Oración Inicial


V. Dios mío, ven en mi auxilio
R. Señor, date prisa en socorrerme.

V. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
R. Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos. Amén. Aleluya.

HIMNO

A nuestros corazones
la hora del Espíritu ha llegado,
la hora de los dones
y del apostolado:
lenguas de fuego y viento huracanado.

Oh Espíritu, desciende,
el río de la gracia y de la vida
derrama desde el cielo;
la tierra envejecida
renovará su faz reverdedica.

Gloria a Dios, uno y trino;
al Padre creador, al Hijo amado,
y al Espíritu divino
que nos ha regalado;
alabanza y honor le sea dado. Amén.

SALMODIA

Ant. 1 Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Dichoso el que, con vida intachable,
camina en la voluntad del Señor;
dichoso el que, guardando sus preceptos,
lo busca de todo corazón;
el que, sin cometer iniquidad,
anda por sus senderos.

Tú promulgas tus decretos
para que se observen exactamente.
Ojalá esté firme mi camino,
para cumplir tus consignas;
entonces no sentiré vergüenza
al mirar tus mandatos.
Te alabaré con sincero corazón
cuando aprenda tus justos mandamientos.
Quiero guardar tus leyes exactamente,
Tú, no me abandones.

Ant. Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.

Ant. 2 Se alegra mi corazón con tu auxilio.

¿Hasta cuándo, Señor, seguirás olvidándome?
¿Hasta cuándo me esconderás tu rostro?
¿Hasta cuándo he de estar preocupado,
con el corazón apenado todo el día?
¿Hasta cuándo va a triunfar mi enemigo?

Atiende y respóndeme, Señor, Dios mío;
da luz a mis ojos
para que no me duerma en la muerte,
para que no diga mi enemigo: "Le he podido",
ni se alegre mi adversario de mi fracaso.

Porque yo confío en tu misericordia:
alegra mi corazón con tu auxilio,
y cantaré al Señor por el bien que me ha hecho.

Ant. Se alegra mi corazón con tu auxilio.

Ant. 3 Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

Dice el necio para sí:
"No hay Dios".
Se han corrompido cometiendo execraciones,
no hay quien obre bien.

El Señor observa desde el cielo
a los hijos de Adán,
para ver si hay alguno sensato
que busque a Dios.

Todos se extravían
igualmente obstinados,
no hay uno que obre bien,
ni uno solo.

- Pero, ¿no aprenderán los malhechores,
que devoran a mi pueblo como pan
y no invocan al Señor?

Pues temblarán de espanto,
porque Dios está con los justos.
podéis burlaros de los planes del desvalido,
pero el Señor es su refugio.

¡Ojalá venga desde Sión
la salvación de Israel!
Cuando el Señor cambie la suerte de su pueblo,
se alegrará Jacob y gozará Israel.

Ant. Dios nos encerró a todos en el pecado para tener misericordia de todos.

LECTURA BREVE 1 Pe 5, 1-4

A los presbíteros que hay entre vosotros, yo —presbítero como ellos y, además, testigo de los padecimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse— os exhorto: apacentad la grey de Dios que se os ha confiado, gobernando no a la fuerza, sino de buena gana según Dios; no por mezquino afán de lucro, sino de corazón; no como tiranos sobre la heredad del Señor, sino haciéndoos modelos de la grey. Así, cuando se manifieste el Pastor Supremo, recibiréis la corona de la gloria que no se marchita.

Meditemos los desafíos que el ECUCIM nos propone al replantearnos en estos días de discernimiento en la formación de los agentes.

DESAFÍO DE LOS OBISPOS

2103 Dada la complejidad y diversidad cultural de la Arquidiócesis de México, para que pueda ejercer su autoridad apostólica de servicio y responder eficazmente a los inmensos reclamos de la evangelización en la ciudad, el Sr. Arzobispo necesita:

  • proyectar su vida y ministerio en un trabajo de colaboración orgánica, en subsidiariedad con los otros miembros de la Iglesia;
  • tener un estilo de corresponsabilidad y de equipo, en distinto grado, con sus Obispos Auxiliares, sus Vicarios Episcopales y los Decanos, y con los Obispos circunvecinos, para buscar y alcanzar unidad de criterios, especialización de planes, coordinación y, al mismo tiempo, descentralización de la administración pastoral;
  • recibir el apoyo humano, espiritual y pastoral del presbiterio;
  • atender, de modo prioritario, a la formación permanente y también a la problemática humana, espiritual y ministerial de los Sacerdotes.

