; los carismas, las tareas, la participación de todos.

I. Modelo centrado en el Culto y la Liturgia

1. Este modelo ha potenciado más directamente la acción litúrgica y en torno a ella ha configurado una Iglesia que en el culto ha encontrado su principal campo de acción y desde él se ha entendido.

2. La misma configuración cultual ha dependido y ha potenciado una imagen de Iglesia y unas acciones pastorales, hoy presentes en muchos lugares.

3. Este modelo corresponde a la imagen de una Iglesia que ha actuado en medio de un mundo sociológicamente cristiano, en donde la mayoría de los ciudadanos al menos institucionalmente pertenecen a ella, hecho que se da apoyado en gran manera en el peso específico de la Iglesia en una determinada sociedad y cultura.

4. Esta fuerza social, estaba apoyada también por una cultura eminentemente cristiana, de tal forma que el cristianismo era uno de los medios normales para el desarrollo y el crecimiento de la misma.

5. Esto llevó a que la Iglesia en este contexto tomara tres posturas: el que se preocupara exclusivamente por una vida interior; los elementos de la fe se adquirían por tradición y costumbre, esto liberaba a la Iglesia de muchas tareas evangelizadoras, ya que culturalmente eran transmitidos valores y contenidos cristianos; se daba un reconocimiento social que, por una parte, facilitaba a la Iglesia la ejecución de sus acciones.

6. La imagen que sustentaba esta práctica es la de «sociedad perfecta», es decir, aquella que tiene en sí misma todos los medios para conseguir sus fines.

7. Esta imagen muchas veces no deja apreciar con claridad su distancia del Reino, confundiéndose con ella, olvidando por lo tanto su carácter peregrinante, de lo que se deduce un cierto eclesiocentrismo.

8. Una Iglesia concebida de esta manera hace centrar su acción pastoral, especialmente en la parte espiritual del hombre. De tal forma, que no es tarea de la Iglesia la edificación de este mundo más allá de lo que sea garantía para realizar su labor espiritual. De ahí que la acción pastoral propuesta sea la cura animarum realizada fundamentalmente a través de la sacramentalización.

9. La acción pastoral es actuada activamente por los ministros ordenados y muchas veces recibida pasivamente por los laicos.

10. Lo fundamental, son las acciones del culto sacramental que, de modo especial tienen a la parroquia como plataforma de realización. Otras acciones pastorales están puestas a su servicio y otras estructuras son consideradas solamente como complementos.

11. En este contexto la acción catequética es entendida desde su relación con los sacramentos que se van a recibir y para los que prepara. La pastoral profética era amplia, pero situada en el mismo contexto. La vida comunitaria parroquial tendía especialmente a asegurar la práctica y la recepción sacramental. La pastoral de la caridad, es entendida frecuentemente sólo de manera asistencial. La práctica cristiana, estaba asegurada por la realización de ciertas prácticas piadosas.

II. Modelo Comunitario de grupos y movimientos

1. La reaparición de las comunidades en la Iglesia como medio concreto de vivir la fe y la eclesialidad, han favorecido la renovación de la acción pastoral. Aquí se ha dado un descubrimiento y el impulso de la comunión y las comunidades en la Iglesia.

2. Responde a una situación en donde se ha perdido el sustrato sociológico sobre el que se asentaba la comunidad parroquial y pastoral anterior al Vaticano II.

3. Este modelo es especialmente adaptado para situaciones antiguas de cristiandad, que quieren renovar su vida y buscar la autenticidad por la vivencia comunitaria de la fe.

4. Desde este modelo, se intenta renovar la totalidad de la vida eclesial, partiendo de pequeñas comunidades que hagan realidad el ser comunitario de la Iglesia, que se ha de configurar como comunión de comunidades.

