LITURGIA DE LA EUCARISTÍA


SAN AGUSTÍN
Obispo y doctor de la Iglesia


RITOS INICIALES

SALUDO AL PUEBLO

PRESIDENTE: En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

TODOS: Amén.

PRESIDENTE: La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes.

TODOS: Y con tu espíritu.

Después del saludo, iniciamos el rezo de Vísperas

SALMODIA

Ant. 1 El Señor da la victoria a su Ungido.

Salmo 19 Oración por la victoria del rey

Que te escuche el Señor el día del peligro,
que te sostenga el nombre del Dios de Jacob;
que te envíe auxilio desde el santuario,
que te apoye desde el monte Sión.

Que se acuerde de todas tus ofrendas,
que le agraden tus sacrificios;
que cumpla el deseo de tu corazón,
que dé éxito a todos tus planes.

Que podamos celebrar tu victoria
y en el nombre de nuestro Dios alzar estandartes;
que el Señor te conceda todo lo que pides.

Ahora reconozco que el Señor
da la victoria a su Ungido,
que lo ha escuchado desde su santo cielo,
con los prodigios de su mano victoriosa.

Unos confían en sus carros,
otros en su caballería;
nosotros invocamos el nombre
del Señor, Dios nuestro.

Ellos cayeron derribados,
nosotros nos mantenemos en pie.
Señor, da l victoria al rey
y escúchanos cuando te invocamos.

Ant. El Señor da la victoria a su Ungido.

Ant. 2 Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Salmo 20, 2-8.14 Acción de gracias por la victoria del rey

Señor, el rey se alegra por tu fuerza,
¡y cuánto goza con tu victoria!
Le has concedido el deseo de su corazón,
no le has negado lo que pedían sus labios.

Te adelantaste a bendecirlo con el éxito,
y has puesto en su cabeza una corona de oro fino.
Te pidió vida, y se la has concedido,
años que se prolongan sin término.

Tu victoria ha engrandecido su fama,
lo has vestido de honor y majestad.
Le concedes bendiciones incesantes,
lo colmas de gozo en tu presencia;
porque el rey confía en el Señor,
y con la gracia del Altísimo no fracasará.

Levántate, Señor, con tu fuerza,
y al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Ant. Al son de instrumentos cantaremos tu poder.

Ant. 3 Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

Cántico Ap 4, 11; 5, 9.10.12

Himno de los redimidos

Eres digno, Señor, Dios nuestro,
de recibir la gloria, el honor y el poder,
porque tú has creado el universo;
porque por tu voluntad lo que no existía fue creado.

Eres digno de tomar el libro y abrir sus sellos,
porque fuiste degollado
y con tu sangre compraste para Dios
hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación;
y has hecho de ellos para nuestro Dios
un reino de sacerdotes,
y reinan sobre la tierra.

Digno es el Cordero degollado
de recibir el poder, la riqueza, la sabiduría,
la fuerza, el honor, la gloria y la alabanza.

Ant. Has hecho de nosotros, Señor, un reino de sacerdotes para nuestro Dios.

ORACIÓN COLECTA

PRESIDENTE: Oremos.

Enciende en nosotros, Señor, el fuego con que inflamaste el corazón de San Agustín, a fin de que, sedientos como él de sabiduría y de amor, no descansemos hasta encontrarte a ti, verdad eterna e infinita bondad. Por nuestro Señor Jesucristo...

PRIMERA LECTURA

De la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 2, 1-8

Hermanos: Bien saben que nuestra estancia entre ustedes no fue inútil, pues a pesar de los sufrimientos e injurias que padecimos en Filipos y que ya conocen, tuvimos el valor, apoyados en nuestro Dios, de predicarles su Evangelio en medio de una fuerte oposición. Es que nuestra predicación no nace del error ni de intereses mezquinos ni del deseo de engañarlos, sino que predicamos el Evangelio de acuerdo con el encargo que Dios, considerándonos aptos, nos ha hecho, y no para agradar a los hombres, sino a Dios, que es el que conoce nuestros corazones. Nunca nos hemos presentado, bien lo saben ustedes y Dios es testigo de ello, con palabras aduladoras, ni con disimulada codicia, ni hemos buscado las alabanzas de ustedes ni las de nadie. Aunque hubiéramos podido imponerles nuestra autoridad, como apóstoles de Cristo, sin embargo los tratamos con la misma ternura con la que una madre estrecha en su regazo a sus pequeños. Tan grande es nuestro afecto por ustedes, que hubiéramos querido entregarles no solamente el Evangelio de Dios, sino también nuestra propia vida, porque han llegado ustedes a sernos sumamente queridos. Palabra de Dios.

TODOS: Te alabamos Señor.

SALMO RESPONSORIAL (Salmo 138)

SALMISTA: Condúceme, Señor, por tu camino.

Tú me conoces, Señor, profundamente:
tú conoces cuando me siento y me levanto,
desde lejos sabes mis pensamiento,
tú observas mi camino y mi descanso,
todas mis sendas te son familiares. R/

Apenas la palabra está en mi boca,
y ya, Señor, te la sabes completa.
Me envuelves por todas partes
y tienes puesta sobre mí tu mano.
Ésta es una ciencia misteriosa para mí,
tan sublime, que no la alcanzo. R/

Aleluya, Aleluya (Heb 4, 12)

La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón.

Aleluya, Aleluya.

EVANGELIO

Del santo Evangelio según san Mateo 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: "¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tendrían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello! ¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro del vaso y así quedará también limpio por fuera". Palabra del Señor.

TODOS: Gloria a ti, Señor, Jesús.

PRECES

Alabemos a Cristo, que mora en medio de nosotros, el pueblo adquirido por Él y, supliquémosle, diciendo:

Por el honor de tu nombre, escúchanos, Señor.

Dueño y Señor de los pueblos, acude en ayuda de todas las naciones y de los que las gobiernan:

Que todos los hombres sean fieles a tu voluntad y trabajen por el bien y la paz.

Tú que hiciste cautiva nuestra cautividad, devuelve la libertad de los hijos de Dios a todos aquellos hermanos nuestros que sufren esclavitud en el cuerpo o en el espíritu.

Concede, Señor, a los jóvenes la realización de sus esperanzas y que sepan responder a tus llamadas en el transcurso de su vida.

Que los niños imiten tu ejemplo y crezcan siempre en sabiduría y en gracia.

Acoge a los difuntos en tu reino, donde también nosotros esperamos reinar un día contigo.

PRESIDENTE: Te damos gracias, Señor, Dios todopoderoso, porque has permitido que llegáramos a esta noche; te pedimos quieras aceptar con agrado el alzar de nuestras manos como ofrenda de la tarde. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

PRESIDENTE: Señor, que esta Eucaristía que vamos a celebrar, como memorial de nuestra redención y sacramento de tu misericordia, sea para nosotros el signo de unidad y el vínculo de amor. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Antes de la oración poscomunión se reza el Magnificat

CÁNTICO EVANGÉLICO

Ant. ¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Me llamaste y clamaste y, quebrantase mi sordera.

Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí:
su nombre es santo,
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos
y enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de su misericordia
como lo había prometido a nuestros padres
en favor de Abrahan y su descendencia por siempre.

Ant. ¡Tarde te amé, Hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Me llamaste y clamaste y, quebrantase mi sordera.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

PRESIDENTE: Que el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que hemos recibido en este sacramento, nos haga participar, Señor, de su vida divina. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.