DESAFÍO DEL PRESBÍTERO

2174 Las exigencias humanas, teológicas, espirituales y pastorales del ministerio sacerdotal, en el contexto de la Nueva Evangelización de la cultura en la Arquidiócesis, plantean al Presbítero de hoy la necesidad de:

  • un estilo de vida y una actuación que los hagan ser signos creíbles de Cristo, el Buen Pastor;
  • una espiritualidad profunda, que implica conversión y formación permanente con dimensión misionera;
  • una inserción real en una comunidad cristiana concreta que enriquezca su vida apostólica y dé un sustento para la vivencia efectiva de los consejos evangélicos;
  • un amor a la Iglesia diocesana que se exprese mediante la comunión con el Obispo y con sus hermanos Presbíteros, la encarnación en la realidad y la corresponsabilidad en la edificación de la comunidad dentro de una auténtica pastoral de conjunto;
  • una búsqueda de los medios necesarios para su formación permanente y la participación en los programas establecidos que le ayuden a superar la rutina, la mediocridad, la dispersión de fuerzas y la improvisación de actividades.

DESAFÍO LAICADO EN GENERAL

2469 Para ser fiel al mandato misionero del Señor y para realizar mejor la inaplazable tarea de la evangelización de la cultura, como meta y punto focal de la Nueva Evangelización, la comunidad eclesial debe convocar, promover y apoyar a los Laicos para que, con viva conciencia de ser miembros de la Iglesia, se transformen en verdaderos apóstoles que actúen en la sociedad de acuerdo a la doctrina social cristiana.

2565 La grave escasez de Sacerdotes y la excesiva carga de trabajo de los Obispos, Decanos y Párrocos, hacen más urgente la promoción de Agentes laicos -de tiempo completo o de medio tiempo- que acompañen los procesos pastorales en las comunidades, para atender mejor a la opción prioritaria sinodal.

Hagamos un breve espacio de silencio para reflexionar en estos puntos del ECUCIM

PRECES PARA CONSAGRAR A DIOS EL TRABAJO

Reunidos en el nombre de Jesús, elevemos al Padre nuestras peticiones:

  • Por nuestra Iglesia: para que todos sus miembros, unidos por la fuerza del Espíritu, crezcan en la comunión y sean así testigos de Cristo en el mundo. Oremos.
  • Por nuestra Iglesia particular de México, para que asumiendo las directrices de nuestro Pastor, demos un claro ejemplo de servicio, especialmente a los alejados de nuestra sociedad. Oremos.
  • Por las familias de nuestra Arquidiócesis, para que siguiendo el ejemplo de la familia de Nazaret, puedan identificarse a ella en el amor conyugal y filial. Oremos.
  • Por los jóvenes de nuestra sociedad, para que escuchando el llamado de Cristo, decidan vivir sus enseñanzas, que los invita a la libertad, al respeto a sus padres y al amor verdadero. Oremos.
  • Por los pobres de nuestras comunidades, para que se conviertan para nosotros en signo del Cristo que pide le auxiliemos entregando nuestra persona y socorriéndolo con bienes materiales y espirituales. Oremos.
  • Por todos nosotros: para que, conscientes de la presencia del Señor, estemos abiertos a la acción del Espíritu para nuestro bien y el de nuestros hermanos. Oremos.

Dirijamos nuestra oración al Padre diciendo: Padre Nuestro ...

ORACIÓN

Infunde en nosotros, Señor, el espíritu de inteligencia, de verdad y de paz, para que conozcamos lo que a ti te agrada y, una vez conocido, lo realicemos con un mismo sentir y un mismo querer, así podremos experimentar en nuestros corazones la abundancia de tu gracia, de tu misericordia y de tu paz, para hacer tu voluntad y ser tus testigos en todas partes. Por Jesucristo, Señor nuestro, que vive y reina con el Padre en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos. Amén.

V. Bendigamos al Señor.
R. Demos gracias a Dios.





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