5. Dos ideas básicas sustentan este modelo, y ambas proceden de la concepción eclesiológica del Vaticano II. Por un lado, la concepción de la Iglesia como misterio de comunión que tiene su origen en el misterio mismo de Dios. Por otro, la eclesiología del Pueblo de Dios que ha valorado el carácter profético, sacerdotal y real de todos los miembros de la Iglesia; desde la vocación bautismal ha afirmado la igualdad esencial de todos ellos dentro de una distribución orgánica de carismas y ministerios, y ha hecho a todos partícipes de la misión y, por tanto, agentes de la vida pastoral.

6. La acción pastoral que se ha propuesto, ha sido el de la edificación de la Iglesia, partiendo de la base de la pequeña comunidad hasta la totalidad de la Iglesia como comunión de comunidades y, hacer de cada comunidad la célula de la Iglesia.

7. La estructura comunitaria y el modelo de comunidad no es único en la Iglesia, sino plural. Esto ha dado como resultado, el origen de muchos grupos eclesiales que, sin ser en sí mismos una comunidad, tienen elementos comunitarios y se enrolan en algunos niveles comunitarios de la Iglesia, fundamentalmente de la parroquia o la diócesis. El problema de estos grupos está, en ese encuentro con la comunidad total de la Iglesia que los haga universales y abiertos.

8. En toda esta estructura de comunidades y de grupos en los que se vive el modelo comunitario, aparece el elemento carismático que hace posible la unidad en la pluralidad.

9. La comunidad es el elemento cristalizador de los demás elementos eclesiales: el servicio al mundo, la evangelización tanto ad intra como ad extra y la liturgia. Así, la comunidad intenta ser un signo vivo de salvación en medio de la comunidad humana.

10. La estructura evangelizadora es muy fuerte. En esta evangelización tiene una importancia decisiva la Palabra de Dios como fuente y origen de toda evangelización.

11. En cuanto a la liturgia comunitaria, es común el tiempo amplio, la participación y la espontaneidad, la escucha meditativa de la Palabra y la escucha del hermano que la hace suya.

12. Por la participación de sus miembros, la comunidad es fuente continua de distintos ministerios y funciones dentro de ella. Así que la vida comunitaria debe potenciar ministerios, tanto ordenados como laicales.

III. Modelo Misionero y Evangelizador

1. Con el concepto evangelizador se entiende la búsqueda de un itinerario que haga que el anuncio del Evangelio lleve, al que lo escucha, a la fe y a la adhesión a Jesucristo por mediación de la Iglesia.

2. Este modelo quiere responder, a un cristianismo sociológico que no es manifestación de una autenticidad de la fe y que se refleja en una sacramentalización, que no conlleva a la evangelización previa, en donde los sacramentos así recibidos responden más a una costumbre social que a una celebración de la fe. Esto refleja fácilmente un infantilismo de la fe en muchos adultos.

3. Otros fenómenos a los que quiere responder son la separación (divorcio) entre fe y vida en muchos creyentes, así como la situación de la increencia que está llegando a tener un rango cultural.

4. Esta situación de los países católicos de antigua cristiandad, está obligando a la Iglesia a hacerse un nuevo planteamiento de su evangelización desde presupuestos distintos. Por lo cual, los países tradicionalmente cristianos se están convirtiendo en tierras de misión.

5. A la base se encuentran dos ideas: la misión como autentificación de la comunión; y la sacramentalidad de la Iglesia que la hace significativa para el mundo y eficaz en él.

6. Ambas ideas confluyen en una apertura de la Iglesia hacia el mundo, para el que la Iglesia se comprende como sacramento de salvación. Hoy la Iglesia se siente enviada y ve en los hombres y en el mundo los destinatarios de su ser y de su acción.

7. Esta nueva postura implica una serie de actitudes nuevas que van a transformar la acción pastoral: el respeto; el diálogo sobre la base común que los une: el hombre; el servicio; la participación y el pluralismo.

8. Ante esta situación la acción pastoral que la Iglesia se propone, es lo que se ha llamado nueva evangelización que, dicho de otra manera, implica la evangelización de los alejados, la cercanía a los que se están alejando, la reevangelización de los cristianos y la auténtica iniciación cristiana que sirve de sustrato a una fe madura y auténtica.

9. Esto tiene que llevar a tomar nuevas actitudes y exigencias en la misma Iglesia: romper el concepto de pastoral de mantenimiento o de subsistencia provocada muchas veces por el miedo a lo nuevo; valorización del mundo de hoy y del momento presente, lo cual implica, cercanía, encarnación, sintonía con sus problemas, hablar el mismo lenguaje y, en definitiva, encuentro con este mundo, junto con la valorización del mismo; la práctica sana del profetismo; abierta al pluralismo; una pastoral de conjunto. En síntesis la búsqueda de hacer de la Iglesia una casa para todos, que sea signo evidente de la salvación histórica y realizada, que invite a entrar en ella.

10. Para lograr este planteamiento pastoral, habría que potenciar las siguientes acciones: La iniciación cristiana seria que incluya una celebración auténtica de los sacramentos de iniciación, recuperando el catecumenado, aunque de forma diversificada y plural; impulso de la misión de la Iglesia, abarcando los diferentes ambientes, promoviendo a un laicado participante, y promoviendo a los movimientos apostólicos como evangelizadores de los mismos.

11. Empeño y trabajo por la transformación social, especialmente: por la acogida y cercanía a los pobres; por el trabajo serio por el cambio de las estructuras sociales; por la participación en los lugares y plataformas en los que se plantea la marcha y estructuración concreta de la sociedad; por la presencia pública de la Iglesia testimonial.

12. Una nueva espiritualidad desde la vida y la misión, con una nueva liturgia relacionada con la vida y origen de la misión para los cristianos que la celebran; una espiritualidad profunda desde el testimonio y los signos de los tiempos; la búsqueda de una nueva encarnación cultural; con una atención pastoral a los jóvenes y a la religiosidad popular.

c. CUADRO SINÓPTICO DE LOS MODELOS
DE ACCIÓN PASTORAL

Modelo
Ambiente al que responde
Ideas eclesiológicas
básicas
Planteamiento pastoral
Acción pastoral
Centrado en el Cultoy la Liturgia
Una cultura sociológicamente cristiana, en donde la fe se transmite por tradición y costumbre.
La Iglesia es una sociedad perfecta, la cual tiene en sí, todos los medios para alcanzar todos sus fines
A través del culto y la celebración de los sacramentos, cumple con su Misión.
La catequesis y la Palabra están en función de los Sacramentos y la Liturgia. Lo caritativo es sólo asistencial.
Comunitario de grupos y movimientos
Una nueva sociedad que necesita autentificar su fe, a través de la experiencia de la vida comunitaria.
Las ideas eclesiológicas del Concilio Vaticano II: Iglesia-Comunión; Iglesia-Pueblo de Dios.
La edificación de la Iglesia se realiza a partir de la formación de pequeñas comunidades hasta hacer de la Iglesia la comunión de comunidades.
Se sigue un camino evangelizador en donde todos los bautizados son agentes de la pastoral ad intra como ad extra de la Iglesia.
Misionero y Evangelizador
Asume el fenómeno del secularismo, increencia, ateísmo, pérdida de la identidad de la fe, divorcio entre fe y vida, infantilismo religioso...
La evangelización misionera como autentificación de la comunión.El proceso catecumenal como modelo de todo itinerario evangelizador.
Todo el mundo y todos los hombres y mujeres que lo habitan se convierten en los destinatarios e interlocutores de su ser y de su acción.
Una Nueva Evangelización a través de una auténtica Reiniciación Cristiana de todos los bautizados.

Es frecuente encontrar parroquias con modelos múltiples que pueden convivir y complementarse de acuerdo con los diferentes grupos de fieles que participan en la parroquia.

 

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